CRÍTICA
por
Julio Rodríguez Chico
Amigos en el drama y en la comedia
En los últimos años, el cine
argentino ha invadido las salas españolas. No sólo directores
como Campanella, Mignogna, Sorín, Bielinsky o Aristarain han
ganado la partida a sus colegas españoles, sino que algo
semejante ha ocurrido en el terreno de la interpretación, con
actores de la talla de Darín, Alterio, Solá, Aleandro o Luppi,
entre otros. Unos y otros han sabido adaptarse a un público
foráneo sin perder su propia idiosincrasia, su musical
locuacidad o su natural gracejo. Y como corresponde a una buena
escuela, a las anteriores generaciones les suceden otras de
prometedor futuro, a la luz de sus óperas primas. Es el caso de
Damián Szifron, de quien
llega “Tiempo de valientes”, una comedia inteligente y fresca
para denunciar la corrupción de la policía argentina, elaborada
sin amargura ni rencor pero con claridad y sin miramientos.
Para evitar el juicio penal, la
probation contemplada en el derecho argentino establece que
Silverstein preste sus servicios como psicólogo a Díaz, un
policía deprimido tras conocer la infidelidad de su mujer.
Tendrá que acompañarle en las pesquisas de un caso criminal en
que poco a poco va implicándose, a la par que se destapa una
profunda corrupción en los más altos estamentos. Una historia
estrambótica e increíble como lo es la realidad político-social
que trata de describir y parodiar, con unas fuerzas de seguridad
e inteligencia que trabajan al margen de la legalidad y de las
normas más básicas de la honradez y del sentido de servicio.
Ninguna manera más eficaz para denostarlo que la distancia y la
ironía que otorgan la comedia, más aún si ésta viene cargada de
un punto de cinismo y de aparente ingenuidad.
Su director demuestra ser alumno
aventajado de Escuela de Cine, conocer los entresijos de los
géneros clásicos y tener la habilidad suficiente para construir
un producto concebido para el éxito comercial. A
una trama policial y de denuncia, sabe añadirle el toque
melodramático del desamor y el apunte épico de la aventura, y
siempre salpicada con el humor sarcástico de unos diálogos tan
irónicos como mordaces. Una historia local que sabe coger
altura y dimensión universal por hablar a un espectador al que
eleva a la dimensión del antihéroe que la sociedad necesita: su
protagonista Silverstein es un hombre cualquiera, sin especiales
dotes ni cualidades, sin influencias ni ganas por cambiar el
mundo y a quien su mujer también engaña, pero al que las
circunstancias le exigen una toma de posición y en el que la
amistad termina por imponerse. Es la hora de los valientes, de
la gente corriente que debe regenerar la sociedad con esos
valores humanos y sinceros. De esta manera, Szifron sabe
dirigirse al espectador de cualquier país y hacer que se sienta
importante, que empatice con sus personajes, y entretenerle y
emocionarle, a la vez que denuncia los atropellos de todos
conocidos.
Es un cine integral que sólo
necesita un buen guión y unas buenas interpretaciones. Lo
primero está bien conseguido, aunque su comienzo como comedia de
situación obliga a que el peso de la película recaiga en exceso
en los gags verbales o gestuales de la pareja
protagonista, y que por eso tarde en arrancar. Conforme avanza
la trama y la historia se convierte en un peculiar thriller
policiaco, gana en ritmo y atrapa progresivamente la atención
gracias a un suspense que entronca con Hitchcock y a una banda
sonora que homenajea al Sergio Leone y al Ennio Morricone del
spaghetti western. Por otro lado, tanto
Diego Peretti como
Luis Luque sostienen de principio a
fin la película como una pareja perfecta que camina hacia el
intercambio de papeles, y que se complementan tanto en sus
registros interpretativos como en sus desgracias. Peretti ("No
sos vos, soy yo")
se presenta como el Woody Allen argentino, con un gesto entre lo
ingenuo y lo bondadoso, siempre al borde del histrionismo pero
sin caer en él; la expresividad y comicidad de su rostro le
hacen idóneo para estos papeles, y sólo habrá que esperar a ver
cómo se desenvuelve en otro tipo de trabajos. En el lado opuesto
—pero no enfrentado— se sitúa la sobriedad de Luque, más cercano
a Keaton, que aporta el sentido común en unas situaciones que
les exigen la heroicidad nunca buscada.
Una película agradable y
simpática, que sabe hilar historias humanas con humor fino, sin
recurrir a lo grosero ni echar mano del sexo. Con magníficas
interpretaciones y un buen uso de los códigos narrativos de
diversos géneros, estamos ante una cinta local en su denuncia y
universal en su apelación a los buenos sentimientos. Gustará a
un público amplio, a quien quiera reírse un buen rato y salir
después del cine con una sonrisa, habiendo recuperado la fe en
las personas.
Calificación:
    
Imágenes
de "Tiempo de valientes" - Copyright © 2005
Shok Films Argentina. Distribuida en España por Notro Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Tiempo de valientes"
Añade "Tiempo de valientes" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Tiempo de valientes" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Tiempo de valientes" a un amigo
|