MÁS OPINIONES
José Luis Palacios Alonso
(Lista de Cine)
«Con un perfecto quinteto
femenino (la hermosa Penélope como concertino), Almodóvar nos
vuelve a mostrar un maduro y cuidado guión con una historia a
caballo entre lo costumbrista, lo humano y el realismo mágico.
Todo está muy equilibrado. Hay un reencuentro con el pasado, con
el cine clásico tanto propio ("¿Qué he hecho yo para merecer
esto?") como ajeno ("La Pasión de Juana de Arco" (Dreyer),
"Bellissima" (Fellini), Hitchcock...). El estilo es muy cuidado
en colores (rojos, negros sobre todo), los planos acertados y
vistosos con puntos de cámara diversos (escaparate-calle, el
velatorio, la fiesta, el reality-show) y la música bastante
adecuada (emocionante el tango "Volver" por bulerías
vanguardistas). Quizá algunos detalles (sonido inicial, el
muñeco del congelador, la presentadora,...) suenan artificiosos,
pero en general me gustó mucho. Calificación: notable».
El 9º Pasajero
(Lista de Cine)
«Resaltar la escena inicial,
la limpieza, por parte de las mujeres del pueblo, que hacen en
las tumbas, detalles como este, que todavía, naturalmente, sigue
existiendo en esos pueblos de interior. Un director que vuelve,
después de "La
mala educación", al mundo de las mujeres, donde mejor
se desenvuelve. Lo que encuentro en la película, que no sé si se
puede anotar como punto negativo o positivo, es que Almodóvar da
la impresión de hacer un film para gustar, y lo consigue,
después de ese pequeño resbalón que tuvo con su anterior
proyecto, anhela el éxito del público y la crítica, dificilísimo
objetivo que cumple correctamente».
Yarince
(Lista de Cine)
«Almodóvar ha vuelto limpio.
Se ha quitado los excesos, los aires y las ganas de provocar
para quedarse en cueros. En los cueros de un cine sólido y de
una sencillez que sólo un maestro es capaz de manejar. "Volver"
es una historia de fantasmas que no da miedo, porque sus
fantasmas van a la peluquería a teñirse el pelo. No da risa
porque el fantasma es Carmen Maura, y de esa mujer uno se lo
cree todo. "Volver" da congoja, pero de las peores, porque es de
las que no te hacen llorar. Los colores y las formas, toda la
estética sacada de un cruce entre "Brigadoon" y "Los caballeros
las prefieren rubias", confieren a todo su cine ese aire de
irrealidad que hace digerible el tratamiento de temas de pesos
astronómicos. "Volver" no es una excepción, y sin que nos demos
cuenta nos habla de la muerte, de la superstición, de las
costumbres, de la soledad, del compromiso, de la resignación. La
mayor baza de la película es a la vez su mayor hándicap, y es
que, más que nunca, la película es una mujer. Es un sentimiento
de mujer, una mirada de mujer y un coraje de mujer. No es
probable que muchos hombres la entiendan del todo, porque no
comprenderán por qué a esa Raimunda (sorprendentemente fabulosa
Penélope Cruz) le caen las lágrimas mientras su marido se
masturba a su lado en la cama. Esos hombres se quedarán fumando
en el patio, como en el funeral de la tía Paula, ensordecidos
por el viento solano de la Mancha, mientras dentro transcurre la
verdadera historia, la silenciosa y verdaderamente desoladora.
"Volver" es el prodigio interpretativo al que suele tenernos
acostumbrado Pedro Almodóvar. Penélope nunca, nunca ha estado
mejor, recordando más a Sophia Loren que a una manchega de
nombre Raimunda. Y eso tiene mérito, porque le han puesto al
lado a una pedazo de señora como Carmen Maura, a la que parece
que le cuesta tanto meterse en el pellejo de Irene como hacerse
un moño. Lo de esta mujer es talento natural y lo demás son
tonterías. Igualmente estupendas están Lola Dueñas y una Blanca
Portillo que dará mucho que hablar. Salvando el escollo,
comentado por doquier, del fallido homenaje a Hitchcock,
"Volver" se mantiene como una película robusta, donde la magia y
la superstición terminan siendo una cotidianeidad, como unas
lentejas con chorizo. Es una historia de todos los días (salvo
algún que otro detalle, claro), de los tristes y a veces
esperanzadores días, de mujeres bragadas como Raimunda y
resignadas como Agustina. Y en medio, la madre. Rediviva y
escondida bajo una cama, mirando cómo pasan los pies de su hija.
La madre Irene y la madre Maura, la que escucha de lejos a su
niña, entonando aquella canción que le enseñó de pequeña.
"Volver" es un regalo sencillo. No tiene la sofisticación
argumental de "La mala educación", o la visual de "Hable
con ella". "Volver" es una manualidad. Es un
recortable en cartulina que Pedro Almodóvar ha hecho para el día
de la madre. Y esos regalos no tienen precio».
David Garrido Bazán
(Lista de Cine)
«Poderosa celebración de la
vida: Más allá de todos los hermosos retornos que supone la
última película de Almodóvar, que justifican de modo admirable
el acertado título con el que ha sido bautizada, "Volver" supone
un interesante punto de enganche con dos de las películas que en
su momento supusieron un considerable giro en su filmografía.
Por un lado, "Volver" nos devuelve a aquel pueblecito de la
Mancha a la que el personaje de Marisa Paredes en "La flor de mi
secreto", tras sufrir una dolorosa ruptura matrimonial, acudía
en busca de energía, de esa fuerza perdida, de esa, en fin,
serenidad inquebrantable de las mujeres de pueblo que tanto
habían alimentado sus sueños de infancia. Pero también nos
resulta familiar porque nos hace pensar en aquella lejana y
maravillosa vuelta de tuerca a su cine que fue "¿Qué he hecho yo
para merecer esto?", aquel drama urbano cargado de conciencia
social y humor surrealista en el que una Carmen Maura luchaba a
brazo partido para sobrevivir a una realidad bastante
descorazonadora y hostil. La familia de barrio que forman
Penélope Cruz, su hija adolescente Yohana Cobo y esa Lola Dueñas
que regenta una peluquería clandestina no está tan lejos de
aquel estupendo filme como cabría pensar por los años
transcurridos y por todo lo que ha evolucionado el cine de
Almodóvar en este tiempo. Curiosamente, hay un tercer elemento
nada desdeñable que ayuda a entender algo más esta necesidad de
reencontrarse y superarse a si mismo: tras el doloroso ajuste de
cuentas con la parte más oscura de su propio pasado que supuso
la un tanto incomprendida "La mala educación", "Volver" es
prácticamente el reverso absoluto de aquel filme tenebroso. Allí
donde en su anterior película Almodóvar poblaba la pantalla de
personajes sórdidos que dificultaban en grado sumo la más mínima
identificación entre el espectador y sus criaturas, "Volver" nos
presenta una galería de maravillosos personajes femeninos a los
que, simplemente, resulta imposible resistirse, tal es la
humanidad y la pureza de los sentimientos que animan todos sus
actos. "Volver" resulta un opuesto tan perfecto de "La mala
educación" que incluso la linealidad y simplicidad de su
argumento, desprovisto de los complejos y brillantes artificios
narrativos de tanto este último como de sus obras inmediatamente
precedentes, invita a pensar que ha surgido de una necesidad
imperiosa por parte del cineasta de reencontrarse con la parte
más luminosa y positiva de su cine, sin que ello signifique en
ningún caso que éste renuncie a la trascendencia de los temas
tratados –"Volver" es, por encima de todo, una historia sobre
dolorosos secretos del pasado y la muerte que en el fondo
resulta toda una celebración de la vida– ni a la trabajada
depuración a lo largo del tiempo de su inconfundible estilo.
Porque de lo que no cabe duda alguna es de que Almodóvar sigue
siendo un director brillante: basta un hermoso travelling
inicial que sigue a las mujeres que limpian afanosas las tumbas
donde reposan sus seres queridos o las que serán su ultimo
reposo, un par de conversaciones más trascendentes de lo que
podrían parecer a primera vista sobre las últimas novedades, un
buen puñado de besos (de esos besos múltiples que restallan
sonoramente sobre las mejillas y que sólo la gente de pueblo
sabe dar de tan particular forma) y alguna que otra receta
casera empaquetada en tarros para que nos veamos transportados a
ese particular universo rural donde Almodóvar vivió sus primeros
años, ese mundo en el que son las mujeres, auténticas
especialistas en sobrevivir a los avatares del destino, quienes
sin alzar la voz y usando toda su sabiduría marcan los designios
de las familias que crecen a su cargo; ese universo poblado de
secretos, supersticiones y certezas más allá de toda lógica que
se rige por sus propias reglas. Los personajes femeninos que
Almodóvar ha forjado para esta película son un magnífico regalo
tanto para las actrices que se encargan –maravillosamente– de
insuflarles vida como para el espectador que tiene el privilegio
de asistir a sus vidas. Hay que descubrirse tanto ante esa
impresionante Penélope Cruz que derrocha talento y belleza en el
que posiblemente sea su mejor papel hasta la fecha, esa Raimunda
creada a imagen y semejanza de las poderosas mujeres del
neorrealismo tipo Sofía Loren o, sobre todo, Anna Magnani –la
postrera referencia a "Bellissima" (Visconti, 1951), es toda una
declaración de intenciones por otra parte muy del gusto de
Almodóvar, muy proclive a este tipo de homenajes a lo largo de
toda su filmografía–, como delante de esa hermana temerosa e
insegura que clava con su habitual buen hacer Lola Dueñas,
pasando por esa Carmen Maura que, efectivamente, demuestra con
su complejo papel poseer aún la misma sintonía de siempre con el
realizador manchego, o, sobre todo, la gran revelación de la
película, una Blanca Portillo en el mejor momento de su carrera,
para la que, simplemente, no hay calificativos que puedan hacer
suficiente justicia a su increíble forma de apoderarse de un
personaje, Agustina, a la vez servicial, metomentodo y
conmovedora, esencial para entender la solidaridad y la forma de
entender la vida de esas mujeres de pueblo de toda la vida. El
sentido del humor costumbrista, absurdo y tierno, que preside
toda la obra se da la mano con un conjunto de interesantes
reflexiones sobre la muerte, la culpa y las heridas del pasado
que reverberan en el presente para construir una película tierna
y profundamente humana a la que sólo cabe reprocharle
–probablemente porque ese no era en absoluto el objetivo de
Almodóvar en el filme, mucho más centrado en el preciso retrato
de todos y cada uno de los personajes que aparecen en pantalla–
que el espectador atento a ciertas imágenes y situaciones
premonitorias sea más que capaz de anticiparse a la naturaleza
oculta del conflicto del pasado que atenaza a varias de esas
mujeres, algo que resta cierto empaque emocional en algún que
otro momento cumbre. Con todo, lo valioso de una película como
"Volver" no reside tanto en la historia que cuenta como en la
inteligente forma en la que Almodóvar conduce a sus actrices
para que sus personajes aúnen esperpento y trascendencia con una
ligereza sólo aparente que esconde un muy trabajado guión en el
que las líneas de diálogo fluyen con una naturalidad desarmante
y en el que, como en la vida misma, comedia y drama no funcionan
jamás como compartimientos estancos sino que son parte de un
todo indisoluble. Es un mérito indiscutible de Almodóvar el
conducir con mano firme este relato al que no faltarán
detractores que lo tildarán de simple culebrón televisivo sin
caer en la cuenta de que no está ni mucho menos al alcance de
cualquiera el conseguir que se mezclen de forma tan admirable
los diversos y a menudo opuestos elementos que la conforman.
"Volver", con sus historias de almas perdidas a tiempo aún de
reconducir sus existencias, con sus secretos inconfesables, con
su vida de extrarradio e integración solidaria, con la enorme
fuerza de ese inquebrantable amor filial –hay mucho de
irracional intento del director en atraer a su propia madre de
nuevo a la vida en esta película– y con esa poderosa celebración
de la vida (¡Cómo se come en esta película, cómo se disfruta con
los sentidos, cómo se ríe!) alrededor de un argumento a ratos
dramático, bien podría servir de magnífico cierre a una muy
fecunda etapa del cineasta. Si ya de por sí toda su filmografía
ha estado marcada por su fuerte personalidad y unas señas de
identidad bien reconocibles, "Volver" funciona igual de bien
tanto como evolución de su estilo –nada hay que rompa de forma
brusca la narración, como a menudo suele ocurrirle en sus obras:
todo es aquí mucho más fluido–, reivindicación no complaciente
de su filmografía y, en fin, emocionado retorno a su pasado,
desprovisto esta vez de la terrible amargura de su anterior
filme. Será interesante ver cuál es su próximo paso».
Libertad Darriba
(Lista de Cine)
«Estamos ante el mejor
Almodóvar (el más recopilatorio, retro e introspectivo). [...]
La película es absolutamente perfecta y el guión es excelente.
Como mujer no tengo más que palabras de agradecimiento para con
este hombre que ha sabido reivindicar de manera tan notable y
contundente el cine de género (femenino)».
Pedro
(Lista de Cine)
«Sí es cierto que vuelve a
sus peliculas costumbristas, como "¿Qué he hecho yo para merecer
esto?" o "La flor de mi secreto", ésta última menos
costumbrista, y sí es cierto que Almodóvar es muy hábil con sus
guiones, y tambien es cierto que es un magnífico director de
actores, y con magnífico me quedo corto, pero tambien es cierto
que técnicamente esta película es un auténtico bodrio, no sé si
la planificación no ha sido buena o qué (como una vez le leí,
cuando llega a un plató se le ocurren nuevas posiciones de
cámara). El caso es que tiene fallos absolutamente gloriosos de
continuidad, lo que se llama en ingles "jump cut", y no tiene
uno, tiene varios. El montaje me parece una patata absoluta, y
no culpo al montador porque todo el mundo sabe que don Pedro es
dueño absoluto de todas las facetas de sus películas. El sonido
es totalmente falso, cuando estamos oyendo ese viento alegórico
nos salta rapidamente la sensación de que ese viento no es real
por la cutrez con que suena entre planos en diferentes sitios.
En fin, me podría extender mas, cuando la tenga en DVD iré
desglosando todos estos fallos que me parecen patéticos. Eso sí,
Penélope nunca estará tan bien dirigida, en eso Almodóvar es un
maestro absoluto».
José Luis Santos
(Lista de Cine)
«Es habitual en el ámbito
discográfico que artistas consagrados publiquen recopilatorios
de sus mejores obras, incluyendo incluso algún tema inédito. El
nuevo trabajo de Pedro Almodóvar bien podría calificarse como
uno de esos discos de culto, puesto que en él nos encontramos
con los elementos más positivos de su filmografía, confitados
con algunos nuevos ingredientes para trazar todo un corolario de
madurez almodovariana, sobre el que el cineasta manchego
parece haber vaciado tanto los contenidos de su cine como los de
su imaginería personal y su alma. Así, el título de "Volver"
parece una simplificación poética de "Qué han hecho para merecer
esto unas manchegas al borde de un ataque de nervios que no lo
saben todo sobre su madre y buscan la flor de su secreto", en
una película compleja, sólida y equilibrada que logra fundir
tres mundos: realidad, más allá y sentimientos, mientras se
mueve (siempre en clave femenina y con una poderosa sensación de
intimidad) alrededor de un costumbrismo rural de cocinas, viejos
muebles con olor a naftalina, besos en la mejilla y rituales
mañanas de domingo en el cementerio del pueblo. Heridas vitales,
dolores secretos, preguntas nunca hechas, ausencias y vacíos se
mezclan con un hábil humor (negro incluso) y cómo no, las
inevitables referencias a la podredumbre televisiva, la
educación religiosa, los abusos o algún leve guiño escatológico,
siempre desde la lente de un realizador pleno de fuerza visual,
cuyas imágenes narran y seducen a la vez mientras sacan petróleo
de unas actrices magistralmente dirigidas. Volver... a disfrutar
del mejor Almodóvar, al que las nieves del tiempo platearon su
sien, lo hicieron más sabio cinematográficamente, y marchitaron
su frente de deudas con la vida».
Imágenes de "Volver" - Copyright © 2006 El Deseo.
Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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