CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Seguramente
muchos de ustedes habrán comprobado que, cuando se estrena una
película polémica, determinados colectivos aprovechan la ocasión
para denunciar, quizás con excesivo celo, que los contenidos de
la misma ridiculizan a sus integrantes. Pues bien, menos mal que
"¡Marchando!" no arrasó en la taquilla norteamericana cuando se
estrenó en el otoño de 2005, puesto que no tengo la menor duda
de que, si hubiera alcanzado cifras estratosféricas, las
protestas de unas cuantas asociaciones de camareros hubieran
aparecido de forma frívola en unos cuantos medios de
comunicación. En todo caso, no se puede afirmar que esta cinta
de Rob McKittrick fracasara
en Norteamérica, puesto que, con un irrisorio presupuesto de
tres millones de dólares, recaudó en dicho mercado alrededor de
dieciséis.
Su historia
se desarrolla en ShenaniganZ, un restaurante en el que trabajan
gentes de muy diversa personalidad. Por un lado nos encontramos
con Dean, que se siente frustrado por no acabar sus estudios
universitarios, especialmente si tenemos en cuenta que su madre
se lo recuerda una y otra vez. Por el contrario, Monty acepta lo
que tiene e intenta disfrutar de la vida al máximo, participando
en todo tipo de jolgorios y vanagloriándose de su éxito con las
chicas. Serena y Amy son también muy distintas, contraponiéndose
el descaro de la primera frente al comportamiento algo más
comedido de la segunda. Naomi es la histérica del grupo, Calvin
un hombre atormentado por una fobia (no puede orinar en baños
públicos), Raddimus un jefe de cocina un tanto extravagante,
Bishop un cocinero al que todos piden consejo y Mitch un novato
que, al igual que el espectador, va conociendo a los diversos
personajes que se dejan ver por el relato.
Por mucho que
su director y guionista quiera vendernos este largometraje como
una manera de entender cómo es la vida dentro de un restaurante,
situando una línea que separa a los clientes, en teoría unos
privilegiados, y a los trabajadores del restaurante,
supuestamente unos fracasados, en realidad lo que ha
confeccionado es una película repleta de instantes
intrascendentes, una obra en la que el mal gusto se adueña de la
mayor parte de sus minutos y en la que sus gags no son muy
distintos a los que con demasiada frecuencia nos topamos en no
pocas producciones destinadas al público adolescente.
En
definitiva, "¡Marchando!" no funciona ni como una comedia ni
como una descripción de lo que son los entresijos de un
restaurante, siendo en realidad otra de esas bufonadas que
pretenden llamar la atención del público con pasajes chabacanos
y situaciones delirantes. Se le puede reconocer al director
cierto oficio a la hora de mover la cámara, pero es algo que no
sirve de nada si luego tenemos que aguantar un libreto en el que
los personajes no importan, pues son meras caricaturas con las
que es difícil identificarse (tan sólo Dean, interpretado por un
sorprendentemente correcto Justin Long,
se podría salvar de la quema).
Ahora bien,
lo que es una auténtica tortura es tener que soportar a lo largo
del filme a alguien como Ryan Reynolds,
quien ya ha demostrado en anteriores ocasiones que es un pésimo
actor cómico. La manera en la que declama sus diálogos y, sobre
todo, los gestos que hace con su cuerpo, exentos de cualquier
tipo de gracia, prácticamente provocan vergüenza ajena. De
hecho, casi hace que otros colegas de profesión, caso de Jim
Carrey o Mike Myers, parezcan genios del humor.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "¡Marchando!" - Copyright © 2005 Lions
Gate Films, Element Films, Eden Rock Media, Wisenheimer Films y
Lift Productions. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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