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LA INCREÍBLE PERO CIERTA HISTORIA DE CAPERUCITA ROJA (Hoodwinked)


Dirección: Cory Edwards.
Codirección: Todd Edwards y Tony Leech.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 80 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original/español: Anne Hathaway/Leonor Watling (Caperucita Roja), Glenn Close/Amparo Baró (abuelita), Patrick Warburton/Carlos Latre (lobo), Jim Belushi/Jordi Royo (leñador), David Ogden Stiers (Nicky Croac), Andy Dick (Boingo), Xzibit (jefe Pardo), Anthony Anderson (Bill Cigüeña), Chazz Palminteri/Carles Di Blasi (oveja), Cory Edwards/Anabel Alonso (Balita la ardilla).
Guión: Cory Edwards, Todd Edwards y Tony Leech; basado en un argumento de Cory Edwards y Todd Edwards.
Producción: Maurice Kanbar, Sue Bea Montgomery, Preston Stutzman y David K. Lovegren.
Música: John Mark Painter.
Montaje:
Tony Leech.
Estreno en USA: 16 Diciembre 2005.
Estreno en España: 22 Septiembre 2006.

CRÍTICA por Almudena Muñoz Pérez

  "Shrek" marcó un antes y un después en el mundo de la animación estadounidense, no sólo por los recursos digitales y la revisión del clasicismo argumental, algo que ya había consolidado Pixar, sino porque hacía extensible dicha fórmula de éxito a las demás productoras. Los hermanos Weinstein se suman ahora con “La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja”, que, como su título indica, nos narra desde nuestra actual inquietud cínica y renovadora el tradicional cuento de Perrault. Sin embargo, esa combinación de factores ha perdido la frescura y el dinamismo de la primera vez, provocando la temida y temible repetición de trucos antes efectivos. Sólo han pasado unos años, pero adentrar al espectador en un bosque de poca magia y muchos destellos irónicos con los esquemas preestablecidos tiene ya escaso atractivo. Y si el ogro era un pedazo de pan, la princesa una fiera de armas tomar y el burro un showman cargante, resulta lógico que con Caperucita Roja se recurra a los mismos empujones para huir del tópico.

 

  A modo de flashbacks narrados como episodios independientes entre sí, la película se asienta en una narración fragmentada que, poco a poco, revela lo firmemente atados que estaban los cabos desde el principio. Una engalanada rana, sosias del Hércules Poirot de Agatha Christie, preside la mesa de confesiones por la que van desfilando cada uno de los sospechosos en la escena del crimen: la abuelita que cambia las agujas de costura por unos esquíes, el lobo con motivos para ser tan entrometido, el leñador con escasa valentía en tan corpulento cuerpo, y la Caperucita rebelde y dispuesta a lanzar dardos hirientes ante cualquier trato infantil. Entre todos ellos, que no falten los animalitos parlantes que terminan por eclipsar a los protagonistas, por lo demás un recurso que viene del Disney de los años treinta, junto con la canción, ahora balada pop, que entona un alma perdida entre los pajaritos campestres. Lo mejor de este cuento al revés se queda en esa estructura de añadidos progresivos, al más puro estilo de investigación british, y el aire visual y musical específico que se imprime a cada uno de los puntos de vista que rememoran la historia: más tierno para Caperucita, más canalla para el lobo, más ingenuo para el leñador y más rockero para la abuela. Pero en el interior de esas intenciones falta la mala baba hacia la competencia y las fuentes originales en las que se basa, característica de la que se empezó a abusar en "Shrek 2", pero que sin duda marcaron una nueva forma de entender los dibujos.

  “La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja” dispersa igual que sus antecesoras una retahíla de chistes que no captarán los más pequeños y que tampoco alcanzan el nivel de los lanzados desde la Pixar. A los hermanos Edwards les falta la confianza en su propia originalidad y, en este apartado cinematográfico casi más importante, una excelencia visual que pueda justificar el abandono de la animación tradicional. La cinta se acerca más al estilismo de un videojuego en 3D, con su torpeza de movimientos y sus bordes afilados, que a la visión en 180 grados de un Pixar o de los últimos productos FOX. Aun rompiendo desde dentro a los personajes de toda la vida, su apariencia sigue siendo la misma, y eso, con sus limitaciones cromáticas y paisajísticas, estropea la misión de hacer irreconocibles a unas criaturas con las que todo niño y adulto ha convivido siempre.

  Subyace en la trama un atisbo de lucidez hacia el propio mundo animado en el que se inscribe, alcanzando notas de metalenguaje casi corroborado por esa torpeza visual. En el reducido mundo de Caperucita, un ladrón de recetas obliga a cerrar a todas las tiendas de dulces para implantar su propio imperio. No es difícil ver al sector de la animación en esa Caperucita perdida en un universo que promete más de lo que da –sí, el cine–, y a los viejos puestos de dulces como los últimos talleres Disney de Orlando que echaron el candado, ahogados por la presión del gigante digital. Como todo cuento que se precie, en este caso el problema acaba bien, sin más giros sustanciales, y casi abriendo una puerta a la secuela o la saga.

  Entremedias se yergue esta Caperucita poco postmoderna, a menos que este término quiera entenderse como incontables referencias a la mitología "Matrix" y a la saga “Misión: Imposible”; un quiero y no puedo reivindicar lo tradicional sin dejar de pervertirlo. Como todo enfrentamiento entre el sueño y la razón, será necesario escoger la convivencia de uno de ellos, especialmente una vez revelado que la maquinaria de la animación infantil ha dejado de perseguir sueños para construir niños de razón límpida y decididos a hacerle una llave karateka al lobo antes que escuchar sus falsedades y aprender a distinguirlas. Se llevan las soluciones veloces y “La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja” pasa como un suspiro leve, gamberro para los niños, insustancial para los mayores, resignado para el espectador que no echa en falta trazados manuales ni narraciones lineales, sino alguna idea cuya frescura no caduque tan rápido y un poco de coherencia entre los medios animados y sus pretensiones. Al fin y al cabo, en esta Caperucita el infantilismo es mayor que la inocencia y, mientras todos se lavan las manos, la cesta de la merienda da de lleno en la cabeza del malo malísimo que todavía no se ha borrado de ningún cuento visual.

Calificación:


Imágenes de "La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja" - Copyright © 2005 Kanbar Entertainment y Kanbar Animation. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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