CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Teniendo en
cuenta el deficiente nivel en el que se halla la comedia actual,
"El Diablo viste de Prada" supone un soplo de aire fresco en una
cartelera repleta de títulos que lo único que han hecho es que
sintamos cierto hastío por uno de los géneros más populares del
Séptimo Arte. Así, no cesan de estrenarse una serie de huecas,
plúmbeas y facilonas películas que responden a un mismo patrón,
siendo su objetivo el de contentar, por medio de la ley del
mínimo esfuerzo, a un público joven y no muy exigente. Que
conste que esto es respetable, pero al mismo tiempo pienso que
es irrefutable el hecho de que se echa en falta una mayor
variedad en esta clase de largometrajes, y prueba de ello es el
éxito que ha obtenido en los Estados Unidos esta cinta de
David Frankel, país en el que
ha recaudado más de ciento veinte millones de dólares.
"El Diablo
viste de Prada" nos cuenta la historia de Andrea, una chica que,
una vez terminados sus estudios de Periodismo, consigue un
trabajo en una importantísima revista de moda, si bien su tarea
será la de convertirse en la asistenta personal de Miranda
Priestley, la temible editora de esta publicación. Por supuesto,
no le será fácil acomodarse a su nuevo puesto, sobre todo
teniendo en cuenta que ha de satisfacer todos los caprichos de
la mujer que la ha contratado y, si es posible, ganarse su
confianza.
Aunque no
se puede afirmar que el libreto de esta película sea
esplendoroso, al menos sí cabe reconocerle ciertas cualidades,
como el atrevimiento de alejarse de situaciones tan manidas como
los trompicones o los histerismos, recursos tan habituales
en las producciones comerciales de hoy en día (ahora bien, que
conste que la vocación de "El Diablo viste de Prada" es la de
convertirse en un producto taquillero, aunque en esta ocasión
sus responsables han optado por alcanzar dicho objetivo a través
de otros medios más elegantes). Existe en el guión una
mordacidad latente, una ligera pero aceptable crítica de la
sociedad contemporánea encubierta en el mundo de la moda.
Las
peripecias de Andrea podrían ser las de cualquier pececillo que
ha de nadar en un mar infestado de tiburones. Para sobrevivir,
la joven ha de amoldarse a la nueva realidad que la rodea,
resistiendo los envites de una despótica jefa y de un grupo de
personas que prácticamente están dispuestas a hacer cualquier
cosa con tal de llegar a lo más alto. Andrea deberá sopesar si
en verdad desea que su vida sólo sea una eterna esclavitud hacia
su trabajo y, lo peor de todo, una renuncia a su moralidad.
Durante el desarrollo del relato, el espectador probablemente no
lanzará demasiadas carcajadas, pero sin duda sonreirá con ganas
a lo largo de buena parte del metraje.
Mucho se ha
hablado de la interpretación de Meryl
Streep en "El Diablo viste de Prada". Su actuación no
es magistral, sobre todo porque durante la primera hora de la
película su personaje aparece menos de lo esperado en la
pantalla, siendo una estimable Anne
Hathaway la protagonista de la función. Sin embargo,
luego conocemos mejor a la autoritaria Miranda, profundizándose
en su personalidad y logrando que Meryl Streep nos deleite
entonces con su sobrado talento. Quien espere toparse con una
mera caricatura, esto es, con una mujer chillona y desquiciada,
ya puede ir borrando semejante imagen de su mente. Menos interés
despiertan algunos secundarios de la narración, especialmente
los amigos de Andrea, todos ellos demasiado arquetípicos.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "El Diablo viste de Prada" - Copyright ©
2006 Fox 2000 Pictures. Distribuida en España por Hispano
Foxfilm. Todos los derechos
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