CRÍTICA
por
Leandro
Marques
Feliz
regreso al parque
Aterradores, inteligentes, inmensos,
casi siempre voraces, a veces simpáticos: los
dinosaurios del Jurassic Park están de
regreso. Las tremendas expectativas desatadas por
la tercera parte de una de las sagas mas
taquilleras de la historia, ya no dirigida por Steven
Spielberg (productor ejecutivo en esta
oportunidad) sino por Joe
Johnston (el mismo entre otras de Jumanji y Querida
encogí a los niños) no han sido en vano, ya
que en base a los impresionantes efectos
especiales, a la sobriedad del guión, a algunas
destacadas interpretaciones y fundamentalmente al
vertiginoso ritmo que transmite desde principio a
fin, la película logra convertirse en una
aventura extraordinaria.
Mucho de lo
mágico que tiene el cine radica en el hecho de
que, más allá de las preferencias que puedan
llegar a tenerse por determinados géneros,
intérpretes o directores, siempre está latente
la posibilidad de sumergirse en el delicioso
placer de abandonarse ante el poder de historias
y mundos ajenos. Por esa razón, esta película
de Johnston cuenta con una gran virtud: la de
exprimir al máximo su capacidad para regalar un
espectáculo excitante y repleto de tensión
en lugar de preocuparse por mechar eso con los
fastidiosos sermones morales a los que nos tiene
acostumbrados esta clase de superproducciones
hollywoodenses. En síntesis, el para nada
despreciable mérito de Jurassic Park
III consiste en su casi exclusiva dedicación
por regalar lo que promete, ni mas ni menos.
No es
ninguna novedad decir que la tercera secuela de
una película cuenta a su favor con el éxito de
sus predecesoras -que en este caso recaudaron la
impresionante cifra de 1.500 millones de dólares
entre las dos-, pero a la vez, debe cargar con la
responsabilidad y el peso de tener que
construirse a sí misma para valerse como tal, y
no terminar rápidamente convertida en otro mero
producto comercial destinado a la intrascendencia
y el olvido.
Entonces,
pese a que continúa la serie que comenzó en
1993, esta versión de Jurassic Park no
apela totalmente a la fórmula de las anteriores
sino que renueva gran parte de su staff de
dinosaurios, entre los que se destaca el feroz
Spinosaurus de doce metros, apuesta por un guión
que otorga bastante espacio al humor y evita
abundar en exageraciones, incorpora nuevas
tecnologías de animación, y concede un
verdadero rol protagónico a una sola cara
conocida de las dos primeras partes, la de Sam Neill, quien
regresa tras su ausencia en la segunda saga
acompañado esta vez por un descollante William H.
Macy (el mismo que ya brilló en Fargo y Boogie
Nights) y los correctos Téa Leoni (Deep Impact) y Trevor
Morgan (El Patriota).
A grandes
rasgos, la historia es previsible. Un chico
(Morgan) es el único sobreviviente de un fatal
accidente y queda atrapado nada menos que en la
temible Isla Sorna, donde las salvajes bestias
prehistóricas, creadas genéticamente para el
fracasado parque, encontraron su hábitat ideal
para sobrevivir y desarrollarse. Como el gobierno
norteamericano ignora sus pedidos, los padres del
muchachito deciden viajar por las suyas para
rescatarlo y se llevan consigo (ingenuamente
engañado) al doctor Alan Grant (Neill), experto
en dinosaurios, y a su ayudante, para que los
acompañen en la peligrosa misión.
Sin
embargo, pese a estas características generales
de la trama, el director consigue, principalmente
a través de la siempre correcta ubicación de la
cámara, la atinada elección de los planos
cortos fundamentalmente, y el uso de los
impresionables efectos sonoros, entretener
constantemente, y mejor aún, sorprender con
giros imprevistos en la mayoría de las escenas
del film, dotándolas de fuertes dosis de
tensión, suspenso, humor y hasta terror.
Así, casi
sin lugar para el descanso, se va desarrollando
la acción en la tierra donde mandan los
Velocirraptores, los Tyranosaurios, los
Spinosaurus y los T-Rex. Y aunque el final deja
bastante que desear (poco original y demasiado
abrupto), el reproche no alcanza para opacar la
validez de una película que logra lo que no
pocas pueden: despojar al espectador de las
nociones de tiempo, espacio, individuo, e
introducirlo en un mundo fascinante.
Verdaderamente fascinante.
© 2001 Leandro Marques. Prohibida su
reproducción sin autorización expresa de su
autor.
Imágenes
de Parque Jurásico III - Copyright © 2001
Amblin Entertainment y Universal Pictures. Fotos
por Zade Rosenthal. Todos los derechos
reservados.
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