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LA JOVEN DEL AGUA
(Lady in the water)


Dirección y guión: M. Night Shyamalan.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 110 min.
Género: Thriller fantástico, drama.
Interpretación: Paul Giamatti (Cleveland Heep), Bryce Dallas Howard (Story), Bob Balaban (Harry Farber), Jeffrey Wright (Sr. Dury), Sarita Choudhury (Anna), Freddy Rodríguez (Reggie), Bill Irwin (Sr. Leeds), Jared Harris, Mary Beth Hurt (Sra. Bell), Noah Gray-Cabey (Joey).
Producción: M. Night Shyamalan y Sam Mercer.
Música: James Newton Howard.
Fotografía:
Christopher Doyle.
Montaje: Barbara Tulliver.
Diseño de producción: Martin Childs.
Vestuario: Betsy Heimann.
Estreno en USA: 21 Julio 2006.
Estreno en España: 25 Agosto 2006.

CRÍTICA por Almudena Muñoz Pérez

  Sería una desfachatez que un crítico de cualquier tipo anunciara al comienzo de cada artículo la excesiva subjetividad de sus palabras, cuando ésta siempre se presupone. Sin embargo, éste es un caso especial porque M. Night Shyamalan es uno de los pocos directores capaces de crear actitudes encontradas y muy poca indiferencia. Quien suscribe se sitúa dentro del, desconozco si más numeroso o no, grupo de los simpatizantes. Por esa razón aviso desde las primeras líneas que muchos lectores defraudados por el director hindú pueden sentirse atónitos ante el inmenso apoyo que le presto. Y hasta aquí pueden leer.

 

  O relativamente, ya que la más sorprendida por “La joven del agua” ha sido la arriba firmante, todavía incapaz de creerse que una de sus películas le provocase, de entrada, cierta indiferencia. Porque ya empezaba a pensar con gran alegría que Shyamalan era un pesimista elegante, sin el cinismo y las escandaleras grotescas tan propias de nuestro tiempo. El fraude que tantos espectadores vieron en las cintas posteriores a “"El sexto sentido" se debía a una errónea estrategia publicitaria que en “La joven del agua” se ha solventado con el subtítulo de “A bedtime story”, aunque con ello se sume a las habituales malas críticas la desastrosa taquilla. No hay más vuelta de tuerca: “La joven del agua” es tan propia de Shyamalan como ajenos sus propósitos para un público acostumbrado al envoltorio del susto y la criatura sobrenatural. Dos elementos que vuelven a estar presentes en su nueva fábula, recipiente de todo lo bueno y todo lo malo acumulado en la corta trayectoria del director, y que sabe ver y contar mejor que nadie cuáles son sus defectos y sus virtudes, luciendo ambos con un valor y un orgullo envidiables.

  Uno de los personajes de la película –y como es obvio, un crítico de cine– afirma que “No queda ni un atisbo de originalidad en el mundo”. Contra un lema tan arraigado entre sus detractores, Shyamalan lucha con sus armas más fuertes: lo fantástico que irrumpe sin sentido en el esquema cotidiano, esta vez una ninfa o narf que debe cumplir una misión en un microcósmico complejo de apartamentos antes de que un lobo gigante o scrunt impida la restauración del orden. A partir de esta premisa se esboza un relato sin las grandes sorpresas que el espectador medio espera, que se diluye con calma y preocupándose más por temas como el choque cultural o el abandono de la justicia –situaciones extrapolables a cualquier país olvidado por los organismos internacionales– que por ofrecer cuadros terroríficos típicos. Si bien las marcas de la casa se repiten como los traumas de un niño incapaz de crecer dentro del cine: el protagonista principal, Cleveland Heep (Paul Giamatti) es una cara más del dado que componen los anteriores héroes de Shyamalan; los personajes se plantean sus creencias, imaginarias en lugar de las religiosas de "Señales"; los inocentes juegan el papel más relevante en la disolución de los miedos adultos; y, por último, la más clara y bienvenida, la correspondencia entre forma y fondo gracias a la virtuosa cámara de Shyamalan, capaz de comprimir información en cada fotograma, como una pequeña historia que revela un nuevo detalle del relato. A estas alturas debería sonar a obviedad que Shyamalan es un gran narrador audiovisual, aunque algunas veces, incluida esta joven del agua, el contenido deje que desear. Sin desprenderse de una gelidez poco característica en los cuentos de hadas, “La joven del agua” transmite una tristeza absoluta en cada plano cerrado, cada enfoque y cada color, hasta el punto de que ni una fiesta puede animar la apagada vida que llevan sus personajes y que se refleja en sus jardines, sus puertas y sus habitaciones. Un estilo muy propio y que debería ser valorado más que nada en esta época de proyectiles cruzados y de recaudaciones que destrozan talentos.

  Al igual que en ese irregular pero hermoso canto sociopolítico que fue "El bosque", “La joven del agua” se asoma como la contrautopía del hombre moderno incapaz de escapar de una realidad hermética, pero termina escondiéndose bajo la alfombra de la esperanza más cálida y también más ingenua. Y por aferrarse a ella olvida apagar varias estufas: los trucos del horror básicos que se encargan de los sustos correspondientes, algunos, como el primero, hasta risibles; la estructura predecible de los personajes, aunque en la trama haya un llamamiento al abandono de los prejuicios y las clasificaciones humanas; el abuso de las criaturas y, sobre todo, su revelación, un fallo que estropeaba por completo a “Señales” y que entorpecía a “El bosque”; aparte de un humor llano, inaudito en las películas de Shyamalan, y que añade a la historia más cotidianidad que ritmo.

  “La joven del agua” nada de un lado para otro sin decantarse por ninguna esquina de la piscina: entre lo infantil, lo mágico, lo romántico, lo terrorífico y lo simbólico se forma un revoltijo sin la determinación de películas anteriores, pero aun así cargado de poesía para quien quiera leerla, para quien incluso viendo “Señales” como su obra menor –esta servidora–, sea capaz de encontrar en ella magníficos planos y rotundas palabras. Lo mejor de “La joven del agua”, aparte de pronunciar sin temblor sus intenciones, es su condición auténtica del género, de lo que el fantástico siempre ha sido y debería ser ahora: no un cúmulo de sobresaltos y asombros de último minuto, sino la única forma de que el hombre pueda criticar su mundo sin represalias y asustarse de las realidades que nunca afirmaría estando despierto, y del modo más lírico, evasivo, certero y universal posible. Porque de palestinos e israelíes, israelíes y libaneses, sólo entienden y quieren entender unos pocos, pero de ninfas, lobos feroces y hombres-árbol sabemos todos.

Calificación:


Imágenes de "La joven del agua" - Copyright © 2006 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Blinding Edge Pictures. Distribuida en España por Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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