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POSEIDON


cartel
Dirección: Wolfgang Petersen.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 99 min.
Género: Acción, aventuras, drama.
Interpretación: Kurt Russell (Robert Ramsey), Josh Lucas (Dylan Johns), Richard Dreyfuss (Richard Nelson), Jacinda Barrett (Maggie James), Emmy Rossum (Jennifer Ramsey), Mike Vogel (Christian), Mia Maestro (Elena), Jimmy Bennett (Conor James), Andre Braugher (Capitán Bradford), Freddy Rodríguez (Valentin), Kevin Dillon (Lucky Larry), Stacy Ferguson (Gloria).
Guión: Mark Protosevich; basado en la novela de Paul Gallico.
Producción: Wolfgang Petersen, Duncan Henderson, Mike Fleiss y Akiva Goldsman.
Música: Klaus Badelt.
Fotografía:
John Seale.
Montaje: Peter Honess.
Diseño de producción: William Sandell.
Vestuario: Erica Edell Phillips.
Estreno en USA: 12 Mayo 2006.
Estreno en España: 26 Julio 2006.

CÓMO SE HIZO "POSEIDON"
Notas de producción © 2006 Warner Sogefilms

2. Los pasajeros

  “La película trata sobre cada uno de vosotros —aclaraba Petersen desde el principio a su reparto—. No trata sobre explosiones espectaculares o grandes tanques de agua. Trata sobre vuestro comportamiento, sobre vuestra capacidad para reaccionar ante una situación tan desesperada. Quiero ver vuestro sudor, vuestro miedo; quiero verlo todo”. El elenco de actores no sólo debía demostrar talento, sino también resistencia física. Además de rodar escenas con arneses de seguridad desde plataformas escarpadas y ser derribados por potentes torrentes, en las últimas semanas de rodaje les tocó actuar bajo el agua. Para ello, cada actor entrenó durante una semana con un equipo de submarinismo.

 

  Josh Lucas, que interpreta al jugador profesional Dylan Johns, estaba tan decidido a rodar sus escenas peligrosas que practicaba en casa después del rodaje; una rutina que, volviendo la vista atrás, encuentra un poco cómica: “Cuando me comprometí a hacerlo —recuerda—, llegaba como un tonto a casa después de trabajar, tras pasarme todo el día metido en el agua, y nadaba unos cuantos largos en la piscina para comprobar cuánto tiempo lograba mantener la respiración”.

  Lucas atribuye gran parte de su entusiasmo en el proyecto a la radiante energía de Petersen: “Wolfgang posee un extraordinario carisma, y creo que el secreto está en su gran pasión por rodar y contar historias. Todos lo percibíamos. Era imposible que no te atrapase”.

  A lo largo del proceso de producción, el actor no pudo evitar acordarse de aquellas personas que se habían visto inmersas en situaciones extremas; un recuerdo que, sin duda, compartió con muchos de sus compañeros, ya que las noticias de la tragedia provocada por el tsunami en Indonesia (2004) aún estaban frescas cuando comenzaron a rodar en junio de 2005. “Creo que todos sentíamos la responsabilidad de honrar la experiencia de estas personas y de reflejar con veracidad el miedo, el sufrimiento y la claustrofobia que padecieron. Recuerdo un momento en que, al salir del agua, daba a un espacio con una pulgada de espacio respirable y me aterroricé. Me alegré mucho de estar en un plató”.

  En otra de sus escenas peligrosas a Lucas le tocó jugar con fuego. “El grupo se divide al cruzar el vestíbulo, donde un derrame de combustible ha producido una impresionante piscina de fuego. Mi personaje tiene que lanzarse dentro y nadar por debajo con una manguera de incendio para poder comunicar los dos lados. Tenía que salir en el punto exacto; estaba aterrorizado, ya que era bastante peligroso —admite—. Hay un par de secuencias bastante salvajes en esta película”.

  Lucas encandiló al público como el verdadero amor de Reese Witherspoon en Sweet Home Alabama, tras compartir una nominación a los premios SAG en 2001 por Una mente maravillosa. El actor describe a Dylan como: “Un estafador, probablemente no del calibre suficiente como para jugar en Las Vegas, pero sí lo bastante bueno como para sacarle el dinero a algún pasajero con más copas encima de la cuenta. No es un mal tipo, pero tampoco es un héroe. Él sólo quiere ir a lo suyo, preocuparse de sí mismo, y desentenderse de los demás”.

  El dilema de Dylan surge cuando éste le revela al pequeño Conor su intención de escapar del barco abatido por sus propios medios, mientras los demás aguardan con paciencia el rescate. Jimmy se lo cuenta a su madre, Maggie, y su subsiguiente discusión es oída casualmente por el antiguo bombero y ex-alcalde de Nueva York, Robert Ramsey, que está ansioso por abandonar el salón para salir en busca de su hija perdida. Otro pasajero, Nelson, también se apunta a la huida. También reclutan a un camarero, Valentín, para que les guíe a través de la desconocida estructura de la embarcación.

  Dylan y Ramsey no podrían ser más distintos. Mientras Dylan recela de asumir responsabilidades por los demás y teme que entorpezcan su huida, Ramsey encarna (para bien o para mal) toda una vida de liderazgo. Los dos hombres, que ya se habían examinado a bordo respectivamente en una tensa mano de póquer, comienzan su odisea en discrepancia. “El egoísmo de Dylan ofende a Ramsey, y el talante de líder de Ramsey saca de quicio a Dylan”, comenta Lucas.

  Kurt Russell, que interpreta a Robert Ramsey, apunta que una de las cosas que más le gusta de la película es: “Cómo te permite llegar a conocer a toda esa gente sin tener que explicitar quiénes son en realidad. Antes de ser elegido alcalde de una gran ciudad, Ramsey era bombero. Acaba de divorciarse y ya no ocupa el cargo. Irónicamente, se ha embarcado en el crucero para evadirse de un ambiente cargado de presión”.

  Parte de esa presión proviene de la cariñosa, pero difícil relación con su testaruda hija de 19 años, Jennifer, que acompaña a Ramsey en el crucero junto a su novio, Christian.

  Una vez el barco ha sido golpeado, rescatar a Jennifer se convierte en la preocupación principal de Ramsey. Sean cuáles sean sus defectos como padre, marido o alcalde, lo que importa ahora es garantizar la seguridad de su hija. Para ello tendrá que abrirse camino hasta la planta que hay encima del salón de baile. La discoteca, donde la joven pareja celebraba la bienvenida del nuevo año, es ahora una ruina humeante. El agua y la electricidad forman una combinación fatídica, mientras Jennifer forcejea por liberar a Christian, que ha quedado atrapado bajo una masa de metal.

  Desde la perspectiva pragmática de Ramsey, Russell cree que: “Cuando una embarcación zozobra de ese modo, solo te quedan dos opciones: permanecer en la única habitación en que aún se puede respirar, con la esperanza de ser rescatado antes de que el barco termine de hundirse, o confiar en esa voz interior que te insta a tomar cartas en el asunto y luchar por salvar tu propia vida”.

  Russell rodó casi todas sus escenas peligrosas en Poseidón, costumbre que ha mantenido a lo largo de una sobresaliente carrera, que comenzó a la temprana edad de 10 años. A lo largo de su dilatada trayectoria ha obtenido muchos premios, incluyendo una nominación a los Emmy por su papel principal en el telefilme biográfico Elvis (ABC, 1979) y una nominación al Globo de oro por Silkwood, Accidente nuclear. Russell reflexiona sobre la fortuita naturaleza de las relaciones que pueden salvarnos la vida, y observa lo extraño que resulta: “Pensar que las horas más importantes de toda tu existencia puedas pasarlas con gente que apenas conoces. Quizás ni siquiera sepas cómo se llaman”.

  La actriz Emmy Rossum, nominada al Globo de oro por su actuación en El fantasma de la ópera, interpreta a la joven Jennifer, y Mike Vogel (La matanza de Texas), a su novio Christian.

  Al comenzar el viaje, Jennifer, que está prometida en secreto con Christian, no sabe si dar la mala noticia a su sobreprotector padre, que además acaba de divorciarse. No es la desaprobación o el rechazo lo que le impide contárselo, puesto que es una joven enérgica que se mantendrá firme en su decisión. “Lo que ella teme es hacer daño a su padre al ‘abandonarle’ —explica Rossum—. Ella adora a su padre. Él siempre ha estado ahí por ella, y ahora se encuentra en ese momento de la vida en que una se enamora, y quiere transferir su lealtad al hombre que ama. Está realmente atormentada y dividida entre estos dos hombres”.

  “Ella se está haciendo mayor, y no le resulta nada fácil declarar su independencia y definir su personalidad. El accidente no hace más que acelerar el proceso”. Rossum observa que: “En una situación como ésta, la gente muestra su verdadero carácter, y creo que Jennifer sale del trágico percance como una mujer lista, valiente y cariñosa”.

  Durante el proceso de producción Rossum demostró más coraje y resistencia de lo que ella misma creía en un principio. “Nada más leer el guión supe que sería un gran reto a nivel físico y emocional —afirma la actriz—. Pero no era consciente de toda su dificultad hasta que comenzamos a rodar. De hecho, creo que nadie lo era. De repente estábamos todo nadando por un estrecho pasillo a seis metros bajo el agua, o lanzándonos desde una altura de tres pisos, sólo con un arnés y sin mallas de seguridad. Tuve que reunir bastante valor, pero la experiencia me ayudó a comprender que el miedo es 85% mental. Una vez que logras dominarlo, todo resulta más fácil”.

  Asimismo, Mike Vogel superó su propio vértigo con la ayuda de un recurso inesperado: la pasión de Petersen por la música clásica. “Fue el momento más surrealista de todo el rodaje —recuerda Vogel—. Estábamos colgados en el aire boca abajo, pendientes de una especie de balcón a seis metros de los restos del vestíbulo, y a nuestro alrededor todo era humo, chispazos y agua. Todos estábamos un poco asustados. Entonces Wolfgang nos sorprendió a todos con una sinfonía clásica a todo volumen. Una vez que nos dimos cuenta de la situación, rompimos a carcajadas, y eso nos ayudó a relajarnos. Con todo, fue una locura. Los cámaras y todo el equipo siguiendo el ritmo de la música, con Wolfgang como director de orquesta”.

  Desde el principio, Christian quiere revelar la verdad sobre su relación con Jennifer. Es un joven recto, y sabe que Ramsey sentirá menos respeto por él, cuanto más tarde en decírselo. “En el transcurso de la historia, Christian está ansioso por mostrar sus aptitudes a su futuro suegro —explica Vogel—. Sabe que a los ojos de Ramsey no son aún más que niños. Tras la embestida de la ola, todos están pendientes de escapar; pero para Christian se convierte en la oportunidad idónea de demostrar a Ramsey que es merecedor de su hija”.

  Christian es consciente de los logros y la categoría de Ramsey. “Sabe que le queda mucho por cumplir —continúa Vogel—. Necesita demostrar de algún modo a Ramsey que es el hombre ideal para Jennifer, y que es capaz de protegerla. La escalada por el barco le brinda esa oportunidad”.

  Jennifer y Christian, muy enamorados y deseosos de comenzar su nueva vida juntos, unen sus destinos al de los demás, conscientes de que las próximas horas podrían ser todo el tiempo que les quede.

  En el lado opuesto de este espíritu romántico se encuentra Richard Nelson, descrito por Richard Dreyfuss como: “Un hombre solitario, de mediana edad y completamente destrozado, porque su amor de toda la vida, con quien pretendía compartir este crucero, le acaba de dejar por otro hombre”.

La víspera de año nuevo sorprende a Nelson solo, en la barandilla del barco, dispuesto a tirarse por la borda. Al ver cómo se aproxima la ola gigantesca, despierta de su triste ensimismamiento y se apresura a regresar al salón de baile, llegando justo a tiempo para el barullo que se origina cuando el salón da un giro completo de 360 grados.

  “Acaba convirtiéndose en una importante fuente de ánimo, e incluso humor, para el resto de supervivientes —afirma Dreyfuss, observando que los renovados deseos de vivir de Nelson son puestos a prueba en más de una ocasión durante el peligroso ascenso—. Se lesiona durante el camino, pero jamás se da por vencido”.

  Dreyfuss, cuya fulgurante carrera abarca una impresionante lista de títulos y premios, incluyendo un Óscar, un BAFTA y un Globo de oro por La chica del adiós (The Goodbye Girl), fue una constante fuente de risas para sus compañeros de reparto y para todo el equipo. Bromeó con los periodistas, afirmando que aceptó rodar Poseidón porque le daba la oportunidad de: “Resbalarse, caerse, ahogarse y gritar”; y también se burló de la fama cosechada en Tiburón, alegando que Petersen valoraba su destreza para: “Actuar bajo el agua”.

  “Las películas cuentan hoy con tal gama de recursos que son capaces de trasladarte a cualquier lugar que imagines en sueños —comenta Dreyfuss, cuya experiencia a bordo del Queen Mary 2 en la fase de pre-producción le dio una idea del ambiente y la escala de un barco de esa categoría—. Teníamos cinco decorados destinados a esta película, y todos ellos reflejaban diversas escenas de caos. Básicamente puedes coger un campo de fútbol y darle la vuelta, y eso te permite narrar cualquier historia con la máxima veracidad. La tecnología cinematográfica ha llegado a un punto en que el talento individual del cineasta puede hacerte sentir como si realmente estuvieses allí”.

  Dreyfuss reconoce la poderosa atracción de estas historias de supervivencia. “Es como en los ‘Diez negritos’: quedan nueve, luego ocho, y así sucesivamente. Todos queremos saber quién logra salvarse y quién no, y por qué. Está en nuestra naturaleza humana, y constituye una gran tradición cinematográfica”.

  La actriz australiana Jacinda Barrett, entre cuyos títulos para la industria norteamericana sobresalen La mancha humana y Brigada 49, interpreta a Maggie James, la madre viuda del precoz Conor, interpretado a su vez por el joven actor en alza Jimmy Bennett que, con sólo diez años (tenía nueve durante el rodaje), ya registra en su historial algunos logros destacables, como su reciente papel en Firewall, donde interpreta al hijo secuestrado de Harrison Ford.

  “Maggie hace todo lo que puede por apoyar a su hijo y estabilizar su vida, ya que su padre murió cuando él era aún muy pequeño”, comenta Barreto acerca de su personaje, una madre soltera que trabaja muchas horas, y que sólo se ha tomado estas vacaciones como un regalo para el chico. Aunque se siente orgullosa de su seguridad y su madurez, sabe que su confianza proviene de que las circunstancias le han obligado a crecer demasiado rápido. “Cuando se desencadena la tragedia, Conor intenta cuidar de su madre y consolarla como siempre, tratando de mostrarle que él no necesita un padre —prosigue Barreto—. Pero poco a poco se produce un cambio, y a medida que Maggie encuentra fuerzas para seguir adelante, Conor irá abandonando ese comportamiento adulto que ha estado intentando mantener, hasta que al final aflora la verdad: es sólo un niño que necesita a su mamá”.

  Barrett, que trabajaba por primera vez con gimbales en Poseidón, encontró “estimulante” el nivel de acción. Sobre el sistema de producción con múltiples cámaras comenta: “Nunca había rodado con cinco cámaras a la vez. La actuación se convierte en un balanceo constante para que cada cámara recoja una toma perfecta. Como actor, te mantiene alerta, ya que nunca sabes qué está captando exactamente cada cámara”.

  La escena favorita del pequeño Bennett es aquella en la que salta desde un piano atornillado al suelo (ahora el techo) en el salón en ruinas. El joven actor afirma que: “Conor es muy valiente. Lo sabe y le gusta. Cuando ascienden por el barco, siempre está dispuesto a hacer lo que haga falta, y siempre está preguntando: ‘Mamá, ¿estás bien?’; porque no quiere que ella se preocupe por él”.

  Bennett se veía capaz de realizar muchas de sus escenas peligrosas, pero admite que se dedicaba a: “Holgazanear cuando no me permitían hacer ciertas cosas —aunque al menos tuvo la oportunidad de nadar bastante—. Puedo aguantar la respiración durante mucho tiempo, y dar dos vueltas en una piscina sin respirar”.

  Maggie está centrada en su hijo y su trabajo, y descarta cualquier posibilidad de comenzar una nueva relación. Barreto explica que: “Cuando conoce a Dylan en la fiesta de fin de año, se ve sorprendida por su atracción natural, ya que es algo que ella no buscaba y que no sentía desde hacía algún tiempo. Lo que más le cautiva de Dylan es la forma en que conecta con Conor”. Esta conexión es, en parte, lo que les incita a ella y a su hijo a correr el riesgo de seguir a Dylan fuera del salón. Pero Maggie es una mujer precavida, y tomará la medida exacta de este hombre antes de que llegue a confiar en él.

  Más conocida por el público como Nadia Santos en la popular serie Alias, la argentina Mia Maestro interpreta a Elena. Esta joven polizón, tímida pero valiente y con una gran fe, viaja para ver a su hermano, hospitalizado en Nueva York. Como no puede pagar el billete, su amigo Valentín, uno de los camareros de la embarcación, interpretado por Freddy Rodríguez, le ofrece viajar clandestinamente. Tras volcarse el barco se encuentra entre los escasos supervivientes de la discoteca, y brinda su ayuda a una frenética Jennifer para tratar de liberar a Christian de los pesados restos que le apresan. Cuando Ramsey y los demás llegan a la discoteca, Elena se une a ellos en la escalada.

  La solitaria Elena no tarda en establecer un vínculo especial con Nelson, que la socorre en los peores momentos de su travesía, como cuando tiene que atravesar un estrecho y oscuro conducto que hace estallar su claustrofobia en un ataque de pánico que casi le obliga a dar la vuelta.

  “Es una historia muy conmovedora —advierte Maestro—, porque estás viendo lo que les ocurre a estas personas en una situación de vida o muerte. En casos tan extremos las personas hacen cosas que jamás habrían imaginado que fuesen capaces de hacer. Se encuentran en el límite, tanto física como psicológicamente; es un punto muy interesante”.

  Maestro ya tenía cierta experiencia en hacer submarinismo y actuar bajo el agua antes del rodaje de Poseidón. Sin embargo, a ella las escenas con cables le impresionaban más. “La primera vez es la más dura —reconoce la actriz—. Aun cuando racionalmente sabes que no vas a morir y que tienes un fabuloso equipo supervisando las escenas peligrosas, resulta inevitable sentir un poco de vértigo al mirar hacia abajo. Pero al final siempre acabas haciéndolo”.

  Al igual que Vogel, la actriz encuentra tranquilizadores e inspiradores los improvisados conciertos de música clásica de Petersen.

  Uno de los supervivientes que opta por quedarse abajo, en el salón de fiestas hundido, es el capitán Bradford, interpretado por el gran actor de teatro y cine Andre Braugher. Braugher ha ganado un Emmy por su magnífico retrato del detective Pembleton en la serie Homicidio (Life on the Street); ha recibido sendas nominaciones por sus respectivas interpretaciones en Gideon’s Crossing y la aclamada serie de la HBO, The Tuskegee Airmen, y en la actualidad protagoniza la nueva serie de la FX, Thies. Aunque la elección del capitán le viene impuesta por su deber, Braugher cree que es de la clase de hombres que permanecería abajo para socorrer a los atrapados y heridos, aun cuando tuviese la opción de huir.

  Braugher recuerda sentirse particularmente conmovido por: “El gran sacrificio que hace Bradford, la compasión que siente por sus pasajeros y el amor hacia su embarcación. Incluso durante la escena de pánico colectivo que tiene lugar en la sala de fiestas, él se queda para pronunciar la mentira heroica y calmar a la gente. Es un buen hombre. Por muy terribles que sean las circunstancias, él siempre se mantiene firme”.

  Para preparar su papel Braugher recibió bastante asesoramiento técnico; estudió las funciones básicas de navegación y propulsión de un barco, así como los procedimientos de seguridad. “Dado que nadie cuenta con que el barco vuelque, no existen unas medidas de seguridad específicas, aparte de cerrar los mamparos y tratar de sellar las plantas para retrasar el hundimiento”.

  Poseidón suscita una cuestión muy interesante: cómo actuaría cada uno de nosotros en una situación similar. Braugher considera que: “Realmente no hay forma de saberlo hasta que sucede. ¿Estoy herido? ¿Tengo a mi familia al lado? Yo jamás dejaría a mi familia sola, de modo que si estuviesen heridos, desde luego no podríamos escapar. Si vamos a morir, al menos que nos sepulten juntos”.

  Freddy Rodríguez, cuyo trabajo en la serie de la HBO Six Feet Under le valió dos premios SAG, además de tres nominaciones adicionales y una a los Emmy, combina pragmatismo y compasión en el papel del ingenioso camarero Valentín. Su conocimiento de la estructura del barco insta a Ramsey a acercarse a Valentín con una proposición.

  “Ramsey le ofrece dinero, duplicar su salario anual, si él les ayuda —comenta Rodríguez, que pasa a reconocer de inmediato que el dinero no es la única motivación de Valentín—. Probablemente les habría ayudado de todas formas, por su propia voluntad; por no mencionar que él también está ansioso por escapar. Es un tipo muy astuto y, sin duda alguna, un superviviente”.

  El papel exigía a Rodríguez un nivel de preparación física que superaba cualquiera de sus trabajos anteriores ante las cámaras. Recuerda una vertiginosa escena en que aparece suspendido a casi cinco metros de altura sobre el hueco de un ascensor colgando de la pierna de Nelson, el personaje de Dreyfuss. Bromea que la parte más dura de la escena fue: “Conseguir ponerme cómodo con el arnés de seguridad encima, que es básicamente una camisa de fuerza sin mangas”.

  Respecto a los constantes miedos que siempre inspiran los desastres marítimos, Rodríguez comenta: “No he viajado jamás a bordo de un crucero, pero siempre he querido hacerlo. Es como en Tiburón. ¿Vas a dejar de ir a la playa por haber visto Tiburón? Tienes que vivir tu vida. Desde luego que embarcaría en un crucero mañana mismo”.

  El versátil Kevin Dillon, aclamado por sus actuaciones en las películas de Oliver Stone, Platoon y The Doors, y que actualmente arranca las carcajadas de los espectadores en la serie de la HBO, Entourage, encarna a Lucky Larry, el personaje menos encantador del Poseidón, que también logra sobrevivir al impacto inicial.
“Larry es un poco gritón, alborotador, y tiene mal genio. Es un tipo que obviamente lleva unas cuantas copas de más, y que además sigue bebiendo —afirma Dillon, admitiendo que no fue nada fácil conferir a Larry un perfil simpático—. En su defensa debo alegar que no es tan mal tipo. Simplemente está muy borracho. Al principio, cuando está jugando al póquer con esos tipos, se dedica a molestar a la gente. Pero tras el vuelco de la embarcación, no es más que un borracho desagradable. Fue un personaje muy divertido de interpretar”.

  Stacy Ferguson interpreta a Gloria, la artista principal del crucero. Más conocida por los fans como Fergie, del popular grupo musical BLACK EYED PEAS, esta talentosa cantante y compositora comenzó su carrera siendo muy joven, compaginando la interpretación con trabajos de modelo y doblaje. Ha estado nominada en dos ocasiones al premio Young Actors por Kids Incorporated, serie que emite regularmente el Disney Channel, galardón que finalmente consiguió en 1987. Ha aparecido en varios largometrajes, incluyendo la parodia de terror El monstruo del armario y la comedia del 2005, Be Cool.

  Además de la tradicional “Auld Lang Syne”, Ferguson interpreta dos canciones originales en Poseidón. La balada “Won’t Let You Fall”, co-escrita por ella, will.i.am, Keith Harris, Byron McWilliams y Ron Fair, es: “Una canción hermosa y dramática, que aborda uno de los temas principales de la película —aclara Stacy—. Trata sobre amar y ofrecer tu apoyo incondicional, pase lo que pase. Creo que muchos de los supervivientes experimentan esa sensación”. También colaboró con will.i.am y Printz Board en el número de baile con sabor latino “Bailamos”, que en la película interpreta para iniciar la fiesta de Año nuevo y “sacar a toda a esa gente a la pista de baile”.

3. Efectos y tecnología punta >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Poseidon" - Copyright © 2006 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Radiant Production, Next Entertainment, Irwin Allen Productions y Synthesis Entertainment. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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