CÓMO SE HIZO "A TODO
GAS: TOKYO RACE"
Notas de producción © 2006
UIP
1. El proyecto
Al contemplar el regreso a
este mundo de coches veloces y pilotos desafiantes, los
creadores de A TODO GAS - TOKYO RACE. comprendieron que debían
mantener lo esencial de la franquicia: rebeldes sin causa en los
márgenes de la sociedad que se ven atraídos por la cultura de
los coches de fantasía. Es una metáfora sobre el atractivo del
descontrol en una sociedad que ha perdido el juicio. A la hora
de producir esta tercera entrega de la popular serie, Neal H.
Moritz quería ofrecer un enfoque nuevo de la cultura de las
carreras callejeras para seguir atrayendo a los públicos de todo
el mundo.
Dice Moritz:
“No estábamos dispuestos a rodar una tercera parte si no
teníamos una historia nueva que contar. Un día nos pusimos a
comentar que en Tokio se había originado una variedad de
carreras que llamaban drifting. Decidí que que eso era lo que
teníamos que contar. Los resultados hablan por sí mismos: estoy
encantado de cómo ha quedado la película. Cuando vimos metraje
clandestino del drifting me pareció muy interesante. Te colocas
como en un trance, te olvidas de todo tipo de precauciones. Es
un caos controlado: doblas esquinas, te deslizas, haces giros
tan cerca de las paredes que apenas las rozas elegantemente,
parece que planeas alrededor de las cosas”.
Moritz quería
mantener la característica combinación de acción ultrarrápida y
pilotos en estado de máxima tensión que había hecho famosa a la
serie. Para contar el siguiente capítulo, hacía falta un
director joven que supiera rodar escenas de acción trepidante y
al mismo tiempo introducir un grupo nuevo de personajes. Esa
persona es Justin Lin.
Dice Moritz:
“La tercera entrega debía ofrecer algo nuevo. Supe que podía
confiar en Justin cuando vi Better Luck Tomorrow. Fue el primer
realizador con el que hablamos. Le encantó la idea. Y este
rodaje necesitaba un director entusiasta, como Justin: es
absolutamente incansable”.
Dice Lin: “Yo
estaba estudiando en la escuela de cine cuando se estrenó A todo
gas. La vi en un cine lleno con un público entregado. Lo que me
atrajo de este proyecto fue la posibilidad de encauzar toda esa
energía: crear un tercer capítulo que subiera la apuesta de los
anteriores y aportara algo nuevo a ese espectador que ama la
acción y la velocidad. También sabía que debía ser fiel al
espíritu del drifting. Es un deporte surgido entre chicos de
clase trabajadora que vivían en las montañas de Japón y
utilizaban carreteras muy traqueteadas. Buscaban la forma más
veloz de recorrer esos circuitos. Es un espectáculo alucinante”.
Lin y Moritz
tenían la suerte de contar para el guión con un escritor
obsesionado por la serie, Chris Morgan: un entusiasta de los
coches al que por ejemplo le apasiona la idea de tener –no
digamos ya conducir- “un Toyota Supra con 900 caballos de
tracción trasera”. Morgan comprendió que el drifting ofrecía una
prolongación natural para la serie de A todo gas: “El drifting
no tiene nada que ver con apretar botones y pisar pedales.
Tienes que conocer tu coche mejor que el tipo que lo fabricó.
Estos conductores son verdaderos magos que desafían las leyes de
la física, que corren manteniéndose al límite mismo de la
situación de control. Es algo ruidoso, peligroso y muy bello de
ver. Se juegan la vida pero me enamoré de este deporte la
primera vez que lo vi”.
Lin quería
capturar la autenticidad y la complejidad de la vida del
adolescente moderno y crear un mundo verosímil de jóvenes
inadaptados que viven en los márgenes de la sociedad. La serie
de A todo gas ha lanzado a la fama a sus protagonistas
masculinos anteriores (Paul Walker, Tyrese Gibson y Vin Diesel)
y Lucas Black va a seguir la misma trayectoria gracias a su
carisma y a su estilo de actuación natural.
Dice Moritz:
“La serie de A todo gas se caracteriza también por lanzar
rostros frescos. Y la idea de un forastero que llega a un mundo
nuevo para él es un esquema clásico para un buen argumento.
Hacemos que Sean llegue a Tokio y se sienta fuera de su elemento
en ese mundo clandestino. Yo había visto a Lucas en títulos como
Jarhead, Friday Night Lights y El otro lado de la vida y me
pareció un actor increible que encajaba como un guante en la
película que queríamos hacer”.
Black, de 23
años, venía de rodar dos dramas consecutivos y admite sin pudor
que lo que más le excitó cuando oyó que estaban pensando en él
para el papel fue la ocasión que se le ofrecía de trabajar con
bólidos. Lo de que Sean Boswell fuese un rebelde le interesaba
menos: “No me costó nada decidirme. Estamos hablando de una
película de la serie de A todo gas: acción y coches”. Pero luego
leyó el guión y la rebeldía del personaje de Sean también le
atrajo pues le suponía un reto muy atractivo.
El músico y
actor Bow Wow quería un poco de variación tras rodar una serie
de comedias familiares (Vacaciones en familia, Roll Bounce) y lo
consiguió a través del personaje de buscavidas de Twinkie que
hace en A TODO GAS - TOKYO RACE: “Este personaje me encanta.
Twinkie es listo y se lo pasa en grande, ya sea trapicheando en
Harajuku, vacilando con las chicas en el club o enrollándose con
sus colegas. Pero todo lo hace por el negocio, él siempre sabe
muy bien lo que se trae entre manos”.
La
australiana de 21 años Nathalie Kelley hace su debut en esta
película. Dice Lin: “Necesitábamos una actriz que no estuviera
muy vista y que supiera estar a la altura de ese grupo de chicos
duros. Nathalie es esa actriz: cuando sale en pantalla es
imposible apartar los ojos de ella”.
Brian Tee es
D.K., el archirival de Sean y rey de la escena local del
drifting. Dice Moritz “D.K. debía resultar un personaje genuino.
Al principio se enfrenta directamente a Sean. Brian es el hombre
más dulce del mundo pero da una imagen muy dura en la pantalla.
Cuando le vimos aparecer con esa cara y esos músculos… supimos
que habíamos encontrado a nuestro D.K.”.
El reparto se
completa con Sung Kang y Jason Tobin -que ya habían trabajado
con el director Lin en su debut Better Luck Tomorrow- así como
Leonardo Nam, Keiko Kitagawa, Zachery Ty Bryan y Nikki Griffin,
que le dan un toque internacional a la película.
Para Kang fue un poco surrealista pasar de una modesta
producción independiente a un gran producción veraniega: “Coches
guapos, mujeres guapas, escenarios impresionantes... Le doy las
gracias a Justin. Hemos pasado de una obra independiente a un
proyecto de un gran estudio. Es un mundo completamente diferente
y es estupendo poder compartirlo con los amigos”.
La juventud
del reparto se equilibra con la veteranía de Sonny Chiba,
estrella de las artes marciales de los años 70 y protagonista
del clásico The Street Fighter que aquí interpreta el papel de
Kamata, jefe de los yakuza y tío de D.K. Dice Lin: “Ha sido un
privilegio trabajar con el legendario Sonny Chiba. Era
importante contar para el papel de Kamata con alguien que fuera
un icono pero que también tuviera fuerza y presencia como
actor”.
De todo el
reparto, sólo Kitagawa y Chiba hablaban japonés; y eran menos
aún los que conocían el fenómeno del drifting. Lin comprendió
que esto hacía necesario planificar muy bien la fase de
documentación y entrenamiento de los miembros del reparto.
Contrató al asesor técnico Toshi Hayama, sobre el que incluso se
inspiró para crear el personaje del purista del drift Virgil, e
hizo que el equipo tomase clases de japonés y del argot de
Tokio. Por supuesto, todos ellos se entrenaron intensamente en
el arte de las carreras callejeras.
Un día de
entrenamiento consistía en una serie de trayectos en una autovía
del Sur de California con los conductores drift de la película:
Rhys Millen, actual campeón americano de esta especialidad, y el
especialista Tanner Foust. Los actores descubrieron encantados
que ellos también podían ponerse al volante y quemar llantas.
Dice Black: “La primera vez que nos llevaron a la pista y nos
enseñaron el drift… fue impresionante. Me quedé enganchado.
Prefiero conducir que ir de pasajero. Y aunque sea Rhys el que
conduzca, uno no las tiene todas consigo cuando se circula a esa
velocidad”. Tee añade: “Soy un adicto a la adrenalina. Cuando me
dieron las llaves del Z (el Nissan Fairlady 350Z del 2002) y me
dijeron que podía correr todo lo que quisiera… perdí la cabeza.
Tuvieron que echarme de la pista”.
Kelley y Bow
Wow sólo habían conducido coches automáticos y hubieron de
aprender a usar la palanca de cambios para entender el arte del
drifting. Irónicamente fue Kelley, la única chica del reparto,
la que aprendió a conducir con tanta profesionalidad como su
personaje, Neela. Kelley aplica un enfoque orgánico y zen al
deporte de la conducción y se quita méritos diciendo que se
limitó a escuchar bien lo que le decían: “Me fijé mucho porque
tenía muy claro que lo ignoraba todo de ese deporte. Mientras
que los chicos iban un poco de chulos y decidieron aprender a su
manera…”
2.
Las
ruedas arden
>>
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