CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Aunque yo nunca he trabajado en el negocio de la
restauración, varios amigos lo han hecho, y de sus
conversaciones he aprendido la valiosísima lección que pretende
enseñarnos la película "¡Marchando!": siempre hay que ser amable
con los camareros.
El argumento
central de la película es muy tenue y se centra en el conflicto
que sufre el joven Dean (Justin Long):
ha sido camarero del restaurante ShenaniganZ durante varios
años, y finalmente se le ofrece un ascenso a asistente
administrativo; monetariamente le conviene aceptarlo, pero
también lo atrapará para siempre en un trabajo que odia... ¿qué
decidirá? Paralelamente a ese argumento vemos la inducción de un
nuevo empleado al microcosmos del restaurante, donde los
camareros consideran a los clientes como víctimas y donde el
gerente no se da cuenta de su posición como el foco de la burla
de sus empleados.
Sospecho que
el director y guionista Rob McKittrick
se inspiró en experiencias propias para escribir las andanzas de
los camareros, pero la estructura y tono de “¡Marchando!” tiene
clara influencia de "Clerks", la legendaria ópera prima del
genial Kevin Smith. No obstante, en vez de mostrar un día en la
vida de dos empleados de mostrador, McKittrick nos lleva a la
cocina de un moderno restaurante, donde los empleados hacen lo
posible por aliviar la desilusión que les causa su trabajo por
medio de travesuras, bromas constantes... y las asquerosas
venganzas que toman contra los más odiosos clientes que reciben.
Indudablemente "¡Marchando!" es una comedia profundamente
grosera y vulgar, pero por debajo de su escatológico humor y
bobas gracejadas hay una veta de amarga realidad que acentúa el
humor y lo hace mucho más cínico. Simplemente las
personalidades de los bien concebidos personajes se encargan de
trasmitir una buena parte del humor, pues están fundamentados en
arquetipos fácilmente reconocibles, pero exagerados en la
proporción suficiente para hacerlos hilarantes. Así tenemos al
cínico líder Monty, interpretado por
Ryan Reynolds; al filosófico lavaplatos Bishop (Chi
McBride) y a la fúrica Naomi (Alana
Ubach), cuyos violentos cambios de humor parecerán
perfectamente naturales a quien haya desempeñado un trabajo que
deteste. También merecen mención Luis
Guzmán como el perverso cocinero y
John Francis Daley como Mitch, el nuevo empleado que
mira con enmudecido horror su nuevo lugar de trabajo, hasta que
finalmente explota con un brillante parlamento que analiza con
gran precisión las motivaciones de sus colegas.
Quizás estoy
examinando con demasiado detalle una simple comedia que gasta
gran parte de su tiempo buscando situaciones donde sus
personajes puedan exhibir sus genitales (aunque pocas veces los
vemos en cámara, afortunadamente). Pero creo importante
establecer que encontré real ingenio por debajo de la
vulgaridad, por no mencionar una profunda amargura que casi
bordea en la melancolía. Creo que es raro encontrar una comedia
moderna que funcione en varios niveles, y aunque sospecho que
mucha gente no logrará ver más allá de los crasos chistes,
conviene saber que hay un trasfondo de ideas que, en mi humilde
opinión, eleva la categoría de la película. Y, sobra decirlo,
creo que "¡Marchando!" podría funcionar como una maravillosa
catarsis para empleados de la industria restaurantera con años
de ira y frustraciones reprimidas. Descansen; ya encontraron
una voz que los entiende.
Calificación:
    
Imágenes
de "¡Marchando!" - Copyright © 2005 Lions
Gate Films, Element Films, Eden Rock Media, Wisenheimer Films y
Lift Productions. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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