CÓMO SE HIZO "EL
LABERINTO DEL FAUNO"
Notas de producción © 2006
Warner Sogefilms
Un año de preparación, cuatro meses rodando y seis meses de
postproducción han sido necesarios para que Guillermo del Toro
llevara a cabo "El laberinto del Fauno", en su propia opinión,
su film más maduro y del que está más orgulloso.
A pesar de ser su sexto film como director, la génesis de "El
laberinto del `fauno" ha supuesto una vuelta a los orígenes de
su carrera, antes incluso de que él hubiera dirigido su ópera
prima, "Cronos". "En las raíces, el guión de 'El laberinto del
fauno' se parece mucho a la primera versión de guión de 'El
espinazo del diablo', y podría haber sido mi primer film si
hubiera conseguido el presupuesto necesario para hacerlo a
tiempo. Aquella versión del Espinazo, estaba situada en la
guerra civil española y contaba la historia de una mujer joven
embarazada que se reúne con su esposo en una casa retirada.
Mientras visitan la casa, la madre se descubre a sí misma en un
jardín con forma de laberinto y en ese jardín se topa con un
sátiro. Ella hace el amor con la bestia, que le propone
sacrificar a su hijo para poder vivir eternamente en el mundo
del laberinto. Pero Incluso teniendo esas similitudes, esas
remanencias, la nueva versión de 'El laberinto del fauno es muy
diferente, contiene un lado sentimental de principio a fin”.
"El laberinto del fauno", como "El espinazo del diablo",
trascurren en el período que sigue a la Guerra civil, en tiempo
de Franco y de los coqueteos con el fascismo, compartiendo, por
tanto, una misma esencia, pero no está tratado de forma directa,
sino tangencial, cifrada.. Para mí, fascismo representa el
horror último, el más grande, y por esa razón es un tema ideal
para contarlo como un cuento de hadas para adultos. Porque el
fascismo es sobre todo una forma de perversión de la inocencia,
y, por tanto, de la infancia. Para mí, el fascismo representa,
en algún sentido, la muerte del alma, como algo que te forzara a
hacer elecciones terribles y dejara una marca indeleble en lo
más profundo de quienes viven a través de él. En esta película
ese monstruo está representado en el Capitan Vidal, interpretado
por Sergi López. Un monstruo muy real, comparable al que se
esconde en el Laberinto. El fascismo te consume, palmo a palmo,
no tiene qué ser físicamente, pero sí espiritualmente. Este
concepto está en el corazón de "El espinazo del diablo", pero
creo que lo he tratado mejor en "El laberinto del Fauno", un
film mucho más complejo, más metafórico, incluso más oscuro.
Si nos sumergimos en el trabajo de Guillermo del Toro,
encontramos que las principales referencias de "El laberinto del
Fauno" proceden menos de las películas que más le han
impresionado, y más de la literatura y la pintura. "He estado
siempre muy influenciado por el pintor español Goya,
especialmente por sus pinturas negras que son, para mí, las más
impresionantes. La pintura de "Saturno devorando a su hijo", por
ejemplo, fue para mí una de las principales inspiraciones para
el Hombre Pálido, uno de los personajes principales de El
Laberinto. Pero para el ambiente general dibujé sobre los
trabajos del ilustrador Arthur Rackham. Intenté conectar con la
perversidad y el contenido sexual de su trabajo y logré algo muy
intenso y visceral, que era perfecto para "El laberinto del
Fauno". Esto me exigió mucho trabajo, tanto en la construcción
de los sets, que tenían que ser escrupulosamente detallados,
delicados, como en la elección de los colores.
Junto con Eugenio Caballero, el director de arte, construimos
todo, de principio a fin, desde el rincón más pequeño a la
habitación entera… De modo que no hay ni un solo escenario
natural, real, en toda la película. Hemos colaborado muy
estrechamente desde el primer día de preproducción. ¡Incluso
situé mi oficina en medio de su estudio! En total construimos 34
sets diferentes, cada cual más suntuoso que el anterior. Eugenio
hizo un trabajo fabuloso. Para capturar el mundo que yo quería
mostrar, también era necesario poner atención en la ambientación
de la luz del film. Guillermo Navarro, mi director de fotografía
y viejo amigo, y yo nos entendemos perfectamente el uno al otro.
Desde el comienzo, hemos tenido una visión muy precisa de las
tonalidades del film. Éramos muy conscientes de que todo
radicaba en la manipulación de la oscuridad para crear un
sentimiento de amenaza que acecha escondida tras las sombras.
Por otro lado, también era vital acercarse, de forma diferente,
al mundo real y al imaginario. Aquel debía ser frío, incluso
glacial, mientras que éste tendría que ser mucho más cálido, más
vivo desde un punto de vista estético.
La concepción del mundo imaginario en el que Ofelia se refugia
fue encargada primero, para los bocetos, a Carlos Giménez, y
después, para darles forma y vida, a David Martí y su compañía
de efectos especiales. Ambos habían trabajado ya con Guillermo
del Toro en "El espinazo del diablo". "Carlos Giménez, que
reemplazó en el último momento a Willaim Stout, se ocupó del
diseño del laberinto mientras Sergio Sandoval, que había creado
las máscaras de Kroenen para "Hellboy", se concentró en las
criaturas, particularmente en la del fauno. Para este personaje,
yo quería algo lo más orgánico posible, con su cuerpo cubierto
con hojas y ramas, como si realmente fuera parte de la
naturaleza, una apariencia lo más real que se pudiera, casi sin
usar efectos especiales, una técnica especial que creo no se ha
visto antes en cine. Todo se hizo en el set, con la ayuda de
animatronics, que se usan por primera vez en el cine español,
sobre todo para una criatura tan compleja. Tengo que decir que
David Marti, que está a cargo de los efectos especiales, es un
genio. Y fue David quien tuvo la excelente idea de hacer del
hombre pálido una creación completamente surrealista, borrando
su rostro y colocando sus ojos en las arrugas de sus manos,
cuando yo lo había imagino simplemente como un hombre viejo. Al
final resulta muy atractivo. Pero incluso con todos los
elaborados efectos especiales, estas dos criaturas no habrían
tenido el mismo impacto sin la interpretación de mi amigo Doug
Jones, un mimo profesional que había interpretado previamente a
Abe Sapiens en "Hellboy". ¡Y eso no es todo! ¡En la película hay
todavía más criaturas, como un sapo gigante y hadas como nunca
has visto, mucho más astutas y tramposas que las de Peter Pan!".
A pesar de este innovador y magnífico artificio visual,
Guillermo del Toro no ha tenido nunca la intención de hacer de
"El laberinto del Fauno" una película fantástica, sino que ha
decidido desde el principio dirigir la película a un público más
amplio. "Siempre he preferido los géneros híbridos, mezclados.
Como, por ejemplo, la combinación del terror con una trama
histórica. Para mí "El laberinto del Fauno" es, por tanto, un
drama que tiene sus raíces en un contexto de guerra, con
elementos mitológicos y de cuento de hadas insertados. Ni
siquiera estas criaturas de las que estoy especialmente
encariñado son lo más importante. Porque, sobre todo, esta
película se sustenta sobre un historia profundamente humana y
dramática. Una historia que plantea cuestiones universales que
nos conciernen a todos. Para conseguirlo, mientras escribía el
guión, que es la fase más íntima de la creación de una película,
estuve indagando en las emociones profundas que habitan dentro
de mí y, aunque a menudo puede ser muy doloroso, lo prefiero.
Durante la postproducción, tuve que ver la película por lo menos
70 veces, y siempre lloré en las mismas escenas, como mi mujer.
Espero que el público se sienta implicado y emocionado como
nosotros.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "El laberinto del fauno" - Copyright ©
2006 Estudios Picasso, Tequila Gang y Esperanto Filmoj. Distribuida en España por
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