CRÍTICA
por
Pablo
del Moral (Cinencanto)
La expresión "elefante
blanco" viene de la época en que dichos
animales eran sumamente raros y objeto de
devoción casi religiosa. Como diabólicamente
sutil herramienta, los sultanes los regalaban a
sus enemigos con el fin de arruinarlos. Ya que
eran animales muy venerados y además excelsos
regalos del mismísimo sultán, los nuevos
dueños estaban irremediablemente obligados a
darle el mejor mantenimiento posible al animal.
Dicho mantenimiento en muchas ocasiones resultaba
en la ruina económica y social del dueño... lo
que tal vez era el propòsito inicial del
sultán.
Así,
"Pearl Harbor" es un elefante blanco
que consume demasiados recursos para los
beneficios que ofrece. No es una terrible
película, pero tampoco es particularmente buena,
aunque la frenética publicidad que la rodea
quiera hacerla parecer como el mayor evento en la
historia del cine.
La tenue
historia examina el triángulo amoroso entre dos
pilotos y una enfermera, retratado contra el
marco del ataque al puerto de Pearl Harbor y sus
inmediatas consecuencias. El resultado es
irregular y predecible, pero por lo menos no
aburrido.
No hay otro modo de decirlo. Lo
único que vale la pena de "Pearl
Harbor" son los efectos especiales y las
secuencias de acción. El romance es
totalmente olvidable, y aunque trata
desesperadamente de generar emoción, apenas lo
logra, en parte gracias al burdo guión y a las
inexistentes actuaciones de los protagonistas
masculinos. El elenco secundario es mucho más
exitoso, pero sus papeles son tan cortos que se
ven reducidos a caricaturas, sólo presentes
cuando lo requieran los caprichos del director. Ben Affleck y Josh
Hartnett (como los pilotos protagonistas)
son poco convincentes y alternativamente
sobreactúan o pasan desapercibidos. Cuba
Gooding Jr., Alec Baldwin y Tom
Sizemore son buenos actores que hacen lo
mejor que pueden con sus escenas, pero no son
tratados con la suficiente seriedad por el guión
como para entregar actuaciones sobresalientes. La
que mejor queda es Kate Beckinsale como
Evelyn, la enfermera atrapada entre dos amores.
En un papel muy propenso a la sobre
dramatización o al sentimentalismo barato,
Beckinsale logra balancear bastante bien su labor
como enfermera dedicada y objeto amoroso. Si su
papel tiene fallas, es por culpa del guión y no
de la actriz.
Bueno.
Pasemos ahora a... los efectos especiales.
Ciertamente son fantásticos y representan un
pináculo más que podría sentar el estándar
contra el que serán juzgadas películas futuras
(al menos las de este verano), hasta que alguien
haga algo más espectacular. Normalmente soy de
la opinión de que los efectos no hacen la
película, pero creo que en el caso de
"Pearl Harbor" puedo romper esa regla,
pues representan un trabajo tan bien hecho que
vale la pena ver hora y media de ineficiente
romance para poder luego contemplar las
maravillas técnicas que nos ofrece Industrial
Light & Magic. Además, la resonancia
histórica de los hechos mostrados ayudan
enormemente a darle un sólido respaldo emocional
a los efectos, de modo que no se apoyan
totalmente en la historia romántica. Y debo
agregar que esa resonancia histórica da mucho
mejor resultado en "Pearl Harbor" que
en su pariente "Titanic".
Para hacer
una crítica corta de una cinta laaaargaaaaa,
terminaré diciendo que "Pearl Harbor"
no es tan mala como algunos dicen, ni tan buena
como la publicidad alega. La trama
romántica es tediosa y falsa, la explotación de
la tragedia histórica es de mal gusto, pero la
representación de dicha tragedia es
sencillamente asombrosa. Además de eso,
lo mejor que puedo decir es que esta película
respresenta una mejoría respecto a "Armageddon", la cinta
previa del mismo equipo de producción. No es
decir mucho, pero es un buen comienzo. Ojalá el
director Michael Bay continúe
buscando bases emocionales y personajes
relevantes para su frenético estilo
cinematográfico.
Calificación:
7

Imágenes
de Pearl Harbor - Copyright © 2001 Jerry
Bruckheimer Films y Touchstone Pictures. Todos
los derechos reservados.
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