NOTAS
DE PRODUCCIÓN de Touchstone Pictures y Jerry
Bruckheimer Films
La
historia
No hay nada más fuerte en el
mundo que el corazón de un voluntario.
Alec Baldwin (Coronel James H. Doolittle)
En una
apacible mañana de domingo del mes de diciembre,
mientras los niños juegan confiados y las
familias rezan en las iglesias, un escuadrón de
aviones de guerra japoneses surca los cielos de
un paraíso hawaiano y ataca por sorpresa Pearl
Harbor, una base naval estadounidense. Este
infame día, que obligó a Estados Unidos a salir
de su aislacionismo y a declarar la guerra total,
cambiaría el curso de la historia. Ahora vuelve
a nuestra memoria como una fábula épica sobre
el patriotismo, la pasión y el amor de la mano
del productor Jerry Bruckheimer, del
productor/director Michael Bay y del guionista
Randall Wallace.
"Pearl
Harbor" narra los acontecimientos que
rodearon aquel 7 de diciembre de 1941 que iba a
cambiar la vida de muchas personas, y las
devastadoras consecuencias de la guerra en dos
jóvenes y audaces pilotos (Ben Affleck y Josh
Hartnett) y en una bellísima y sacrificada
enfermera (Kate Beckinsale). Es una fábula sobre
una humillante derrota, una victoria heroica, el
valor personal y la fuerza del amor en un
espectacular escenario donde las acciones
bélicas y la fuerza del drama humano se funden a
la perfección.
Para Jerry
Bruckheimer y Michael Bay, la realización de
"Pearl Harbor" fue una verdadera
carrera de obstáculos. A pesar de las
dificultades que entrañaba la película, la
grandiosidad de la producción y la complicada
logística, ambos cineastas no se dieron por
vencidos y los Estudios Disney dieron luz verde
al proyecto. Bruckheimer, Bay, Affleck y otros
muchos defensores del proyecto decidieron
retrasar el cobro de sus salarios con el fin de
adaptarse al presupuesto y lograr así que la
película viera la luz.
Tanto el
productor como el director son grandes
aficionados a la Historia, y ambos sienten
verdadera fascinación por las historias reales y
los héroes de la vida cotidiana. Con la ayuda y
la creatividad del guionista Randall Wallace,
merecedor de un Oscar de la Academia, recrearon
una historia de ficción sobre gente corriente
que se ve expuesta a circunstancias
extraordinarias en el vida real. Los realizadores
quieren dejar bien claro que esta película no es
un documental, sino más bien un homenaje a todos
esos hombres y mujeres que dieron la vida por
nosotros.
"No
hay duda de que Pearl Harbor es el núcleo
narrativo de la historia", afirma
Bruckheimer. "Es una de las mayores
tragedias de la historia de Estados Unidos, pero
también nos recuerda que podemos resurgir de las
cenizas y triunfar sobre el mal".
"Para
nosotros, esta película es un punto de
partida", explica el productor. "A
pesar de que es una historia sobre la amistad y
el amor, es por encima de eso una reflexión
sobre los sentimientos de los hombres y de las
mujeres, civiles y militares, que vivieron ese
momento. Pearl Harbor galvanizó al pueblo
americano. No estábamos preparados para entrar
en guerra. Los niños se hicieron hombres en una
sola noche y nada volvería a ser lo mismo. Los
japoneses también luchaban por la supervivencia
de su país", añade Bruckheimer. "No
hay que olvidar que había un embargo de crudo
contra Japón y los japoneses creyeron necesario
tomar una medida que imputara al mundo. Al igual
que ocurre en muchas misiones militares, los
soldados japoneses no sabían a dónde se
dirigían hasta que su misión estaba ya en
marcha. Tomamos en consideración todos estos
factores para crear una película entretenida,
pero que también reflejara el sentimiento de
aquel momento, con la esperanza de rendir un
sentido tributo a la memoria de aquellos
valientes".
"Como
dramaturgo, no estaba muy interesado en escribir
esta historia si iba a tratar de los politiquees
de Washington", añade el guionista Randall
Wallace, que había oído hablar a sus padres
sobre el impacto que el ataque a Pearl Harbor
tuvo en sus vidas. "No creo que la Historia
rija nuestras vidas. Creo que el destino del
mundo está en las manos de cada individuo.
Tolstoi decía que si un hombre tiraba su fusil,
corría hacia atrás gritando: Hemos
perdido, nos han traicionado, sembraría el
pánico en el grupo. Pero si un hombre ondea la
bandera de su regimiento y corre hacia el enemigo
gritando ¡Avancen!, esto puede hacer
avanzar a toda la formación. Creo que el
heroísmo es algo real y tangible. Y eso es lo
que me interesaba a la hora de escribir."
Muchos
supervivientes de Pearl Harbor que visitaron el
plató nunca habían hablado de sus vivencias.
Algunos vinieron con sus hijos y sus nietos. Poco
a poco todos estos supervivientes empezaron a
compartir sus historias con el equipo. Los
extras, muchos de los cuales eran soldados
escuchaban atentamente sus historias. Vestidos
con uniformes militares ajados o monos de
trabajo, o cubiertos de pies a cabeza de
combustible, formaban un círculo alrededor de
los más ancianos, para escucharles.
"Vimos
como muchos hijos de los que vivieron aquellos
acontecimientos, ahora adultos, se quedaban
boquiabiertos ante lo que contaban sus
padres", recuerda Bruckheimer. "Estaban
rememorando sus recuerdos más trágicos. Algunos
decían en voz baja que su padre nunca había
hablar sobre aquello o que simplemente no tenían
ni idea de lo que su padre había sufrido. Ambas
generaciones derramaron algunas lágrimas."
"Todo
el mundo ha leído lo que ocurrió en Pearl
Harbor en los libros de historia, pero no lo
hemos estudiado con la suficiente
profundidad", afirma Bay. "Creo que lo
convenció para participar en este proyecto fue
cuando conocí a un numeroso grupo de
supervivientes en San Diego. Cuando miré a los
ojos de esos ancianos de ochenta años que me
abrían su corazón para contarme lo que
ocurrió, me di cuenta que tenía que contar esa
historia. Escuché sus vivencias y supe lo que
había ocurrido durante el ataque. Entonces
comprendí por qué se decía que Estados Unidos
había perdido la inocencia en ese momento. Todos
y cada uno de aquellos hombres y mujeres eran
unos héroes".
Para
Wallace, que acompañó a Bay a San Diego, estas
anécdotas personales fueron algo más que buenas
historias, fueron una especie de lección de
historia muy personal: "Pearl Harbor había
dejado de ser una abstracción. Ya no era un
cúmulo de ideas. Era una historia de carne y
sangre. La vida puede tenerte preparado algo tan
fuerte, tan inesperado como Pearl Harbor, un
acontecimiento de proporciones inimaginables. Por
esa razón, las historias de amor, sacrificio y
heroísmo son tan importantes para nosotros. Nos
devuelven a ese mundo interior en el que los
ideales personales son comunes a todos
nosotros."
"Lo
mejor de hacer películas como ésta es que te
permite implicarte en un tema de enorme
interés", dice Bruckheimer.
"Investigas sobre los hechos, hablas con los
supervivientes, lees, escuchas viejas emisiones
de radio y ves películas y documentales. En
realidad estás aprendiendo. Después, tienes que
combinarlo todo para conseguir un guión que sea
romántico, entretenido, divertido, pero que
tenga alma y profundidad, y que muestre la
tragedia que de tantas familias. Hemos intentado
que Pearl Harbor sea todo esto.
También hemos tratado de ser lo más rigurosos
posible, pero no queríamos que la película se
convirtiera en una lección de historia."
"Cuando
le pidieron a Wallace que escribiera una historia
sobre los acontecimientos que rodearon aquel 7 de
diciembre de 1941, no sólo tenía que decidir
cómo encuadrar la historia, sino que tenía que
crear personajes específicos que interesaran al
público".
"La
primera pregunta era saber cuándo había
empezado realmente la historia de Pearl
Harbor?", explica Wallace. "Escogía la
Batalla de Inglaterra porque quería que la
historia reflejara la idea de que la gente ya
estaba combatiendo, pero que Estados Unidos
intentaba mantenerse al margen. Se creía que 'no
era nuestro problema', pero todo cambió en un
par de horas del mes de diciembre. Pero, ¿una
vez que se produce el ataque qué ponía fin a la
historia? Me encontré con el Ataque de
Doolittle, del que había oído hablar, pero del
que no conocía la importancia. Cuando lo
comprendí, supe cuál iba a ser el verdadero
escenario de la historia".
"Y
además estaban los personajes", añade.
"Quién era toda esta gente que decía: 'Sé
que la guerra esta ahí, y aunque no estés de
acuerdo conmigo, está a punto de salpicarnos y
no pienso quedarme sentado a esperar a que vengan
a por mí'. ¿Qué tipo de heroísmo puede
apoderarse de una enfermera que nunca ha visto
una herida de guerra y que de repente tiene entre
sus manos a miles de hombres moribundos? Eso es
lo que me hizo reaccionar y que también podría
hacer reaccionar a los demás. Así que les
conté la historia a Jerry, a Michael y a los
estudios, y en un instante había cerrado el
trato".
A muchos
les pareció poco ortodoxo el primer borrador de
Wallace. "A la gente no le gusta que le diga
esto, pero es la pura verdad", afirma.
"Empiezo las investigaciones después de
escribir un primer borrador. Y lo hago porque
primero quiero saber la razón por la que debo
escribir una historia antes de decidir cómo debo
contarla. Y la clave está en las personas. Si
sabes porqué alguien va a la guerra, si sabes a
quién querían y hasta qué punto, entonces ya
los conoces. Después te informas sobre si
pilotaban P-40s o si llevaban cascos de cuero y
gafas especiales. Pero si lo que te interesa más
es este tipo de cosas, es que vas por mal
camino".
"Intentamos
mostrar la esencia de lo que ocurrió
allí", vuelve a repetir Bay. "Seguimos
la vida de cuatro personas: Rafe, Danny, Evelyn y
Dorie. No es sólo una película sobre Pearl
Harbor, sino sobre el significado de ser
voluntario. Sobre lo que significa dar tu vida
por tu país. Tal y como dice Doolittle hablando
del ataque sobre Tokio: 'No sé si vamos a ganar
este combate, pero sí sé que vamos a ganar esta
guerra.' Y la persona que le escucha le contesta:
'¿Y cómo lo sabe?' Y Doolittle le dice:
'Gracias a ellos', señalando a sus hombres.
'Porque no hay nada más fuerte en el mundo que
el corazón de un voluntario'. Y ese es para mí
el mensaje de esta película".
"Si el
país nos necesita, daremos nuestra vida por
él", añade Bay, que resume así lo que
sintió cuando habló con los soldados. "Eso
es lo que pensaban esos hombres, desde el piloto
más diestro al tipo que barre el muelle. Primero
tu país, después tu familia y luego tu trabajo.
Esos eran valores inamovibles."
"Pearl
Harbor" es una historia de amor en esos
días en los que las naciones decidieron
declararse la guerra a escala mundial. La
historia cuenta la vida de dos osados pilotos,
Rafe McCawley (Ben Affleck) y Danny Walker (Josh
Hartnett), que crecieron como hermanos y que
aprendieron a volar en peligrosamente en aviones
fumigadores; ahora se han convertido en pilotos
del Cuerpo del Aire del Ejército de los Estados
Unidos.
Los
realizadores querían que estos personajes
transmitieran el sentido de la responsabilidad y
el deseo que impulsa a un hombre a cumplir con su
deber. "Había un espíritu muy especial en
la gente que luchó durante la Segunda Guerra
Mundial. Sabían que si no actuaban, que si no
hacían su trabajo, otro lo haría por ellos.
Así que se pusieron manos a la obra", dice
Wallace. "Y no hay que olvidar nunca ese
espíritu".
"Danny
y Rafe son la combinación de muchas
personas", afirma el actor Ben Affleck.
"Por ejemplo, mi personaje representa
perfectamente todo lo que le puede ocurrir a una
persona en una guerra. Se alista en el Cuerpo del
Aire del Ejército de Estados Unidos y después
se une a las Fuerzas Aéreas Británicas (RAF),
como hicieron muchos pilotos de países
neutrales. Él y Danny, se suben a sus aparatos y
consiguen derribar varios aviones japoneses, como
hicieron en la realidad Welch y Taylor. Se sabe
que los tenientes George Welch y Kenneth Taylor
derribaron seis de los 29 aviones japoneses que
causaron baja durante el ataque. Después,
participaron en el ataque aéreo de Doolittle,
algo que no hicieron estos dos caballeros. No es
nuestra intención tergiversar lo que pasó, es
sólo por necesidades narrativas".
Para
prepararse para su papel, Afflek no sólo pasó
una semana en un campo de entrenamiento del
Ejército con sus compañeros de reparto, sino
que también pasó tiempo releyendo libros de
historia. Invirtió muchas horas con
historiadores, asesores técnicos y personal
militar que trabajaba en la producción y
también habló con muchos veteranos de la
Segunda Guerra Mundial. Uno de sus objetivos era
hacer una película creíble y que interesara a
todo tipo de público.
"No
hubiera aceptado el papel si hubiera sido una
película meramente propagandística",
afirma Affleck. "Hemos intentado ser justos
y honestos. En la película, se representa a los
japoneses como gente honorable con un punto de
vista diferente. Se sintieron amenazados por
Estados Unidos y actuaron creyendo que era lo que
tenían que hacer. Nuestra responsabilidad
consiste en honrar a todas las partes implicadas
en el conflicto".
"La
capacidad de Ben para meterse en la piel del
personaje y crear un ser real a partir de un
guión escrito es impresionante", afirma
Bruckheimer. "Además también es un
magnífico escritor lo que resulta muy valioso,
ya que aporta toda su creatividad y sabe
compartirla con todos los que están en el
plató. Es muy generoso con sus ideas y se
implica a fondo en todos los aspectos del
proyecto. Me impresionó especialmente la forma
en la que Ben trataba a los veteranos que venía
a visitar el plató. Todos nos sentíamos muy
poca cosa ante su presencia pero Ben hizo todo lo
posible para pasar todo el tiempo que pudo con
cada uno de ellos".
"Siempre
hay una nueva ola de actores que van a
convertirse en las superestrellas del futuro, y
no hay duda de que Ben es uno de ellos",
concluye Bruckheimer. "Este es el gran
momento de Ben. Todo el mundo quiere verle en la
pantalla, todo el mundo quiere ser como él. Y
eso es lo que lo convierte en una estrella de
cine".
Bay, que ya
había dirigido a Affleck en
"Armageddon", no se queda atrás en sus
elogios y declaró: "Es su mejor papel.
Tiene un potencial enorme. Además tiene carisma.
Es sin duda su mejor interpretación".
Danny
Walker, el mejor amigo de Rafe, está
interpretado por Josh Hartnett, un actor
relativamente desconocido. Supo ganarse a todo el
equipo por su amabilidad y su simpatía. Parecía
personificar el ideal del joven soldado de los
años cuarenta. "Josh es un hombre tranquilo
pero fuerte", afirma Bruckheimer.
"Recuerda a las grandes leyendas de
Hollywood. Un cruce entre Gary Cooper y
Montgomery Clift. No sé si es porque es de
Minnesota, en el corazón del país, pero lo
cierto es que da mucha seguridad y en cuanto
entra en una habitación sabes que todo va a ir
bien. Su papel es fundamental, pero sabíamos que
podía llevar la carga. Es muy profesional a
pesar de su juventud".
"Resulta
raro pensar que, a mis años, podía ser uno de
los pilotos de más edad del escuadrón",
afirma Hartnett de tan sólo 22 años. Y añade:
"Mi bisabuelo combatió en Día-D y ya era
oficial de rango a los 19 años. La mayoría de
ellos eran más jóvenes que yo ahora. No hubiera
sabido qué hacer en esas circunstancias. Sientes
una enorme emoción cuando los conoces; es uno de
esos momentos de la vida que no olvidas
jamás".
"Lo
que hace que atractivo al personaje de Danny es
que él ya tiene un sentido personal de lo que es
la guerra antes de que empiece la batalla",
afirma Wallace. "Ha visto sufrir a su padre,
que había participado en la Primera Guerra
Mundial, y no quiere que se repita aquel
infierno. Danny sabe lo que es un muerto en
vida".
Rafe se
enamora de Evelyn Stewart (Kate Beckinsale), una
enfermera guapísima y valiente que sirve en la
Marina de Estados Unidos. Pero cuando su amor
apenas ha empezado a florecer, el destino se hace
presente: el mundo está a punto de declararse la
guerra.
La actriz
británica Kate Beckinsale elaboró su personaje
de Evelyn no sólo sumergiéndose en los libros
de historia sobre Pearl Harbor, sino también en
la labor de las enfermeras que en muchas
ocasiones fue menospreciado. También habló con
enfermeras militares y llegó a practicar con
ellas algunas curas.
"Cuando
estábamos en Hawai me dejaron poner algunas
inyecciones no con medicamentos, sólo era agua
destilada", cuenta Beckinsale. "Así
que en la escena de la inoculación hay algunos
pobres traseros de voluntarios a los que tuve que
pinchar. Cuando ya estaba a punto de terminar la
escena me sentí mucho más segura, pero entonces
la última jeringuilla salió volando por los
aires. ¡Todos fueron muy valientes!", dice
riendo.
A pesar de
esta nota de humor, Beckinsale fue siempre muy
consciente de la difícil tarea que tuvieron los
médicos y las enfermeras cuando se produjo el
ataque. "Sus recursos eran muy limitados.
Tenían que servirse de lo que tenían a mano
para curar a todos los heridos y asistir a los
moribundos que llegaban por centenares al
hospital. Se llegaron a racionar hasta los
analgésicos. Debió ser una experiencia
atroz".
Tanto
Bruckheimer como Bay querían una actriz que
supiera imprimir encanto y glamour al papel.
"Lo que me gusta de Kate es que gusta a todo
el mundo", dice Bay. "Le gusta a las
mujeres, y es muy importante que a las mujeres
les guste la protagonista femenina. Kate
desprende una gran inocencia, pero al mismo
tiempo es muy fuerte. Creo que eso es que atrae
tanto a hombres como a mujeres. Además, su
físico encaja maravillosamente bien con el de la
época."
Cuando Rafe
conoce a Evelyn, se queda fascinado. Pero Evelyn
no está muy segura de sus intenciones. "Es
un poco atrevido con ella", dice Beckinsale
al hablar del personaje de Affleck. "Está
totalmente lanzado, pero no la consigue a la
primera. Según los libros que he leído, las
enfermeras tenían que mostrarse bastante duras
porque siempre estaban rodeadas de grupos de
hombres en ropa interior que no paraban de
bromear. Así que tenían que saber poner
distancia. Pero Rafe no se rinde y su encanto y
su sentido del humor acabarán
conquistándola".
Atrevido e
idealista, Rafe se alista en el Escuadrón del
Águila, un grupo formado por norteamericanos,
canadienses, australianos, suecos y otras
nacionalidades de países neutrales que se
presentaron voluntarios para luchar con los
pilotos británicos durante la Batalla de
Inglaterra. Deja atrás a su nuevo amor y a su
mejor amigo, prometiéndoles que regresará, y se
dirige a los siniestros cielos del Canal de la
Mancha. Por el contrario, Evelyn y Danny son
destinados a un idílico paraíso de Hawai: Pearl
Harbor.
"Danny
no lo tiene tan fácil como Rafe", explica
Hartnett. "Tiene que abrirse camino solo,
pero Rafe ejerce una gran influencia sobre él.
Ambos prometen protegerse y ayudarse, así que
cuando Rafe decide alistarse en el Escuadrón del
Aguila y no decírselo a Danny, el sentido de la
lealtad se ve seriamente amenazado".
A Evelyn
también le horroriza la decisión de Rafe, que
pone en riesgo su vida. "Cuando se va,
Evelyn queda destrozada", afirma Beckinsale.
"Él es el amor de su vida".
"Jeanine
Basinger, mi profesora de cine en Wesleyan,
siempre decía que en la vida de una mujer sólo
hay un verdadero amor", dice Bay. "Ese
amor que por fin has encontrado y que tienes que
dejar marchar. La idea me impresionó. Esta
historia es la de ese gran amor".
Antes del 7
de diciembre de 1941, Pearl Harbor era un
paraíso. A pesar de que Danny y Evelyn no saben
sacarle provecho a un este maravilloso lugar, sus
compañeros y amigos sí lo hacen. Aquí, Rafe y
Red (Ewen Bremner) el amigo de Danny, encuentran
a su enfermera particular, Betty (James King).
Billy (William Lee Scott), otro piloto que
conocieron en sus tiempos de entrenamiento en
Nueva York, otras enfermeras entre las que están
Barbara (Catherine Kellner) y Sandra (Jennifer
Garner) también son destinados al mismo sitio.
Allí conocen a Earl (Tom Sizemore), un genio de
la mecánica de aviones y a Gooz (Michael
Shannon), un verdadero rastreador de aviones.
Entre los
estacionados en el portaaviones West Virginia en
Ford Island está un marinero de tercera clase,
el cocinero Doris Miller (Cuba Gooding, Jr.).
Miller, una figura controvertida, recibió la
Cruz Naval a título póstumo por derriban dos
aviones japoneses después de salvar la vida de
su capitán durante el ataque. Fue uno de los
primeros afroamericanos galardonados por su valor
por el gobierno de Estados Unidos. Pero, por
ironías de la vida, Miller resultó muerto en
otra batalla de la Segunda Guerra Mundial cuando
el barco en el que servía naufragó.
"Interpreto
uno de los pocos personajes reales de la
película", afirma Gooding, aficionado a
asumir este tipo de papeles. "Al ser
cocinero, Dorie no podía usar armas así que
nunca recibió un entrenamiento formal sobre las
potentes armas de calibre 50 que tuvo que
utilizar. Pero se subió al avión al avión e
hizo lo que tenía que hacer".
Después
del ataque, Miller no sabía exactamente el
alcance de su heroica gesta, porque las máquinas
necesitaban agua para funcionar y se habían
quemado. Al igual que otros muchos hombres que
sirvieron en esta guerra, y que dañaron o
perdieron accidentalmente algún armamento, a
Miller le preocupa que le acusaran de destruir
una propiedad militar.
"Fue
un hombre valiente y honorable, que arriesgó su
vida por sus camaradas y por su país, como
hicieron otros muchos. Así que no tiene
importancia que consiguiera o no derribar uno,
dos aviones o ninguno", subraya Bruckheimer.
"Dorie
Miller representa perfectamente a cualquiera en
este ataque", sugiere Bay. "Los
historiadores, los escritores, incluso los
documentos de la Marina, no se ponen de acuerdo
en lo que ocurrió realmente. Los recuerdos de la
gente se van desvaneciendo y van cambiando a
medida que pasan los años. Cada persona tiene
una opinión diferente. Lo único que podemos
hacer es escuchar a los historiadores y a los
supervivientes y sacar nuestras propias
conclusiones. Pero yo creo que su participación
fue muy importante, ya que gracias a su hazaña
se consideró a los negros de otra forma en el
ámbito militar".
Danny,
Evelyn, Dorie y otros residentes en Pearl Harbor
seguían tranquilamente con sus vidas, sin saber
la magnitud de lo que estaba a punto de suceder;
el gigantesco ataque por mar y por aire de las
fuerzas del Japón imperial iba a hacer añicos
su mundo y alterar el rumbo de la historia.
El 26 de
noviembre de 1941, 20 submarinos y cinco
mini-submarinos, seguidos por una flota combinada
de dos buques de guerra, tres cruceros, 11
destructores, seis portaaviones, ocho tanques,
tres submarinos y 423 aviones abandonaron la
bahía de Tankan en Japón. Pusieron rumbo al
este a través de una ruta del norte para no ser
descubiertos y se dirigieron a Estados Unidos y a
su puesto occidental más avanzado, las islas
Hawai. Durante el viaje, el almirante Isoroku
Yamamoto envió un mensaje codificado al
vicealmirante Chuichi Nagumo: Niitaka yama
nobore, Escalar la Montaña Nikita, que quería
decir que la misión había empezado. El 2 de
diciembre, Nagumo recibió orden de abrir un
sobre de alto secreto que contenía lo que sería
la declaración de Guerra a Estados Unidos, Gran
Bretaña y Holanda por parte de Japón.
A las 6:45
a.m. del 7 de diciembre (8 de diciembre, hora de
Japón) la primera oleada de aviones despegó de
la cubierta del portaaviones al mando, el Akagi.
A las órdenes del comandante Mitsuo Fuchida, 183
bombarderos pusieron rumbo al sureste. En menos
de una hora surcaban la orilla más al norte de
Oahu en Kahuku Point.
La primera
oleada se dividió en tres grupos. Fuchida con 89
Kates (uno de los tres tipos de aviones del
ejército japonés) puso rumbo al suroeste
bordeando la isla, y se dirigió directamente a
Ford Island y a Battleship Row. El segundo y el
tercer grupo de ataque volvieron a dividirse, y
se dirigieron a Waialua Valley, a Schofield
Barracks, Wheeler Field, Ewa Marine Air Corps
Station, Hickam Field, Bellows Field y Kaneohe
Bay.
Una segunda
oleada de 168 aviones llegó a Oahu justo
después de las 8:40 a.m. para realizar
bombardeos sobre las bases aéreas
norteamericanas. Más de 350 Zeros, Kates y Vals
japoneses surcaban el cielo, dejando caer sus
bombas y el fuego de sus ametralladoras,
destruyendo la Flota del Pacífico de Estados
Unidos, así como gran parte de la isla.
Es una
fábula sobre el heroísmo a escala épica y
también individual. Pero el cataclismo del 7 de
diciembre no fue el punto final. La respuesta de
Estados Unidos a la humillante derrota de Pearl
Harbor y los posteriores descalabros en el
Pacífico dieron paso a uno de los
acontecimientos militares más inesperados y
arriesgados de la historia: el bombardeo de Tokio
por una misión suicida dirigida por Jimmy
Doolittle (Alec Baldwin), una leyenda de la
aviación. Cuando el coronel Doolittle nombra a
Rafe y Danny líderes del heroico ataque aéreo,
sus vidas y su amor por Evelyn vuelven a ser el
núcleo de esta fábula sobre la pasión y el
valor en su máxima expresión.
Randall
Wallace estaba convencido que el ataque aéreo de
Doolittle sería el broche de oro de su historia
cinematográfica. "Mucha gente sabe lo que
ocurrió en Pearl Harbor y cómo transcurrió la
Segunda Guerra Mundial. Pero pocos conocen la
historia del ataque aéreo de Doolittle, a pesar
de que marcó un punto de inflexión en el estado
de ánimo de los norteamericanos", explica.
"Para los japoneses, el ataque aéreo sobre
Tokio fue tan inesperado como Pearl Harbor para
nosotros. Se necesitaron grandes dosis de valor
porque mientras lo planeaban, sabían que lo más
probable es que no funcionase. Era imposible, una
locura, pero
¿por qué no? Si a Doolittle
y a sus hombres les hubiera importado su destino
final, se les hubiera podido tachar de idiotas,
pero para ellos, había algo por encima de su
supervivencia individual: el significado del
valor".
Alec
Baldwin se unió a la producción al final del
rodaje y su elección fue un gran acierto por
parte de los realizadores. "Tuvimos mucha
suerte de poder contar con Alec", dice
Bruckheimer. "Siempre había querido
trabajar con él, pero hasta ahora no había
encontrado el papel adecuado en el momento
adecuado. Es perfecto para el papel. Tiene el
porte de un oficial, la autoridad y la fuerza.
Creo que se hace justicia a un personaje como
Jimmy Doolittle con un actor de la talla de Alec
Baldwin".
"Cuando
empezamos no sabíamos gran cosa de
Doolittle", afirma el productor. "Pero
su biógrafo, sus amigos y algunos miembros de su
familia se pusieron en contacto con nosotros. Nos
ayudaron a perfilar su personalidad. Fue uno de
los grandes héroes de su época, mucho antes de
la Segunda Guerra Mundial. Era un aviador que
había batido todos los récords, su nombre era
muy popular. Además se tomó muy en serio su
papel de modelo para la sociedad. Sus hombres le
siguen siendo tan fieles hoy como hace 60
años".
El ataque
aéreo de Doolittle lo diseñó en un principio
un capitán de submarino durante una reunión
para recabar ideas que contribuyeran a cambiar el
rumbo de la guerra. Una de ellas era situar
bombarderos en la cubierta de un portaaviones lo
más cerca posible de Japón como para lanzar un
ataque sorpresa sobre la ciudad industrial de
Japón y sus alrededores. Los pilotos podrían
replegarse después a las costas más orientales
de China. A pesar de que parecía una idea
descabellada, Henry Arnold, Comandante en Jefe
del Ejército de Estados Unidos fue uno de los
militares que apoyó con más entusiasmo el plan
y eligió al entonces teniente coronel Jimmy
Doolittle para dirigir la misión.
Y aunque el
éxito no parecía asegurado, el 18 de abril de
1942 Doolittle y sus hombres se vieron obligados
a despegar del portaaviones Hornet, a 1.078 km de
la costa japonesa, es decir, a más de 240 km de
lo planeado. Los barcos de pesca japoneses, que
también actuaban como vigilantes, avistaron al
Hornet y a sus escoltas. A pesar de que había
una marejada de 40 nudos, Doolittle fue el primer
piloto en despegar. Con dieciséis B-25 posados
sobre su cubierta, su margen de despegue fue el
más corto que jamás hubieran visto los
marineros que le despidieron a él y a sus
hombres.
Quince de
los dieciséis bombarderos consiguieron llegar a
China, cuatro se estrellaron en el aterrizaje y
11 saltaron en paracaídas. Un avión consiguió
llegar a la URSS donde los soviéticos incautaron
el B-25 y encarcelaron a la tripulación. Se
perdieron todos los aviones. Ocho tripulantes
fueron capturados y declarados prisioneros de
guerra, dos se ahogaron mientras intentaban
alcanzar la orilla a nado, después de que sus
aviones se estrellaran en el mar, y un hombre
murió al tirarse el paracaídas de su nave. A
pesar de que Doolittle, completamente destrozado,
pensó que su misión había sido un absoluto
fracaso, en realidad fue un éxito rotundo que
hizo renacer la esperanza del triunfo en Estados
Unidos y en sus aliados.
Doolittle
ascendió a general de brigada, justo por debajo
del rango de coronel. El presidente Roosevelt en
persona le condecoró con la Medalla al Honor. A
Doolittle le gustaba pasar desapercibido, pero se
sentía muy orgulloso aunque un poco molesto por
todo el jaleo. No sólo era un comandante muy
admirado y un líder sino que también era un
piloto innovador y habilidoso que simplemente
adoraba volar. Hoy día, a pesar de su muerte en
1993 a los 96 años, sigue infundiendo un enorme
respeto entre aquellos que intervinieron en
aquella misión casi imposible.
Baldwin
asumió el papel de guardián del legado de
Doolittle. "A veces, las películas tienden
a mitificar a los personajes y hacerlos más
heroicos de lo que son en realidad", dice el
actor. "Pero eso es imposible que suceda con
Doolittle. No se le puede pintar más heroico de
lo que ya era. Fue, con toda seguridad uno de los
hombres más valientes y más intrépidos que
jamás haya conocido. A la altura de Lindbergh y
MacArthur".
"Cuando
estaba trabajando en el personaje, hablé con
muchos militares para decirles que iba a
interpretar a Doolittle. Y todos envidiaron mi
suerte", añade Baldwin. "Me animaron
mucho. Eso dice mucho de aquel gran hombre".
Michael Bay
recuerda aquel día a bordo del Lexington en
Corpus Christi, Texas, justo antes de que rodaran
la escena que recrea el despegue de los
bombarderos B-25. "Les decía a los actores
jóvenes que recabaran la ayuda de los pilotos
que tenían a su disposición para preparar la
escena, porque allí estaban algunos de los
mejores pilotos del mundo. Poco después, me
encontré a Alec Baldwin sentando en la cabina
del piloto, repasando la intrincada terminología
que usan los pilotos. Allí estaba él, recitando
todos esos términos como si fuera una letanía.
Parecía un piloto consumado. Habló con
veteranos de guerra y con pilotos especialistas y
asistió a un curso para pilotar un B-25. Así es
como se ve el trabajo de un gran actor".
Otro gran
actor que se unió al rodaje fue el veterano Jon
Voight. Sin embargo, es posible que su cara no
sea reconocible debido al maquillaje que lleva en
su papel del presidente Franklin Delano
Roosevelt. Los maquilladores de efectos
especiales Will Huff y Fionagh Cush de Stan
Winston Studios transformaban a Voight todas las
mañanas en una sesión que duraba seis horas.
Bruckheimer,
que ya ha trabajado con Voight, insiste en que el
público no podrá reconocerlo. "Jon
consigue hacerte creer que es el mismísimo
Roosevelt así que ni siquiera piensas que haya
un actor debajo del maquillaje", afirma.
"Parece
y suena igual que Roosevelt. Ha clavado el papel.
Es posible que mucha gente no identifique su
cara. Les ocurría lo mismo a algunos miembros
del equipo de la película".
"En
realidad, Jon nos llamó porque quería
interpretar a Roosevelt", dice Bruckheimer
"Es un experto en historia y sabe más de
ese hombre que ninguno de nosotros. Ese tipo de
preparación tiene un valor incalculable".
"Nunca
he visto a un actor preocuparse tanto por tan
sólo tres días de trabajo", afirma Bay.
"Y tampoco he visto nunca a un actor que
arranque los aplausos de todos los actores que le
rodean durante su actuación. Tuvo que volver a
salir siete veces después de hacer la escena en
el despacho presidencial junto con su gabinete.
Fue absolutamente genial".
Barry, el
hermano mayor de Voight, que es profesor en la
Penn State University aconsejó que Jon leyera el
libro No Ordinary Time galardonado con un
Pulitzer. "Después de leer ese libro y
algunos otros que me recomendó Barry, me animé
a solicitar el papel de FDR", afirma el
actor. "Quería que se le retratase bien.
Para mí, lo más increíble de FDR era cómo
había aguantado esa enorme presión. ¿Cómo se
puede vivir en ese estado de tensión durante un
período tan dilatado de tiempo? Y ese tipo de
resistencia es lo que se requiere para ser
presidente de Estados Unidos. Tener un altísimo
sentido de la responsabilidad. Hace falta además
tener carácter y muchas energías. ¿Cómo
consiguió hacerlo él? No tenía alas, no podía
tenerse en pie, pero resistía más que nadie.
Eso es lo que más me impresiona del
personaje".
"Roosevelt
sufrió minuto a minuto su estancia en la Casa
Blanca, sobre todo por el asunto de Pearl
Harbor", sigue diciendo Voight. "Fue un
golpe increíble, pero logró recuperarse. FRD,
era un hombre honrado, que sabía sacar todo el
partido a sus capacidades, a su personalidad, a
su poder de influencia y también a su facilidad
de palabra. Estaba negociando con Japón la forma
de llegar la paz al Pacífico cuando se produjo
el ataque. El pensaba que le había fallado al
pueblo americano y al ejército."
En la
película, se ha recreado con gran libertad el
momento en el que se informa a Roosevelt sobre el
ataque. "En realidad ocurrió en su
dormitorio", afirma Voight. "Pero lo
rodamos en otro lugar de la Casa Blanca.
Recreamos la metáfora de la verdad. La alarma
que saltó en Washington en ese preciso momento
está perfectamente recreada por la forma en que
Michael rodó la escena. Espero que mi
interpretación sea igual de exacta."
El
Comandante en Jefe de la Marina Imperial de
Japón, el almirante Isoroku Yamamoto está
interpretado por actor Mako, ganador de un Oscar
de la Academia. Mako, que nació y vivió en
Japón hasta los 15 años, estaba sólo en
segundo grado cuando los japoneses atacaron Pearl
Harbor. "Me acuerdo que por la mañana fui
al colegio. Creo que era lunes, y me di cuenta
que pasaba algo raro. Todo el mundo hablaba entre
susurros: estamos en guerra contra Estados
Unidos. Me acuerdo que pensaba: '¿Guerra, y eso
qué significa?' Había visto una película sobre
la guerra contra China, toda la destrucción que
se había producido. Entonces lo comprendí. Fue
como si me hubieran dado un golpe en el pecho y
no pudiera respirar. Una especie de convulsión
me recorrió todo el cuerpo".
A Mako le
gustó el punto de vista global de la película.
"Históricamente, las películas de
Hollywood sobre la Segunda Guerra Mundial
caricaturizan a Japón como si fuera la
representación del diablo", explica el
actor. "Y eso es terrible. Todas las guerras
empezaron por alguna razón, casi siempre
económica. Y esta película narra la situación
de Japón con bastante justicia. Ningún
personaje es totalmente malo".
A pesar de
que Mako no es un especialista en historia,
conocía la vida de su personaje. Yamamoto
estudió en Harvard y fue agregado naval en
varias embajadas japonesas, entre ellas la de
Estados Unidos. Cuando Japón empezó a
considerar la idea de declarar la guerra a
Estados Unidos, Yamamoto no estuvo de acuerdo y
mostró una opinión muy tajante.
"Tenía
un profundo conocimiento de la cultura
occidental", añade Mako. "Una gran
parte del ejército, almirantes y generales, se
convirtieron en ministros y se vieron empujados a
la política. Pero no sabían prácticamente nada
de la cultura ni de los valores occidentales y no
comprendían la magnitud de sus recursos. En ese
sentido, Yamamoto se vio obligado a tomar una
decisión. Era inevitable que entraran en guerra,
e hizo el trabajo lo mejor que pudo".
Cary-Hiroyuki
Tagawa, un actor conocido en todo el mundo,
interpreta el papel del comandante Minoru Genda.
Tagawa nació en Japón pero creció en Estados
Unidos. Su padre se trasladó a Hawai y entró en
el ejército justo antes de que acabara la
Segunda Mundial, convirtiéndose en un militar de
carrera. Viajó con su familia por todo el mundo
según los destinos que le asignaban. La madre de
Tagawa luchó con Japón; desgraciadamente
ningún miembro de su familia que había servido
en la Marina y en el Ejército japoneses
sobrevivió. Con esta historia tan increíble a
sus espaldas, el punto de vista de Tagawa es
realmente interesante.
"Esta
película hace justicia a ambos bandos",
afirma el actor. "Rinde tributo tanto a los
japoneses como a los americanos. Me gusta sobre
todo la forma en la que Michael ha conseguido
crear un tono emocional cuando no hay diálogos.
Expresa muy bien la forma de sentir de los
japoneses que no manifiestan sus emociones de la
misma manera. No son las palabras lo que cuenta,
sino los hechos y los sentimientos. Creo que
Michael ha sabido captar ese aspecto de la
cultura japonesa".
"El
sentido del honor y del respeto que impera entre
los militares está perfectamente
reflejado", añade Tagawa. "Fue un
momento muy poco habitual en la historia del
Japón. Debe ser la primera vez que un personaje
como el mío, un comandante en jefe, trabaja codo
con codo con un almirante. La estructura del
ejército japonés era extremadamente rígida,
pero Yamamoto era un renegado, no le importaban
demasiado las reglas. El iba por delante de los
tiempos. Al mismo tiempo, Genda era un samurai;
sabía que era muy importante que sus pilotos
regresaran después del ataque. A él se le
ocurrió poner aletas de madera en los torpedos,
para que una vez que cayeran, no se hundieran a
20 o 30 metros, sino a sólo 14. Esa fue la causa
de la magnitud de la destrucción. Los americanos
no estaban preparados. Genda fue un estratega de
primera fila".
"Pearl
Harbor es un tema muy espinoso para la
generación de mis padres", resume Tagawa.
"No hay que volver a abrir las heridas.
Sólo brindar un homenaje a todos los que
lucharon y murieron. En las escenas más
importantes, es necesario dejar patente la fuerza
de los sentimientos de cada uno de aquellos
hombres hacia su país, estuvieran en un lado u
otro. Espero que sea un gran tributo a su
memoria."
Los
militares japoneses de aquella época tenían un
vocabulario propio. Muchos actores japoneses
desconocían el japonés formal. Mike Sogawa hizo
las veces de repetidor de diálogos y también de
traductor en algunas ocasiones. La producción no
sólo contrató a un especialista en el campo de
los diálogos, sino también un sastre
especializado que también trabajó como asesor
técnico free-lance. Dick Lamott es un
historiador del Estudio que trabajó en
"Tora, Tora, Tora".
Después de
ver tantas películas sobre la Segunda Guerra
Mundial, la mayoría de los espectadores no se
dan cuenta del cambio que se produjo en el mundo
militar después de Pearl Harbor. Todo cambió
después del ataque, desde los uniformes hasta
los equipos, incluyendo los procedimientos
cotidianos. "Como dijo el almirante
Yamamoto: 'Despertamos a un gigante
dormido", añade Bruckheimer.
"Estados Unidos ya era un gigante
industrial, pero al entrar en una guerra de esta
envergadura, se iba a convertir en la primera
potencia económica del mundo. Cuando estalló
Pearl Harbor, no estábamos preparados para la
guerra. Pero justo después superamos a cualquier
otra nación. Fabricamos más tanques, más
aviones, más suministros que cualquier otro
país, y así es cómo ganamos la guerra".
Fuente: Buena
Vista Internacional España
Imágenes
y notas de producción de Pearl Harbor -
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