CÓMO SE HIZO
"¡MARCHANDO!"
Notas de producción © 2006
Aurum
Propinas mezquinas, clientes
exigentes, chismorreos continuos y humillaciones a ambos lados
de la barra – cualquiera que haya vivido la experiencia de
servir mesas podrá reconocer los numeritos que tienen lugar en
el ShenaniganZ. Para el grupo de actores de la comedia de Rob
McKittrick, el hecho de interpretar a un grupo de camareros
frustrados no supuso para nada un gran problema. Como muchos
otros actores, la mayoría de ellos había experimentado el oficio
de primera mano.
“Trabajé como
camarero en un restaurante en Connecticut y lo cierto es que
odio cada minuto que pasé en su interior,” admite Justin Long,
quien interpreta a Dean, un camarero frustrado y a punto de
perder la paciencia en su trabajo. “Era tan mal camarero que
parece irónico que esté interpretando a uno bueno en
MARCHANDO... Realmente no me siento identificado para nada”.
“Durante mis
años universitarios, estuve trabajando en el restaurante de una
residencia de jubilados,” recuerda Anna Faris. “Me pagaban a
5,70$ la hora sin propinas, y tenía que hacer cosas extrañas
como limpiar el frigorífico de la manteca. A estos ancianos les
encantaba la manteca”.
“En único
restaurante donde he trabajado es en mi propia cocina,” comenta
Luis Guzman. “Puedo cocinar cualquier cosa. Y no se me caen los
bistecs al suelo y los vuelvo a poner en la sartén, como ocurre
en la película”.
Faris
confiesa: “Una vez, tomé el pedido de un entrante para cuatro
personas y cuando volví a la cocina, miré la nota y vi que había
hecho garabatos,” dice. “No tenía ni idea de lo que la gente
había pedido, y sólo recuerdo que comencé a transpirar un sudor
frío. Creo que lo dejé justo después de eso”.
No nos
sorprenderá saber que el guionista/director Rob McKittrick fue
en una ocasión como uno de los personajes perdidos de MARCHANDO…
Trabajó durante años en un restaurante de Orlando, Florida, muy
parecido al ShenaniganZ, y su experiencia le proporcionó la base
para la película.
“Tenía 23
años. Lo único que tenía era el título del instituto y,
básicamente, estaba destinado a convertirme en un perdedor,”
recuerda McKittrick. “Pero después de trabajar en unos cuantos
restaurantes, me di cuenta de que el mismo prototipo de personas
seguían apareciendo en todas partes: la maître con quien todos
desean acostarse, el gerente pelota y la camarera quemada.
Comencé a ver las posibilidades de poder reflejar este mundo a
través de un guión”.
Admirador de
películas como Clerks y Dazed and Confused, McKittrick escribió
el guión para MARCHANDO… con el objetivo de poder rodarla con un
presupuesto muy bajo. Se asoció con un productor local al que
conoció mientras servía mesas, reunió aproximadamente 20.000$, y
comenzó a planificar su producción. Pero Hollywood comenzó a
llamarle – y McKittrick empezó un largo proceso de espera.
“Mandé el
guión a todo aquel que estuviera dispuesto a leerlo y me reuní
con cualquiera que pareciera remotamente interesado”, incluyendo
una reunión con un productor local que operaba en la Universal
de Orlando. La reunión “transcurrió penosamente,” pero cuando
estaban saliendo de la oficina, su socio comenzó a flirtear con
la recepcionista. Resulta que la recepcionista había estudiado
en el mismo instituto que Jeff Balis (Project Greenlight), así
que ella le envió el guión y la productora de Chris Moore se
interesó. Eventualmente, el guión de McKittrick aterrizó en el
despacho de un agente y Artisan Entertainment mostró interés.
Durante dos años, el guión cayó en el olvido, hasta que
posteriormente se vio inmerso en un proceso legal de Artisan, y
finalmente, pasó a ser vendido a Lions Gate Films.
Ahora, siete
años más tarde, McKittrick ha hecho finalmente su debú como
director con un equipo inmejorable de actores. “Este es sin duda
el mejor reparto”, dice Ryan Reynolds, que interpreta a Monty,
un camarero sarcástico y sin ambiciones. “Puedes quedarte con
cualquiera de las interpretaciones, porque todas están bordadas.
Es un conjunto increíble, sin puntos débiles. Creo que nunca he
experimentado eso en una película”.
“Uno de los
grandes aciertos de esta película radica sin duda en el reparto
que consiguió Rob,” dice Long. “Sientes que creces cuando estas
rodeado de gente así. Te hace mejor”.
Reynolds se
unió a MARCHANDO… hace tres años cuando estaba acabando Van
Wilder Animal Party. Desde esa película, Reynolds ha emergido
como una estrella creciente, con papeles memorables como en
Blade: Trinity y La morada del miedo; y se mantuvo fiel al
proyecto de McKittrick a pesar de su tardanza en desarrollarse.
“Ryan leyó el guión y le encantó el papel. Y se mantuvo fiel a
él todo el tiempo,” dice McKittrick. “No puedo agradecérselo lo
suficiente”.
“Pasé tres
años trabajando en esto junto a Rob, y mereció la pena,” dice
Reynolds. “Creo que hemos hecho una película increíble”.
El papel de
Monty, un perdedor encantador e incorregible pelota, parece
hecho a la medida del sarcasmo cortante de Ryan. Aún después de
siete años trabajando juntos en el personaje de Monty,
McKittrick se sintió abrumado por la interpretación de Reynolds.
“Ryan es Monty,” confiesa el director. “O bien interpretaba la
escena exactamente como yo me la había imaginado en mi mente, o
bien lo hacía aún mejor. Es la persona con la que se trabaja con
mayor facilidad que conozco”.
“Ryan es uno
de mis amigos favoritos. Es mucho más agradable que Monty; sin
embargo, comparten esa idiosincrasia masculina…,” dice Faris.
“Continuamente está aportando cosas al papel e improvisando de
forma divertidísima. Es muy profesional. Trabaja duro. Siempre
es un placer trabajar con él”.
Long, por su
parte, añade: “Ryan aporta un ritmo natural y cómico a todo lo
que hace. Es como si el papel hubiese sido escrito para él. Lo
interpreta a la perfección”.
Al igual que
Reynolds, Anna Faris leyó el guión hace años y se unió al
proyecto sobre la base de la obra de McKittrick. “Pensé que el
guión era realmente obsceno pero a la vez muy real,” dice.
“Pensé que era ese tipo de cosas con las que la gente se
identifica”.
A Faris se le
asignó originalmente el papel de Amy, la novia de Dean,
interpretado en la película por Kaitlin Doubleday. Pero tres
años más tarde, cuando la película entró en su fase de
producción, Faris convenció a McKittrick para que le diera el
papel de Serena. “Durante ese periodo había interpretado a un
gran número de chicas buenas,” dice Faris. “Y realmente me
apetecía interpretar a una chica dura, fresca y con carácter; y
aprender a fumar”.
“Al principio
no estaba muy seguro porque Anna no era muy conocida por
entonces, y ninguno de nosotros la había visto interpretar ese
tipo de papeles anteriormente,” recuerda McKittrick. “Después de
ver Lost in Translation, realmente me convenció. Me parecía bien
tenerla frente a Ryan, y lo hizo de maravilla”.
Conocido por
su faceta cómica en personajes de películas como Cuestión de
pelotas, Justin Long se mostró escéptico a la hora de
interpretar a Dean, el hombre tranquilo con una conciencia
revuelta. “Tuve que agobiarle y convencerle para que lo
hiciera,” dice McKittrick. “Y me alegro de haberlo hecho porque
sinceramente, es perfecto. Dean es un personaje duro de
interpretar porque el papel puede llegar a ser un tanto
cargante. Quería a alguien que se le pareciera intrínsicamente y
que tuviera golpes cómicos”.
Dean se
encuentra en mitad de una crisis, y sabe que su vida no va a
ninguna parte, pero aún tiene que dar un último paso hacia
delante. “Su vida es inestable,” dice Long. “Todos pasamos por
ese tipo de rachas en nuestras vidas, normalmente a los
veintitantos años, o bien cuando has terminado el instituto, o
si ni siquiera has ido y implemente no sabes lo que quieres
hacer con tu vida. Tu vida pende de un hilo. Es un tema muy
sugerente para ser relatado”.
Para Long, el
interpretar a un hombre honrado fue una nueva experiencia, y no
siempre fácil. “A veces me tenía que cortar,” dice Long. “Tenía
que contenerme y dejar que las otras personas hicieran las tomas
del escupitajo y del tropiezo. A veces resultaba duro pasárselo
a la gente.” Añade McKittrick: “Ha sido una existencia
tormentosa tener que interpretar a un hombre leal rodeado de un
montón de actores brillantes. Pero al final, su frustración se
reflejó en el personaje, así que su pérdida fue para mí un
beneficio. Jeje”.
MARCHANDO…
tiene un montón de gags repugnantes, y los más memorables tienen
que ver con “el juego”, un concurso al estilo fraternidad en el
que participan los chicos del restaurante. “Si muestras tus
genitales a otra persona y desafortunadamente esa persona los
mira, es como si le dieras una patada en el culo,” explica
Reynolds. “Es bobo y repugnante, pero realmente divertido”.
Tan divertido
que el reparto y el equipo no tardaron en hacer su propia
versión fuera de cámara de “el juego”. “Mis ojos están libres de
espanto y nada les puede asustar, porque han visto cosas
terribles,” informa Reynolds. “Fue como el Vietnam de los
genitales”.
“El juego”
introduce algo nuevo de lo que ha carecido la cultura
americana”, dice Luis Guzman, que interpreta a Raddimus, un
cocinero que también resulta ser el participante más entusiasta
de “El Juego”.
“Para serte
honesto, no estaba seguro si el tema de los genitales se
mostraría en pantalla,” admite Long. “Pero luego, vi a Luis
Guzman haciéndolo, y pensé, “Bueno, pues ya está.” Era como la
comedia instantánea. Luis podía leer la guía telefónica, y aún
resultaba divertido”.
Guzman, que
fue la primera y única elección de McKittrick para el papel, se
comprometió con el proyecto desde el momento en que leyó el
guión. “Le estoy agradecido a Rob por escribir esto, y por
permitirme explorar ciertas partes de la anatomía masculina,”
dice Guzman. “Sólo te recomiendo que te asegures de tener una
bolsa de papel marrón a tu lado cuando estés viendo la
película”.
La producción
tuvo lugar en Nueva Orleáns con una duración de solamente
veintitrés días, un rodaje apretado que requirió que McKittrick
estuviera especialmente organizado.” Hacíamos un listado de todo
lo relacionado con el rodaje, diseñábamos diagramas de los
movimientos de cámara, y los exponíamos para que todo el mundo
tuviera acceso a ellos. Todo debía estar planificado porque de
otra forma, no se habría conseguido,” dice el director.
“Rob estaba
increíblemente preparado,” dice Faris. “Nos condujo muy bien
como unidad que éramos. Parecíamos una maquina bien engrasada”.
“Era muy
ofensivo, verbal y físicamente,” dice Long sonriendo. “En serio,
estaba realmente impresionado por como Rob mantenía la calma
durante todas las tomas. Comenzó con una gran energía y pensé
que según nos fuésemos acercando hacia el final, con la presión
de seguir la planificación fijada, llegaría un momento en que se
sintiese agobiado. Pero no fue así; mantuvo la calma y el
control hasta el final”.
Dice Faris,
“Algunas veces, es duro trabajar con los guionistas/directores
porque su visión de la película es muy cerrada. Sin embargo, Rob
nos animaba y era mucho más flexible. Confiaba en sus actores
sin dudarlo”.
La
tranquilidad en el set fue lo más destacado del rodaje para Luis
Guzman. ¿Y el punto débil? “Conocer a Rob,” dice Guzman. “Me
decepcionó bastante. Creía que iba a conocer a alguien elegante
y con buen gusto en el vestir. Y sin embargo, tenía el aspecto
de un repartidor de comida. Creo que no se cambiaba de
calcetines”.
“McKittrick
es un narcisista, y un genio calvo con sobrepeso,” añade Long.
Cuando McKittrick oye estas inyecciones de cariño, lo único que
hace es sonreír, ya que está acostumbrado a este tipo de elogios
por parte de sus actores. “¿Justin dijo eso de mí? Creo que
finalmente está intentando provocar esa risa que no tuvo ocasión
de provocar en el set. Eso es cariñoso”.
Por lo que
cuentan todos, la diversión continuaba mucho después de cada
jornada de rodaje, con los actores y el equipo disfrutando de la
vida nocturna de Nueva Orleans. “Ha sido la vez que mejor me lo
he pasado en el lugar de rodaje. No te miento,” comenta Faris.
“Me pareció estar en un campamento de verano para adultos.
Aunque algunas veces, me sentía como la abuela del grupo”.
“La
experiencia en el set era realmente como esos lazos que forjas
cuando estás trabajando en un restaurante. Estábamos todos en el
mismo barco,” dice McKittrick, que está muy contento de haber
visto el fruto de este trabajo después de tanto tiempo y
esfuerzo. “Sinceramente, creo que nadie mirará hacia la mesa de
un restaurante con más cariño que yo. Después de todo, me ha
dado esta carrera”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "¡Marchando!" - Copyright © 2005 Lions
Gate Films, Element Films, Eden Rock Media, Wisenheimer Films y
Lift Productions. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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