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PEARL HARBOR


cartel Dirección: Michael Bay.
País:
USA.
Año: 2001.
Interpretación: Ben Affleck (Rafe McCawley), Josh Hartnett (Danny Walker), Kate Beckinsale (Evelyn Johnson), Cuba Gooding Jr. (Doris 'Dorie' Miller), Dan Aykroyd (capitán Thurman), Tom Sizemore (Earl), William Lee Scott (Billy), Greg Zola (Anthony Winkle), Ewen Bremmer (Red), Alec Baldwin (Doolittle), James King (Betty), Catherine Kellner (Barbara), Jennifer Garner (Sandra), Michael Shannon (Theo), Jon Voight (presidente Roosevelt), Matthew Davis (Joe), Mako (almirante Yamamoto).
Guión: Randall Wallace.
Producción: Jerry Bruckheimer y Michael Bay.
Producción ejecutiva: Randalla Wallace, Bruce Hendricks, Chad Oman, Mike Stenson y Barry Waldman.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía:
John Schwartzman.
Montaje: Roger Barton, Mark Goldblatt, Chris Lebenzon y Steven Rosenblum.
Diseño de producción: Nigel Phelps.
Dirección artística: Jon Billington, Geoff Hubbard, Martin Laing y William Ladd Skinner.
Vestuario: Michael Kaplan.
Decorados: Jennifer Williams.

 

NOTAS DE PRODUCCIÓN de Touchstone Pictures y Jerry Bruckheimer Films

La historia

No hay nada más fuerte en el mundo que el corazón de un voluntario.
Alec Baldwin (Coronel James H. Doolittle)

En una apacible mañana de domingo del mes de diciembre, mientras los niños juegan confiados y las familias rezan en las iglesias, un escuadrón de aviones de guerra japoneses surca los cielos de un paraíso hawaiano y ataca por sorpresa Pearl Harbor, una base naval estadounidense. Este infame día, que obligó a Estados Unidos a salir de su aislacionismo y a declarar la guerra total, cambiaría el curso de la historia. Ahora vuelve a nuestra memoria como una fábula épica sobre el patriotismo, la pasión y el amor de la mano del productor Jerry Bruckheimer, del productor/director Michael Bay y del guionista Randall Wallace.

"Pearl Harbor" narra los acontecimientos que rodearon aquel 7 de diciembre de 1941 que iba a cambiar la vida de muchas personas, y las devastadoras consecuencias de la guerra en dos jóvenes y audaces pilotos (Ben Affleck y Josh Hartnett) y en una bellísima y sacrificada enfermera (Kate Beckinsale). Es una fábula sobre una humillante derrota, una victoria heroica, el valor personal y la fuerza del amor en un espectacular escenario donde las acciones bélicas y la fuerza del drama humano se funden a la perfección.

Para Jerry Bruckheimer y Michael Bay, la realización de "Pearl Harbor" fue una verdadera carrera de obstáculos. A pesar de las dificultades que entrañaba la película, la grandiosidad de la producción y la complicada logística, ambos cineastas no se dieron por vencidos y los Estudios Disney dieron luz verde al proyecto. Bruckheimer, Bay, Affleck y otros muchos defensores del proyecto decidieron retrasar el cobro de sus salarios con el fin de adaptarse al presupuesto y lograr así que la película viera la luz.

Tanto el productor como el director son grandes aficionados a la Historia, y ambos sienten verdadera fascinación por las historias reales y los héroes de la vida cotidiana. Con la ayuda y la creatividad del guionista Randall Wallace, merecedor de un Oscar de la Academia, recrearon una historia de ficción sobre gente corriente que se ve expuesta a circunstancias extraordinarias en el vida real. Los realizadores quieren dejar bien claro que esta película no es un documental, sino más bien un homenaje a todos esos hombres y mujeres que dieron la vida por nosotros.

"No hay duda de que Pearl Harbor es el núcleo narrativo de la historia", afirma Bruckheimer. "Es una de las mayores tragedias de la historia de Estados Unidos, pero también nos recuerda que podemos resurgir de las cenizas y triunfar sobre el mal".

"Para nosotros, esta película es un punto de partida", explica el productor. "A pesar de que es una historia sobre la amistad y el amor, es por encima de eso una reflexión sobre los sentimientos de los hombres y de las mujeres, civiles y militares, que vivieron ese momento. Pearl Harbor galvanizó al pueblo americano. No estábamos preparados para entrar en guerra. Los niños se hicieron hombres en una sola noche y nada volvería a ser lo mismo. Los japoneses también luchaban por la supervivencia de su país", añade Bruckheimer. "No hay que olvidar que había un embargo de crudo contra Japón y los japoneses creyeron necesario tomar una medida que imputara al mundo. Al igual que ocurre en muchas misiones militares, los soldados japoneses no sabían a dónde se dirigían hasta que su misión estaba ya en marcha. Tomamos en consideración todos estos factores para crear una película entretenida, pero que también reflejara el sentimiento de aquel momento, con la esperanza de rendir un sentido tributo a la memoria de aquellos valientes".

"Como dramaturgo, no estaba muy interesado en escribir esta historia si iba a tratar de los politiquees de Washington", añade el guionista Randall Wallace, que había oído hablar a sus padres sobre el impacto que el ataque a Pearl Harbor tuvo en sus vidas. "No creo que la Historia rija nuestras vidas. Creo que el destino del mundo está en las manos de cada individuo. Tolstoi decía que si un hombre tiraba su fusil, corría hacia atrás gritando: ‘Hemos perdido, nos han traicionado’, sembraría el pánico en el grupo. Pero si un hombre ondea la bandera de su regimiento y corre hacia el enemigo gritando ‘¡Avancen!’, esto puede hacer avanzar a toda la formación. Creo que el heroísmo es algo real y tangible. Y eso es lo que me interesaba a la hora de escribir."

Muchos supervivientes de Pearl Harbor que visitaron el plató nunca habían hablado de sus vivencias. Algunos vinieron con sus hijos y sus nietos. Poco a poco todos estos supervivientes empezaron a compartir sus historias con el equipo. Los extras, muchos de los cuales eran soldados escuchaban atentamente sus historias. Vestidos con uniformes militares ajados o monos de trabajo, o cubiertos de pies a cabeza de combustible, formaban un círculo alrededor de los más ancianos, para escucharles.

"Vimos como muchos hijos de los que vivieron aquellos acontecimientos, ahora adultos, se quedaban boquiabiertos ante lo que contaban sus padres", recuerda Bruckheimer. "Estaban rememorando sus recuerdos más trágicos. Algunos decían en voz baja que su padre nunca había hablar sobre aquello o que simplemente no tenían ni idea de lo que su padre había sufrido. Ambas generaciones derramaron algunas lágrimas."

"Todo el mundo ha leído lo que ocurrió en Pearl Harbor en los libros de historia, pero no lo hemos estudiado con la suficiente profundidad", afirma Bay. "Creo que lo convenció para participar en este proyecto fue cuando conocí a un numeroso grupo de supervivientes en San Diego. Cuando miré a los ojos de esos ancianos de ochenta años que me abrían su corazón para contarme lo que ocurrió, me di cuenta que tenía que contar esa historia. Escuché sus vivencias y supe lo que había ocurrido durante el ataque. Entonces comprendí por qué se decía que Estados Unidos había perdido la inocencia en ese momento. Todos y cada uno de aquellos hombres y mujeres eran unos héroes".

Para Wallace, que acompañó a Bay a San Diego, estas anécdotas personales fueron algo más que buenas historias, fueron una especie de lección de historia muy personal: "Pearl Harbor había dejado de ser una abstracción. Ya no era un cúmulo de ideas. Era una historia de carne y sangre. La vida puede tenerte preparado algo tan fuerte, tan inesperado como Pearl Harbor, un acontecimiento de proporciones inimaginables. Por esa razón, las historias de amor, sacrificio y heroísmo son tan importantes para nosotros. Nos devuelven a ese mundo interior en el que los ideales personales son comunes a todos nosotros."

"Lo mejor de hacer películas como ésta es que te permite implicarte en un tema de enorme interés", dice Bruckheimer. "Investigas sobre los hechos, hablas con los supervivientes, lees, escuchas viejas emisiones de radio y ves películas y documentales. En realidad estás aprendiendo. Después, tienes que combinarlo todo para conseguir un guión que sea romántico, entretenido, divertido, pero que tenga alma y profundidad, y que muestre la tragedia que de tantas familias. Hemos intentado que ‘Pearl Harbor’ sea todo esto. También hemos tratado de ser lo más rigurosos posible, pero no queríamos que la película se convirtiera en una lección de historia."

"Cuando le pidieron a Wallace que escribiera una historia sobre los acontecimientos que rodearon aquel 7 de diciembre de 1941, no sólo tenía que decidir cómo encuadrar la historia, sino que tenía que crear personajes específicos que interesaran al público".

"La primera pregunta era saber cuándo había empezado realmente la historia de Pearl Harbor?", explica Wallace. "Escogía la Batalla de Inglaterra porque quería que la historia reflejara la idea de que la gente ya estaba combatiendo, pero que Estados Unidos intentaba mantenerse al margen. Se creía que 'no era nuestro problema', pero todo cambió en un par de horas del mes de diciembre. Pero, ¿una vez que se produce el ataque qué ponía fin a la historia? Me encontré con el Ataque de Doolittle, del que había oído hablar, pero del que no conocía la importancia. Cuando lo comprendí, supe cuál iba a ser el verdadero escenario de la historia".

"Y además estaban los personajes", añade. "Quién era toda esta gente que decía: 'Sé que la guerra esta ahí, y aunque no estés de acuerdo conmigo, está a punto de salpicarnos y no pienso quedarme sentado a esperar a que vengan a por mí'. ¿Qué tipo de heroísmo puede apoderarse de una enfermera que nunca ha visto una herida de guerra y que de repente tiene entre sus manos a miles de hombres moribundos? Eso es lo que me hizo reaccionar y que también podría hacer reaccionar a los demás. Así que les conté la historia a Jerry, a Michael y a los estudios, y en un instante había cerrado el trato".

A muchos les pareció poco ortodoxo el primer borrador de Wallace. "A la gente no le gusta que le diga esto, pero es la pura verdad", afirma. "Empiezo las investigaciones después de escribir un primer borrador. Y lo hago porque primero quiero saber la razón por la que debo escribir una historia antes de decidir cómo debo contarla. Y la clave está en las personas. Si sabes porqué alguien va a la guerra, si sabes a quién querían y hasta qué punto, entonces ya los conoces. Después te informas sobre si pilotaban P-40s o si llevaban cascos de cuero y gafas especiales. Pero si lo que te interesa más es este tipo de cosas, es que vas por mal camino".

"Intentamos mostrar la esencia de lo que ocurrió allí", vuelve a repetir Bay. "Seguimos la vida de cuatro personas: Rafe, Danny, Evelyn y Dorie. No es sólo una película sobre Pearl Harbor, sino sobre el significado de ser voluntario. Sobre lo que significa dar tu vida por tu país. Tal y como dice Doolittle hablando del ataque sobre Tokio: 'No sé si vamos a ganar este combate, pero sí sé que vamos a ganar esta guerra.' Y la persona que le escucha le contesta: '¿Y cómo lo sabe?' Y Doolittle le dice: 'Gracias a ellos', señalando a sus hombres. 'Porque no hay nada más fuerte en el mundo que el corazón de un voluntario'. Y ese es para mí el mensaje de esta película".

"Si el país nos necesita, daremos nuestra vida por él", añade Bay, que resume así lo que sintió cuando habló con los soldados. "Eso es lo que pensaban esos hombres, desde el piloto más diestro al tipo que barre el muelle. Primero tu país, después tu familia y luego tu trabajo. Esos eran valores inamovibles."

"Pearl Harbor" es una historia de amor en esos días en los que las naciones decidieron declararse la guerra a escala mundial. La historia cuenta la vida de dos osados pilotos, Rafe McCawley (Ben Affleck) y Danny Walker (Josh Hartnett), que crecieron como hermanos y que aprendieron a volar en peligrosamente en aviones fumigadores; ahora se han convertido en pilotos del Cuerpo del Aire del Ejército de los Estados Unidos.

Los realizadores querían que estos personajes transmitieran el sentido de la responsabilidad y el deseo que impulsa a un hombre a cumplir con su deber. "Había un espíritu muy especial en la gente que luchó durante la Segunda Guerra Mundial. Sabían que si no actuaban, que si no hacían su trabajo, otro lo haría por ellos. Así que se pusieron manos a la obra", dice Wallace. "Y no hay que olvidar nunca ese espíritu".

"Danny y Rafe son la combinación de muchas personas", afirma el actor Ben Affleck. "Por ejemplo, mi personaje representa perfectamente todo lo que le puede ocurrir a una persona en una guerra. Se alista en el Cuerpo del Aire del Ejército de Estados Unidos y después se une a las Fuerzas Aéreas Británicas (RAF), como hicieron muchos pilotos de países neutrales. Él y Danny, se suben a sus aparatos y consiguen derribar varios aviones japoneses, como hicieron en la realidad Welch y Taylor. Se sabe que los tenientes George Welch y Kenneth Taylor derribaron seis de los 29 aviones japoneses que causaron baja durante el ataque. Después, participaron en el ataque aéreo de Doolittle, algo que no hicieron estos dos caballeros. No es nuestra intención tergiversar lo que pasó, es sólo por necesidades narrativas".

Para prepararse para su papel, Afflek no sólo pasó una semana en un campo de entrenamiento del Ejército con sus compañeros de reparto, sino que también pasó tiempo releyendo libros de historia. Invirtió muchas horas con historiadores, asesores técnicos y personal militar que trabajaba en la producción y también habló con muchos veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Uno de sus objetivos era hacer una película creíble y que interesara a todo tipo de público.

"No hubiera aceptado el papel si hubiera sido una película meramente propagandística", afirma Affleck. "Hemos intentado ser justos y honestos. En la película, se representa a los japoneses como gente honorable con un punto de vista diferente. Se sintieron amenazados por Estados Unidos y actuaron creyendo que era lo que tenían que hacer. Nuestra responsabilidad consiste en honrar a todas las partes implicadas en el conflicto".

"La capacidad de Ben para meterse en la piel del personaje y crear un ser real a partir de un guión escrito es impresionante", afirma Bruckheimer. "Además también es un magnífico escritor lo que resulta muy valioso, ya que aporta toda su creatividad y sabe compartirla con todos los que están en el plató. Es muy generoso con sus ideas y se implica a fondo en todos los aspectos del proyecto. Me impresionó especialmente la forma en la que Ben trataba a los veteranos que venía a visitar el plató. Todos nos sentíamos muy poca cosa ante su presencia pero Ben hizo todo lo posible para pasar todo el tiempo que pudo con cada uno de ellos".

"Siempre hay una nueva ola de actores que van a convertirse en las superestrellas del futuro, y no hay duda de que Ben es uno de ellos", concluye Bruckheimer. "Este es el gran momento de Ben. Todo el mundo quiere verle en la pantalla, todo el mundo quiere ser como él. Y eso es lo que lo convierte en una estrella de cine".

Bay, que ya había dirigido a Affleck en "Armageddon", no se queda atrás en sus elogios y declaró: "Es su mejor papel. Tiene un potencial enorme. Además tiene carisma. Es sin duda su mejor interpretación".

Danny Walker, el mejor amigo de Rafe, está interpretado por Josh Hartnett, un actor relativamente desconocido. Supo ganarse a todo el equipo por su amabilidad y su simpatía. Parecía personificar el ideal del joven soldado de los años cuarenta. "Josh es un hombre tranquilo pero fuerte", afirma Bruckheimer. "Recuerda a las grandes leyendas de Hollywood. Un cruce entre Gary Cooper y Montgomery Clift. No sé si es porque es de Minnesota, en el corazón del país, pero lo cierto es que da mucha seguridad y en cuanto entra en una habitación sabes que todo va a ir bien. Su papel es fundamental, pero sabíamos que podía llevar la carga. Es muy profesional a pesar de su juventud".

"Resulta raro pensar que, a mis años, podía ser uno de los pilotos de más edad del escuadrón", afirma Hartnett de tan sólo 22 años. Y añade: "Mi bisabuelo combatió en Día-D y ya era oficial de rango a los 19 años. La mayoría de ellos eran más jóvenes que yo ahora. No hubiera sabido qué hacer en esas circunstancias. Sientes una enorme emoción cuando los conoces; es uno de esos momentos de la vida que no olvidas jamás".

"Lo que hace que atractivo al personaje de Danny es que él ya tiene un sentido personal de lo que es la guerra antes de que empiece la batalla", afirma Wallace. "Ha visto sufrir a su padre, que había participado en la Primera Guerra Mundial, y no quiere que se repita aquel infierno. Danny sabe lo que es un muerto en vida".

Rafe se enamora de Evelyn Stewart (Kate Beckinsale), una enfermera guapísima y valiente que sirve en la Marina de Estados Unidos. Pero cuando su amor apenas ha empezado a florecer, el destino se hace presente: el mundo está a punto de declararse la guerra.

La actriz británica Kate Beckinsale elaboró su personaje de Evelyn no sólo sumergiéndose en los libros de historia sobre Pearl Harbor, sino también en la labor de las enfermeras que en muchas ocasiones fue menospreciado. También habló con enfermeras militares y llegó a practicar con ellas algunas curas.

"Cuando estábamos en Hawai me dejaron poner algunas inyecciones no con medicamentos, sólo era agua destilada", cuenta Beckinsale. "Así que en la escena de la inoculación hay algunos pobres traseros de voluntarios a los que tuve que pinchar. Cuando ya estaba a punto de terminar la escena me sentí mucho más segura, pero entonces la última jeringuilla salió volando por los aires. ¡Todos fueron muy valientes!", dice riendo.

A pesar de esta nota de humor, Beckinsale fue siempre muy consciente de la difícil tarea que tuvieron los médicos y las enfermeras cuando se produjo el ataque. "Sus recursos eran muy limitados. Tenían que servirse de lo que tenían a mano para curar a todos los heridos y asistir a los moribundos que llegaban por centenares al hospital. Se llegaron a racionar hasta los analgésicos. Debió ser una experiencia atroz".

Tanto Bruckheimer como Bay querían una actriz que supiera imprimir encanto y glamour al papel. "Lo que me gusta de Kate es que gusta a todo el mundo", dice Bay. "Le gusta a las mujeres, y es muy importante que a las mujeres les guste la protagonista femenina. Kate desprende una gran inocencia, pero al mismo tiempo es muy fuerte. Creo que eso es que atrae tanto a hombres como a mujeres. Además, su físico encaja maravillosamente bien con el de la época."

Cuando Rafe conoce a Evelyn, se queda fascinado. Pero Evelyn no está muy segura de sus intenciones. "Es un poco atrevido con ella", dice Beckinsale al hablar del personaje de Affleck. "Está totalmente lanzado, pero no la consigue a la primera. Según los libros que he leído, las enfermeras tenían que mostrarse bastante duras porque siempre estaban rodeadas de grupos de hombres en ropa interior que no paraban de bromear. Así que tenían que saber poner distancia. Pero Rafe no se rinde y su encanto y su sentido del humor acabarán conquistándola".

Atrevido e idealista, Rafe se alista en el Escuadrón del Águila, un grupo formado por norteamericanos, canadienses, australianos, suecos y otras nacionalidades de países neutrales que se presentaron voluntarios para luchar con los pilotos británicos durante la Batalla de Inglaterra. Deja atrás a su nuevo amor y a su mejor amigo, prometiéndoles que regresará, y se dirige a los siniestros cielos del Canal de la Mancha. Por el contrario, Evelyn y Danny son destinados a un idílico paraíso de Hawai: Pearl Harbor.

"Danny no lo tiene tan fácil como Rafe", explica Hartnett. "Tiene que abrirse camino solo, pero Rafe ejerce una gran influencia sobre él. Ambos prometen protegerse y ayudarse, así que cuando Rafe decide alistarse en el Escuadrón del Aguila y no decírselo a Danny, el sentido de la lealtad se ve seriamente amenazado".

A Evelyn también le horroriza la decisión de Rafe, que pone en riesgo su vida. "Cuando se va, Evelyn queda destrozada", afirma Beckinsale. "Él es el amor de su vida".

"Jeanine Basinger, mi profesora de cine en Wesleyan, siempre decía que en la vida de una mujer sólo hay un verdadero amor", dice Bay. "Ese amor que por fin has encontrado y que tienes que dejar marchar. La idea me impresionó. Esta historia es la de ese gran amor".

Antes del 7 de diciembre de 1941, Pearl Harbor era un paraíso. A pesar de que Danny y Evelyn no saben sacarle provecho a un este maravilloso lugar, sus compañeros y amigos sí lo hacen. Aquí, Rafe y Red (Ewen Bremner) el amigo de Danny, encuentran a su enfermera particular, Betty (James King). Billy (William Lee Scott), otro piloto que conocieron en sus tiempos de entrenamiento en Nueva York, otras enfermeras entre las que están Barbara (Catherine Kellner) y Sandra (Jennifer Garner) también son destinados al mismo sitio. Allí conocen a Earl (Tom Sizemore), un genio de la mecánica de aviones y a Gooz (Michael Shannon), un verdadero rastreador de aviones.

Entre los estacionados en el portaaviones West Virginia en Ford Island está un marinero de tercera clase, el cocinero Doris Miller (Cuba Gooding, Jr.). Miller, una figura controvertida, recibió la Cruz Naval a título póstumo por derriban dos aviones japoneses después de salvar la vida de su capitán durante el ataque. Fue uno de los primeros afroamericanos galardonados por su valor por el gobierno de Estados Unidos. Pero, por ironías de la vida, Miller resultó muerto en otra batalla de la Segunda Guerra Mundial cuando el barco en el que servía naufragó.

"Interpreto uno de los pocos personajes reales de la película", afirma Gooding, aficionado a asumir este tipo de papeles. "Al ser cocinero, Dorie no podía usar armas así que nunca recibió un entrenamiento formal sobre las potentes armas de calibre 50 que tuvo que utilizar. Pero se subió al avión al avión e hizo lo que tenía que hacer".

Después del ataque, Miller no sabía exactamente el alcance de su heroica gesta, porque las máquinas necesitaban agua para funcionar y se habían quemado. Al igual que otros muchos hombres que sirvieron en esta guerra, y que dañaron o perdieron accidentalmente algún armamento, a Miller le preocupa que le acusaran de destruir una propiedad militar.

"Fue un hombre valiente y honorable, que arriesgó su vida por sus camaradas y por su país, como hicieron otros muchos. Así que no tiene importancia que consiguiera o no derribar uno, dos aviones o ninguno", subraya Bruckheimer.

"Dorie Miller representa perfectamente a cualquiera en este ataque", sugiere Bay. "Los historiadores, los escritores, incluso los documentos de la Marina, no se ponen de acuerdo en lo que ocurrió realmente. Los recuerdos de la gente se van desvaneciendo y van cambiando a medida que pasan los años. Cada persona tiene una opinión diferente. Lo único que podemos hacer es escuchar a los historiadores y a los supervivientes y sacar nuestras propias conclusiones. Pero yo creo que su participación fue muy importante, ya que gracias a su hazaña se consideró a los negros de otra forma en el ámbito militar".

Danny, Evelyn, Dorie y otros residentes en Pearl Harbor seguían tranquilamente con sus vidas, sin saber la magnitud de lo que estaba a punto de suceder; el gigantesco ataque por mar y por aire de las fuerzas del Japón imperial iba a hacer añicos su mundo y alterar el rumbo de la historia.

El 26 de noviembre de 1941, 20 submarinos y cinco mini-submarinos, seguidos por una flota combinada de dos buques de guerra, tres cruceros, 11 destructores, seis portaaviones, ocho tanques, tres submarinos y 423 aviones abandonaron la bahía de Tankan en Japón. Pusieron rumbo al este a través de una ruta del norte para no ser descubiertos y se dirigieron a Estados Unidos y a su puesto occidental más avanzado, las islas Hawai. Durante el viaje, el almirante Isoroku Yamamoto envió un mensaje codificado al vicealmirante Chuichi Nagumo: Niitaka yama nobore, Escalar la Montaña Nikita, que quería decir que la misión había empezado. El 2 de diciembre, Nagumo recibió orden de abrir un sobre de alto secreto que contenía lo que sería la declaración de Guerra a Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda por parte de Japón.

A las 6:45 a.m. del 7 de diciembre (8 de diciembre, hora de Japón) la primera oleada de aviones despegó de la cubierta del portaaviones al mando, el Akagi. A las órdenes del comandante Mitsuo Fuchida, 183 bombarderos pusieron rumbo al sureste. En menos de una hora surcaban la orilla más al norte de Oahu en Kahuku Point.

La primera oleada se dividió en tres grupos. Fuchida con 89 Kates (uno de los tres tipos de aviones del ejército japonés) puso rumbo al suroeste bordeando la isla, y se dirigió directamente a Ford Island y a Battleship Row. El segundo y el tercer grupo de ataque volvieron a dividirse, y se dirigieron a Waialua Valley, a Schofield Barracks, Wheeler Field, Ewa Marine Air Corps Station, Hickam Field, Bellows Field y Kaneohe Bay.

Una segunda oleada de 168 aviones llegó a Oahu justo después de las 8:40 a.m. para realizar bombardeos sobre las bases aéreas norteamericanas. Más de 350 Zeros, Kates y Vals japoneses surcaban el cielo, dejando caer sus bombas y el fuego de sus ametralladoras, destruyendo la Flota del Pacífico de Estados Unidos, así como gran parte de la isla.

Es una fábula sobre el heroísmo a escala épica y también individual. Pero el cataclismo del 7 de diciembre no fue el punto final. La respuesta de Estados Unidos a la humillante derrota de Pearl Harbor y los posteriores descalabros en el Pacífico dieron paso a uno de los acontecimientos militares más inesperados y arriesgados de la historia: el bombardeo de Tokio por una misión suicida dirigida por Jimmy Doolittle (Alec Baldwin), una leyenda de la aviación. Cuando el coronel Doolittle nombra a Rafe y Danny líderes del heroico ataque aéreo, sus vidas y su amor por Evelyn vuelven a ser el núcleo de esta fábula sobre la pasión y el valor en su máxima expresión.

Randall Wallace estaba convencido que el ataque aéreo de Doolittle sería el broche de oro de su historia cinematográfica. "Mucha gente sabe lo que ocurrió en Pearl Harbor y cómo transcurrió la Segunda Guerra Mundial. Pero pocos conocen la historia del ataque aéreo de Doolittle, a pesar de que marcó un punto de inflexión en el estado de ánimo de los norteamericanos", explica. "Para los japoneses, el ataque aéreo sobre Tokio fue tan inesperado como Pearl Harbor para nosotros. Se necesitaron grandes dosis de valor porque mientras lo planeaban, sabían que lo más probable es que no funcionase. Era imposible, una locura, pero… ¿por qué no? Si a Doolittle y a sus hombres les hubiera importado su destino final, se les hubiera podido tachar de idiotas, pero para ellos, había algo por encima de su supervivencia individual: el significado del valor".

Alec Baldwin se unió a la producción al final del rodaje y su elección fue un gran acierto por parte de los realizadores. "Tuvimos mucha suerte de poder contar con Alec", dice Bruckheimer. "Siempre había querido trabajar con él, pero hasta ahora no había encontrado el papel adecuado en el momento adecuado. Es perfecto para el papel. Tiene el porte de un oficial, la autoridad y la fuerza. Creo que se hace justicia a un personaje como Jimmy Doolittle con un actor de la talla de Alec Baldwin".

"Cuando empezamos no sabíamos gran cosa de Doolittle", afirma el productor. "Pero su biógrafo, sus amigos y algunos miembros de su familia se pusieron en contacto con nosotros. Nos ayudaron a perfilar su personalidad. Fue uno de los grandes héroes de su época, mucho antes de la Segunda Guerra Mundial. Era un aviador que había batido todos los récords, su nombre era muy popular. Además se tomó muy en serio su papel de modelo para la sociedad. Sus hombres le siguen siendo tan fieles hoy como hace 60 años".

El ataque aéreo de Doolittle lo diseñó en un principio un capitán de submarino durante una reunión para recabar ideas que contribuyeran a cambiar el rumbo de la guerra. Una de ellas era situar bombarderos en la cubierta de un portaaviones lo más cerca posible de Japón como para lanzar un ataque sorpresa sobre la ciudad industrial de Japón y sus alrededores. Los pilotos podrían replegarse después a las costas más orientales de China. A pesar de que parecía una idea descabellada, Henry Arnold, Comandante en Jefe del Ejército de Estados Unidos fue uno de los militares que apoyó con más entusiasmo el plan y eligió al entonces teniente coronel Jimmy Doolittle para dirigir la misión.

Y aunque el éxito no parecía asegurado, el 18 de abril de 1942 Doolittle y sus hombres se vieron obligados a despegar del portaaviones Hornet, a 1.078 km de la costa japonesa, es decir, a más de 240 km de lo planeado. Los barcos de pesca japoneses, que también actuaban como vigilantes, avistaron al Hornet y a sus escoltas. A pesar de que había una marejada de 40 nudos, Doolittle fue el primer piloto en despegar. Con dieciséis B-25 posados sobre su cubierta, su margen de despegue fue el más corto que jamás hubieran visto los marineros que le despidieron a él y a sus hombres.

Quince de los dieciséis bombarderos consiguieron llegar a China, cuatro se estrellaron en el aterrizaje y 11 saltaron en paracaídas. Un avión consiguió llegar a la URSS donde los soviéticos incautaron el B-25 y encarcelaron a la tripulación. Se perdieron todos los aviones. Ocho tripulantes fueron capturados y declarados prisioneros de guerra, dos se ahogaron mientras intentaban alcanzar la orilla a nado, después de que sus aviones se estrellaran en el mar, y un hombre murió al tirarse el paracaídas de su nave. A pesar de que Doolittle, completamente destrozado, pensó que su misión había sido un absoluto fracaso, en realidad fue un éxito rotundo que hizo renacer la esperanza del triunfo en Estados Unidos y en sus aliados.

Doolittle ascendió a general de brigada, justo por debajo del rango de coronel. El presidente Roosevelt en persona le condecoró con la Medalla al Honor. A Doolittle le gustaba pasar desapercibido, pero se sentía muy orgulloso aunque un poco molesto por todo el jaleo. No sólo era un comandante muy admirado y un líder sino que también era un piloto innovador y habilidoso que simplemente adoraba volar. Hoy día, a pesar de su muerte en 1993 a los 96 años, sigue infundiendo un enorme respeto entre aquellos que intervinieron en aquella misión casi imposible.

Baldwin asumió el papel de guardián del legado de Doolittle. "A veces, las películas tienden a mitificar a los personajes y hacerlos más heroicos de lo que son en realidad", dice el actor. "Pero eso es imposible que suceda con Doolittle. No se le puede pintar más heroico de lo que ya era. Fue, con toda seguridad uno de los hombres más valientes y más intrépidos que jamás haya conocido. A la altura de Lindbergh y MacArthur".

"Cuando estaba trabajando en el personaje, hablé con muchos militares para decirles que iba a interpretar a Doolittle. Y todos envidiaron mi suerte", añade Baldwin. "Me animaron mucho. Eso dice mucho de aquel gran hombre".

Michael Bay recuerda aquel día a bordo del Lexington en Corpus Christi, Texas, justo antes de que rodaran la escena que recrea el despegue de los bombarderos B-25. "Les decía a los actores jóvenes que recabaran la ayuda de los pilotos que tenían a su disposición para preparar la escena, porque allí estaban algunos de los mejores pilotos del mundo. Poco después, me encontré a Alec Baldwin sentando en la cabina del piloto, repasando la intrincada terminología que usan los pilotos. Allí estaba él, recitando todos esos términos como si fuera una letanía. Parecía un piloto consumado. Habló con veteranos de guerra y con pilotos especialistas y asistió a un curso para pilotar un B-25. Así es como se ve el trabajo de un gran actor".

Otro gran actor que se unió al rodaje fue el veterano Jon Voight. Sin embargo, es posible que su cara no sea reconocible debido al maquillaje que lleva en su papel del presidente Franklin Delano Roosevelt. Los maquilladores de efectos especiales Will Huff y Fionagh Cush de Stan Winston Studios transformaban a Voight todas las mañanas en una sesión que duraba seis horas.

Bruckheimer, que ya ha trabajado con Voight, insiste en que el público no podrá reconocerlo. "Jon consigue hacerte creer que es el mismísimo Roosevelt así que ni siquiera piensas que haya un actor debajo del maquillaje", afirma.

"Parece y suena igual que Roosevelt. Ha clavado el papel. Es posible que mucha gente no identifique su cara. Les ocurría lo mismo a algunos miembros del equipo de la película".

"En realidad, Jon nos llamó porque quería interpretar a Roosevelt", dice Bruckheimer "Es un experto en historia y sabe más de ese hombre que ninguno de nosotros. Ese tipo de preparación tiene un valor incalculable".

"Nunca he visto a un actor preocuparse tanto por tan sólo tres días de trabajo", afirma Bay. "Y tampoco he visto nunca a un actor que arranque los aplausos de todos los actores que le rodean durante su actuación. Tuvo que volver a salir siete veces después de hacer la escena en el despacho presidencial junto con su gabinete. Fue absolutamente genial".

Barry, el hermano mayor de Voight, que es profesor en la Penn State University aconsejó que Jon leyera el libro No Ordinary Time galardonado con un Pulitzer. "Después de leer ese libro y algunos otros que me recomendó Barry, me animé a solicitar el papel de FDR", afirma el actor. "Quería que se le retratase bien. Para mí, lo más increíble de FDR era cómo había aguantado esa enorme presión. ¿Cómo se puede vivir en ese estado de tensión durante un período tan dilatado de tiempo? Y ese tipo de resistencia es lo que se requiere para ser presidente de Estados Unidos. Tener un altísimo sentido de la responsabilidad. Hace falta además tener carácter y muchas energías. ¿Cómo consiguió hacerlo él? No tenía alas, no podía tenerse en pie, pero resistía más que nadie. Eso es lo que más me impresiona del personaje".

"Roosevelt sufrió minuto a minuto su estancia en la Casa Blanca, sobre todo por el asunto de Pearl Harbor", sigue diciendo Voight. "Fue un golpe increíble, pero logró recuperarse. FRD, era un hombre honrado, que sabía sacar todo el partido a sus capacidades, a su personalidad, a su poder de influencia y también a su facilidad de palabra. Estaba negociando con Japón la forma de llegar la paz al Pacífico cuando se produjo el ataque. El pensaba que le había fallado al pueblo americano y al ejército."

En la película, se ha recreado con gran libertad el momento en el que se informa a Roosevelt sobre el ataque. "En realidad ocurrió en su dormitorio", afirma Voight. "Pero lo rodamos en otro lugar de la Casa Blanca. Recreamos la metáfora de la verdad. La alarma que saltó en Washington en ese preciso momento está perfectamente recreada por la forma en que Michael rodó la escena. Espero que mi interpretación sea igual de exacta."

El Comandante en Jefe de la Marina Imperial de Japón, el almirante Isoroku Yamamoto está interpretado por actor Mako, ganador de un Oscar de la Academia. Mako, que nació y vivió en Japón hasta los 15 años, estaba sólo en segundo grado cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor. "Me acuerdo que por la mañana fui al colegio. Creo que era lunes, y me di cuenta que pasaba algo raro. Todo el mundo hablaba entre susurros: estamos en guerra contra Estados Unidos. Me acuerdo que pensaba: '¿Guerra, y eso qué significa?' Había visto una película sobre la guerra contra China, toda la destrucción que se había producido. Entonces lo comprendí. Fue como si me hubieran dado un golpe en el pecho y no pudiera respirar. Una especie de convulsión me recorrió todo el cuerpo".

A Mako le gustó el punto de vista global de la película. "Históricamente, las películas de Hollywood sobre la Segunda Guerra Mundial caricaturizan a Japón como si fuera la representación del diablo", explica el actor. "Y eso es terrible. Todas las guerras empezaron por alguna razón, casi siempre económica. Y esta película narra la situación de Japón con bastante justicia. Ningún personaje es totalmente malo".

A pesar de que Mako no es un especialista en historia, conocía la vida de su personaje. Yamamoto estudió en Harvard y fue agregado naval en varias embajadas japonesas, entre ellas la de Estados Unidos. Cuando Japón empezó a considerar la idea de declarar la guerra a Estados Unidos, Yamamoto no estuvo de acuerdo y mostró una opinión muy tajante.

"Tenía un profundo conocimiento de la cultura occidental", añade Mako. "Una gran parte del ejército, almirantes y generales, se convirtieron en ministros y se vieron empujados a la política. Pero no sabían prácticamente nada de la cultura ni de los valores occidentales y no comprendían la magnitud de sus recursos. En ese sentido, Yamamoto se vio obligado a tomar una decisión. Era inevitable que entraran en guerra, e hizo el trabajo lo mejor que pudo".

Cary-Hiroyuki Tagawa, un actor conocido en todo el mundo, interpreta el papel del comandante Minoru Genda. Tagawa nació en Japón pero creció en Estados Unidos. Su padre se trasladó a Hawai y entró en el ejército justo antes de que acabara la Segunda Mundial, convirtiéndose en un militar de carrera. Viajó con su familia por todo el mundo según los destinos que le asignaban. La madre de Tagawa luchó con Japón; desgraciadamente ningún miembro de su familia que había servido en la Marina y en el Ejército japoneses sobrevivió. Con esta historia tan increíble a sus espaldas, el punto de vista de Tagawa es realmente interesante.

"Esta película hace justicia a ambos bandos", afirma el actor. "Rinde tributo tanto a los japoneses como a los americanos. Me gusta sobre todo la forma en la que Michael ha conseguido crear un tono emocional cuando no hay diálogos. Expresa muy bien la forma de sentir de los japoneses que no manifiestan sus emociones de la misma manera. No son las palabras lo que cuenta, sino los hechos y los sentimientos. Creo que Michael ha sabido captar ese aspecto de la cultura japonesa".

"El sentido del honor y del respeto que impera entre los militares está perfectamente reflejado", añade Tagawa. "Fue un momento muy poco habitual en la historia del Japón. Debe ser la primera vez que un personaje como el mío, un comandante en jefe, trabaja codo con codo con un almirante. La estructura del ejército japonés era extremadamente rígida, pero Yamamoto era un renegado, no le importaban demasiado las reglas. El iba por delante de los tiempos. Al mismo tiempo, Genda era un samurai; sabía que era muy importante que sus pilotos regresaran después del ataque. A él se le ocurrió poner aletas de madera en los torpedos, para que una vez que cayeran, no se hundieran a 20 o 30 metros, sino a sólo 14. Esa fue la causa de la magnitud de la destrucción. Los americanos no estaban preparados. Genda fue un estratega de primera fila".

"Pearl Harbor es un tema muy espinoso para la generación de mis padres", resume Tagawa. "No hay que volver a abrir las heridas. Sólo brindar un homenaje a todos los que lucharon y murieron. En las escenas más importantes, es necesario dejar patente la fuerza de los sentimientos de cada uno de aquellos hombres hacia su país, estuvieran en un lado u otro. Espero que sea un gran tributo a su memoria."

Los militares japoneses de aquella época tenían un vocabulario propio. Muchos actores japoneses desconocían el japonés formal. Mike Sogawa hizo las veces de repetidor de diálogos y también de traductor en algunas ocasiones. La producción no sólo contrató a un especialista en el campo de los diálogos, sino también un sastre especializado que también trabajó como asesor técnico free-lance. Dick Lamott es un historiador del Estudio que trabajó en "Tora, Tora, Tora".

Después de ver tantas películas sobre la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los espectadores no se dan cuenta del cambio que se produjo en el mundo militar después de Pearl Harbor. Todo cambió después del ataque, desde los uniformes hasta los equipos, incluyendo los procedimientos cotidianos. "Como dijo el almirante Yamamoto: 'Despertamos a un gigante dormido’", añade Bruckheimer. "Estados Unidos ya era un gigante industrial, pero al entrar en una guerra de esta envergadura, se iba a convertir en la primera potencia económica del mundo. Cuando estalló Pearl Harbor, no estábamos preparados para la guerra. Pero justo después superamos a cualquier otra nación. Fabricamos más tanques, más aviones, más suministros que cualquier otro país, y así es cómo ganamos la guerra".


Fuente:
Buena Vista Internacional España


Imágenes y notas de producción de Pearl Harbor - Copyright © 2001 Jerry Bruckheimer Films y Touchstone Pictures. Todos los derechos reservados.

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