CÓMO SE HIZO "EL JEFE"
Notas de producción © 2005
TriPictures
El coproductor Bill Straus
empezó a pensar en El Jefe cuando se fijó en la versatilidad del
actor Eugene Levy. Sugirió a Kent Alterman – vicepresidente de
producción de New Line – buscar un vehículo para su particular
talento para la comedia. Esta búsqueda condujo al guión de Jim
Piddock y Margaret Oberman centrado en dos personajes muy
diferentes: un afable vendedor y un duro agente federal que se
ven obligados a colaborar y que finalmente aprenden a tolerarse.
Durante una reunión con el productor Rob Fried, Straus mencionó
el guión titulado The Man así como su interés en atraer a Eugene
Levy al proyecto. Fried ya había advertido la evolución de los
trabajos de Levy y le intrigó el guión. Según él, todo encajaba:
“Parecía irresistible la idea de un civil, retratado por Eugene,
que se ve de repente envuelto en una peligrosa operación
encubierta de la policía”.
Afortunadamente, Levy aceptó protagonizar la película. Después
de conseguir al protagonista el siguiente paso fue encontrar a
la persona adecuada para dirigir el proyecto. Llamaron al
realizador Les Mayfield, veterano de comedias de acción como De
ladrón a policía.
“Les es muy
gracioso y es fácil hacerle reír”, señala Fried. “Sus trabajos
demuestran que tiene la capacidad de manejar grandes
producciones y hacerlas divertidas”. Con Levy y Mayfield a
bordo, New Line Cinema aceptó financiar y distribuir la
película.
En la primera
fase de preproducción Levy, Fried y Mayfield se centraron en el
guión, con Levy prestando particular atención a los matices de
su personaje. Explica que disfrutó mucho con el papel de Andy
Fiddler: “Me encanta el personaje de Andy porque me gustan los
papeles un poco tristones y los personajes con corazón. No voy a
buscarlos intencionadamente pero aquí vi las posibilidades que
tenía interpretar a un tipo decente que se ve involucrado en una
pesadilla total. Todo el mundo reza por que esto no les pase
nunca y en ello radica la diversión: una colisión de dos mundos
completamente distintos”.
El trío se
concentró después en la trama. “Queríamos que tuviera un toque
de cine negro”, explica Fried. “Y por eso dedicamos bastante
tiempo a los elementos dramáticos de la historia, para que
equilibraran los de comedia”. La película clásica Huida a
medianoche sirvió como ejemplo del tono que los productores
pretendían reflejar en la relación entre el agente federal
Derrick Vann y Andy Fiddler, que es el enfoque central de la
historia.
Fried vio al
personaje de Andy como “un ángel viajero que convence a Vann de
que la vida vale la pena”. Encargado de equilibrar la comedia
con la acción, el guionista Steve Carpenter (que trabajó con Les
Mayfield en De ladrón a policía) mantuvo esa idea muy presente
mientras trabajaba en el guión.
“Son
personalidades completamente opuestas”, dice Carpenter con
respecto a los dos protagonistas. “Vann es una persona muy
aislada. No se fía de nadie y esa falta de confianza es el rasgo
más marcado de su personalidad. Por otro lado, Andy es un hombre
muy sociable que se hace amigo de todo el mundo. Cuando conoce a
Andy, Vann empieza a cambiar y al final de la película los dos
hombres se respetan y se comprenden mejor”.
Carpenter
tardó nueve meses en revisar el guión y prestó mucha atención a
hacer creíble el personaje de Derrick Vann como agente
encubierto. En los primeros borradores del guión Vann era más
joven y menos extremista. “Vann es inteligente y duro”, comenta
Carpenter. “Y está tan decidido a recuperar las armas que no
dudará en disparar a un civil si lo ve necesario”.
Carpenter
también introdujo la idea de una carrera contrarreloj para que
Andy nunca tuviera tiempo de escaparse de Vann, “aunque le di
varias oportunidades para hacerlo pero todas salen mal”, señala
el guionista.
Aunque parece
un ciudadano modelo con respecto al cumplimiento de la ley, Andy
tiene una pequeña pero significativa mancha en su historial que
le da credibilidad cuando los traficantes de armas le confunden
con “El Hombre”. El hecho es que cuando estaba de vacaciones en
Turquía, Andy compró sin saberlo una alfombra robada que resulta
ser una antigüedad de enorme valor. Desde entonces le busca la
Interpol. “Es un error de un inocente”, comenta el director Les
Mayfield, “pero figura en sus antecedentes y tanto el agente
Vann como los delincuentes tienen acceso a su historial y saben
que Andy tiene antecedentes criminales. Este hombre nunca ha
cometido una infracción en su vida pero, sin que lo sepa, existe
una orden de búsqueda internacional contra él por el delito de
traficar con antigüedades. Aunque parece una locura, hace creer
a los traficantes que es él en realidad el hombre al que
buscan”.
Andy también
es un vendedor hasta la médula, lo cual le da aún más
autenticidad. Mayfield comenta que es capaz de vender cualquier
cosa: “Se dedica a eso y es su arma secreta. Como vendedor de
productos odontológicos es capaz de hablar ante un gran grupo de
personas y venderles lo que sea. Así que cuando llega el momento
de negociar con el jefe de los traficantes – Joey - Andy se
siente muy cómodo y se supera a sí mismo. Su experiencia como
vendedor le ayuda a hacerse más agresivo según avanza la
película”.
Levy
investigó el mundo de su personaje y se documentó sobre las
últimas innovaciones en odontología. Incluso fue más allá y
escribió cada palabra del vehemente discurso de ventas que
ofrece Andy Fiddler en la convención de Detroit.
Encontrar la
réplica perfecta al personaje de Levy fue esencial para el
equipo y para Eugene Levy. El productor Rob Fried explica que
querían un actor experimentado y con fuerza porque Levy es un
gran actor cómico, no simplemente un cómico que participa en una
película: “El reto consistía en encontrar a un actor capaz de
encarnar de forma convincente a Vann, un policía duro y nada
corriente, pero que tuviera también dotes para la comedia”.
Consideraron
a varios actores antes del feliz encuentro entre Levy y Samuel
L. Jackson en un programa de televisión. Allí Jackson expresó su
interés en trabajar con Levy y tras leer el guión se comprometió
con el papel de Derrick Vann. La incorporación de Jackson llevó
a una serie de revisiones del guión. “Una vez decidido el actor
quedó claro que teníamos que añadir más dimensión al personaje”,
declara Fried.
Samuel L.
Jackson describe a Vann como “un hombre que es más policía que
marido y padre. Es una persona solitaria pero aunque parece que
no le importa lo que le pasó a su compañero al final los
espectadores descubren que le afectó de verdad”.
Al director
Les Mayfield le intrigaba la idea de juntar a Eugene Levy y
Samuel L. Jackson, actores con currículos muy distintos: “A
primera vista, no parece haber motivos razonables para poner a
Sam y Eugene en la misma película”, afirma con una sonrisa.
“Pero el encuentro entre dos actores completamente distintos y
con personalidades muy diferentes me atrajo muchísimo. Hemos
visto muchas películas ‘de amigos’ pero creo que hemos creado
una pareja realmente única e interesante que da una dirección
nueva a la película”.
En su intento
de localizar el gran alijo de armas y encontrar al asesino de su
compañero, Vann toma medidas drásticas, particularmente en su
relación con Andy. Empiezan como adversarios pero la relación
entre los dos hombres evoluciona a lo largo de la película hasta
que aprenden a respetarse. El cambio será más evidente en Vann.
Aunque parece
que Andy y Vann no tienen nada en común, el punto que comparten
es que los dos son padres de una hija pequeña. “Es el único nexo
que tienen”, comenta Mayfield, “y está claro que Andy es mejor
padre. Vann lo reconoce y descubre que hay algo que puede
aprender de este hombre. Aunque aparenta ser un tipo muy duro,
quiere ser un buen padre”.
Por su parte,
Jackson cree que Andy ayuda a su personaje a darse cuenta de que
hay un espacio vacío en su vida que hay que llenar: “Le obliga a
interactuar con su hija. Esto a su vez le da humanidad a Andy a
los ojos de Vann porque se da cuenta de que es un verdadero
padre de familia. No será simplemente un componente de su plan
para atrapar a los traficantes. Finalmente ve a Andy como una
persona que necesita volver a su mundo”.
Eugene Levy
añade que Vann busca la verdad y quiere hacer lo correcto:
“Quiere llegar al fondo de las cosas y no tiene suficiente
paciencia para seguir los cauces normales. Simplemente quiere
ponerse a hacer lo que hay que hacer. Hay formas de conseguir la
información necesaria, aunque sea a golpes. Así es Vann. Pero al
final la cuestión es atrapar a los criminales”.
El curioso
emparejamiento entre Levy y Jackson fue en realidad un encuentro
de mentalidades similares. Los dos actores tienen un profundo
compromiso con su arte y al trabajar juntos tuvieron la
oportunidad de observarse. Así surgió una admiración mutua.
“La
oportunidad de trabajar con Eugene ha sido maravillosa” declara
Jackson. “Le he observado, he visto el proceso que lleva y he
aprendido muchas cosas sobre la comedia. Es fascinante ver a un
hombre tan gracioso tomarse tan en serio la comedia y pasarlo
tan bien al mismo tiempo. La comedia es en realidad algo muy
serio, mucho más serio de lo que la gente piensa. Eugene ha
compuesto canciones, ha escrito guiones y ha dirigido, así que
sabe lo que hace. Confía en su instinto y yo confío en el mío,
así que hacemos buena pareja”.
Levy se
sintió igual de impresionado con Jackson: “Es un actor de una
única toma que está listo desde el primer día. Sabe exactamente
lo que hace y lo clava en la primera toma. Yo soy todo lo
contrario, un caos: a veces acierto, a veces no. Tengo que
repetir hasta encontrar mi ritmo. Y cuando eso ocurre me siento
mal por Sam porque él lo hace perfectamente desde el primer
segundo. Ha sido una experiencia increíble trabajar con Sam
Jackson”.
“Nunca sabes
si dos estrellas se van a llevar bien y si va a haber química,
pero creo que Sam y Eugene disfrutaron realmente el uno de la
compañía del otro”, dice el director Les Mayfield. “Sam respeta
el talento para la comedia de Eugene y sé que Eugene respeta la
capacidad de Sam como actor. Juntar a estos dos actores en el
filme apropiado y en el momento apropiado ha sido una gran
sensación”.
Otro talento
particular de Jackson impresionó especialmente a Mayfield:
“Nadie utiliza las palabrotas como Sam Jackson. Es como un arte,
una lengua perdida que suena completamente natural”.
Sorprendentemente, Levy se mostró muy dispuesto a participar en
las escenas que requerían más esfuerzo físico de la película. El
director explica que The Man es una comedia llena de acción y
que sólo la idea de ver a Eugene Levy en una escena de acción
provoca risas: “Le he visto en muchas comedias pero no en
grandes películas de acción. Hay una escena donde Andy intenta
escapar de Vann, salta del coche delante del tráfico que viene
en el otro sentido y es golpeado por un coche. Y Eugene hizo la
escena él mismo, una y otra vez. Se lo tomó todo con un espíritu
muy deportivo desde principio a fin”.
Con dos
actores tan imponentes como protagonistas, Mayfield y el
productor Rob Fried tuvieron claro cómo iban a formar el resto
del reparto. “Nos pareció importante tener un reparto creíble”,
explica Fried, “así que no queríamos incluir a humoristas o
personajes muy extremos. Queríamos actores capaces de
interpretar su papel y, en un par de casos, actores con
características particulares”.
Para el papel
de la dura jefa de Vann - la teniente Rita Carbone –, Susie
Essman encajó con el criterio de los cineastas. Fried constata
que sabían que sería creíble en el papel pero que también
añadiría un toque personal. Ocurrió lo mismo con la selección de
Anthony Mackie para el personaje de Booty, el timador e
informador de Vann. Aunque su aparición es breve, Booty cumple
una función importante al hacer avanzar la historia. Cada
momento suyo en la pantalla tiene que contar.
Para Mackie,
Booty es un joven timador que vive la vida de un modo
despreocupado. Su relación con Vann se basa en la reciprocidad y
en un cierto grado de respeto. “Es una relación de trabajo por
excelencia”, dice el actor. “Sé cual es mi sitio. Vann lo sabe
también. Si quisiera, Vann me podría arrestar mil veces al día
porque sabe donde estoy y lo que estoy haciendo. Es policía y yo
soy timador. Así que tengo que tenerle contento para poder
seguir con mis negocios”.
El método de
Vann para hacer negocios con Booty es muy sencillo.
“Generalmente le pego con lo que tengo más a mano” señala
Jackson. “Es una de las tácticas que utiliza Vann. No es
exactamente la persona más sutil del mundo y no tiene tiempo que
perder. Tiene un calendario muy ajustado y hay que ponerse manos
a la obra. Y eso implica darle un coscorrón a Booty de vez en
cuando. No es una persona a la que Booty tenga muchas ganas de
ver”.
Luke Goss,
que ha rodado películas como Blade 2, fue elegido para el papel
de Joey, el desalmado traficante de armas y cerebro del robo.
Goss estaba ansioso por interpretar el papel y dice de su
personaje que es “un tipo realmente chulo. Es arrogante y
malvado y no le importa nada ni nadie”.
“Luke
proyecta una imagen muy amenazante en la pantalla”, comenta Les
Mayfield. “Pero también tiene sentido del humor y de ese modo
encaja perfectamente en esta película. Es muy real y un
delincuente importante que transmite una auténtica sensación de
peligro, alguien que da verdaderos motivos al personaje de
Eugene para temer por su vida”.
Miguel Ferrer
encarna al agente Peters, el detective de Asuntos Internos que
está decidido a demostrar la implicación de Vann en el robo.
Completan el reparto Rachael Crawford en el papel de Dara – la
ex mujer de Vann -, y Horatio Sanz como el crédulo policía que
presta a Vann enormes cantidades de dinero en efectivo guardado
en el almacén de pruebas de la policía.
El equipo
creativo que ayudó a plasmar The Man incluye al director de
fotografía Adam Kane, la diseñadora de producción Carol Spier y
la diseñadora de vestuario Delphine White. Fried trabajó con
Adam Kane en Los Elegidos y se le recomendó a Les Mayfield.
Cuando se conocieron, el director y Kane descubrieron que
coincidían en sus ideas acerca de cómo rodar la película. “Los
dos pensábamos que deberíamos utilizar un estilo dramático de
fotografía, muy distinto del de una comedia tradicional” dice
Kane. “Creíamos que al aprovechar los matices del drama
serviríamos mejor y más efectivamente a la historia”.
Mayfield y
Kane implementaron sus ideas de varios modos. Kane explica que
utilizaron una luz que acentúa más las formas en vez de ser una
luz plano, lo habitual en las comedias. “Los ángulos de la
cámara también añaden espacio y dimensiones”, prosigue Kane.
“Hablan del entorno de los personajes y significa que utilizamos
la cámara como una herramienta para revelar el carácter”.
Otro cambio
con respecto a lo acostumbrado en las comedias son los colores
poco saturados empleados en los decorados, el vestuario y los
vehículos (una excepción notable es la casa de la ex mujer de
Vann – Dara –, que representa un oasis de color en la película).
Kane explica este uso del color diciendo: “Queríamos que todo
fuera congruente en ese mundo, que nada destacara ni llamara la
atención hacia otra cosa que no fuera la experiencia de Vann y
Andy. De este modo los espectadores prestan toda su atención a
la relación entre Vann y Andy”.
Durante el
rodaje de ocho semanas en Toronto los productores se enfrentaron
a un gran reto: el tiempo. “Entre abril y junio puede ser suave
o puede ser horroroso”, dice Adam Kane. “Y nosotros tuvimos de
todo: lluvia, aguanieve, granizo....todo menos nieve. Dificultó
las cosas porque, aunque buscábamos añadir dramatismo a la
película, tampoco queríamos que fuera demasiado oscura o que ese
dramatismo eclipsara la comedia. El mayor reto consistió en
encontrar el equilibrio”.
Según Kane,
“la relación entre un realizador y un director de fotografía se
basa en una serie de preguntas, tales como ¿qué pasaría si
hiciéramos esto? ó ¿qué pasaría sí hiciéramos lo otro? Es una
relación que pronto se vuelve muy familiar”.
En opinión de
Kane, el realizador de The Man es “un verdadero colaborador.
Quiere escuchar lo que piensa la gente a la que contrata y oír
sus ideas sobre la película. Y, en su derecho como director,
acepta esas ideas o las rechaza según su visión del filme”.
Kane también
valoró la capacidad para adaptarse de Mayfield: “A menudo
empezábamos una escena con una idea preconcebida y después de
hacer la planificación con Sam y Eugene se nos ocurría otra idea
completamente distinta, mucho mejor que la original, y
acabábamos rodando la escena de esa forma”.
Tras
discutirlo con Mayfield, la diseñador de vestuario Delphine
White estableció un aspecto específico para cada personaje:
“Tanto Les como yo pensábamos que el vestuario debería ser lo
más ‘real’ y ‘normal’ posible. La comedia se sostenía sola sin
la necesidad de un vestuario exagerado”.
Para el
personaje de Vann, White optó por un aspecto que describe como
“una sensibilidad de la calle emparejada con un gran gusto.
Buscábamos una buena imagen y algo que le diferenciara un poco
de los criminales y ladrones con los que trata a diario”.
La mayoría de
la ropa utilizada en la película es de un color apagado, con la
única excepción del personaje de Eugene Levy. “Queríamos
proyectar una imagen de una personalidad cálida”, explica White.
“Es el que ilumina la historia, algo así como un respiro entre
la seriedad”.
Vann y Andy
pasan gran parte de la historia conduciendo por la ciudad. En la
fase de preproducción Jackson eligió un Cadillac Coupe de Ville
y el encargado de buscarlo fue Wayne Ireland. Encontró tres
modelos de entre 1981 y 1984 y después trabajó con el equipo de
efectos especiales para prepararlos para el rodaje. A uno de los
coches le colocaron una hidráulica especial para la escena donde
Vann persigue a Booty por un callejón y el coche le rebota
contra una valla.
Ireland
explica que tuvieron que reestructurar el bastidor y la parte
delantera para que el coche pudiera botar: “Después hay que
instalar el sistema hidráulico y soldarlo todo muy bien para que
no se rompa. La batería, las bombas y los manguitos ocupan
cámaras separadas debajo del bastidor”.
Según el
director Les Mayfield, la idea de instalar un complicado sistema
hidráulico fue de Sam Jackson: “El Cadillac de Vann es en
realidad un personaje más de la película y él vive en el coche,
es su entorno, su ‘apartamento’. Nunca le vemos en su casa. El
coche es un montón de hierro con mucha presencia, exactamente
una característica que también define al agente Vann”.
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