CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Muy mal le
han ido las cosas a M. Night Shyamalan
en su nueva andadura con la Warner tras abandonar Disney,
compañía con la que estrenó una serie de éxitos que le ayudaron
a cimentar su carrera ("El sexto sentido", "El protegido", "Señales"
y
"El bosque"). "La
joven del agua" costó más de setenta millones de dólares, pero
rebasó por muy poco los cuarenta en los Estados Unidos,
convirtiéndose en el primer gran fracaso comercial de este
cineasta desde 1999. Parte de la culpa de ello la tiene su mala
promoción, comenzando por un «teaser» que nos intentaba vender
la película como si de un idílico cuento de hadas se tratara
para, posteriormente, toparnos con un tráiler en el que se nos
decía todo lo contrario, esto es, que nos hallaríamos ante otro
largometraje de terror del realizador que descubrió a Haley Joel
Osment.
Una muestra
de la desesperación de su distribuidora, que seguramente no
sabía qué hacer con semejante producto y optó por lo más fácil,
esto es, hacerle creer al público que otra vez se iba a
encontrar con la típica cinta de miedo, suspense y sorpresas de
Shyamalan. Nada más lejos de la realidad. Así, "La joven del
agua" nos presenta a Cleveland Heep, un hombre cualquiera que
trabaja en un edificio de apartamentos, dedicándose a contentar
a los variados inquilinos que residen en el lugar. Su monótona
vida cambia de forma repentina cuando se encuentra con una joven
que sale de la piscina común, descubriendo que se trata de una
ninfa a la que ha de ayudar a regresar a su casa.
El
principal problema de la última obra de M. Night Shyamalan es un
fallo muy común en su filmografía, sólo que aquí se acentúa
todavía más: estirar un relato que funcionaría mejor si se
acortara. No obstante, y aun reconociendo que a buena parte
de los espectadores les resultará difícil conectar con la
historia, principalmente por el lento devenir de la misma, otros
se sentirán identificados con lo que están viendo, un cuento en
el que se insiste en la necesidad de creer, en aceptar como
válidas esas vías de escape que nos brinda la imaginación y
gracias a las cuales nos asomamos a otros mundos distintos al
nuestro.
Ahora bien,
por muy atractivo que nos resulte el contenido que se esconde en
la trama de "La joven del agua", en realidad ya ha sido
planteado con mayor fortuna en otros largometrajes. ¿Qué nos
queda entonces? Una película correcta y muy bien hecha pero
que posee un guión en el que no existe un equilibrio adecuado
entre los distintos elementos que lo componen. Eso es lo que
sucede, por ejemplo, con su humor, algo en lo que el responsable
de "Señales" nunca ha sido un maestro, todo lo contrario que
acontece con su puesta en escena, de tal modo que Shyamalan
continúa asombrándonos con la capacidad que tiene para elaborar
planos de una incuestionable belleza.
A los que no
se les puede poner ningún reparo es a sus intérpretes,
especialmente a su protagonista, un
Paul Giamatti en estado de gracia que ha conseguido
convertirse con toda justicia en uno de los actores más
reputados del momento. A su lado nos topamos con la joven y
ascendente Bryce Dallas Howard,
muy creíble en su papel de la grácil criatura de un universo
acuático. Hasta los secundarios, incluido el propio Shyamalan,
resaltan por su corrección, ayudando a que nos dejemos
arrastrar, siempre que así lo deseemos, por esta inocente fábula
a la que, a pesar de sus deficiencias, merece la pena darle una
oportunidad.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "La joven del agua" - Copyright © 2006
Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Blinding Edge
Pictures. Distribuida en
España por Warner Sogefilms. Todos los derechos
reservados.
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