CRÍTICA
por Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
6
Banda Sonora Original: **
No siento
vergüenza alguna en reconocer que adoro el cine
de acción; ver en la gran pantalla explosiones e
impactantes persecuciones de coches resulta de lo
más divertido, y aunque hay gente que se espanta
con tanto ruido (aún recuerdo la crítica del
filósofo Julián Marías sobre Con Air:
"ESTE RUIDO HACE SUMAMENTE DIFÍCIL ENTENDER
EL DIÁLOGO, Y CASI IMPIDE VER LO QUE PASA,
PORQUE LA PERTURBACIÓN AUDITIVA ESTORBA A LA
VISIÓN"), el verdadero problema de que una
cinta de este tipo no funcione se encuentra en su
contenido, no en las altas sonoridades que
ofrezca. Operación Swordfish es una película
muy ruidosa, hay un montón de tiros y unas
cuantas explosiones, pero en ningún
momento la podemos calificar como una producción
de acción ininterrumpida. Que nadie se
lleve a engaño: esto no es Speed ni Con Air
(filmes que, para mi gusto, se encuentran entre
lo mejor que Hollywood nos ha dado en este
género cinematográfico durante los noventa); Joel Silver y Dominic
Sena, junto con el guionista Skip Woods, tienen
una historia que contar, y aunque ésta en
ningún momento es redonda (la resolución de los
enigmas planteados es un tanto burda), al menos
el entretenimiento y la decencia están
asegurados.
Tras un
comienzo espectacular y que nos hace creer que
tal vez estemos antes una de las mejores
películas del año (sensación que pronto
desaparece), Sena va desarrollando el
argumento de la forma más ágil posible, aunque
de vez en cuando el guión se permite licencias
para epatar al espectador con secuencias
ciertamente asombrosas (como durante la
persecución de coches; atención al momento en
que Gabriel y Stan pasan por los pelos entre dos
camiones). En el medio, hay un intento loable
pero no del todo acertado de humanizar al
personaje interpretado por Hugh
Jackman, pues éste tiene una hija a la que
no quiere perder, aceptando precisamente
asociarse con Gabriel para garantizar su futuro.
La resolución, breve pero muy amena y con
secuencias que dejan la boca abierta
(sinceramente, yo nunca he visto un autobús
sobrevolar los edificios de una ciudad mientras
es transportado por un helicóptero), es de lo
mejorcito del filme, aunque, como dije antes, la
resolución ata cabos sin mucho convencimiento.
No soy un
fan de John Travolta (de hecho,
sus interpretaciones en Broken
Arrow y Cara a Cara me
producen urticaria), pero tengo que reconocer que
aquí le agradezco la contención a la que somete
a su personaje (y que podría haberle llevado al
histerismo más repugnante). Hugh Jackman está
correcto (aunque bien podría dejar de exagerar
tanto mientras trabaja delante del ordenador) y Halle Berry logra
darle credibilidad a su enigmático personaje.
Finalmente,
la partitura se une a la dichosa moda de
incluir ritmos electrónicos en toda
banda sonora que se precie, dando la espalda en
numerosas ocasiones a la estimable conjunción
entre orquesta y sintetizador que tan bien llevan
a cabo la gente de Media Ventures. No obstante,
hay atisbos de calidad (supongo que serán
debidos a Christopher Young) en la
escena anterior a la explosión inicial, y
también en el tema que se escucha cuando Stan se
encuentra con su hija. Como curiosidad, apuntar
que Paul Oakenfold, que firma
la partitura junto con Young, ha trabajado
anteriormente en... Gran Hermano. En fin, no me
pregunten el motivo de semejante elección.
Imágenes
de Operación Swordfish - Copyright © 2001
Warner Bros., Village Roadshow Productions, NPV
Entertainment, Silver Pictures y Jonathan Krane
Group. Todos los derechos reservados.
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