NOTAS DE
PRODUCCIÓN de Marked Entertainment
La
presentación mundial de Salvajemente tiernos
se produjo en unos parajes muy alejados de la
ciudad bañada en sol y venida a menos de Happy.
El film vio la luz más allá de las nieves de
Utah, en la edición de 1999 del Festival de
Sundance. Para los dos principales responsables
de la película -el director, guionista y
productor Mark Illsley y su coguionista y
productor Ed Stone-, la proyección del film en
aquella noche invernal significó el colofón de
todo un viaje inolvidable: conseguir acabar la
película; y el principio de otro: gozar de la
ovación que acogió instantáneamente la cinta
como uno de los descubrimientos de aquella
edición del festival.
La viva
admiración que el público de Sundance mostró
hacia Salvajemente tiernos sobrepasaba
con mucho las mejores expectativas de Illsley y
Stone. A decir verdad, cuando los dos viejos
amigos se sentaron por primera vez para colaborar
en un guión, todo lo que concibieron como
"proceso de producción", por decirlo
de algún modo, se concretaba en algo sencillo y
hecho sin prisas, acaso reuniendo unos pocos
amigos y vecinos en el patio trasero para rodar
una película por el simple placer de hacerlo.
Illsley admite incluso que su inspiración a lo
largo del proceso de la escritura fue "Rebel
Without a Crew", la memoria autobiográfica
de Robert Rodriguez que recoge la crónica de
todo el proceso de realización de El
mariachi (1993) con el más apretado de los
presupuestos imaginable. Sin embargo, lo que
acabó surgiendo - cuando esos diálogos
ingeniosos y personajes pintorescos de Salvajemente
tiernos tomaron forma en el papel - fue
mucho más de lo que cabe esperar de una reunión
de patio trasero, incluso para los patrones del
cine independiente. Efectivamente, el guión para
Salvajemente tiernos acabó por atraer
la atención de los más importantes agentes de
Hollywood, directores de reparto y algunos de los
más reconocidos talentos de la industria del
cine independiente.
Rick
Montgomery fichó como productor "porque,
francamente, leí el guión y pensé que era
brillante" -dice-. "Era diferente,
tenía entidad propia, y supe que sobresaldría
de entre los guiones de otras películas que
trataban de ser una realidad por aquel
entonces." De manera colectiva, el equipo
que se acababa de constituir decidió apuntar
alto a la hora de formar el reparto de actores
que darían vida a la ciudad de Happy, Texas. Se
salieron con la suya al lograr reunir un conjunto
reconocido de actores, entre los que se incluía
a los emergentes Jeremy Northam y Steve Zahn en
los papeles protagonistas de Harry y Wayne,
además del nominado para el Oscar William H.
Macy como Chappy, la célebre actriz del cine
independiente Illena Douglas como la señorita
Schaefer, y a la veterana actriz de teatro,
televisión y cine Ally Walker como Joe.
Cada actor
reconoce que fue la calidad del guión y la
riqueza de los personajes lo que les atrajo del
proyecto. "Es el único guión que haya
leído que al instante de haberlo acabado he
vuelto a la primera página para empezar de
nuevo" -nos dice Steve Zahn-. "¡Me he
mondado de risa!".
"El
guión logró, literalmente, hacerme reír a
carcajadas" -comenta William H. Macy-.
"Se trata de una gran historia, una que vale
la pena, que contiene auténtica humanidad y
verdadero amor por los personajes. Hubiera podido
ser fácilmente un producto muy estereotipado, en
esa línea insignificante con que se realizan
muchas películas actualmente, todas cortadas por
el mismo patrón. Podría haber hecho escarnio de
la gente, pero no emprende ese camino. Es por eso
que me ha encantado la historia."
Para Brit
Jeremy Northam fue todo un reto encarnar a un
americano que vive en Texas sin ser oriundo de
esa tierra ni haberse criado en ella. Northam nos
comenta: "He interpretado a un gángster
irlandés de Nueva York, pero esto ha sido
totalmente distinto. Aquí se ha tratado de dar
vida a un embaucador situado en una pequeña
población tejana, y he tenido que adoptar el
acento de un tipo urbano procedente de la costa
oriental de los Estados Unidos. Lo que me encanta
especialmente de este proyecto es lo que dice
acerca del sentimiento de desarraigo que emana de
gentes y lugares. Nos sentimos inclinados a
pensar que la vida siempre está en otro sitio;
sin embargo, no nos es posible escapar. Y, de
hecho, la vida está exactamente donde
estamos."
"Sinceramente"
- comenta Ally Walker-, "este tipo de
material no abunda. El guión es pura melodía.
Estos chicos lo enfocan de modo realista, y el
hecho es que la vida es más divertida que el
arte. También hay una esencia candorosa, una
franqueza que se ha perdido en la mayoría de las
películas actualmente."
Cuando
ambos realizadores sostuvieron encuentros con la
prensa en Sundance, ésta les preguntó
repetidamente una obviedad: ¿Existe realmente
una ciudad que se llame Happy, en Texas? La
respuesta, que difícilmente podría conocer
alguien de fuera del Lone Star State, es un si
del tamaño de Texas. Ed Stone estuvo trabajando
como disk jockey en una ciudad tan sólo a unas
pocas millas de distancia carretera abajo desde
Happy, y recuerda que le divertía cómo sonaba
el nombre de esta población cuando se le hablaba
acerca de los equipos deportivos del instituto de
Happy y de otros relatos referidos a los
tejemanejes de la población de aquella villa. Se
acuerda de una de las mayores obsesiones de los
ciudadanos de Happy: los desfiles de bellezas.
"Como la mayoría de las pequeñas ciudades
de Texas, los habitantes de Happy se vuelven
locos cuando se celebran desfiles" -recuerda
Stone-. "Como disc jockey venido de otra
parte del mundo, en algunas ocasiones me acercaba
para respirar el aire y pasarme un rato divertido
a costa de esta obsesión por los desfiles, y
cuesta creer los gritos de enojo que se
proferían! Era absolutamente sorprendente
constatar la seriedad con qué los tejanos se
toman sus desfiles." Sobra decir que Stone
creyó que en la combinación de esos dos
elementos - una ciudad por nombre Happy, y una
región del mundo obsesionada con los desfiles de
bellezas- reposaba la elaboración de un primer
guión importante.
Lo que
empezó como una comedia estridente fue
adquiriendo, con cada uno de los borradores, un
tono de mayor dramatismo. Al final, Illsley
recuerda: "el humor se tornó un vehículo
con que sustentar la historia que queríamos
narrar realmente. La columna vertebral de la
película se constituye por unas relaciones
mostradas con demasiada humanidad; de este modo,
la comedia evoluciona con naturalidad."
Un objetivo
de importancia para ambos amigos estaba en la
escritura de una historia sobre un conjunto de
gentes que se hallan ante una encrucijada en sus
vidas. De este modo, crearon esta improbable
comunidad de personajes que pueblan Salvajemente
tiernosy que dirigen la acción del film:
Wayne, Wayne, Wayne Jr. (Zahn), un tipo
simpático con aspecto duro que ha sido reo la
mayor parte de la vida, pero cuyo lado tierno
acaba por evidenciarse; Harry Sawyer (Jeremy
Northam), compañero de viaje de Wayne, que por
primera vez decide abandonar la delincuencia
cuando se enamora; Joe McClintock (Ally Walker) y
Ms. Schaefer (Illeana Douglas), dos mujeres
viviendo en una pequeña población cuyas vidas
están estancadas., y el Sheriff Chappy Dent
(William H. Macy), un abnegado representante
local de la ley, pero también una alma solitaria
que busca el ingrediente que le falta en la vida:
el verdadero amor.
Ha sido ese
vínculo común entre estos cinco personajes
singulares: su mutua necesidad de cambiar la vida
que llevan y de abrirse a nuevas y excitantes
posibilidades, lo que ha convertido Salvajemente
tiernos más que en una comedia acertada, en
una historia humorística con una saludable dosis
de humanidad.
Illsley
admite que muchos de los elementos dramáticos
que escribió para la película le tocan de
cerca. Ciertas partes de la cinta se inspiran
directamente en conversaciones que el director y
el guionista mantuvieron. "Ambos tuvimos la
certeza de que era ya hora de dejar de pensar que
la vida ha de ser tan sólo de una manera
concreta. La película no es cínica porque
nosotros tampoco lo somos. No creo en las
historias que acaban sin esperanza."
Ambos
profesionales trabajaron el guión con
meticulosidad, elaborando la historia a base de
tarjetas con notas "escena a escena,
fragmento a fragmento." Ultimaron un
borrador en tan sólo ocho semanas de esfuerzo
concentrado.
"Mark
activaba un temporizador hasta un tiempo máximo
de 45 minutos" -recuerda Stone-, "y yo
escribía hasta que sonaba el timbre. En la
versión definitiva, Mark estaba literalmente
imprimiendo el guión al mismo tiempo que yo
estaba acabando la última escena. Teníamos un
plazo límite que cumplir. El estreno de
temporada de "Los Simpsons" fue a las
ocho en punto."
Todo el
mundo implicado en la producción de Salvajemente
tiernos describe la experiencia en parecidos
términos. "Había una energía evidente en
aquel plató" -nos explica Illsley-.
"El rodaje se hizo en 26 días de trabajo
duro y con absoluta alegría."
"Era
difícil no apasionarse" -nos dice Northam-.
"Fue una experiencia laboral tan maravillosa
que, cuando regresé a Londres más tarde, debía
de notárseme porque la gente me preguntaba:
¿Qué te ha pasado?".
Para
Illsley, la producción tardó mucho en ser una
realidad. "Quería hacer esto desde que
estaba en el instituto, cuando hacía películas
en Super 8 mm." -explica-. "La noche
anterior al inicio del rodaje, Ed me dijo: 'Mark,
esta es una noche importante. Se trata de la
última de tu vida sin ser director de cine.'
Vagué por las calles de la ciudad durante el
anochecer, tratando de absorber el cambio que
estaba a punto de producirse. A la mañana
siguiente, quise hacer algo especial tratándose
del primer día: me puse una corbata. Nadie daba
crédito a lo que veía."
Después de
un magnífico primer día, Illsley enfocó las
cosas de cierta manera: "Tal y como yo lo
veía, todavía no había hecho una película
mala con corbata puesta." Se la puso a lo
largo de todo el rodaje, llegando a convertirse
en una especie de emblema. En el cumpleaños del
director, todo el equipo se presentó con
corbata.
"Mark
es un director muy seguro" -opina Macy-.
"Tiene mucha experiencia y sabe cómo
manejar una producción, lo cual es absolutamente
imprescindible cuando se trata de una película
de bajo presupuesto, en donde un pequeño
desastre puede tornarse rápidamente en dantesco.
Pero este film se produjo estupendamente. Nos
sentíamos de maravilla afrontando el trabajo
duro; cada día sabíamos con exactitud qué se
nos pedía." Montgomery está de acuerdo:
"En esta película, el equipo técnico fue
extraordinariamente alentador. "Podías
contemplar cómo crecía la película "
-dice Zahn-, "lo que en verdad la hacía
especial. En algunas películas, nunca está
claro cómo va a quedar, y eso es terrible. Pero
Mark tiene gran ojo para la cámara y sabe qué
funcionará. En rodajes como estos, filmar es muy
divertido porque sólo tienes dos tomas, no diez
o treinta, y los resultados han de ser
buenos."
Stone se
sintió abrumado por las alabanzas de qué fue
objeto el guión, pero puntualiza que "no
debe infravalorarse las grandes interpretaciones
que la película tiene. En el momento en que
empezábamos a rodar, todos los actores me
decían cosas de sus personajes que yo ni
siquiera sabía."
"No se
trata sólo de una comedia para vehículo de sus
personajes, o una comedia de situación"
-expresa Northam-. "No hay un exceso de
payasadas, ni favorece a nadie, y no tiene
necesidad de extrañas artimañas para resultar
divertida. Permanece fiel al tono original del
guión; como resultado, la comedia se fragua a
partir de las situaciones y de la gente."
"Mi
personaje" -continúa Northam-, "ha
esquivado las cosas a lo largo de su vida. No es
mala persona, pero si puede conseguir algo a
cambio de nada, lo hará, y va dejando una estela
de gente decepcionada tras de si. Ahora está
aquí, en esta pequeña ciudad de Texas, como pez
fuera del agua. Y lo que le sucede, por supuesto,
es que se ve atrapado en su propio engaño. Mi
objetivo estaba en resultar convincente."
El papel de
Steve Zahn, acaso el más físico de todos los de
los protagonistas, presentaba desafíos muy
específicos. "Cuanto más extenso es el
papel, más difícil resulta" -opina-.
"Esta película ha sido, también, una de
las más arduas que haya hecho debido a que la
historia es muy densa para su bajo presupuesto.
Ocurren muchas cosas.
"En el
guión está la clave. Wayne es uno de esos
sujetos que se han metido en líos toda su vida,
pero en realidad no es un mal tipo. El personaje
está tan bien trazado que todo cuanto tuve que
hacer fue convertirlo en creíble."
"Ensayábamos
como locos cada noche, en el hotel"
-continúa-. "Por ejemplo, en la escena de
costura que mantengo con Jeremy, ensayamos tanto
que dominábamos cada uno de los detalles."
"Fue
divertido hacer una película que no fuera
sarcástica o cínica, que estuviera escrita para
cada uno de nosotros. Es enternecedoramente
humano; me sentí conmovido."
Illeana
Douglas aportó profundidad a su personaje de
maestra de escuela, la Sra. Schaefer,
inspirándose en alguien de carne y hueso: su
madre. "Cuando leí el guión, supe que
quería encarnar a la maestra" - recuerda-,
"porque mi madre lo fue. Venía a casa
vistiendo un suéter con diminutas piñas de
plástico brillante a manera de adorno. Algunos
de los vestidos de la Sra. Schaefer los robé,
literalmente, a mi madre, con objeto de conseguir
ese aspecto de maestra propio de mediados de los
70, con pinta de Blancanieves, colores brillantes
y cintas en los cabellos."
El grupo de
jovencitas que encarnan a las concursantes del
desfile para Miss Exprimidita fueron una ráfaga
de aire fresco" -recuerda Zahn-. "No
tenían pretensión alguna. En la escena donde
les enseño a cantar 'Old Dan Tucker', me mondaba
de risa, pero tuve que mantener una cara seria
para que no se vinieran abajo ante la cámara.
Ese fue uno de los días más divertidos.
Confraternizamos tanto que cuando meses después,
estando en casa, vi por televisión a una de
ellas en un anuncio, grité emocionado '¡Eh, esa
es una de mis chicas!'
Illsley
recuerda el momento del casting en que
aparecieron las pequeñas. "Estuvimos viendo
adultos todo el día, y entonces, sin aviso
previo, aparecen esas jovencitas. No sabíamos
qué hacer, pero ellas sí. Jillian Berard
(Madison) empezó a hacernos preguntas muy
inteligentes sobre el trasfondo de su personaje.
Y cuando se trató de Scarlett Pomers (Jency), se
puso a cantar melodías de Broadway y a zapatear
a lo largo del escenario como si se tratara de
toda una profesional."
El
personaje de Ally Walked tenía la misión de
"mantener el filme firme en el suelo"
-dice-. "Siempre ha de haber alguien serio
que sirva de contrapunto en una comedia como
ésta; me intimidaba un poco encarnar ese papel.
Joe es una mujer estricta, de carácter fuerte,
que tiene el corazón roto. Llegué a
identificarme con ella. No se trata del habitual
papel de 'amiga de confianza'.
Para
encarnar al "viril" Sheriff Chappy
Dent, William H. Macy empezó a practicar el
Texas Shuffle Two-Step algunas semanas antes de
que empezara el rodaje. El coreógrafo Kelly
Devine asesoró a Macy y éste practicó con Ed
Stone como pareja, quien dice haberse convertido
en un adicto al baile, aunque solamente puede
seguir los pasos.
"Chappy"
-expresa Macy- "experimenta una
transformación en esta película. Al principio,
levanta tal muro en torno a sí mismo que nadie
puede alcanzarle. Pero acaba por abrir su
corazón y mostrarse más vulnerable."
"Creo
que esta película trata en definitiva del amor.
El amor es algo realmente extraño. Si puedes
encontrarlo, hay que entregarse totalmente. No
hay que perder la oportunidad."
Fuente: Lauren
Films
Imágenes
y notas de producción de Salvajemente tiernos -
Copyright © 1999 Marked Entertainment. Fuente:
Lauren Films. Todos los derechos reservados.
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