CÓMO SE HIZO "POSEIDON"
Notas de producción © 2006
Warner Sogefilms
2. Los pasajeros
“La película trata sobre cada
uno de vosotros —aclaraba Petersen desde el principio a su
reparto—. No trata sobre explosiones espectaculares o grandes
tanques de agua. Trata sobre vuestro comportamiento, sobre
vuestra capacidad para reaccionar ante una situación tan
desesperada. Quiero ver vuestro sudor, vuestro miedo; quiero
verlo todo”. El elenco de actores no sólo debía demostrar
talento, sino también resistencia física. Además de rodar
escenas con arneses de seguridad desde plataformas escarpadas y
ser derribados por potentes torrentes, en las últimas semanas de
rodaje les tocó actuar bajo el agua. Para ello, cada actor
entrenó durante una semana con un equipo de submarinismo.
Josh Lucas,
que interpreta al jugador profesional Dylan Johns, estaba tan
decidido a rodar sus escenas peligrosas que practicaba en casa
después del rodaje; una rutina que, volviendo la vista atrás,
encuentra un poco cómica: “Cuando me comprometí a hacerlo
—recuerda—, llegaba como un tonto a casa después de trabajar,
tras pasarme todo el día metido en el agua, y nadaba unos
cuantos largos en la piscina para comprobar cuánto tiempo
lograba mantener la respiración”.
Lucas
atribuye gran parte de su entusiasmo en el proyecto a la
radiante energía de Petersen: “Wolfgang posee un extraordinario
carisma, y creo que el secreto está en su gran pasión por rodar
y contar historias. Todos lo percibíamos. Era imposible que no
te atrapase”.
A lo largo
del proceso de producción, el actor no pudo evitar acordarse de
aquellas personas que se habían visto inmersas en situaciones
extremas; un recuerdo que, sin duda, compartió con muchos de sus
compañeros, ya que las noticias de la tragedia provocada por el
tsunami en Indonesia (2004) aún estaban frescas cuando
comenzaron a rodar en junio de 2005. “Creo que todos sentíamos
la responsabilidad de honrar la experiencia de estas personas y
de reflejar con veracidad el miedo, el sufrimiento y la
claustrofobia que padecieron. Recuerdo un momento en que, al
salir del agua, daba a un espacio con una pulgada de espacio
respirable y me aterroricé. Me alegré mucho de estar en un
plató”.
En otra de
sus escenas peligrosas a Lucas le tocó jugar con fuego. “El
grupo se divide al cruzar el vestíbulo, donde un derrame de
combustible ha producido una impresionante piscina de fuego. Mi
personaje tiene que lanzarse dentro y nadar por debajo con una
manguera de incendio para poder comunicar los dos lados. Tenía
que salir en el punto exacto; estaba aterrorizado, ya que era
bastante peligroso —admite—. Hay un par de secuencias bastante
salvajes en esta película”.
Lucas
encandiló al público como el verdadero amor de Reese Witherspoon
en Sweet Home Alabama, tras compartir una nominación a los
premios SAG en 2001 por Una mente maravillosa. El actor describe
a Dylan como: “Un estafador, probablemente no del calibre
suficiente como para jugar en Las Vegas, pero sí lo bastante
bueno como para sacarle el dinero a algún pasajero con más copas
encima de la cuenta. No es un mal tipo, pero tampoco es un
héroe. Él sólo quiere ir a lo suyo, preocuparse de sí mismo, y
desentenderse de los demás”.
El dilema de
Dylan surge cuando éste le revela al pequeño Conor su intención
de escapar del barco abatido por sus propios medios, mientras
los demás aguardan con paciencia el rescate. Jimmy se lo cuenta
a su madre, Maggie, y su subsiguiente discusión es oída
casualmente por el antiguo bombero y ex-alcalde de Nueva York,
Robert Ramsey, que está ansioso por abandonar el salón para
salir en busca de su hija perdida. Otro pasajero, Nelson,
también se apunta a la huida. También reclutan a un camarero,
Valentín, para que les guíe a través de la desconocida
estructura de la embarcación.
Dylan y
Ramsey no podrían ser más distintos. Mientras Dylan recela de
asumir responsabilidades por los demás y teme que entorpezcan su
huida, Ramsey encarna (para bien o para mal) toda una vida de
liderazgo. Los dos hombres, que ya se habían examinado a bordo
respectivamente en una tensa mano de póquer, comienzan su odisea
en discrepancia. “El egoísmo de Dylan ofende a Ramsey, y el
talante de líder de Ramsey saca de quicio a Dylan”, comenta
Lucas.
Kurt Russell,
que interpreta a Robert Ramsey, apunta que una de las cosas que
más le gusta de la película es: “Cómo te permite llegar a
conocer a toda esa gente sin tener que explicitar quiénes son en
realidad. Antes de ser elegido alcalde de una gran ciudad,
Ramsey era bombero. Acaba de divorciarse y ya no ocupa el cargo.
Irónicamente, se ha embarcado en el crucero para evadirse de un
ambiente cargado de presión”.
Parte de esa
presión proviene de la cariñosa, pero difícil relación con su
testaruda hija de 19 años, Jennifer, que acompaña a Ramsey en el
crucero junto a su novio, Christian.
Una vez el
barco ha sido golpeado, rescatar a Jennifer se convierte en la
preocupación principal de Ramsey. Sean cuáles sean sus defectos
como padre, marido o alcalde, lo que importa ahora es garantizar
la seguridad de su hija. Para ello tendrá que abrirse camino
hasta la planta que hay encima del salón de baile. La discoteca,
donde la joven pareja celebraba la bienvenida del nuevo año, es
ahora una ruina humeante. El agua y la electricidad forman una
combinación fatídica, mientras Jennifer forcejea por liberar a
Christian, que ha quedado atrapado bajo una masa de metal.
Desde la
perspectiva pragmática de Ramsey, Russell cree que: “Cuando una
embarcación zozobra de ese modo, solo te quedan dos opciones:
permanecer en la única habitación en que aún se puede respirar,
con la esperanza de ser rescatado antes de que el barco termine
de hundirse, o confiar en esa voz interior que te insta a tomar
cartas en el asunto y luchar por salvar tu propia vida”.
Russell rodó
casi todas sus escenas peligrosas en Poseidón, costumbre que ha
mantenido a lo largo de una sobresaliente carrera, que comenzó a
la temprana edad de 10 años. A lo largo de su dilatada
trayectoria ha obtenido muchos premios, incluyendo una
nominación a los Emmy por su papel principal en el telefilme
biográfico Elvis (ABC, 1979) y una nominación al Globo de oro
por Silkwood, Accidente nuclear. Russell reflexiona sobre la
fortuita naturaleza de las relaciones que pueden salvarnos la
vida, y observa lo extraño que resulta: “Pensar que las horas
más importantes de toda tu existencia puedas pasarlas con gente
que apenas conoces. Quizás ni siquiera sepas cómo se llaman”.
La actriz
Emmy Rossum, nominada al Globo de oro por su actuación en El
fantasma de la ópera, interpreta a la joven Jennifer, y Mike
Vogel (La matanza de Texas), a su novio Christian.
Al comenzar
el viaje, Jennifer, que está prometida en secreto con Christian,
no sabe si dar la mala noticia a su sobreprotector padre, que
además acaba de divorciarse. No es la desaprobación o el rechazo
lo que le impide contárselo, puesto que es una joven enérgica
que se mantendrá firme en su decisión. “Lo que ella teme es
hacer daño a su padre al ‘abandonarle’ —explica Rossum—. Ella
adora a su padre. Él siempre ha estado ahí por ella, y ahora se
encuentra en ese momento de la vida en que una se enamora, y
quiere transferir su lealtad al hombre que ama. Está realmente
atormentada y dividida entre estos dos hombres”.
“Ella se está
haciendo mayor, y no le resulta nada fácil declarar su
independencia y definir su personalidad. El accidente no hace
más que acelerar el proceso”. Rossum observa que: “En una
situación como ésta, la gente muestra su verdadero carácter, y
creo que Jennifer sale del trágico percance como una mujer
lista, valiente y cariñosa”.
Durante el
proceso de producción Rossum demostró más coraje y resistencia
de lo que ella misma creía en un principio. “Nada más leer el
guión supe que sería un gran reto a nivel físico y emocional
—afirma la actriz—. Pero no era consciente de toda su dificultad
hasta que comenzamos a rodar. De hecho, creo que nadie lo era.
De repente estábamos todo nadando por un estrecho pasillo a seis
metros bajo el agua, o lanzándonos desde una altura de tres
pisos, sólo con un arnés y sin mallas de seguridad. Tuve que
reunir bastante valor, pero la experiencia me ayudó a comprender
que el miedo es 85% mental. Una vez que logras dominarlo, todo
resulta más fácil”.
Asimismo,
Mike Vogel superó su propio vértigo con la ayuda de un recurso
inesperado: la pasión de Petersen por la música clásica. “Fue el
momento más surrealista de todo el rodaje —recuerda Vogel—.
Estábamos colgados en el aire boca abajo, pendientes de una
especie de balcón a seis metros de los restos del vestíbulo, y a
nuestro alrededor todo era humo, chispazos y agua. Todos
estábamos un poco asustados. Entonces Wolfgang nos sorprendió a
todos con una sinfonía clásica a todo volumen. Una vez que nos
dimos cuenta de la situación, rompimos a carcajadas, y eso nos
ayudó a relajarnos. Con todo, fue una locura. Los cámaras y todo
el equipo siguiendo el ritmo de la música, con Wolfgang como
director de orquesta”.
Desde el
principio, Christian quiere revelar la verdad sobre su relación
con Jennifer. Es un joven recto, y sabe que Ramsey sentirá menos
respeto por él, cuanto más tarde en decírselo. “En el transcurso
de la historia, Christian está ansioso por mostrar sus aptitudes
a su futuro suegro —explica Vogel—. Sabe que a los ojos de
Ramsey no son aún más que niños. Tras la embestida de la ola,
todos están pendientes de escapar; pero para Christian se
convierte en la oportunidad idónea de demostrar a Ramsey que es
merecedor de su hija”.
Christian es
consciente de los logros y la categoría de Ramsey. “Sabe que le
queda mucho por cumplir —continúa Vogel—. Necesita demostrar de
algún modo a Ramsey que es el hombre ideal para Jennifer, y que
es capaz de protegerla. La escalada por el barco le brinda esa
oportunidad”.
Jennifer y
Christian, muy enamorados y deseosos de comenzar su nueva vida
juntos, unen sus destinos al de los demás, conscientes de que
las próximas horas podrían ser todo el tiempo que les quede.
En el lado
opuesto de este espíritu romántico se encuentra Richard Nelson,
descrito por Richard Dreyfuss como: “Un hombre solitario, de
mediana edad y completamente destrozado, porque su amor de toda
la vida, con quien pretendía compartir este crucero, le acaba de
dejar por otro hombre”.
La víspera de año
nuevo sorprende a Nelson solo, en la barandilla del barco,
dispuesto a tirarse por la borda. Al ver cómo se aproxima la ola
gigantesca, despierta de su triste ensimismamiento y se apresura
a regresar al salón de baile, llegando justo a tiempo para el
barullo que se origina cuando el salón da un giro completo de
360 grados.
“Acaba
convirtiéndose en una importante fuente de ánimo, e incluso
humor, para el resto de supervivientes —afirma Dreyfuss,
observando que los renovados deseos de vivir de Nelson son
puestos a prueba en más de una ocasión durante el peligroso
ascenso—. Se lesiona durante el camino, pero jamás se da por
vencido”.
Dreyfuss,
cuya fulgurante carrera abarca una impresionante lista de
títulos y premios, incluyendo un Óscar, un BAFTA y un Globo de
oro por La chica del adiós (The Goodbye Girl), fue una constante
fuente de risas para sus compañeros de reparto y para todo el
equipo. Bromeó con los periodistas, afirmando que aceptó rodar
Poseidón porque le daba la oportunidad de: “Resbalarse, caerse,
ahogarse y gritar”; y también se burló de la fama cosechada en
Tiburón, alegando que Petersen valoraba su destreza para:
“Actuar bajo el agua”.
“Las
películas cuentan hoy con tal gama de recursos que son capaces
de trasladarte a cualquier lugar que imagines en sueños —comenta
Dreyfuss, cuya experiencia a bordo del Queen Mary 2 en la fase
de pre-producción le dio una idea del ambiente y la escala de un
barco de esa categoría—. Teníamos cinco decorados destinados a
esta película, y todos ellos reflejaban diversas escenas de
caos. Básicamente puedes coger un campo de fútbol y darle la
vuelta, y eso te permite narrar cualquier historia con la máxima
veracidad. La tecnología cinematográfica ha llegado a un punto
en que el talento individual del cineasta puede hacerte sentir
como si realmente estuvieses allí”.
Dreyfuss
reconoce la poderosa atracción de estas historias de
supervivencia. “Es como en los ‘Diez negritos’: quedan nueve,
luego ocho, y así sucesivamente. Todos queremos saber quién
logra salvarse y quién no, y por qué. Está en nuestra naturaleza
humana, y constituye una gran tradición cinematográfica”.
La actriz
australiana Jacinda Barrett, entre cuyos títulos para la
industria norteamericana sobresalen La mancha humana y Brigada
49, interpreta a Maggie James, la madre viuda del precoz Conor,
interpretado a su vez por el joven actor en alza Jimmy Bennett
que, con sólo diez años (tenía nueve durante el rodaje), ya
registra en su historial algunos logros destacables, como su
reciente papel en Firewall, donde interpreta al hijo secuestrado
de Harrison Ford.
“Maggie hace
todo lo que puede por apoyar a su hijo y estabilizar su vida, ya
que su padre murió cuando él era aún muy pequeño”, comenta
Barreto acerca de su personaje, una madre soltera que trabaja
muchas horas, y que sólo se ha tomado estas vacaciones como un
regalo para el chico. Aunque se siente orgullosa de su seguridad
y su madurez, sabe que su confianza proviene de que las
circunstancias le han obligado a crecer demasiado rápido.
“Cuando se desencadena la tragedia, Conor intenta cuidar de su
madre y consolarla como siempre, tratando de mostrarle que él no
necesita un padre —prosigue Barreto—. Pero poco a poco se
produce un cambio, y a medida que Maggie encuentra fuerzas para
seguir adelante, Conor irá abandonando ese comportamiento adulto
que ha estado intentando mantener, hasta que al final aflora la
verdad: es sólo un niño que necesita a su mamá”.
Barrett, que
trabajaba por primera vez con gimbales en Poseidón, encontró
“estimulante” el nivel de acción. Sobre el sistema de producción
con múltiples cámaras comenta: “Nunca había rodado con cinco
cámaras a la vez. La actuación se convierte en un balanceo
constante para que cada cámara recoja una toma perfecta. Como
actor, te mantiene alerta, ya que nunca sabes qué está captando
exactamente cada cámara”.
La escena
favorita del pequeño Bennett es aquella en la que salta desde un
piano atornillado al suelo (ahora el techo) en el salón en
ruinas. El joven actor afirma que: “Conor es muy valiente. Lo
sabe y le gusta. Cuando ascienden por el barco, siempre está
dispuesto a hacer lo que haga falta, y siempre está preguntando:
‘Mamá, ¿estás bien?’; porque no quiere que ella se preocupe por
él”.
Bennett se
veía capaz de realizar muchas de sus escenas peligrosas, pero
admite que se dedicaba a: “Holgazanear cuando no me permitían
hacer ciertas cosas —aunque al menos tuvo la oportunidad de
nadar bastante—. Puedo aguantar la respiración durante mucho
tiempo, y dar dos vueltas en una piscina sin respirar”.
Maggie está
centrada en su hijo y su trabajo, y descarta cualquier
posibilidad de comenzar una nueva relación. Barreto explica que:
“Cuando conoce a Dylan en la fiesta de fin de año, se ve
sorprendida por su atracción natural, ya que es algo que ella no
buscaba y que no sentía desde hacía algún tiempo. Lo que más le
cautiva de Dylan es la forma en que conecta con Conor”. Esta
conexión es, en parte, lo que les incita a ella y a su hijo a
correr el riesgo de seguir a Dylan fuera del salón. Pero Maggie
es una mujer precavida, y tomará la medida exacta de este hombre
antes de que llegue a confiar en él.
Más conocida
por el público como Nadia Santos en la popular serie Alias, la
argentina Mia Maestro interpreta a Elena. Esta joven polizón,
tímida pero valiente y con una gran fe, viaja para ver a su
hermano, hospitalizado en Nueva York. Como no puede pagar el
billete, su amigo Valentín, uno de los camareros de la
embarcación, interpretado por Freddy Rodríguez, le ofrece viajar
clandestinamente. Tras volcarse el barco se encuentra entre los
escasos supervivientes de la discoteca, y brinda su ayuda a una
frenética Jennifer para tratar de liberar a Christian de los
pesados restos que le apresan. Cuando Ramsey y los demás llegan
a la discoteca, Elena se une a ellos en la escalada.
La solitaria
Elena no tarda en establecer un vínculo especial con Nelson, que
la socorre en los peores momentos de su travesía, como cuando
tiene que atravesar un estrecho y oscuro conducto que hace
estallar su claustrofobia en un ataque de pánico que casi le
obliga a dar la vuelta.
“Es una
historia muy conmovedora —advierte Maestro—, porque estás viendo
lo que les ocurre a estas personas en una situación de vida o
muerte. En casos tan extremos las personas hacen cosas que jamás
habrían imaginado que fuesen capaces de hacer. Se encuentran en
el límite, tanto física como psicológicamente; es un punto muy
interesante”.
Maestro ya
tenía cierta experiencia en hacer submarinismo y actuar bajo el
agua antes del rodaje de Poseidón. Sin embargo, a ella las
escenas con cables le impresionaban más. “La primera vez es la
más dura —reconoce la actriz—. Aun cuando racionalmente sabes
que no vas a morir y que tienes un fabuloso equipo supervisando
las escenas peligrosas, resulta inevitable sentir un poco de
vértigo al mirar hacia abajo. Pero al final siempre acabas
haciéndolo”.
Al igual que
Vogel, la actriz encuentra tranquilizadores e inspiradores los
improvisados conciertos de música clásica de Petersen.
Uno de los
supervivientes que opta por quedarse abajo, en el salón de
fiestas hundido, es el capitán Bradford, interpretado por el
gran actor de teatro y cine Andre Braugher. Braugher ha ganado
un Emmy por su magnífico retrato del detective Pembleton en la
serie Homicidio (Life on the Street); ha recibido sendas
nominaciones por sus respectivas interpretaciones en Gideon’s
Crossing y la aclamada serie de la HBO, The Tuskegee Airmen, y
en la actualidad protagoniza la nueva serie de la FX, Thies.
Aunque la elección del capitán le viene impuesta por su deber,
Braugher cree que es de la clase de hombres que permanecería
abajo para socorrer a los atrapados y heridos, aun cuando
tuviese la opción de huir.
Braugher
recuerda sentirse particularmente conmovido por: “El gran
sacrificio que hace Bradford, la compasión que siente por sus
pasajeros y el amor hacia su embarcación. Incluso durante la
escena de pánico colectivo que tiene lugar en la sala de
fiestas, él se queda para pronunciar la mentira heroica y calmar
a la gente. Es un buen hombre. Por muy terribles que sean las
circunstancias, él siempre se mantiene firme”.
Para preparar
su papel Braugher recibió bastante asesoramiento técnico;
estudió las funciones básicas de navegación y propulsión de un
barco, así como los procedimientos de seguridad. “Dado que nadie
cuenta con que el barco vuelque, no existen unas medidas de
seguridad específicas, aparte de cerrar los mamparos y tratar de
sellar las plantas para retrasar el hundimiento”.
Poseidón
suscita una cuestión muy interesante: cómo actuaría cada uno de
nosotros en una situación similar. Braugher considera que:
“Realmente no hay forma de saberlo hasta que sucede. ¿Estoy
herido? ¿Tengo a mi familia al lado? Yo jamás dejaría a mi
familia sola, de modo que si estuviesen heridos, desde luego no
podríamos escapar. Si vamos a morir, al menos que nos sepulten
juntos”.
Freddy
Rodríguez, cuyo trabajo en la serie de la HBO Six Feet Under le
valió dos premios SAG, además de tres nominaciones adicionales y
una a los Emmy, combina pragmatismo y compasión en el papel del
ingenioso camarero Valentín. Su conocimiento de la estructura
del barco insta a Ramsey a acercarse a Valentín con una
proposición.
“Ramsey le
ofrece dinero, duplicar su salario anual, si él les ayuda
—comenta Rodríguez, que pasa a reconocer de inmediato que el
dinero no es la única motivación de Valentín—. Probablemente les
habría ayudado de todas formas, por su propia voluntad; por no
mencionar que él también está ansioso por escapar. Es un tipo
muy astuto y, sin duda alguna, un superviviente”.
El papel
exigía a Rodríguez un nivel de preparación física que superaba
cualquiera de sus trabajos anteriores ante las cámaras. Recuerda
una vertiginosa escena en que aparece suspendido a casi cinco
metros de altura sobre el hueco de un ascensor colgando de la
pierna de Nelson, el personaje de Dreyfuss. Bromea que la parte
más dura de la escena fue: “Conseguir ponerme cómodo con el
arnés de seguridad encima, que es básicamente una camisa de
fuerza sin mangas”.
Respecto a
los constantes miedos que siempre inspiran los desastres
marítimos, Rodríguez comenta: “No he viajado jamás a bordo de un
crucero, pero siempre he querido hacerlo. Es como en Tiburón.
¿Vas a dejar de ir a la playa por haber visto Tiburón? Tienes
que vivir tu vida. Desde luego que embarcaría en un crucero
mañana mismo”.
El versátil
Kevin Dillon, aclamado por sus actuaciones en las películas de
Oliver Stone, Platoon y The Doors, y que actualmente arranca las
carcajadas de los espectadores en la serie de la HBO, Entourage,
encarna a Lucky Larry, el personaje menos encantador del
Poseidón, que también logra sobrevivir al impacto inicial.
“Larry es un poco gritón, alborotador, y tiene mal genio. Es un
tipo que obviamente lleva unas cuantas copas de más, y que
además sigue bebiendo —afirma Dillon, admitiendo que no fue nada
fácil conferir a Larry un perfil simpático—. En su defensa debo
alegar que no es tan mal tipo. Simplemente está muy borracho. Al
principio, cuando está jugando al póquer con esos tipos, se
dedica a molestar a la gente. Pero tras el vuelco de la
embarcación, no es más que un borracho desagradable. Fue un
personaje muy divertido de interpretar”.
Stacy
Ferguson interpreta a Gloria, la artista principal del crucero.
Más conocida por los fans como Fergie, del popular grupo musical
BLACK EYED PEAS, esta talentosa cantante y compositora comenzó
su carrera siendo muy joven, compaginando la interpretación con
trabajos de modelo y doblaje. Ha estado nominada en dos
ocasiones al premio Young Actors por Kids Incorporated, serie
que emite regularmente el Disney Channel, galardón que
finalmente consiguió en 1987. Ha aparecido en varios
largometrajes, incluyendo la parodia de terror El monstruo del
armario y la comedia del 2005, Be Cool.
Además de la
tradicional “Auld Lang Syne”, Ferguson interpreta dos canciones
originales en Poseidón. La balada “Won’t Let You Fall”,
co-escrita por ella, will.i.am, Keith Harris, Byron McWilliams y
Ron Fair, es: “Una canción hermosa y dramática, que aborda uno
de los temas principales de la película —aclara Stacy—. Trata
sobre amar y ofrecer tu apoyo incondicional, pase lo que pase.
Creo que muchos de los supervivientes experimentan esa
sensación”. También colaboró con will.i.am y Printz Board en el
número de baile con sabor latino “Bailamos”, que en la película
interpreta para iniciar la fiesta de Año nuevo y “sacar a toda a
esa gente a la pista de baile”.
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