CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Creo que después de dos sólidas películas dirigidas por Bryan
Singer, podemos tomar "X-Men: La decisión final" como una digna
conclusión de la trilogía, sin fijarnos demasiado en la
fidelidad que muestra a los cómics que la originaron. Cierto,
hay múltiples referencias que quizás sólo disfrutarán los
espectadores familiarizados con la amplia mitología de los
personajes originales, pero creo que será mucho más conveniente
tomar esta película como continuación de las cintas previas y no
como adaptación directa del cómic. Creo que el buen esfuerzo del
director, los guionistas y los actores merece esa concesión.
Entonces, tomando prestados elementos de múltiples historias
(desde "Dark Phoenix" hasta "Days of future past", sin olvidar
los recientes números escritos por Joss Whedon), "X-Men: La
decisión final" pinta un caótico cuadro del eterno conflicto
entre humanos y mutantes; al principio nos enteramos de la
creación de una medicina que "cura" el gen mutante que altera de
muy diversas formas a muchas personas. La respuesta de la
sociedad es profundamente divisoria: algunos humanos exigen que
todos los mutantes se sometan a la "curación"; algunos mutantes
la aceptan gustosos; pero muchos otros se oponen a ello,
principalmente Magneto (Ian McKellen)
y su banda de mutantes rebeldes. Mientras tanto, el Profesor
Charles Xavier (Patrick Stewart)
está lidiando con la aparente resurrección de Jean Grey (Famke
Janssen), una poderosa mutante que está experimentando
trastornos mentales. Y ambos conflictos culminarán cuando el
gobierno transforme la cura en un arma destinada a acabar con
todos los mutantes...
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Aunque
muchos aficionados (entre ellos yo) temían el súbito cambio de
director (Bryan Singer abandonó el proyecto para filmar "Superman
returns"), Brett Ratner
se mantuvo a la altura de las circunstancias y sabiamente evitó
las explicaciones redundantes y escenas superfluas que se
podrían esperar de alguien que por vez primera se enfrenta al
complejo material.
Por cierto, esa agradecida complejidad hace que "X-Men: La
decisión final" sea muy satisfactoria, no sólo en el frívolo
aspecto visceral (aunque la acción es bastante buena), sino en
el intelectual, balanceando puntos de vista válidos pero
contradictorios y obligándonos a cuestionar nuestros propios
valores en una situación como la que presenta la trama. Si
bien podríamos encontrar bastantes paralelos entre la cinta y la
situación política actual, creo que sería un poco necio buscar
analogías partidistas o ideológicas... a fin de cuentas todo se
resume al extraño vicio humano de temer a todo lo que sea
diferente. Entonces, el obvio mensaje de tolerancia se disfraza
de película de acción para hacerse más asimilable, más claro...
y mucho más entretenido.
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Habiendo dicho todo eso, hay que reconocer que "X-Men: La
decisión final" tiene notorias fallas. Algunos efectos
especiales son realmente impresionantes, pero la coreografía de
las batallas es decididamente amateur. El trabajo acrobático
con cables deja mucho que desear y la selección de algunos
actores secundarios es muy pobre, desperdiciando valiosas
oportunidades de dar vida a personajes periféricos que hubieran
enriquecido el apresurado argumento. Dije que no debíamos
obsesionarnos con comparaciones entre cómic y película, así que
sólo mencionaré un nombre: Psylocke. Qué desperdicio.
Hablando de personajes periféricos, tengo opiniones
contradictorias sobre su excesivo número. Por el lado del
fanático de los cómics, me deleita reconocer algún héroe o
villano de bajo nivel con una corta participación en la
película: "¡Ahí está Omega Red! ¡Oh, y la Dra. Moira McTaggert!"
(lo cual me recuerda: quédense hasta el final de los créditos).
Pero por otro lado, el constante diluvio de nuevos personajes
y nuevos poderes tienden a entorpecer la trama y hacerla más
confusa para el espectador casual. Supongo que no hay
solución perfecta... me gusta que haya tantos, pero creo que
perjudica el flujo de la cinta.
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El resto del elenco realiza un eficiente trabajo, tanto los
viejos conocidos como las nuevas adiciones.
Hugh Jackman, Ian McKellen,
Patrick Stewart y Famke Janssen conocen perfectamente a sus
personajes, pero ninguno se confía en ello; por el contrario,
constantemente encuentran nuevos modos de expresar su evolución
y de transmitirnos su estado de ánimo.
Halle Berry, en el papel de Tormenta, recibió severas
críticas en las cintas previas, pero finalmente parece haber
encontrado el centro emocional de su personaje... o quizás por
fin Brett Ratner encontró el modo de "enganchar" el personaje en
la trama, de modo que su presencia sea mucho más lógica y
consistente.
No lo creí posible, pero esta tercera parte iguala (y supera
en ciertos aspectos) los logros de las dos previas cintas.
Indudablemente hay fallas, tanto narrativas como técnicas, pero
el competente guión, el buen trabajo de los actores y la
complejidad ideológica de la trama superan por mucho las quejas
que pudiera tener. Por eso puedo recomendar "X-Men: La
decisión final" con entusiasmo, pero con una breve advertencia:
funciona maravillosamente bien como conclusión de una imperfecta
trilogía, pero para disfrutarla plenamente hay que desarrollar
el poder mutante de ignorar sus fallas. Afortunadamente tengo
mucha práctica haciendo eso.
Calificación:
    
Imágenes
de "X-Men: La decisión final" TM & ©
2006 20th Century Fox, Marvel Entertainment y Donner's Company.
Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados. Personajes de X-Men TM & © 2006 Marvel Characters.
Todos los derechos reservados.
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