CRÍTICA
por
Pablo
del Moral (Cinencanto)
En el
verano, junto con la consabida procesión de
gigantes espectáculos hollywoodenses de gran
inversión pero moderada (en el mejor de los
casos) calidad podemos contar también con la
presencia de las consabidas películas
infantiles, casi siempre dispuestas a sacrificar
cualquier valor narrativo que pudieran tener a
cambio del vacuo entretenimiento que la industria
fílmica considera "para niños", y que
sirve sólo como medio para establecer
franquicias mercadológicas y alianzas
estratégicas con negocios de comida rápida,
juguetes y demás parafernalia que los
zombificados niños exigirán a sus padres como
única forma de adquirir la felicidad. Pero en
muy contadas ocasiones, aparecen peliculas como
"Shrek".
Desde
luego, "Shrek" es tan culpable de la
ambición comercial como cualquier película de
Disney, pero en su contenido y
realización está tan adelantada respecto a la
competencia que podría ser de otro planeta.
Mientras que el mencionado Disney y sus
imitadores están cómodamente instalados en las
mismas historias, mismas resoluciones e
invariables personajes, DreamWorks valientemente
apuesta que los niños actuales son inteligentes
y con psiques menos frágiles, y que son
perfectamente capaces de disfrutar cosas nuevas y
subversivas que prácticamente echan por tierra
los cansados conceptos de la competencia.
"Shrek"
se desarrolla en un mundo imaginario en el que
coexisten los personajes de todas las fábulas
infantiles; una especie de Disneylandia
ligeramente disfrazado para evitar demandas, pero
lo suficientemente parecido para que la sátira
sea a la vez salvajemente precisa y
extraordinariamente graciosa. En ese mundo habita
Shrek, un ogro antisocial que ha construido
paredes emocionales para ocultar su soledad. Por
alguna razón Lord Farquaad (el gobernante de la
zona) encabeza una persecución contra los
personajes de cuento y los envía a vivir al
pantano donde Shrek tiene su casa. El ogro
entonces pide a Lord Farquaad que retire a los
mencionados personajes para que Shrek continúe
viviendo en soledad. El gobernante acepta, pero a
cambio solicita que Shrek rescate a una princesa
de las garras de un dragón, para que Farquaad
pueda casarse con ella y convertirse en rey.
Shrek accede y junto con un burro parlanchín que
se le pega, inicia la marcha rumbo al castillo
donde yace la princesa Fiona. Así empieza la
aventura de la inusual pareja, durante la cual
cambiará la actitud del ogro respecto a sí
mismo y respecto al mundo, influyendo
poderosamente en el futuro del reino, no sin
antes haberse burlado más y mejor de los
convencionalismos de los cuentos de hadas con una
buena dosis de humor subversivo y en ocasiones
crudo, pero nunca malintencionado y siempre
gracioso.
Y
por si la genial historia y humor fuera poco, la
realización de "Shrek" es
sencillamente extraordinaria. La
animación por computadora ha dado películas tan
buenas como las dos partes de "Toy
Story" y "A Bug's Life", pero
"Shrek" definitivamente se lleva el
premio por la calidad de las imágenes y la
plástica que maneja. La combinación de
escenarios hiperrealistas con personajes
fantásticos convierte a la película en un gran
espectáculo visual, vibrante y de gran atractivo
para niños, quienes gustarán de los simpáticos
toques humorísticos, y para adultos, quienes se
asombrarán con la técnica mostrada.
Agregado a
todo eso, está el excelente trabajo de voces que
da vida a los personajes. Mike Myers como el
titular Shrek combina la amenaza con la
compasión en los parlamentos del ogro; Cameron
Diaz provee a la Princesa Fiona con la
inocencia de una princesa de cuento de hadas,
bien balanceada con la inteligencia de una mujer
contemporánea; John Lithgow es
competente como Lord Farquaad, y con sus
consabidas variaciones vocales muestra a un
líder déspota y agrio, y a la vez sumamente
inseguro. Pero la razón más grande para ver
esta película en su versión original (y no
doblada) es Eddie Murphy como el
Burro. No sé qué tanto sean sus diálogos
improvisados y qué tanto sean parte del guión;
el caso es que su participación resulta
brillante e inmensamente más graciosa que en su
otra película para niños "Dr. Dolittle 2". En muchas
ocasiones lo he dicho, y lo repito: Murphy es un
comediante privilegiado, y bajo sus locas
gesticulaciones y excesos hay una técnica tan
fina y precisa, y tan cuidadosa de los detalles
que se antoja invisible.
"Shrek"
es una de las mejores películas que he visto
este año, y no me refiero exclusivamente a las
películas para niños. Tal vez no sea perfecta
en su narrativa... algunas escenas se alargan
innecesariamente y el humor es algo torpe en un
par de ocasiones. Pero esos mínimos defectos no
tienen valor alguno cuando se tiene una historia
tan buena como la de "Shrek", con
grandes risas, perfectas actuaciones, y
despampanante estilo visual. Fácilmente supera
en cuanto a técnica, humor e historia a
"Toy Story", "A Bug's Life" o
"Antz". Esto es
realmente buen cine para niños. Y para adultos
no está nada mal.
Calificación:
10

Imágenes
de Shrek - Copyright © 2001 DreamWorks SKG y
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