CRÍTICA por
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Hace casi
veinte años el director Russell
Mulcahy y el escritor Gregory
Widen crearon una pequeña y competente
película de acción que contaba la historia de
una raza de inmortales viviendo desapercibidos
por la población general y en eterno conflicto
entre ellos mismos. Lo mejor de la cinta era el
estilo visual que Mulcahy imprimió, gracias a su
experiencia como director de vídeos musicales.
Aparte de eso la cinta no trascendió mucho, pero
recaudó el suficiente dinero para mantener el
interés en continuar la historia.
Luego de
dos ineptas secuelas ("Highlander:
The Quickening", de 1991 y "Highlander:
The Sorcerer" de 1994), la mitología de
estas películas encontró hogar en la pantalla
chica. Los programas televisivos "Highlander:
The Series" y "Highlander:
The Raven" (ya me cansé: de esto)
basados en la película tuvieron gran éxito
alrededor del mundo e incrementaron el
culto de seguidores en forma impresionante. No es
de extrañarse, entonces, que cuando los
programas terminaron los dueños de la franquicia
decidieron regresar la historia al cine para
continuar las aventuras de los inmortales.
Debo
admitir que no soy aficionado a esas series
televisivas, y como tal, encontré
"Highlander: El Encuentro Final"* más bien
mediocre. La historia trae de regreso al original
inmortal, Connor MacLeod, quien se une a Duncan
MacLeod (el Highlander televisivo) para luchar
contra un inmortal sumamente poderoso que busca
romper el frágil balance que existe en la
comunidad de estos seres. Aunque no estoy muy
familiarizado con la mitología de las series,
entiendo la resonancia que esta trama tiene con
los fanáticos, y supongo que puedo compararla
con el impacto que ocasionó en los Trekkies la
cooperación de Kirk y Picard en la también
mediocre "Star Trek: Generations".
Aparte de Christopher
Lambert y Adrian Paul como los
protagonistas, el resto del elenco es bastante
anónimo, incluyendo a la guapa Lisa
Barbuscia como el interés romántico y a Bruce Payne como el
malísimo villano. Finalmente el propósito se
reduce a iniciar una posible serie de películas
con el Highlander de televisión como el
protagonista (aún descartando mitología
previamente establecida) y a divertir al público
con las peleas que mezclan artes marciales con
esgrima medieval. Aunque hay buenas
batallas, la coreografía en general no está muy
pulida, y la fotografía no ayuda. El
director y su cinematógrafo hubieran hecho bien
en ver a sus colegas televisivos, por ejemplo, "Xena,
Princesa Guerrera" y "Buffy,
Cazadora de Vampiros" para
aprender a coreografiar y filmar las luchas
cuerpo a cuerpo.
A fin de
cuentas, "Highlander: El Encuentro
Final" interesará mucho más a fanáticos
de la serie que al público en general. Desde el
punto de vista del neófito podrá parecer una
mediana cinta de acción, no muy sobresaliente y
moderadamente entretenida. Y para
estudiosos del cine de los ochentas la película
representa una visita al estilo visual favorito
de la época. Por alguna razón el director
decidió utilizar los mismos auxiliares
estilísticos que Mulcahy usó hace dos décadas:
azoteas, mucho humo y una iluminación que
hubiera enorgullecido a Billy Idol en 1986.
Entretenida pero totalmente prescindible para
quien no conozca la mitología.
Calificación:
6

* Título en
México de Highlander: endgame.
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