CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Me parece estupendo que aparezcan en el mercado libros
sen-cillos, entretenidos y fáciles de leer, de ahí que no tenga
nada que objetar con respecto a la exitosa novela de
Dan Brown en la que se basa
la última película de Ron Howard.
Ahora bien, el proble-ma surge cuando un determinado autor
pretende hacernos creer que su texto es trascendente, que en él
se esconden elementos que van más allá de la simple ficción. Eso
es lo que sucede con "El código Da Vinci", en cuyas primeras
páginas el responsable de "Ángeles y demonios" introduce
frases con las que atribuye a su li-bro una rigurosidad
histórica que, desde luego, no posee.
Aunque no entiendo por qué "El código Da Vinci" ha entusiasma-do a
millones de personas de este planeta, puesto que las ideas que
propone no son precisamente muy originales, tampoco com-prendo
el escándalo que se ha montado a su alrededor, especial-mente a
raíz de su adaptación cinematográfica. No sé si se trata de una
estrategia publicitaria muy bien urdida por una determinada
distribuidora o si en verdad existen ciertos sectores de la
Iglesia que no tienen otra cosa que hacer que preocuparse por el
estreno de un determinado largometraje, pero, como seguidor de
la figura de Cristo, la película protagonizada por
Tom Hanks en ningún mo-mento me
pareció ofensiva.
Dejando a un lado estos aspectos que, por lo que se ve, casi
parece imposible disociar de "El código Da Vinci", he de decir
que la cinta es plana, aburrida y carece de ritmo, mas sería
exa-gerado apuntar que se trata de un bodrio al que ni siquiera
merece la pena echarle un vistazo, aunque sólo sea por me-ra
curiosidad. Cierto que está rodada con la habitual eficacia
del director de "Cinderella
Man: El hombre que no se dejó tumbar", pe-ro ni su
trama resulta convincente ni la personalidad de los perso-najes
que aparecen en la misma está lo suficientemente desarrolla-da
como para que se pueda calificar de atractiva.
De hecho, nos topamos con individuos repletos de traumas, caso de Langdon
y su claustrofobia o de Neveu y la escasa relación que mantuvo
con su abuelo, pero en realidad son pastiches que se aña-den
para crear una falsa profundidad en dichos individuos, con los
que, por cierto, es difícil sintonizar. Esa falta de carisma
en los personajes afecta a la narración, casi siempre fría,
plúmbea y morosa, no sólo por culpa de lo anteriormente
dicho, sino tam-bién a causa de la excesiva artificiosidad de
los acontecimientos (de hecho, el espectador tiene la sensación
de que tanto el simbo-logista como la criptógrafa no están
haciendo todo lo posible para resolver la intriga que tienen
entre manos, llegando de forma casual hasta ellos una serie de
oportunas pistas).
Poseedora de un metraje a todas luces desmesurado, la cinta
se be-neficia de una sutil y cuidada ban-da sonora de
Hans Zimmer y de la
interpretación de algunos miem-bros de su reparto. Tom Hanks y
Audrey Tautou se muestran
correc-tos en sus papeles, aunque no hay duda de que no nos
hallamos ante uno de los mejores trabajos de la ca-rrera del
primero. Sin embargo, Ian McKellen
parece estar pasándoselo en grande con su personaje, algo que
enseguida logra transmitir al público, y ello a pesar de que
algunos de sus diálogos, o al menos el contenido de los mismos,
son bastante risi-bles. Jean Reno
apenas mueve un músculo durante toda la pelícu-la, mientras que
el talento de Paul Bettany
no está del todo apro-vechado, algo que también se puede aplicar
a la hora de hablar de Alfred Molina.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "El código Da Vinci" - Copyright © 2006
Columbia Pictures e Imagine Entertainment. Distribuida en España
por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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