CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Pesadillas disfrazadas
Adentrarse en un mundo de fantasía para ajustar cuentas con el
pasado supone un reto difícil de superar. Eso es lo que pretende
el mexicano Guillermo del
Toro con esta
película resuelta con una impactante estética inspirada en el
cómic que endulza crueldades de otra época. Cuento adulto para
enseñar a los mayores que es posible creer en la utopía y en la
bondad de las personas, para reivindicar la libertad de
pensamiento y la racionalidad frente a la dictadura y la
obediencia ciega.
Ofelia, una imaginativa niña, sirve de nexo entre dos mundos
diferentes y hasta opuestos. Por un lado, el del cuento que le
permite ver hadas y faunos, y soñar con ser la princesa en un
lejano y antiguo reino. Por otro, la brutal realidad del capitán
Vidal –un padrastro al que la niña rechaza–, empeñado en
aniquilar despiadadamente a los maquis que resisten en la
montaña, y en afirmarse en el hijo que espera. Una nueva lucha
entre el bien y el mal, con un trasfondo fantástico o histórico
respectivamente, donde se pondrán a prueba los resortes humanos
de uno y otro.
Con esta estructura bipolar y la fábula como envoltorio, el
director de "El espinazo del diablo"
no oculta su voluntad de hacer frente a los desmanes del
ejército franquista al término de la Guerra Civil. La crudeza de
la trama realista contrasta con la fantástica para –según el
director– provocar el pensamiento. Y, sin embargo, aunque exista
un juego y trabazón intencionado entre ellas,
el espectador únicamente se queda complacido con una atractiva
factura visual, mientras que se distancia de un dibujo maniqueo
de ese momento de posguerra:
así, frente a un esquematismo más propio del cuento laberíntico
con que se presenta a unos militares desalmados y monstruosos,
choca el heroísmo y humanidad con que se reviste a la
resistencia maqui. Parábola didáctica para una historia
manipulada por unos presupuestos ideológicos poco justos y
acordes con la historia, sin matices ni reparto de
responsabilidades entre los bandos enfrentados, y que se
convierte por eso en una denuncia sesgada y doctrinaria.
De esta manera, un guión tendencioso en su planteamiento
necesariamente se apoya en el contraste como fuente discursiva y
narrativa, y convierte la propuesta en un cuento político bajo
la apariencia mágica de faunos y hadas, de sueños y utopías.
Dulzura y candidez de Ofelia en oposición a crueldad y espíritu
sanguinario del capitán Vidal, bellos parajes naturales de los
bosques en contraposición a la angustia de pasadizos y cuevas
con repugnantes bichos: sensaciones desagradables y fuertes
donde, sin embargo, las más perversas son las que derivan de la
violencia militar, en un ejercicio subversivo de la fantasía a
cargo del director. Con esta apuesta tan particular,
las interpretaciones quedan en un segundo plano, delineadas por
un guión de trazos simples,
y aplastadas-anuladas por la fuerza de una imagen: ni
Sergi López
–no parece que sea un acierto
de casting– ni Ariadna
Gil trasmiten
vida interior ni credibilidad, con unos personajes patéticos y
enfáticos. Mejor están la niña
Ivana Baquero y
Maribel Verdú,
en papeles más emotivos y auténticos, aunque la película no
llegue nunca a conmover a un espectador que se queda sorprendido
por su estética a la vez que frío y perplejo por lo mostrado.
Por eso, sin duda, lo mejor de “El laberinto del fauno” es su
creatividad visual y surrealista, con una puesta en escena
atractiva y muy imaginativa, y una esmerada tarea en el diseño
de producción. Una
espléndida fotografía logra generar misterio y drama a base de
fuertes claroscuros, tanto en las escenas del interior del
laberinto como en los exteriores realistas. Idéntico papel juega
la música de Javier
Navarrete,
decisiva al crear un universo de fantasmas, faunos y tragedias
históricas. También está muy conseguida la planificación, con
transiciones de escenas y movimientos de cámara que conducen al
espectador suavemente y le introducen y sacan de historias tan
dispares e increíbles. Logros técnico-artísticos que captan la
atención, aunque siempre dejen al espectador a cierta distancia,
sin llegar a involucrarle del todo en lo narrado.
Una película de indudable valor artístico, que sabe recrear
mundos imaginarios pero incapaz de abordar con ecuanimidad
nuestro pasado. Con todo, entretendrá a un público que no valore
esa veracidad histórica, y dejará satisfechos a los amantes del
cómic y del cine fantástico.
Calificación:
    
Imágenes de "El laberinto del fauno" - Copyright ©
2006 Estudios Picasso, Tequila Gang y Esperanto Filmoj. Distribuida en España por
Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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