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Dirección y
guión: Paul Weitz.
País: USA.
Año:
2006.
Duración: 107 min.
Género:
Comedia.
Interpretación: Hugh Grant (Martin
Tweed), Dennis Quaid (Presidente Joe Staton), Mandy Moore (Sally
Kendoo), Marcia Gay Harden (Primera Dama), Chris Klein (William
Williams), Jennifer Coolidge (Martha Kendoo), Willem Dafoe (Jefe
de gabinete), Judy Greer (Accordo), John Cho (Ittles), Seth
Meyers (Chet Krogl), Shohreh Aghdashloo (Nazneen Riza), Sam
Golzari (Omer).
Producción: Paul Weitz, Rodney
Liber y Andrew Miano.
Música: Stephen Trask.
Fotografía: Robert Elswit.
Montaje: Myron Kerstein.
Diseño de producción: William Arnold.
Vestuario: Molly Maginnis.
Estreno en USA: 21 Abril 2006.
Estreno en España: 9 Junio 2006. |
CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Para bien o
para mal, el descontento político ha sido siempre fuente de
inspiración para artistas que buscan expresar su opinión y
señalar las fallas de sus gobernantes a través de su medio
preferido. Gracias a su difusión e impacto, se podría decir que
el cine lleva la ventaja sobre otros medios, y desde luego ha
producido notables manifiestos disidentes a lo largo de los
años. Lamentablemente los responsables de "American dreamz:
Salto a la fama" no tuvieron la convicción (o el valor)
necesario para inflamar el orgullo cívico, pues si bien sus
intenciones emulan a las de sus predecesores, el mensaje mismo
llega tan diluido que apenas causa leves risas y blanda
aceptación. En fin... al menos lo intentaron.
La trama
sigue a tres divergentes personajes, cuyas historias se
entrelazan inexorablemente hasta la surrealista conclusión: por
un lado tenemos a Omer Obeidi (Sam
Golzari), inepto terrorista iraquí que es enviado a
los Estados Unidos, no para causar daños, sino porque se ha
convertido en un obstáculo para sus camaradas; luego tenemos a
Sally Kendoo (Mandy Moore),
talentosa pero manipuladora concursante del programa televisivo
American Dreamz, donde el implacable juez Martin Tweed (Hugh
Grant) decide quién será el siguiente ídolo musical
del país; y finalmente tenemos al Presidente de los Estados
Unidos (Dennis Quaid), un
mero títere controlado por su Jefe de Gabinete (Willem
Dafoe), quien ve con desagrado la nueva confianza e
iniciativa que está tomando su antes pusilánime jefe. Por
extraños caminos estos personajes se encontrarán en un momento
que podría decidir el futuro del mundo... y del nuevo ídolo
americano.
El combinar
la sátira de tantas personas y organizaciones (desde el Gobierno
de los Estados Unidos hasta los programas televisivos de
"realidad", sin olvidar a los terroristas del Medio Oriente)
suena demasiado ambicioso, y no hubiera sido raro que "American
dreamz: Salto a la fama" terminara siendo una incoherente plasta
de personajes y escenas carentes de sentido. Sin embargo, debo
aplaudir el talento como guionista del director
Paul Weitz, pues logró
conciliar todas las subtramas en un libreto claro, conciso y
perfectamente lógico (lo cual no quiere decir "creíble") que no
hace trampas y que se mantiene consistente hasta el final.
No obstante, por impresionante que sea la estructura y el flujo
que Weitz le dio a la historia, la película no es
particularmente buena.
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El
problema, como mencioné al principio, es que la sátira
resulta tan amable y conciliadora que pierde toda credibilidad
como crítica social y política. Los personajes son tan
simpáticos como amorales (en gran parte gracias a los actores),
de tal modo que la obra nunca alcanza el tono cínico, ácido y
amargo de los más incendiarios (y mejores) ejemplos del género
(como "Cortina de humo", de 1997; "¿Teléfono rojo? Volamos hacia
Moscú", de 1964; y "El
gran dictador", de 1940).
Hay que
aclarar, sin embargo, que aunque los temas globales de la
película se quedan cortos, la sátira más íntima y personal
resulta brillante gracias a los bien construidos personajes y a
los hábiles actores que los interpretan. Mandy Moore ha mejorado
bastante en su faceta actoral, y realiza un buen trabajo como la
dulce chica que desea ganar el concurso... y que no se detendrá
ante nada para lograrlo. Dennis Quaid personifica con gran
precisión al atolondrado Presidente que genuinamente desea
ayudar a su país; Willem Dafoe representa fielmente a una
caricatura de Dick Cheney y, aunque quizás exagera un poco con
la comedia, su intención es siempre honesta y su desempeño
energético. Sam Golzari como el fallido terrorista añade
humanidad a un papel peligroso; y finalmente Hugh Grant emula
perfectamente a Simon Cowell, repitiendo el papel que ya sabe de
memoria: el individuo de baja moral pero elevada simpatía que se
logra ganar al público a pesar de sus obvias (pero aceptadas)
fallas.
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Son esos personajes (y actores) lo que rescata "American
dreamz: Salto a la fama",
haciéndola merecedora de cierta recomendación, no por su
labor crítica y satírica, sino por el eficiente trabajo de Paul
Weitz. Como guionista logró armar con precisión y cuidado una
compleja trama al mismo tiempo que creó personajes vívidos e
interesantes; y como director supo integrar un buen elenco y
consiguió mantener el precario proyecto en el aire, evitando que
cayera víctima de su propio peso y ambición. Quizás como comedia
no resulta muy graciosa, pero tiene bastantes elementos
recomendables, y será sin duda de especial interés para
detractores de George Bush y para aficionados al "reality TV".
Después de todo, quizás la intención secreta del director no fue
satirizar a la Presidencia ni al fenómeno de "reality TV", sino
al público complaciente que ha contribuido al éxito de ambas
entidades.
Calificación:
    
Imágenes
de "American dreamz: Salto a la fama" - Copyright ©
2006 Universal Pictures y Depth of Field. Distribuida en España
por UIP. Todos los derechos
reservados.
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