CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
La condición
humana
La pareja
mexicana Alejandro González Iñárritu-Guillermo
Arriaga ha decidido seguir su carrera por separado,
pero antes nos ha dejado una nueva obra maestra, “Babel”, premio
al mejor director en el pasado festival de Cannes y con siete
nominaciones a los Globos de Oro. Como “Amores perros” y
"21 gramos", se
estructura episódicamente con varias historias concatenadas,
ahora sucedidas en apartados lugares de un mundo globalizado,
con situaciones “límite” en las que aflora la fragilidad y
vulnerabilidad de unos personajes puestos a prueba. Son momentos
complicados e impredecibles, ligados por un vínculo de
causalidad –“efecto tsunami” o “mariposa” se ha llamado– en el
que ninguna acción deja de tener repercusiones insospechadas y
donde el dolor iguala a gentes de las más diversas culturas y
clases sociales.
Las cuatro historias acaecen en tiempos
sucesivos y son presentadas a modo de puzzle que el espectador
debe ir componiendo y ligando, a la vez que permanece atento a
cada detalle de un guión perfectamente construido a modo de
encaje de bolillos, y magníficamente montado en un desarrollo
no lineal. Puede pensarse que dicho guión y montaje
responden a un plan artificioso y excesivamente dramatizado,
pero se trata de una opción válida para llegar a lo más hondo
y verdadero de unos personajes que pasan por duros momentos de
soledad y sufrimiento existencial, y esa imagen llevada al
extremo se ofrece a modo de catarsis para ellos y para el
espectador, inmersos en un espacio que traspasa la frontera y
donde resultan extraños. Su estilo hiperrealista con cámara
inestable, composiciones aparentemente descuidadas y
abundancia de primeros planos busca mostrar al espectador toda
la fisicidad de la realidad, la cercanía del drama y
desconcierto de sus personajes en una época contradictoria
llena de paradojas, con la máxima de la seguridad en un
entorno de desconfianza, de bienestar pero a la vez
infelicidad, de vida pública y comunicación pero entre miedos
y vaciedad. El mexicano Iñárritu es un cineasta en toda regla,
que maneja con virtuosismo narrativo los recursos de la imagen
y del sonido, que acelera los movimientos de cámara o reduce
la duración de los planos según lo que quiere mostrar, que
juega con los ruidos y los silencios de manera nada arbitraria
ni gratuita –escalofriantes resultan las escenas de la
japonesa sordomuda, ahogada en su subjetividad en la discoteca
o huyendo por las calles–, y que sabe echar mano de una
espléndida banda sonora de Gustavo
Santaolalla para crear momentos de profunda
interioridad.
|
 |
Los niños
marroquíes o el joven matrimonio americano, la adolescente
japonesa o la mujer mexicana, todos ven cómo, de repente, un
pequeño error en su vida se ha ido complicando hasta apuntar a
la tragedia, cómo el silencio y la falta de entendimiento han
propiciado desencuentros que enfrían una relación o cómo la
dificultad para pedir perdón o la misma mentira desencadenan una
cascada de problemas. A su vez, cada historia encierra un
doloroso pasado sin cicatrizar que parece necesitar un nuevo
golpe del destino (otro “accidente de carretera” de Arriaga) con
el que recuperar el rumbo de la vida. Son retratos de
personajes sin glamour y sin adulterar, exentos de esquematismo,
muy pegados al terreno, y que no precisan necesariamente un
final feliz: Brad Pitt y
Cate Blanchett actúan con una
sobriedad desprovista de los estereotipos de Hollywood, y
dan vida a una pareja en crisis que no se perdona una culpa del
pasado; en las escenas de Marruecos sorprende la frescura de
actores no profesionales en una espiral de violencia y muerte
que acaba con la paz de su poblado;
Gael García Bernal y Adriana
Barraza respiran, por su parte, la calidez y aire
festivo del pueblo mexicano que camina hacia la tragedia; por
último, la historia de la adolescente japonesa es quizá la más
desgajada del núcleo central, pero también la más dura por la
propia situación de desvalimiento como huérfana sordomuda
perdida en los ruidos y superficialidad de un mundo que no
repara su necesidad interior, con el suicidio en la recámara.
Pero todas las historias responden a la misma situación de miedo
que paraliza y atenaza a esposos distantes, a padres e hijos que
no se entienden, a emigrantes y policías –únicos personajes algo
simplificados– que desconfían: son situaciones personales
propias del cine post 11 de septiembre, que no ha hecho sino
aumentar la suspicacia, orgullo y prepotencia tan propias de la
condición humana.
Sorprende
la facilidad con que el director de
"21 gramos"
mueve el objetivo de un continente a otro, y cómo recrea
culturas y ambientaciones tan distintas como la mexicana, la
norteafricana o la nipona. Su cámara sabe recoger la sencillez y
hospitalidad de humildes habitantes de un pueblo marroquí y
contraponerlos a los turistas occidentales, o mirar al mundo de
comodidades y búsqueda de placer de la adolescente y a la vez
dejar entrever su dolor interior y la necesidad de un afecto
profundo. Son imágenes que hablan por lo que muestran y también
por lo que esconden, con vacíos más determinantes en la vida de
sus protagonistas y que atisbamos por sus rostros y reacciones.
Cine decidido
a construir historias personales y jugar narrativamente con el
espacio-tiempo, que exige un espectador activo al que se invita
a sentir y también a reflexionar, con el miedo y el dolor
entretejiendo unas relaciones familiares que atraviesan momentos
delicados. A la vez, son situaciones que tienen su correlato en
una sociedad global y de las comunicaciones que no acaba de
entender el problema del terrorismo o la inmigración porque no
acaba de mirar a la persona concreta como germen último de lo
que sucede en otras esferas: al fin y al cabo, todo empieza por
un juego bienintencionado de un niño, que nada tiene de
terrorista. Con todo, tenemos una obra maestra que aúna
estética y ética, que baja al terreno de la realidad y que habla
sin rodeos ni barroquismos al hombre del siglo XXI sobre lo que
es la condición humana y sobre la sociedad que estamos
construyendo.
Calificación:
    
Imágenes
de "Babel" - Copyright © 2006 Anonymous
Content, Zeta Film y Central Films. Distribuida en España por
UIP. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Babel"
Añade "Babel" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Babel" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Babel" a un amigo
|