CÓMO SE HIZO "THE DARWIN
AWARDS: MUERTES DE RISA"
Notas de producción ©
2006
DeAPlaneta
El realizador Finn Taylor oyó
hablar de los premios por primera vez hace 20 años, en los
albores de la era de Internet. Se concedían por Internet –de
manera póstuma– a las personas que, tras matarse accidentalmente
de maneras realmente estúpidas, habían contribuido a mejorar el
acervo genético. Tenían todos los ingredientes para una leyenda
urbana. Sin embargo comenzó a investigarlos y descubrió que
algunas de las alocadas historias resultaban ser ciertas –casos
bien documentados por los medios locales que inevitablemente
incluían una prueba irrefutable: el cuerpo de la víctima. Por
tanto, lo mejor, o lo peor según se mire, de estos casos reales
en los que la realidad supera la ficción se convirtió en el
pasto de la deliciosa comedia negra que ha creado Taylor, The
Darwin Awards. “Siempre me han fascinado estas historias, no
tanto la locura, sino el por qué… Hay algo característicamente
americano en ellas, algo muy humano, bello y divertido. Una
combinación de poesía y testosterona”, dice el director. En el
guión ficticio narrativo de Taylor, las historias de los premios
Darwin se integran en una trama sobre dos personajes que lidian
con sus propias identidades. Burrows (Joseph Fiennes) es un
brillante detective con un talento especial para elaborar
perfiles psicológicos de criminales. Sin embargo tiene un
defecto imperdonable para alguien que trabaja en su campo: No
aguanta la sangre, y de hecho se desmaya en cuanto la ve. Siri
(Winona Ryder) también es una brillante detective a su manera,
una dura investigadora de seguros cuya firmeza y actitud de
“pasar de la cautela” es directamente opuesta a la reflexiva
vacilación de Burrows. Cuando el jefe de Siri contrata a Burrows
para elaborar el perfile de los potenciales ganadores de los
premios Darwin – que le están costando un dineral a la
aseguradora– comienzan a buscar qué es lo que mueve a estos
personajes a hacer lo que hacen.
“Burrows es
algo temeroso y está demasiado obsesionado con lo que pueda
pasar. Siri es el polo opuesto, está acostumbrada a entrometerse
en la vida de los demás”, dice Taylor. “Pero les une el hecho de
que ambos están acostumbradas a la soledad”.
Dos
personajes que aparentemente forman una extraña pareja y que se
ven envueltos en la misma historia debido a circunstancias que
ellos no pueden controlar, es una seña de identidad de los
guiones y la dirección de Finn Taylor. En su película Soñando
con peces (1997), tras un encuentro fortuito, un voyeur suicida
es salvado por un enfermo terminal a cambio de que el primero le
ayude a realizar algunas de las fantasías con las que siempre
soñó antes de morir. En Cherish (2002), una mujer de unos
veintitantos años, tímida y dada a la fantasía, se resiste a
enamorarse de su agente de condicional, un maniático del
control, cuando acaba en arresto domiciliario tras ser acusada
erróneamente de darse a la fuga tras atropellar a un peatón.
Las
debilidades de la gente corriente interesan a Taylor como
cineasta. “Las flaquezas más grandes de los seres humanos son su
mayor belleza. Esas son las cosas que me atraen”, dice.
En The Darwin
Awards, la misión que comparten Burrows y Siri los lleva a
viajar por Estados Unidos donde se encuentran con un muestra
representativa de personas que han muerto en circunstancias
extraordinarias causadas por ellos mismos. ¿Pero realmente el
destino ha causado la muerte prematura de estos seres humanos?,
como supone Siri basándose en sus años de experiencia en el
sector, ¿o podría estar tramándose algo más? Burrows reta las
nociones preconcebidas de Siri y se propone demostrar que estos
personajes, aparentemente patéticos, son mucho más que víctimas
a la espera de que ocurra un accidente.
“Las
motivaciones de los destinatarios no intencionados de los
premios Darwin son muy diferentes. Algunos quieren triunfar,
otros simplemente demostrar su bravuconería y para otros es la
crisis de los cuarenta”, dice Taylor. Viajando juntos por el
país, Burrows, el vacilante obsesivo-compulsivo, y
posteriormente la reacia y hastiada Siri, comienzan a darse
cuenta de que hay algo rayando en lo heroico en estas personas
que toman estos riesgos extremos. En un caso, un hombre de
mediana edad sujeta un cohete a su Chevrolet Impala para batir
el record de velocidad sobre carretera. “¿Por qué alguien haría
algo así? Es la misma razón que llevó al hombre a la luna”, dice
Taylor. “Tenía justificación científica, pero lo esencial era
que la gente quería tocar aquello que el hombre llevaba millones
de años viendo en el cielo. En un última instancia, es un acto
poético”, dice Taylor.
Burrows y
Siri no hacen solos el camino, con ellos viaja un personaje
identificado simplemente como “Cameraman” (Wilmer Valderrama),
un estudiante de cine al que Burrows permite de mala gana
documentar su búsqueda del prototipo del ganador del premio
Darwin. El personaje del Cameraman tiene dos funciones en la
historia. Según Taylor, en primer lugar presenta “una
‘fisicalización’ de la voz crítica que oímos en nuestra cabeza,
una voz que resuena alta y clara en la mente de Burrows” y es
también una metáfora de la sociedad moderna, tan mediatizada,
donde los logros de los ricos y famosos se celebran
constantemente.
Desde hace
siglos, mucho antes de que la locura televisiva bombardeara
nuestras mentes, la gente siempre ha sentido la necesidad
primaria de dejar su huella, su marca en el mundo, sin
importarles las consecuencias. Taylor se pregunta qué hubiera
pasado si en los tiempos en los que Beethoven era niño le
hubieran bombardeado todos los días por televisión con los
logros de Mozart. ¿Hubiera inspirado o desanimado a la próxima
promesa de la música clásica?
“Todo el
mundo se compara con los mejores y muchos se sienten anónimos o
impotentes en vista de este ataque incansable de imágenes
mediáticas. Creo que muchas de las reacciones de esta gente son
una manera de oponerse a la especie de anonimato que
experimentan”, dice Taylor.
Finn Taylor
no suele escribe guiones con un actor en mente, pero cuando
Joseph Fiennes respondió rápidamente a su propuesta de
interpretar al protagonista principal de The Darwin Awards,
sabía que había encontrado a su Burrows.
“Joseph
Fiennes es uno de los pocos actores que puede proyectar
inteligencia y diálogo interior y a la vez ser el actor
principal”, dice Taylor. “Además es un maravilloso actor cómico.
Lo dejó entrever en Shakespeare enamorado, pero creo que se verá
todavía más en The Darwin Awards".
Fiennes
recuerda que tanto Taylor como el personaje de Burrows le
atrajeron de inmediato. “Finn escribe con muchísimo humor, es
mordaz, cáustico y real. Es el tipo de persona al que me
gustaría invitar a una cena: es un gran contador de historias”.
Dice, “Burrows es un personaje intrigante. Tiene un fuerte
sentido de la moral, de lo que es bueno, y siempre rinde más de
lo esperado. Todo esto le hace pensar que puede salvar el
mundo”. Describe a Burrows como un maniático del control, y dice
que a veces notaba que su naturaleza obsesiva-compulsiva se le
“pegaba”. Fiennes argumenta, “Nunca he estado cerca de un premio
Darwin en la vida, ¡y después de que Burrows haya ocupado mi
mente no creo que lo esté jamás!”
Uno de los
aspectos principales de la personalidad de Burrows es su
relación con Siri. “Es una historia de amor extraña, llena de un
humor negro y cáustico. Sus personalidades son totalmente
opuestas”, comenta Fiennes.
En un
principio, Taylor quería que una actriz “dura” interpretara el
papel de Siri. Cuando supo que Winona Ryder estaba disponible,
sabía que no era el tipo de personajes que suele interpretar,
pero no se lo pensó dos veces. “Winona es una de esas pocas
actrices que da estupendamente en pantalla. Además es una de las
actrices más inteligentes que he conocido, y eso se deja ver en
sus interpretaciones”.
El personaje
de Siri tiene reminiscencias de los años dorados de Hollywood,
cuando las mujeres eran fuertes y no tenían reparos en
demostrarlo. “Tanto Winona como yo somos grandes seguidores de
las películas de aquella época, y pensamos en Siri como una
Veronica Lake en Los viajes de Sullivan”, dice Taylor.
Con Winona
Ryder, Taylor no sólo consiguió a su “Siri”, sino también un
pedazo de patrimonio de San Francisco que no se esperaba. Aunque
no se conocían, compartían intereses locales. Las raíces de
Ryder en San Francisco, y especialmente en la escena literaria
de la ciudad, eran profundas. Antes de convertirse en guionista
y realizador, Taylor se ganaba la vida como poeta (incluso ha
ganado varios premios) y llevaba la serie literaria del
Intersection of the Arts, el espacio de arte alternativo más
antiguo de San Francisco.
Ryder y su
familia estaban relacionados con la escena literaria de
vanguardia de San Francisco y el afamado movimiento Beat de la
ciudad, que es un tema recurrente en The Darwin Awards. Timothy
Leary fue el padrino de Ryder, los padres de Ryder editaron un
libro titulado Shaman Woman Mainline Lady, y hoy en día su padre
vende libros raros a través de Internet. Los poetas de la
generación Beat Allan Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti eran
grandes amigos de la familia Ryder, y Ferlinghetti a veces
cuidaba de la pequeña Winona. De hecho, una foto de ella de niña
cuelga de una de las paredes de City Lights, la librería que
Ferlinghetti abrió hace cincuenta años. Fue Ryder quién sugirió
que Ferlinghetti saliera en The Darwin Awards, y Taylor escribió
un papel para él, hecho a medida. ¡Incluso los padres de Ryder
aparecen en la película!
Ni Taylor ni
Ryder esconden su amor por su ciudad natal. “San Francisco es la
mejor ciudad del mundo”, dice Ryder. Se refiere a Ferlinghetti
cuando dice, “Venga, ¿qué otra ciudad tiene un poeta laureado?”.
Taylor lo veía también como devolverle algo a la ciudad. “Creo
en apoyar la economía local. Es una de las cosas que puedo hacer
como cineasta”, dice. Hubo un momento en el que parecía que toda
la zona de la bahía estaba arrimando el hombro para ayudarle a
realizar su película. El Alcalde de Oakland y anterior
gobernador de California, Jerry Brown, permitió que utilizaran
su oficina como uno de los escenarios, y el alcalde de San
Francisco, Gavin Newsome, asistió a una noche de rodaje en el
exterior de la librería City Lights, para apoyar la producción.
El grupo de rock más conocido de la zona, Metallica, accedió
participar con una actuación que sería el momento estelar de una
de las viñetas de la película, y Ryder convenció a su amigo, el
actor y músico John Doe, de la influyente banda de punk X, y
Jerry Harrison, co-fundador del legendario grupo The Talking
Heads, a hacer cameos.
No todos los
escenarios fueron tan fáciles. Irónicamente, la única viñeta con
nieve y hielo se quedó aislada por la nieve. Según explica
Taylor, “Teníamos previsto rodar en el lago Tahoe pero cayó la
nevada más grande de los últimos 90 años. Había casi 3 metros de
nieve sobre un lago helado, que el equipo tendría que haber
quitado para la escena de la pesca en el hielo”. Se tomaron
muestras del hielo, que demostró ser demasiado fino, dado el
peso de la nieve. “Era imposible rodar”, dice Taylor, “así que
cambiamos el emplazamiento de la escena, uno que debía parecer
Minnesota, y lo rodamos en Oakland Hills; utilizamos papel
biodegradable para la nieve y creamos nuestro propio un lago
helado”.
Anteriormente, el equipo había llegado a Reno con una
meteorología inusual: la nieve, la niebla y el frío penetraban
el desierto de la periferia donde se rodarían las escenas del
coche con el cohete. Tras sólo dos días de rodaje, se vieron
obligados a recoger y viajar hacia el sur durante 10 horas hasta
llegar a un desierto a las afueras de Barstow, donde el
departamento de exteriores trabajó a toda máquina para encontrar
las localizaciones idóneas para el rodaje. A pesar de todo ello,
Taylor se mostró imperturbable ante las adversidades, una
característica que él atribuye a sus años de experiencia en el
sector y a tener otras dos películas independientes a sus
espaldas. “Para cuando llegas a los cuarenta tienes ya un poco
de perspectiva. He aprendido a usar las limitaciones a mi favor,
y el equipo se portó estupendamente. Ya no temo a las
adversidades –¡siempre que nadie salga herido!”.
En una
película que versa sobre las desgracias que le ocurren a las
personas, existía una posibilidad potencial de que algo se
torciera –particularmente cuando el equipo se ofreció
voluntariamente a realizar ellos mismos las escenas peligrosas.
En una escena memorable, por ejemplo, Joseph Fiennes, Tim Blake
Nelson y Wilmer Valderrama aparecen subiendo y bajando por un
edificio de varias alturas, encontrándose por el camino y con
sólo un poco de cuerda entre ellos y la acera. (Para que conste:
Era un edificio de cinco plantas de verdad y esos eran los
actores de verdad –no hay trucos por ordenador). Refiriéndose a
su experiencia como montañista urbano, Fiennes dice: “Fue muy
estimulante, pero el arnés aprieta bastante”.
Las escenas
peligrosas fueron supervisadas por un veterano de la industria,
Dick Ziker, que celebró su 65 cumpleaños en el plató de The
Darwin Awards, realizando la escena del coche con el cohete y
conduciendo el coche por una rampa y lo propulsó más de 26
metros en el aire. “Un día normal de trabajo”, dice Ziker. “Este
tío no tiene edad”, proclama Taylor. “En un filme plagado de
desastres potenciales, Dick garantizó que no creáramos nuestro
propio premio Darwin”. Ziker concluye, “Llevo en esto 43 años.
¡De hecho tengo la suerte de ser un premio Darwin viviente!”.
Se mire como
se mire, The Darwin Awards tiene un excelente reparto de
actores. La estructura singular de la película, que se compone
de siete viñetas, cada una con sus intérpretes individuales,
atrajo a los actores dado que cada uno era el protagonista de su
propia historia dentro de la historia. Taylor también admite que
la divina providencia tiene que ver con la increíble reserva de
talento que se ha juntado para la película. Sin embargo la
verdad es que el realizador tiene fama de engendrar lealtad
entre sus actores. El reparto de The Darwin Awards está poblado
de alumbre de las dos películas anteriores de Taylor, Brad Hunt
(Cherish, Soñando con peces), Tim Blake Nelson (Cherish), Robin
Tunney (Cherish) y Nora Dunn (Cherish), además de David Arquette
(Soñando con peces), Richmond Arquette (Soñando con peces), y
Mick Breitenstein (Cherish, Soñando con peces).
Muchos
miembros del equipo técnico también habían trabajado con Taylor
en sus películas anteriores. “Creo que la gente se mete en el
mundo del cine porque desean hacer algo realmente diferente o
especial, y responden a eso incluso más que al dinero”, dice
Taylor. “Siempre he intentado crear películas que se apartaran
un poco de lo que ofrece Hollywood, y he tenido suerte con la
gente que ha respondido a mis gustos”.
Para Chris
Penn, el papel de Chris Sparrow –un desafortunado deportista que
le da un uso recreativo a la dinamita–, en The Darwin Awards ha
sido su primera oportunidad para trabajar con Taylor. Tras haber
colaborado con algunos de los directores más famosos de
Hollywood, incluyendo a Francis Ford Coppola, Clint Eastwood,
Robert Altman, Quentin Tarantino y Brett Ratner, el actor está
perfectamente capacitado para dar su opinión sobre estilos de
dirección. “Es el director más relajado con el que he trabajado.
Todos los que estábamos en el plató estábamos a gusto”, dice
Penn, que opina que Taylor tiene una confianza innata en su
reparto y en sus elecciones para los actores. “Hay muchas
maneras de interpretar una escena. La interpretación es un arte,
no una ciencia. Hay muchos niveles diferentes. Finn es el tipo
de realizador que escribe sus propios guiones, escoge a los
actores que cree que darán la talla en cada papel, y luego deja
que los actores hagan su trabajo. Ha sido una experiencia muy
satisfactoria”.
El personaje
de David Arquette, el ganador del premio Darwin, Harvey
Whetstone, amarra un cohete a su coche para batir el record de
velocidad sobre tierra. Aunque estas acciones son impensables
para la mayoría de las personas racionales, dice que hay un
elemento en ellas con el que todos podemos identificarnos.
“Siente que su vida no tiene sentido, que no ha hecho nada
profundo. Así que tiene una idea, quiere dejar su huella, quiere
que su vida signifique algo, y decide hacer esta locura”. Según
cuenta, “Para mí es importante ver el lado humano de mi
personaje. Harvey simplemente quiere hacer algo con su vida y
toma una decisión estúpida, pero lo hace por buenas razones.
Simplemente es un tipo ambicioso”.
Arquette
trabajó anteriormente con Finn Taylor en la que define como “mi
película favorita de todas en las que he trabajado”, Soñando con
peces, y describe el estilo del director: “Se lleva genial con
los actores, sabe trabajar muy bien con ellos. Deja que vivan el
momento, y si algo se sale del entorno o de la escena o de la
relación con los demás personajes, a Finn se le da muy bien
dejar que florezca”.
Joseph
Fiennes resume su experiencia en The Darwin Awards diciendo que
“Formar parte de una película como ésta es un regalo para
cualquier actor, hay comedia, patetismo, romance, aventura,
inteligencia… ¡Lo tiene todo!”.
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