CRÍTICA
por
Javier Quevedo Puchal
Realismo mágico
a la manchega
Resulta curioso
constatar cómo en-tre los detractores de
Pedro Almo-dóvar (que
haberlos, haylos, sobre todo de puertas adentro) existe siem-pre
una cierta tendencia a esgrimir como argumento en contra su
obse-sión por retratar determinados aspec-tos no muy del gusto de
la España bienpensante. Me refiero, naturalmen-te, a la
transexualidad, el travestismo, la prostitución, la aparición
más o me-nos desdramatizada de las drogas, la homosexualidad e,
incluso, el sexo sin filtros ni gasas. Toda esa batería de
temas, en fin, que Hollywood no osa mostrar bajo ningún concepto
(o, cuando lo hace, es bajo una estilización lo bastante
estudiada y a modo groso como para no perder adeptos). Y no
olvidemos que, aún hoy en día, Hollywood no es sino ese brazo
que, despacito y con buena letra, sigue marcan-do el paso y la
norma de la conciencia social media.
Qué
pocas veces se habla de la dicotomía muerte/vida en el cine del
manchego, un tema igual de recurrente que otros, aunque sin duda
no tan obvio y, en consecuencia, pretendidamente no tan
ca-racterístico. Esa muerte/vida que, a veces intuida y a veces
con una frontalidad visceral, recorre su filmografía como una
sombra omnipresente, como un personaje secundario de excepción.
Baste con recordar secuencias como aquella inolvidable confesión
de Re-beca, el personaje interpretado por Victoria Abril en
“Tacones leja-nos”, en la que, en directo y frente a las cámaras
de su propio noti-ciario, reconocía que matando a su marido no
había conseguido matar el amor que sentía por él. Baste con
recordar la angustia de Manuela, el personaje de Cecilia Roth en
“Todo sobre mi madre”, tratando de decidir si donar o no los
órganos vitales de su hijo re-cién difunto. Eso por no hablar de
aquellos auténticos muertos en vida (o vivos en muerte) que
interpretaron Leonor Watling y Rosario Flores en “Hable con
ella”.
Con
“Volver”, Almodóvar se atreve por primera vez a colocar dicha
dico-tomía en primera línea de acción. Ci-mentada sobre una
simplicidad narra-tiva insospechada, sobre todo des-pués de los
coqueteos postmodernos iniciados con “Todo sobre mi madre” y
llevados a su máximo apogeo en la in-comprendida “La mala
educación”, la última cinta del manchego desgrana las relaciones
entre tres generaciones de mujeres dentro de una misma fa-milia:
Raimunda (Penélope Cruz), una mujer de mucho carácter casada con
un obrero en paro, y su hija ado-lescente (Yohana Cobo); Sole
(Lola Dueñas), hermana de Rai-munda y dueña de una peluquería
clandestina, e Irene (Carmen Maura), madre de ambas, que murió
en un misterioso incendio jun-to a su marido años atrás. Sólo
cuando el fantasma de Irene em-pieza a manifestársele a Sole con
una cotidineidad desconcertante, comienzan también a
entrelazarse pasado y presente, secretos y mentiras, muerte y
vida... Todo ello desplegando un desparpajo que, naturalmente, a
estas alturas ya casi no podemos concebir en otro sitio que no
sea una cinta del manchego.
Sin
embargo, no es tanto en ese inconfundible sello de la ca-sa como
en ese “volver” a lugares ya más que explorados previamente
donde quizás resida el mayor inconveniente de la película. Sirva
como ejemplo el personaje encarnado por
Chus Lampreave,
prácticamente calcado del que ya interpretara en “La flor de mi
secreto”, incluídos determinados giros coloquiales como ese
proverbial “qué mal estoy de los remos”, que ya casi suena a
rutina. Eso por no hablar de la negación de todo tipo de
dimensión a los personajes masculinos, un obstáculo que parecía
haberse salvado sobre todo con “Carne Trémula” y “Hable con
ella”, pero que se retoma aquí una vez más, aunque llevándolo
más lejos que nunca al polarizar los dos personajes masculinos
de más peso ha-cia su esencia negativa.
En
todo caso, se trata de problemas menores dentro de una cinta que
sa-be beber de algo más que la redun-dancia auto-referencial. Ahí
tenemos, sin ir más lejos, ese gusto por los pe-queños detalles,
por el retrato de la vi-da en base a los fragmentos que le dan
sentido, gracias a una cámara que parece haberse vuelto más
serena y sabia con los años, lle-gando a hilvanar géneros con una
elegancia que un servidor creía inalcanzable allá por los
tiempos de “Kika”. Pero ahí tenemos también ese más que
convincente (si bien engaño-so, a la postre) acercamiento a los
resortes del realismo mágico, que no en vano nos proporciona
algunos de los momentos más di-vertidos de este feliz retorno a
la comedia costumbrista.
Mención aparte merecen, como no podía ser de otro modo, las que
a fin de cuentas son las auténticas estrellas de la función: las
mujeres. Y es que resulta un tanto injusto señalar que Almodó-var
se confirma con “Volver” como un excelente director de actrices,
después de haberlo confirmado ya tantas veces con anterioridad.
En todo caso, al César lo que es del César, y admi-tamos que muy
pocos como Pedro (¿quizás Julio Médem?) para llegar a arrancar
destellos de genio de sus actrices. Cabría desta-car ante todo a
Penélope Cruz, sencillamente radiante, que recupe-ra por fin
aquella espléndida forma interpretativa que pareció caer en el
olvido colectivo desde el mismo momento en que puso un pie en la
Meca del Cine. Pero también espléndida Carmen Maura, feliz-mente
recuperada para el universo “almodovariano”, en un reen-cuentro
que ha dado de sí tanto como expectativas había levanta-do. Y
espléndidas todas en general, desde luego, tanto las recién
llegadas (Blanca Portillo, Yohana Cobo) como las más o menos
asiduas (Lola Dueñas).
En
definitiva, si algo tiene “Volver” de significativo para quien
esto firma, no es tanto el notable regreso de Almo-dóvar a
determinados elementos que parecía tener un tanto olvidados
últi-mamente (sus actrices, su tierra man-chega, el predominio de
la comedia), como su capacidad para dar una nue-va vuelta de
tuerca a nuestras expec-tativas. Y es que, pese a haber
reco-nocido en algún medio que la cinta tiene (por enésima vez)
algo de home-naje a su madre y su tierra, afortuna-damente
consigue no anclarla en lo ya visto en “Todo sobre mi madre” o
“La flor de mi secreto” sino que, por el contrario, lo retoma
para lle-varlo por nuevos derroteros. El mejor modo, al fin y al
cabo, de hacer evolucionar una filmografía ya de por sí
única.
Calificación:
    
Imágenes de "Volver" - Copyright © 2006 El Deseo.
Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
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