CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Aunque tiene numerosas fallas, la cinta
"Crash
(Colisión)" encon-tró al menos un buen ritmo narrativo para comentar
sobre el racis-mo inherente en todos los niveles de la sociedad.
"El color del cri-men (Freedomland)" intenta hacer algo similar, pero con un
guión tan torpe y con un director tan incierto que el resultado
es horrible-mente tedioso, predecible y forzado, a pesar de que
la cinta cuenta con brillantes actuaciones.
La trama (basada en una novela de
Richard
Price, que a su vez se inspi-ra en un famoso caso real) se
desa-rrolla en un barrio pobre de Dempsey, Nueva Jersey, donde
encontramos a Brenda Martin (Julianne Moore) en-trando
temblorosamente a un hospi-tal. Una vez que se han vendado sus
heridas, Brenda reporta un crimen al rudo policía Lorenzo
Council (Samuel L. Jackson): un hombre negro robó el automóvil
de la mujer, sin darse cuen-ta de que su pequeño hijo se
encon-traba dormido en el asiento trasero. Esto desata un enorme
operativo poli-ciaco que hace que muchos se pregunten por qué
causa revuelo el secuestro de un niño blanco, cuando hay tantos
asesinatos entre la población negra que la policía ignora
rutinariamente. Entonces, paralelamente a la investigación del
Oficial Council, vemos cómo la policía implementa un cerco
alrededor del barrio, violando los dere-chos de los ciudadanos y
demostrando claros prejuicios raciales... hasta que la situación
llega a su límite y a su obvia consecuencia.
Creo que pudo hacerse una película interesante
y relevante con esa trama, pero desafortunadamente "El color del
crimen (Free-domland)" se hunde bajo el peso de su lento desarrollo, de su
fracturada narrativa y de sus solemnes actuaciones. Pero más
allá de eso, creo que el problema fundamental de la pe-lícula es
la falta de visión del director Joe Roth (que sigue en-contrando
trabajo gracias a que es el presidente de Revolution Stu-dios...
¡qué conveniente!). Lejos de buscar un flujo narrativo orgáni-co
y coherente, Roth se limita a filmar escenas sin particular
estilo visual, para luego desfilarlas del modo más fastidioso
posible. Y aunque la cinta cuenta con sólidos actores y notable
trabajo histrió-nico, es difícil tomar en serio las interminables
escenas en las que vemos el "sufrimiento" de los personajes. Al
principio queda claro que las actuaciones son buenas... pero
Roth deja que sigan y si-gan y sigan... hasta que destruye toda
credibilidad de los persona-jes, transformando la película en un
muestrario de la capacidad que Julianne Moore tiene para llorar
y verse torturada.
Aclaro: no me estoy burlando de la terrible
situación que retrata la pelícu-la. De hecho, comprendo y
comparto mucho de los puntos que pretende señalar. Pero todas
esas buenas in-tenciones quedan sepultadas bajo la ineptitud de
su manufactura y la me-diocridad de su director. Son argu-mentos y estilos muy distintos, por lo
que la comparación podría ser injusta, pero basta ver la cinta
"Clockers", de Spike Lee, para ver un enfoque simi-lar, pero muy
superior. Igualmente ba-sada en un libro de Richard Price,
también centra su atención en un cri-men simple para dar un
mensaje mucho más amplio y relevante. Pero mientras que
"Clockers" es puntillosamente eficiente, em-pleando una narrativa
económica y muy dinámica para transmitir su mensaje, "El color
del crimen (Freedomland)" es todo lo contrario: una película indolente y
desarticulada que trata de hacer de-masiado y que, para colmo, no
sabe ni siquiera por dónde empezar.
Samuel L. Jackson y Julianne Moore
realizan un valeroso trabajo, y en cualquier otro caso podría
recomendar la película sólo por su presencia. Pero la cinta desperdicia de tal forma sus talentos que no puedo
realmente hacerlo. La intención de la cinta es buena, su elenco
es consistente y al menos las locaciones parecen genui-nas; pero
todo lo demás sufre por la falta de interés (o de talento) de su
director, empezando con el pesado ritmo de la cinta entera y su
predecible desarrollo. Supongo que el guionista Richard Price
comparte la culpa; quizás no supo destilar su libro en un guión
más cabal. A fin de cuentas, es una
inestable combinación de dra-ma y thriller policiaco que no
satisface en nivel alguno. Como mejor muestra de conflictos
raciales, puedo recomendar "Haz lo que debas"; es mejor en
todos los aspectos... y al menos está diri-gida por alguien cuyo
talento va más allá de ser el presidente de un estudio fílmico.
Calificación:
    
Imágenes
de "El color del crimen (Freedomland)" - Copyright © 2006
Revolution Studios y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por Sony Pictures
Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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