CÓMO SE HIZO "EL COLOR
DEL CRIMEN (FREEDOMLAND)" © 2006
Sony Pictures
2. El rodaje
Antes de que comenzara el
rodaje principal de El color del crimen, a finales de marzo de
2005, el director Roth, el productor Rudin y su equipo de
producción exploraron todos los conjuntos de viviendas de
protección oficial en el área de Nueva York y Nueva Jersey con
el fin de encontrar lugares de rodaje para las Viviendas
Armstrong de la película, donde tiene lugar la mayor parte de la
historia (el modelo que utilizó Price para Armstrong, el
complejo de viviendas de Curry’s Woods en la ciudad de Jersey,
había sido demolido varios años antes). Finalmente se decidieron
por Mulford Gardens, en Yonkers, la cuarta ciudad más grande del
estado de Nueva York que se encuentra al otro lado del Río
Hudson desde Nueva Jersey. Construido en 1939 como uno de los
primeros complejos de viviendas de protección oficial del país,
Mulford Gardens se compone de más de 550 pisos agrupados en 17
edificios de tres y cuatro plantas que se extienden en una
ladera de Yonkers. La demolición de Mulford Gardens estaba
prevista en otoño de 2005, y aún tenía una ocupación del 75 por
ciento durante las cuatro semanas que duró el rodaje, cuando
llevaba casi la mitad del programa final de rodaje.
El
diseñador de producción de El color del crimen, David Wasco,
nació en Nueva Jersey, no muy lejos de la ubicación de la
historia de Richard Price. A pesar de tratarse de una historia
universal que podría haber tenido lugar en cualquier ciudad
norteamericana, Wasco y el director Roth consideraron importante
mantener el mundo ficticio de Nueva Jersey descrito en la novela
y el guión de Price. Wasco llevó a cabo una investigación
exhaustiva de los barrios, comisarías de policía, hospitales,
viviendas modestas, parques y calles de Nueva Jersey, así como
de la gente que vivía en dichas comunidades. Y eso queda
reflejado en el diseño de producción y el vestuario de la
película.
Wasco
describe Mulford Gardens como un barrio "laberíntico,
distribuido a lo largo de una colina con escalones que evocan a
los grabados Escher, a diferencia de muchos proyectos similares,
que se encuentran en un paisaje llano con edificios verticales.
Daba la sensación de encierro pero no era el tópico de mundo
descabalgado, con pintadas y drogas por todas partes”, afirma.
“De alguna forma había un sentimiento muy intenso y real de
familia y comunidad". (También reflejaba el guión de Price, en
el que había un parque al otro lado de la calle, así como otros
elementos cruciales para el transcurso de la historia).
Consciente
del hecho de que había cientos de familias viviendo en Mulford
Gardens, el equipo se reunió con los residentes previamente para
encontrar la forma de evitar cualquier posible interrupción en
su vida diaria durante el rodaje. “Aquí vive gente y había que
tenerlo presente”, afirma Roth.
Más de 50
residentes trabajaron en la película como extras. Otros fueron
contratados por el departamento de localizaciones o alquilaron
habitaciones en sus pisos a la productora. Al mismo tiempo, la
productora llevó a cabo algunos trabajos de restauración en
algunas de las zonas más deterioradas de Mulford. Wasco se quedó
sorprendido ante la reacción de los residentes a algunos de los
detalles más nimios. “Recuerdo que, cuando terminamos de colocar
uno de los tableros de baloncesto con su canasta, se inundó de
niños”, comenta.
Mulford
Gardens también estaba encantado con la visita de Jackson. “El
barrio le adoraba”, afirma Eldard. “A la gente de la calle le
chifla Sam Jackson”.
Después,
el departamento de producción organizó una gran barbacoa para
que todos los residentes de Mulford celebraran el final del
rodaje y para agradecerles su paciencia y su colaboración. “La
comunidad llegó a percibir que la película era suya, y con toda
la razón”, observa Roth.
La ciudad
de Yonkers ofreció al equipo varias localizaciones más, incluida
la Avenida Ashburton, que sustituyó al Boulevard Martin Luther
King de Dempsy. “Yonkers es similar al norte de Nueva Jersey en
que, en cierto modo, tiene un aire a pueblo”, comenta Roth.
Entre otras localizaciones de Yonkers se encontraba el edificio
del Yonkers Community Action Program en Ashburton, que
proporcionó el escenario de varios interiores, así como el
exterior de la Jefatura de Policía de Dempsy.
“Freedomland”, la casa de acogida infantil abandonada donde
Lorenzo dirige la búsqueda del hijo de Brenda, se rodó en el
lugar real en el que se inspiró Price. Cuando se documentaba
para el libro, Price visitó, con Donna Cutugno, los desérticos
restos de la abandonada New York Farm Colony de Staten Island.
El grupo de Cutugno no sólo encontró el cuerpo de un niño
secuestrado en el terreno colindante a una zona cubierta de una
vegetación muy densa, en el terreno de la antigua escuela
Willowbrook State School, sino que Cutugno sospecha que otros
niños desaparecidos siguen enterrados allí.
Durante la
preproducción, Price llevó a Roth a las localizaciones de Staten
Island, que contienen lo que Price describe como “unas ruinas
gigantes, repletas de maleza y cubiertas de parras inmensas”.
Según Price, Roth se decidió en el acto. “Miró a su alrededor
con las manos en los bolsillos y dijo: ‘muy bien, rodaremos
aquí’”, recuerda Price. “’Probablemente no podamos recrearlo’”.
En parte
de la secuencia, los actores entran en los edificios abandonados
de la colonia New York Farm Colony. En contraste con la
actividad urbana de las Viviendas Armstrong este lugar era
desolador y fantasmagórico. Era otro laberinto, esta vez en las
ruinas de una granja de trabajo del siglo XIX. Decoradores de
plató, pintores, jardineros y equipos de construcción trabajaron
para realzar el horror de las estructuras en ruinas.
Muchos de
los otros platós construidos y localizaciones se diseñaron o
escogieron para crear una visión del mundo monocromática, de
"mundo real”, que respaldara la simplicidad de la impactante
historia de El color del crimen, observa Wasco.
El
director de fotografía de la película, Anastas Michos, ASC, que
rodó La sonrisa de Mona Lisa y Misteriosa obsesión para
Revolution Studios, de Roth, también recuerda las discusiones
iniciales con el director sobre el aspecto que tendría la
película. “Queríamos tratarla como una película suspense o de
misterio”, comenta Michos, “puesto que los asuntos que trata la
película son siniestros y personales”.
Una de las
tareas más difíciles de Michos era convertir a la bella Moore en
el cero a la izquierda que es el personaje de Brenda Martin.
“Julianne se acercó a mí en la prueba de peluquería y maquillaje
y me dijo que lo dejara”, comenta Michos, que también fotografió
a Moore en Misteriosa obsesión. “Una de las elecciones más
audaces fue coger a Moore, que es una mujer impresionante, y
dejar que su personaje se deteriore durante el transcurso de la
película”, afirma Michos, que llegó hasta el punto de iluminar a
la actriz con una luz parabólica, de las que se utilizan para
los conciertos de rock. “Es muchísimo más fácil hacer que
Julianne tenga un aspecto impresionante, así que tuvimos que
emplearnos de lleno. Espero que lo lográramos, aunque suene
extraño decirlo”.
De forma
parecida, a la diseñadora de vestuario ganadora de un Premio de
la Academia Ann Roth (El paciente inglés) le atrajo El color
del crimen en concreto porque no es la clase de proyecto que
normalmente atraería a un diseñador de vestuario. La vida de los
personajes de la película es sencilla y difícil, y sus prendas,
explica Roth, “son despreocupadas, (y) eso es exactamente lo que
quería que fuesen”. La Brenda de Moore, por ejemplo, lleva tonos
pálidos de beige y marrón, prendas que ha comprado en un centro
comercial cerca de Holland Tunnel, afirma Roth. “No quiere que
la vean, quiere pasar desapercibida”, explica Roth. “Básicamente
es como polvo, un fantasma, una sombra, un negativo, una pluma
que flota en el aire: una persona descentrada”.
Para el
Lorenzo de Jackson, Roth investigó en la jefatura de policía de
la ciudad de Jersey y también en las viviendas de protección
oficial, donde, como supo, la moda en el vestir varía de una
urbanización a otra. “Quería que Lorenzo fuera respetado por los
chicos, y éstos se fijan en la imagen”, afirma. “Pero también
quería que fuera lo más de lo más por el hecho de no participar
en esa carrera por ir a la moda”. Para la película, Roth vistió
a Lorenzo con vaqueros, camiseta y una chaqueta con unos dibujos
inspirados en grafitos de influencia asiática.
Para no
cometer errores a lo largo del rodaje, Calvin E. Hart, detective
de la ciudad de Jersey, y Cutugno, que ayudó a Price y al equipo
en su investigación, estuvieron en el plató a lo largo de la
producción y también se les adjudicó un papel en la película.
Hart interpreta a Boris, un policía negro de Gannon o, como lo
describe Hart: “básicamente es el Tío Tom, tal y como le llaman
en el gueto”.
Cutugno,
que interpreta a Elaine, miembro de Los amigos de Kent, tenía
especial interés en participar en la película porque El color
del crimen retrata con precisión cómo se realizan las búsquedas.
“La gente a menudo imita lo que ve en las películas y queremos
que la gente sepa la forma de hacerlo y de ayudar a una familia”
comenta Cutugno.
Al no
haber actuado anteriormente, Cutugno está muy agradecida a
Jackson por hacerla sentirse cómoda. “En cierto sentido me
estuvo enseñando sobre la marcha. Hablábamos, contábamos chistes
y bromeábamos todo el rato, pero además iba guiándonos”,
recuerda. “Sam es mi héroe. Le dije que debería ser preparador
de actores”.
Moore
también se deleitaba de haber trabajado con Jackson y describía
su colaboración con mucha satisfacción. “Es un gran actor y un
ser maravilloso”, afirma. “Es muy divertido, muy inteligente y
hace que todo parezca muy fácil. Sam actúa como respira. No te
percatas de ello”.
Asimismo,
Jackson habla de su trabajo junto a Moore en términos igualmente
favorables; entre tomas Moore no se quedaba dentro de la
angustia de Brenda. “Está tan preparada que cuando Joe dice
‘acción’, se planta allí, y cuando dice ‘corten’, sale
inmediatamente del papel”, atestigua Jackson. “Y así es como
trabajo yo. No vivo ese momento durante todo el día”.
Roth
estaba igualmente impresionado por la amplitud de la preparación
de Moore. “Tenía 15 minutos de diálogo memorizado y nos quedamos
sin película pero ella seguía hablando”, afirma. “Es capaz,
dentro de los límites de la película, de aportar todo tipo de
matices a su actuación. Observarla es fantástico”.
“Lo que
más me fascina de trabajar con Sam y Julianne no es sólo su
personalidad”, añade Falco, “sino el hecho de que son
buenísimos. Verdaderamente creo que la calidad del resultado
depende de la gente con la que trabajas y ambos lo facilitan
extraordinariamente”.
Falco
añade que el tono del plató emanaba directamente de Roth. “Sabía
lo que quería, estaba preparado y todo se llevó a cabo sin
estrés alguno. Y para mí es lo mejor que puede pasar”, afirma.
“Facilita nuestro trabajo 50 veces”.
Jackson
está de acuerdo: “Joe estuvo maravilloso”. “Nos dio mucha
libertad para crear dentro de la historia, y durante el período
de ensayos desarrollamos nuestras relaciones en varios sentidos.
Además, Joe trabajaba bastante rápido. Creía en lo que hacíamos
y nos estimulaba positivamente en el plató. Por consiguiente, no
tuvimos que hacer muchas tomas”.
Rudin
añade: “Conozco a Joe desde hace casi 20 años y estaba muy
ilusionado con la idea de que quisiera dirigir El color del
crimen. Pensaba que su visión del material era fantástica y
aportó una tremenda particularidad y autenticidad. Fue un
colaborador excepcional con Richard y conmigo y estoy
increíblemente orgulloso de su trabajo en la película”.
Roth cree
que la fuerza del guión de Price fue lo que le permitió atraer a
las personas con más aptitudes tanto delante como detrás de la
cámara. “Tras todos estos años he aprendido que todo depende del
material”, explica. “El color del crimen es genial por el
sentido de la historia y porque es lo opuesto al tipo de
películas comerciales actuales. Contiene temas que todos
reconocemos”.
Jackson
coincide con él: “Está cargada de drama humano. En esta
particular película se tratan cuestiones raciales, cuestiones
sociales y cuestiones sobre salud mental”, explica. “Hay
relaciones padre/hijo, madre/hijo, hermano/hermana y relaciones
entre miembros de la comunidad”.
Lo que
espera Cutugno de la película es que “las audiencias vean la
energía que puede generar una comunidad. El potente mensaje que
encierra es que todo es posible si nos ayudamos los unos a los
otros”.
Calvin
Hart está de acuerdo: “Siempre le digo a los chicos que hay que
hacer hincapié en lo que nos une. Lo importante son las
coincidencias, no las diferencias”.
“Espero
que la película marque de tal forma que, al día siguiente,
cuando pienses en ella, no sólo quede quién fue el culpable y
cómo lo descubriste, o qué convincente fue la actuación”,
concluye Roth. “Espero que anime a la gente a creer que nunca es
demasiado tarde para aprender y cambiar el curso de tu vida”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El color del crimen (Freedomland)" - Copyright © 2006
Revolution Studios y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por Sony Pictures
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