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THE DARWIN AWARDS: MUERTES DE RISA
(The Darwin Awards)


cartel
Dirección y guión: Finn Taylor.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 93 min.
Género: Comedia negra.
Interpretación: Joseph Fiennes (Michael Burrows), Winona Ryder (Siri Taylor), David Arquette (Harvey Whetstone), Chris Penn (Tom Sparrow), Max Perlich (Bob), Brad Hunt (Stan), Tim Blake Nelson (Perp), Richmond Arquette (Sr. Pearlman), Julianna Margulies (Carla), Tom Hollander (Henry), Juliette Lewis (Joleen Whetstone), Nora Dunn (Sra. Pearlman), Lukas Haas (Farley).
Producción: Jane Sindell, Johnny Wow y Jason Blum.
Música: David Kitay.
Fotografía:
Hiro Narita.
Montaje: Rick LeCompte.
Diseño de producción: Peter Jamison.
Vestuario: Amy Brownson.
Estreno en España: 13 Abril 2007.

CÓMO SE HIZO "THE DARWIN AWARDS: MUERTES DE RISA" Notas de producción © 2006 DeAPlaneta

  El realizador Finn Taylor oyó hablar de los premios por primera vez hace 20 años, en los albores de la era de Internet. Se concedían por Internet –de manera póstuma– a las personas que, tras matarse accidentalmente de maneras realmente estúpidas, habían contribuido a mejorar el acervo genético. Tenían todos los ingredientes para una leyenda urbana. Sin embargo comenzó a investigarlos y descubrió que algunas de las alocadas historias resultaban ser ciertas –casos bien documentados por los medios locales que inevitablemente incluían una prueba irrefutable: el cuerpo de la víctima. Por tanto, lo mejor, o lo peor según se mire, de estos casos reales en los que la realidad supera la ficción se convirtió en el pasto de la deliciosa comedia negra que ha creado Taylor, The Darwin Awards. “Siempre me han fascinado estas historias, no tanto la locura, sino el por qué… Hay algo característicamente americano en ellas, algo muy humano, bello y divertido. Una combinación de poesía y testosterona”, dice el director. En el guión ficticio narrativo de Taylor, las historias de los premios Darwin se integran en una trama sobre dos personajes que lidian con sus propias identidades. Burrows (Joseph Fiennes) es un brillante detective con un talento especial para elaborar perfiles psicológicos de criminales. Sin embargo tiene un defecto imperdonable para alguien que trabaja en su campo: No aguanta la sangre, y de hecho se desmaya en cuanto la ve. Siri (Winona Ryder) también es una brillante detective a su manera, una dura investigadora de seguros cuya firmeza y actitud de “pasar de la cautela” es directamente opuesta a la reflexiva vacilación de Burrows. Cuando el jefe de Siri contrata a Burrows para elaborar el perfile de los potenciales ganadores de los premios Darwin – que le están costando un dineral a la aseguradora– comienzan a buscar qué es lo que mueve a estos personajes a hacer lo que hacen.

 

  “Burrows es algo temeroso y está demasiado obsesionado con lo que pueda pasar. Siri es el polo opuesto, está acostumbrada a entrometerse en la vida de los demás”, dice Taylor. “Pero les une el hecho de que ambos están acostumbradas a la soledad”.

  Dos personajes que aparentemente forman una extraña pareja y que se ven envueltos en la misma historia debido a circunstancias que ellos no pueden controlar, es una seña de identidad de los guiones y la dirección de Finn Taylor. En su película Soñando con peces (1997), tras un encuentro fortuito, un voyeur suicida es salvado por un enfermo terminal a cambio de que el primero le ayude a realizar algunas de las fantasías con las que siempre soñó antes de morir. En Cherish (2002), una mujer de unos veintitantos años, tímida y dada a la fantasía, se resiste a enamorarse de su agente de condicional, un maniático del control, cuando acaba en arresto domiciliario tras ser acusada erróneamente de darse a la fuga tras atropellar a un peatón.

  Las debilidades de la gente corriente interesan a Taylor como cineasta. “Las flaquezas más grandes de los seres humanos son su mayor belleza. Esas son las cosas que me atraen”, dice.

  En The Darwin Awards, la misión que comparten Burrows y Siri los lleva a viajar por Estados Unidos donde se encuentran con un muestra representativa de personas que han muerto en circunstancias extraordinarias causadas por ellos mismos. ¿Pero realmente el destino ha causado la muerte prematura de estos seres humanos?, como supone Siri basándose en sus años de experiencia en el sector, ¿o podría estar tramándose algo más? Burrows reta las nociones preconcebidas de Siri y se propone demostrar que estos personajes, aparentemente patéticos, son mucho más que víctimas a la espera de que ocurra un accidente.

  “Las motivaciones de los destinatarios no intencionados de los premios Darwin son muy diferentes. Algunos quieren triunfar, otros simplemente demostrar su bravuconería y para otros es la crisis de los cuarenta”, dice Taylor. Viajando juntos por el país, Burrows, el vacilante obsesivo-compulsivo, y posteriormente la reacia y hastiada Siri, comienzan a darse cuenta de que hay algo rayando en lo heroico en estas personas que toman estos riesgos extremos. En un caso, un hombre de mediana edad sujeta un cohete a su Chevrolet Impala para batir el record de velocidad sobre carretera. “¿Por qué alguien haría algo así? Es la misma razón que llevó al hombre a la luna”, dice Taylor. “Tenía justificación científica, pero lo esencial era que la gente quería tocar aquello que el hombre llevaba millones de años viendo en el cielo. En un última instancia, es un acto poético”, dice Taylor.

  Burrows y Siri no hacen solos el camino, con ellos viaja un personaje identificado simplemente como “Cameraman” (Wilmer Valderrama), un estudiante de cine al que Burrows permite de mala gana documentar su búsqueda del prototipo del ganador del premio Darwin. El personaje del Cameraman tiene dos funciones en la historia. Según Taylor, en primer lugar presenta “una ‘fisicalización’ de la voz crítica que oímos en nuestra cabeza, una voz que resuena alta y clara en la mente de Burrows” y es también una metáfora de la sociedad moderna, tan mediatizada, donde los logros de los ricos y famosos se celebran constantemente.

  Desde hace siglos, mucho antes de que la locura televisiva bombardeara nuestras mentes, la gente siempre ha sentido la necesidad primaria de dejar su huella, su marca en el mundo, sin importarles las consecuencias. Taylor se pregunta qué hubiera pasado si en los tiempos en los que Beethoven era niño le hubieran bombardeado todos los días por televisión con los logros de Mozart. ¿Hubiera inspirado o desanimado a la próxima promesa de la música clásica?

  “Todo el mundo se compara con los mejores y muchos se sienten anónimos o impotentes en vista de este ataque incansable de imágenes mediáticas. Creo que muchas de las reacciones de esta gente son una manera de oponerse a la especie de anonimato que experimentan”, dice Taylor.

  Finn Taylor no suele escribe guiones con un actor en mente, pero cuando Joseph Fiennes respondió rápidamente a su propuesta de interpretar al protagonista principal de The Darwin Awards, sabía que había encontrado a su Burrows.

  “Joseph Fiennes es uno de los pocos actores que puede proyectar inteligencia y diálogo interior y a la vez ser el actor principal”, dice Taylor. “Además es un maravilloso actor cómico. Lo dejó entrever en Shakespeare enamorado, pero creo que se verá todavía más en The Darwin Awards".

  Fiennes recuerda que tanto Taylor como el personaje de Burrows le atrajeron de inmediato. “Finn escribe con muchísimo humor, es mordaz, cáustico y real. Es el tipo de persona al que me gustaría invitar a una cena: es un gran contador de historias”. Dice, “Burrows es un personaje intrigante. Tiene un fuerte sentido de la moral, de lo que es bueno, y siempre rinde más de lo esperado. Todo esto le hace pensar que puede salvar el mundo”. Describe a Burrows como un maniático del control, y dice que a veces notaba que su naturaleza obsesiva-compulsiva se le “pegaba”. Fiennes argumenta, “Nunca he estado cerca de un premio Darwin en la vida, ¡y después de que Burrows haya ocupado mi mente no creo que lo esté jamás!”

  Uno de los aspectos principales de la personalidad de Burrows es su relación con Siri. “Es una historia de amor extraña, llena de un humor negro y cáustico. Sus personalidades son totalmente opuestas”, comenta Fiennes.

  En un principio, Taylor quería que una actriz “dura” interpretara el papel de Siri. Cuando supo que Winona Ryder estaba disponible, sabía que no era el tipo de personajes que suele interpretar, pero no se lo pensó dos veces. “Winona es una de esas pocas actrices que da estupendamente en pantalla. Además es una de las actrices más inteligentes que he conocido, y eso se deja ver en sus interpretaciones”.

  El personaje de Siri tiene reminiscencias de los años dorados de Hollywood, cuando las mujeres eran fuertes y no tenían reparos en demostrarlo. “Tanto Winona como yo somos grandes seguidores de las películas de aquella época, y pensamos en Siri como una Veronica Lake en Los viajes de Sullivan”, dice Taylor.

  Con Winona Ryder, Taylor no sólo consiguió a su “Siri”, sino también un pedazo de patrimonio de San Francisco que no se esperaba. Aunque no se conocían, compartían intereses locales. Las raíces de Ryder en San Francisco, y especialmente en la escena literaria de la ciudad, eran profundas. Antes de convertirse en guionista y realizador, Taylor se ganaba la vida como poeta (incluso ha ganado varios premios) y llevaba la serie literaria del Intersection of the Arts, el espacio de arte alternativo más antiguo de San Francisco.

  Ryder y su familia estaban relacionados con la escena literaria de vanguardia de San Francisco y el afamado movimiento Beat de la ciudad, que es un tema recurrente en The Darwin Awards. Timothy Leary fue el padrino de Ryder, los padres de Ryder editaron un libro titulado Shaman Woman Mainline Lady, y hoy en día su padre vende libros raros a través de Internet. Los poetas de la generación Beat Allan Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti eran grandes amigos de la familia Ryder, y Ferlinghetti a veces cuidaba de la pequeña Winona. De hecho, una foto de ella de niña cuelga de una de las paredes de City Lights, la librería que Ferlinghetti abrió hace cincuenta años. Fue Ryder quién sugirió que Ferlinghetti saliera en The Darwin Awards, y Taylor escribió un papel para él, hecho a medida. ¡Incluso los padres de Ryder aparecen en la película!

  Ni Taylor ni Ryder esconden su amor por su ciudad natal. “San Francisco es la mejor ciudad del mundo”, dice Ryder. Se refiere a Ferlinghetti cuando dice, “Venga, ¿qué otra ciudad tiene un poeta laureado?”. Taylor lo veía también como devolverle algo a la ciudad. “Creo en apoyar la economía local. Es una de las cosas que puedo hacer como cineasta”, dice. Hubo un momento en el que parecía que toda la zona de la bahía estaba arrimando el hombro para ayudarle a realizar su película. El Alcalde de Oakland y anterior gobernador de California, Jerry Brown, permitió que utilizaran su oficina como uno de los escenarios, y el alcalde de San Francisco, Gavin Newsome, asistió a una noche de rodaje en el exterior de la librería City Lights, para apoyar la producción. El grupo de rock más conocido de la zona, Metallica, accedió participar con una actuación que sería el momento estelar de una de las viñetas de la película, y Ryder convenció a su amigo, el actor y músico John Doe, de la influyente banda de punk X, y Jerry Harrison, co-fundador del legendario grupo The Talking Heads, a hacer cameos.

  No todos los escenarios fueron tan fáciles. Irónicamente, la única viñeta con nieve y hielo se quedó aislada por la nieve. Según explica Taylor, “Teníamos previsto rodar en el lago Tahoe pero cayó la nevada más grande de los últimos 90 años. Había casi 3 metros de nieve sobre un lago helado, que el equipo tendría que haber quitado para la escena de la pesca en el hielo”. Se tomaron muestras del hielo, que demostró ser demasiado fino, dado el peso de la nieve. “Era imposible rodar”, dice Taylor, “así que cambiamos el emplazamiento de la escena, uno que debía parecer Minnesota, y lo rodamos en Oakland Hills; utilizamos papel biodegradable para la nieve y creamos nuestro propio un lago helado”.

  Anteriormente, el equipo había llegado a Reno con una meteorología inusual: la nieve, la niebla y el frío penetraban el desierto de la periferia donde se rodarían las escenas del coche con el cohete. Tras sólo dos días de rodaje, se vieron obligados a recoger y viajar hacia el sur durante 10 horas hasta llegar a un desierto a las afueras de Barstow, donde el departamento de exteriores trabajó a toda máquina para encontrar las localizaciones idóneas para el rodaje. A pesar de todo ello, Taylor se mostró imperturbable ante las adversidades, una característica que él atribuye a sus años de experiencia en el sector y a tener otras dos películas independientes a sus espaldas. “Para cuando llegas a los cuarenta tienes ya un poco de perspectiva. He aprendido a usar las limitaciones a mi favor, y el equipo se portó estupendamente. Ya no temo a las adversidades –¡siempre que nadie salga herido!”.

  En una película que versa sobre las desgracias que le ocurren a las personas, existía una posibilidad potencial de que algo se torciera –particularmente cuando el equipo se ofreció voluntariamente a realizar ellos mismos las escenas peligrosas. En una escena memorable, por ejemplo, Joseph Fiennes, Tim Blake Nelson y Wilmer Valderrama aparecen subiendo y bajando por un edificio de varias alturas, encontrándose por el camino y con sólo un poco de cuerda entre ellos y la acera. (Para que conste: Era un edificio de cinco plantas de verdad y esos eran los actores de verdad –no hay trucos por ordenador). Refiriéndose a su experiencia como montañista urbano, Fiennes dice: “Fue muy estimulante, pero el arnés aprieta bastante”.

  Las escenas peligrosas fueron supervisadas por un veterano de la industria, Dick Ziker, que celebró su 65 cumpleaños en el plató de The Darwin Awards, realizando la escena del coche con el cohete y conduciendo el coche por una rampa y lo propulsó más de 26 metros en el aire. “Un día normal de trabajo”, dice Ziker. “Este tío no tiene edad”, proclama Taylor. “En un filme plagado de desastres potenciales, Dick garantizó que no creáramos nuestro propio premio Darwin”. Ziker concluye, “Llevo en esto 43 años. ¡De hecho tengo la suerte de ser un premio Darwin viviente!”.

  Se mire como se mire, The Darwin Awards tiene un excelente reparto de actores. La estructura singular de la película, que se compone de siete viñetas, cada una con sus intérpretes individuales, atrajo a los actores dado que cada uno era el protagonista de su propia historia dentro de la historia. Taylor también admite que la divina providencia tiene que ver con la increíble reserva de talento que se ha juntado para la película. Sin embargo la verdad es que el realizador tiene fama de engendrar lealtad entre sus actores. El reparto de The Darwin Awards está poblado de alumbre de las dos películas anteriores de Taylor, Brad Hunt (Cherish, Soñando con peces), Tim Blake Nelson (Cherish), Robin Tunney (Cherish) y Nora Dunn (Cherish), además de David Arquette (Soñando con peces), Richmond Arquette (Soñando con peces), y Mick Breitenstein (Cherish, Soñando con peces).

  Muchos miembros del equipo técnico también habían trabajado con Taylor en sus películas anteriores. “Creo que la gente se mete en el mundo del cine porque desean hacer algo realmente diferente o especial, y responden a eso incluso más que al dinero”, dice Taylor. “Siempre he intentado crear películas que se apartaran un poco de lo que ofrece Hollywood, y he tenido suerte con la gente que ha respondido a mis gustos”.

  Para Chris Penn, el papel de Chris Sparrow –un desafortunado deportista que le da un uso recreativo a la dinamita–, en The Darwin Awards ha sido su primera oportunidad para trabajar con Taylor. Tras haber colaborado con algunos de los directores más famosos de Hollywood, incluyendo a Francis Ford Coppola, Clint Eastwood, Robert Altman, Quentin Tarantino y Brett Ratner, el actor está perfectamente capacitado para dar su opinión sobre estilos de dirección. “Es el director más relajado con el que he trabajado. Todos los que estábamos en el plató estábamos a gusto”, dice Penn, que opina que Taylor tiene una confianza innata en su reparto y en sus elecciones para los actores. “Hay muchas maneras de interpretar una escena. La interpretación es un arte, no una ciencia. Hay muchos niveles diferentes. Finn es el tipo de realizador que escribe sus propios guiones, escoge a los actores que cree que darán la talla en cada papel, y luego deja que los actores hagan su trabajo. Ha sido una experiencia muy satisfactoria”.

  El personaje de David Arquette, el ganador del premio Darwin, Harvey Whetstone, amarra un cohete a su coche para batir el record de velocidad sobre tierra. Aunque estas acciones son impensables para la mayoría de las personas racionales, dice que hay un elemento en ellas con el que todos podemos identificarnos. “Siente que su vida no tiene sentido, que no ha hecho nada profundo. Así que tiene una idea, quiere dejar su huella, quiere que su vida signifique algo, y decide hacer esta locura”. Según cuenta, “Para mí es importante ver el lado humano de mi personaje. Harvey simplemente quiere hacer algo con su vida y toma una decisión estúpida, pero lo hace por buenas razones. Simplemente es un tipo ambicioso”.

  Arquette trabajó anteriormente con Finn Taylor en la que define como “mi película favorita de todas en las que he trabajado”, Soñando con peces, y describe el estilo del director: “Se lleva genial con los actores, sabe trabajar muy bien con ellos. Deja que vivan el momento, y si algo se sale del entorno o de la escena o de la relación con los demás personajes, a Finn se le da muy bien dejar que florezca”.

  Joseph Fiennes resume su experiencia en The Darwin Awards diciendo que “Formar parte de una película como ésta es un regalo para cualquier actor, hay comedia, patetismo, romance, aventura, inteligencia… ¡Lo tiene todo!”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "The Darwin Awards: Muertes de risa" - Copyright © 2006 Icon Entertainment International, Tavistock Films, WowFilms y Blumhouse. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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