CRÍTICA
por
Ismael
Alonso
Partiendo de la base que adaptar un
videojuego debe ser el equivalente a hacer
poesía con la lista de la compra lo cierto es
que "Tomb Raider" cumple con su
cometido aunque roce el suspenso. El gran
acierto de la adaptación cinematográfica es Angelina
Jolie, sin ella el invento no
sería más que cartón piedra y escándalo
pirotécnico. Pero ahí está morritos calientes
Jolie para dar vidilla a la verbena y permitir
que el espectador no sucumba al bostezo.
Ya que había poca chicha en la
historia original (aparte de presentar una
heroína con cuerpo de vigilanta de la playa,
gatillo presto y dotes bizarras para la
arqueología) los guionistas han optado
por tirar por la calle de en medio y dotar a Lara
Croft de una historia tan anodina como sus
aventuras virtuales. En el fondo la
historia de la recuperación de un valioso
triángulo que concede el poder de dominar el
tiempo al que lo posee no es más que una excusa,
un "macguffin" a la manera de Hitchcock para
presentar ensaladas de tiros a ritmo maquinero y
la jovial insolencia de una chica perpetuamente
embutida en camisetas tres tallas más pequeñas
que lo que la decencia y la comodidad de
movimientos aconsejan. El argumento acerca del
dominio del tiempo parece ideado por un Marcel
Proust adolescente, descerebrado y
atiborrado de palomitas maquinando una
interpretación plástica, acelerada y turgente
de su "En busca del tiempo
perdido".
La película transcurre por los
derroteros canónicos del género si bien la
primera parte, con una extenuante presentación
de personajes, se hace francamente aburrida. Más
adelante la cosa toma cuerpo (no me
malinterpreten) y comenzamos a ver las hazañas,
más bélicas que arqueológicas, de una Lara
Croft que es la versión femenina del
encantador perdedor que responde al nombre de
Indiana Jones aunque sin su gracia y su salero.
Meritos aparte de una Angelina Jolie siempre
desafiando las leyes de la gravedad, cabría
citar al equipo encargado del diseño artístico,
capaces de condensar la atmósfera dicharachera y
lúdica de los parques temáticos en esos
decorados rebosantes de barroquismo kitch, esos
templos llenos de recovecos y esos pasillos tan
dados a persecuciones y saltos inverosímiles que
tan bien imitan el espíritu de la consola.
Si
bien como película el resultado es más que
discreto, "Tomb Raider" merece mayor
detenimiento como fenómeno sociológico.
Algunos lo verán como ejemplo de feminización
de héroe machista (aunque en realidad es una
especie de Rambo con curvas) y otros como el
inevitable icono mediático que arranca de los
pixels de una pantalla para tomar cuerpo en el
cine recorriendo el camino inverso al habitual.
Lo cierto es que la gracia está en ver cómo los
guionistas parecen haber querido echar unas dosis
de morbo más allá del habitual y al que se
puede acceder si rascamos la aparentemente
insulsa corteza. Tenemos a una heroína sexy
pero, según parece, asexuada, con una extraña
relación con su padre que roza el complejo de
Electra y que sólo alcanza el disfrute con la
aniquilación (a tenor de la cara de gozo que
pone la protagonista cada vez que agota el
cargador en el desdichado de turno que se le
cruza). Si uno no es capaz de ver esa secreta
socarronería en la película quedará
irremisiblemente condenado a pastar sus palomitas
y sorber su coca-cola abandonándose a un
espectáculo poco original, saturado y sin
sentido. Después de ver esta adaptación de un
videojuego a la pantalla a uno se le llena la
cabeza de ideas raras y no dejo de pensar en
cómo podría ser la transposición de Pac Man
(el popular comecocos) a la gran pantalla. A
tenor de lo presente no cabe duda: arte y ensayo.
<
Página
principal de Tomb Raider
Imágenes
de Tomb Raider - Copyright © 2001 Paramount
Pictures, Lawrence Gordon Productions y Mutual
Film Company. Todos los derechos reservados.
|