CÓMO SE HIZO "EL CASO
SLEVIN"
Notas de producción © 2006
TriPictures
"El caso Slevin" comenzó en
la imaginación del guionista Jason Smilovic como una historia
“acerca de un tío con una suerte increíblemente mala” y a lo
largo de los años evolucionó hasta convertirse en un thriller
inteligente repleto de giros y personajes fuertes. Tyler
Mitchell, uno de los productores de Film Engine, explica que le
pareció un guión extraordinariamente bien escrito y lleno de
dinamismo: “El escritor tiene un estilo único, crea personajes
muy complejos y además mezcla géneros de un modo que nunca he
visto antes”.
Film
Engine es una empresa fundada por un grupo de jóvenes
productores –todos amigos (entre ellos el protagonista, Josh
Hartnett)– que enseñaron el guión a los productores de
Ascendant Pictures, Chris Roberts, Christopher Eberts y Kia Jam.
Su opinión del guión coincidió plenamente con la de Film Engine
y Eberts explica que el lunes siguiente entraron todos en la
oficina citando sus diálogos. “Sabíamos que un material de esta
clase atraería a muchos grandes actores así que nos apresuramos
a concretar el acuerdo de producción”.
Al
director escocés Paul McGuigan también le encantó el guión e
inmediatamente aceptó dirigirlo. Ya había establecido una
excelente relación profesional con Josh Hartnett durante la
exitosa Obsesión. El productor Tyler Mitchell señala que supo
que McGuigan era el director ideal para SLEVIN cuando vio su
filme Gangster Number One: “Llevaba unos diez minutos viendo la
película cuando llamé a Jason Smilovic para decirle que ya
teníamos el director que buscábamos y le envié la cinta por
mensajero. Al día siguiente Jason me llamó y me dijo, ‘Dios mío,
este tipo es increíble’. Trabajar con Paul ha sido estupendo. A
través de su estilo visual eleva aún más el guión y además da a
los actores mucha libertad. A menudo una escena salía mejor que
en el guión simplemente porque dejaba a los actores hacer lo que
quisieran”.
La
fotografía principal de "El caso Slevin" comenzó en Montreal a
principios de enero de 2005 y finalizó en marzo con una semana
de rodaje de exteriores en Nueva York. También se rodó durante
una semana adicional en Toronto en junio de 2005.
Con
respecto al personaje de Slevin, Hartnett se sintió atraído
hacia el papel porque “es un tipo sencillo y un poco tontorrón
del que nadie espera nada”. El productor Tyler Mitchell explica
que para este personaje querían un actor carismático pero al que
a la vez se pudiera creer envuelto por casualidad en el mundo
del crimen organizado y que, además, al final se transforma:
“Sabía que Josh también tenía un lado oscuro debido a una
película que rodó para nosotros titulada Laberinto envenenado.
Es el actor perfecto para el papel de Slevin”.
El
guionista reconoce que escribió el papel del Rabino
específicamente para Sir Ben Kingsley, estableciendo así un gran
nivel de exigencia con respecto al reparto. Smilovic estuvo
presente durante el primer día de rodaje y señala que el talento
de Kingsley superó con creces todo lo que había imaginado. “Me
quedé pasmado cuando vi cómo cobraba vida el personaje. Me
impactó muchísimo porque recordé cuánto lo había pensado y aquí
estábamos, ocho años después, con mi personaje delante de mis
propios ojos. Me produjo una gran nostalgia”.
Por su
parte, el guión le pareció a Kingsley “muy divertido. Era muy
gracioso y me parecía el tipo de película que le encantaría a mi
hijo de dieciséis años porque le intrigan las tramas
laberínticas, las que tienes que seguir con atención. Es un
guión que provoca al público y estimula su inteligencia. Tiene
también un gran ritmo y precisa que los espectadores estén
dispuestos a dar grandes saltos de imaginación con respecto al
lenguaje y al comportamiento de los personajes”.
Lo que más
le atrajo del papel del Rabino era su gran dominio del lenguaje
y su modo de utilizarlo: “No es tanto la combinación de rabino y
gangster como la mezcla de una inteligencia creativa con actos
destructivos”.
Cuando
Lucy Liu aceptó el papel de Lindsey los cineastas decidieron
adaptarlo a las cualidades particulares de la actriz. Chris
Roberts, de Ascendant Pictures, dice que en realidad
reescribieron el papel para ella, para tener en cuenta su gran
energía: “La convertimos en un personaje más rápido, más
hablador y más precoz”.
El
guionista Smilovic reconoce que cuando Liu entró en el proyecto
quedó claro lo que el papel necesitaba. “Es una persona muy
original y me parecía que su personaje debería reflejar esa
cualidad. Y además crea una atmósfera entre ella y Slevin
similar a la que retrataban Rosalind Russell y Cary Grant”.
Hartnett
está de acuerdo en que su coprotagonista aporta algo muy
especial: “Lucy es una chica con mucha chispa. Es como una bola
de fuego y se parece mucho a Lindsey. Me parece perfecta”.
Liu se
divirtió mucho con su interpretación de Lindsey: “Es una
magistrada que investiga muertes súbitas así que analiza mucho y
es capaz de encajar las piezas para descubrir lo que ocurrió. Es
muy curiosa y no se asusta fácilmente. No es nada aburrida y le
gusta meterse en el pasado de la gente y en su vida personal”.
En lo que
se refiere al rodaje de la película, Liu se sintió agradecida
por haber tenido la oportunidad de formar parte de un reparto
tan maravilloso: “Todo el mundo quería participar por el guión y
por Paul. Rueda todo en tomas largas, con cuatro páginas de
diálogos a la vez. La cámara rueda y simplemente te deja
experimentar. Y eso te hace sentir bien porque al fin y al cabo
te han contratado para eso, para hacer tu trabajo. Me daba la
impresión de estar de nuevo en el teatro en Nueva York”.
Chris
Roberts reconoce que los productores no se creían su suerte
cuando, a ocho semanas del comienzo del rodaje, se incorporaron
los dos últimos miembros del reparto: Bruce Willis y Morgan
Freeman. “Tras leer el guión supimos que había muchos grandes
papeles y unos diálogos fantásticos que atraerían a los actores,
pero no imaginamos esto. Cuando Morgan y Bruce firmaron fue algo
completamente inesperado. Completaron un reparto de ensueño”.
Bruce
Willis encajó en el papel de Goodkat con una facilidad que
impresionó a sus coprotagonistas. Según Hartnett, “Goodkat es el
tipo al que llaman cuando las cosas se ponen feas y él se
encarga de todo. No tiene reparos en hacer cualquier cosa que
causaría prejuicios en la mayoría de las personas y eso es lo
que asusta de él. Pero Bruce estuvo genial. Es muy fácil
trabajar con él y lo hace todo muy divertido”.
En opinión
de Morgan Freeman, Willis y él comparten la misma alegría a la
hora de trabajar: “Es evidente que Bruce disfruta trabajando
pero también es capaz de ser muy intenso y eso gusta mucho.
Transmite cierta sensación de peligro y es muy creíble cuando
mata a la gente. Queda muy claro de lo que es capaz”.
En lo que
concierne a su papel del Jefe, Freeman comenta que “siempre es
más divertido interpretar al malo y además tenemos un gran
reparto. No hay más que verlo: está Bruce, Ben Kingsley, Josh
Hartnett... También es una gran alegría trabajar con compañeros
a los que tienes mucho aprecio. Pero lo que realmente me hace
aceptar un trabajo es el guión, que tiene que ser interesante. Y
este guión es enrevesado pero totalmente fascinante. Y otra cosa
de este negocio es que a muchos de nosotros nos encantan las
estrellas. Ves a alguien como Ben Kingsley trabajar y cuando
tienes la oportunidad de colaborar con ellos lo primero que
haces es compararte con ellos. Y te preguntas cómo has llegado
hasta allí”.
Una de las
escenas más memorables de la película es en la que participan
Freeman y Kingsley, un enfrentamiento largamente esperado en el
que el Rabino y el Jefe están atados juntos a una silla. Al
productor Roberts esta imagen le produce escalofríos: “Tenemos a
dos actores ganadores del Oscar, dos de los mejores actores del
panorama actual, que comparten pantalla por primera vez en una
escena de nueve minutos en la que ninguno de los dos quiere
rendirse. Han creado una de las mejores escenas que he visto en
el cine en muchísimo tiempo. Y el guionista lo escribió de tal
manera que están atados, dándose la espalda, y sólo pueden
actuar de cuello para arriba”.
Smilovic
explica la complicada historia de estos dos personajes diciendo:
“En otro tiempo fueron mejores amigos, socios que antes
trabajaban juntos pero que discutieron en su lucha por el poder,
con el resultado de que cada uno se va a vivir a su propia torre
de marfil para esperar la muerte del otro. Sin embargo, veinte
años después siguen encerrados”. Para Freeman, “cada uno limita
al otro y le considera un paranoico. Si uno pone un pie en la
calle sabe que su opositor tendrá matones esperándole y es un
juego al que se dedican desde hace un montón de años”.
Las
respectivas fortalezas del Rabino y del Jefe reflejan el
enfrentamiento entre los dos hombres y también sus similitudes.
Smilovic se inspiró en dos edificios que vio en Abingdon Square
cuando vivía en Nueva York. “Había dos edificios muy bonitos,
uno frente al otro, y se convirtieron casi en personajes para
mí. Imaginaba al Jefe y al Rabino viviendo en ellos, esa clase
de edificios normales en apariencia pero que ocultan muchas
actividades criminales, con el centro neurálgico en el último
piso”.
La fachada
de los dos edificios que se ven en la película es en realidad un
único edificio situado en un barrio de Nueva York en el que se
envasa carne. Para la espectacular toma de 180 grados que coge
al Jefe mirando por la ventana hasta el Rabino que mira por la
suya, el supervisor de efectos visuales Eric Robertson ayudó a
McGuigan a crear la ilusión con una gran variedad de elementos.
En primer lugar, rodaron los primeros planos de Freeman y
Kingsley en días diferentes pero en el mismo decorado que habían
construido en Montreal y que modificaban según el personaje que
filmaban. Después del primer plano de Freeman la cámara se
desplaza al exterior del edificio del Jefe, pasa por delante de
varias recreaciones del horizonte de Nueva York, enfoca el
exterior del edificio del Rabino y termina con un primer plano
de Ben Kingsley.
Como dice
Robertson, “no construimos un decorado del edificio entero así
que lo ampliaremos con los efectos creados por ordenador. Y Paul
quería que el horizonte de Nueva York pareciera hiperrealista
así que tuvimos que rodarlo con grandes cámaras de 8x10. Lo que
buscamos es que nuestro trabajo sea invisible porque su función
es apoyar la narración. Cuando la gente sale del cine y dice:
‘No noté ningún efecto visual’, es el mayor cumplido que podemos
recibir”.
El
diseñador de producción François Séguin ayudó a realzar el
sofisticado estilo visual de McGuigan con sus decorados tipo
retro, estilo años setenta. Con el fin de evitar el gasto que
supondría crear dos decorados distintos para el interior del
edificio del Jefe y del Rabino, rodaron primero las escenas de
Morgan Freeman y después el gran enfrentamiento entre el Jefe y
el Rabino. A continuación, Seguin y su equipo transformaron el
decorado en el interior del edificio del Rabino. Seguin utiliza
papel pintado tipo mod, lámparas bastante originales, y mucho
vidrio y espejos para ilustrar el mundo de los personajes. El
entorno es contemporáneo pero atemporal a la vez.
Con
respecto a la labor del director, McGuigan se ganó la admiración
del reparto durante el rodaje. Por su parte, Morgan Freeman
afirma que le gustan los directores que dan la impresión de
seguridad pero que dejan jugar a los actores. “Paul sabe lo que
hace y tiene un gran sentido del humor y eso es estupendo”. En
opinión de Sir Ben Kingsley, McGuigan es “muy humano; comprende
intuitivamente las pautas del comportamiento humano y la
dinámica que producen. Me gusta muchísimo”.
Para el
guionista Smilovic el director “tiene mucha visión. Cuenta como
nadie una historia a través del lenguaje y las imágenes. Es uno
de mis directores preferidos gracias a su capacidad para aunar
el estilo y la sustancia. Sus imágenes te quitan la respiración
y forman una parte esencial de la historia”.
Hartnett
parece hablar por todos los miembros del reparto cuando dice:
“Nunca he estado en un rodaje con tantos actores de gran
talento, donde aprendes muchísimo simplemente observándoles. Sir
Ben está en otro nivel y todos le mirábamos boquiabiertos cada
vez que actuaba. Siempre está examinando las palabras en busca
de algo nuevo en el texto que le permita un planteamiento más
interesante de su personaje. Y Morgan es un hombre muy cálido y
tiene una gran dedicación y comprensión del cine. Si no estaba
de acuerdo con alguna indicación de Paul siempre se lo decía
pero de un modo sumamente cariñoso. Parece que a Morgan le
encanta todo el proceso. Y para mí estar en la misma habitación
y colaborar con él y Ben fue increíble. También me divertí
muchísimo con Lucy, Bruce y Stanley Tucci. En resumen, es un
reparto verdaderamente excepcional”.
Y para
terminar hablando de los espectadores, Smilovic quiere que se
pongan en la piel de Slevin, “que participa contra su voluntad
en un extraño experimento criminal. Quiero que los espectadores
sientan la misma impotencia y paranoia y sepan apreciar a un
tipo que, a pesar de todo lo que ocurre, mantiene la calma y el
sentido del humor. Todos tenemos que enfrentarnos a la misma
lucha pero nuestra reacción es lo nos hace admirables. Frente a
la adversidad a veces tienes que sonreír, bromear y dejar que te
rompan la nariz”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El caso Slevin" - Copyright © 2006 The
Weinstein Company, Ascendant Pictures, FilmEngine, VIP 4
Medienfonds y Capitol Films. Distribuida en España por
TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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