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PASADO DE VUELTAS
(Talladega nights: The ballad of Ricky Bobby)


Dirección: Adam McKay.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 105 min.
Género: Comedia, deporte.
Interpretación: Will Ferrell (Ricky Bobby), John C. Reilly (Cal Naughton Jr.), Sacha Baron Cohen (Jean Girard), Gary Cole (Reese Bobby), Michael Clarke Duncan (Lucius Washington), Leslie Bibb (Carley Bobby), Jane Lynch (Lucy Bobby), David Koechner (Herschel), Amy Adams (Susan), Ian Roberts (Kyle).
Guión: Adam McKay y Will Ferrell.
Producción: Jimmy Miller y Judd Apatow.
Música: Alex Wurman.
Fotografía:
Oliver Wood.
Montaje: Brent White.
Diseño de producción: Clayton R. Hartley.
Vestuario: Susan Mattheson.
Estreno en USA: 4 Agosto 2006.
Estreno en España: 18 Agosto 2006.

CÓMO SE HIZO "PASADO DE VUELTAS"
Notas de producción © 2006 Sony Pictures

La idea para Pasado de vueltas es creación de los coguionistas Will Ferrell & Adam McKay, que llevan trabajando juntos desde que se conocieron en el escenario de “Saturday Night Live” —donde Ferrell era un miembro novato del reparto y McKay un guionista del show— hace casi diez años. Su colaboración continuó después de dejar el show, más recientemente en la escandalosa parodia de presentadores de los 70, Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (producida por Judd Apatow, que también produjo Pasado de vueltas). Durante años había estado corriendo por sus mentes una comedia sobre NASCAR. “Will y yo hablamos sobre NASCAR mientras él hacía Elf”, recuerda McKay. “Estábamos en la ciudad de Nueva York y él estaba decidido a tomarse un descanso antes de empezar a trabajar en Anchorman. Nos dimos cuenta de lo fascinante que se había convertido el mundo de NASCAR. Es titánico. Ni siquiera éramos grandes fans de NASCAR en ese momento, pero en cuanto empezamos a seguirle la pista, nos vimos absorbidos por el fenómeno”.

 

  Jimmy Miller, productor de Pasado de vueltas, fue el primero en invitarlos a una carrera NASCAR en Fontana, California, donde experimentaron las emocionantes imágenes, olores y sonidos de una prueba NASCAR.

  “En cuanto oímos el rugir de los motores supimos que aquí había algo sobre lo que hacer una película”, dice McKay. “Había mucho público —como una ciudad, con campistas y fogatas fuera de cada carrera. Me dijeron que durante la carrera de Talladega (la UAW-Ford 500 en el Superspeedway de Talladega) todos los años, el circuito se convierte en la segunda ciudad más grande de Alabama”.

  Ferrell es aficionado a los deportes desde hace mucho tiempo y estudió información deportiva en la University of Southern California antes de escoger su carrera en la actuación. Aunque ya sabía lo que eran las carreras de coches, nunca había estado en una antes de ese profético día en Fontana.

  “Sabía bastante sobre NASCAR porque había subido en popularidad”, dice Ferrell. “Conocía a algunos de los mejores pilotos y conocía bastante bien el deporte. Pero nunca comprendí la intensidad de todo esto hasta que empezamos a escribir el personaje de Ricky Bobby. El reto para nosotros llegó a ser escribir una película que fuera al mismo tiempo una comedia y una película de carreras, porque realmente queríamos que el público experimentara la fascinante reacción que nosotros habíamos experimentado viendo estos coches volar por la pista a más de 300 km/h".

  El personaje de Ricky Bobby le debe mucho a las películas clásicas de deportes. “Ricky es un personaje típico de película de deportes”, exclama Ferrell. “Viene de unos inicios humildes y, siendo niño, disfrutaba de la necesidad de la velocidad. Su lema llegó a ser 'Si no eres el primero, eres el último" —algo que su padre le enseñó cuando era pequeño. Eso significaba ganar o tener un accidente, una actitud de ir al límite que al final le llevaría a su perdición”.

  “En cuanto Will apareció con la voz para Ricky, me quedé enganchado”, dice McKay. “Entonces le dije que parecía que los dos próximos años de nuestras vidas los pasaríamos tratando con coches de carreras”.

  Ferrell y McKay siguieron asistiendo a pruebas NASCAR, y llegaron a hacerse amigos de pilotos como Dale Earnhardt, Jr. y Jimmie Johnson.

  A medida que el proyecto empezó a tomar forma, la participación de la organización de NASCAR empezó a ser una realidad, lo que dio a los cineastas la posibilidad de rodar en los boxes y en los garajes de algunos de los circuitos más populares de los Estados Unidos. "Fuimos muy afortunados al conseguir que NASCAR se involucrase en la película", dice el productor Judd Apatow. “Les enseñamos el guión al principio y esperamos que subieran a bordo. Si no lo hubieran hecho tendríamos que haber creado una nueva liga de carreras. Pero lo aceptaron y estábamos encantados de que NASCAR tuviera sentido del humor y que nos permitieran ser parte de su mundo. Durante el rodaje, ocasionalmente algún tipo de NASCAR nos lanzaba una broma mejor de la que teníamos, y nos sentíamos avergonzados de que fueran capaces de pilotar coches a 240 km/h y encima fueran más divertidos que nosotros”.

  Los ejecutivos de NASCAR, Richard Glover y Sarah Nettinga llegaron a involucrarse estrechamente en la película y controlaron la precisión del diseño y del contenido, además de facilitar el acceso a las carreras reales al equipo de producción. El diseñador de producción Clayton Hartley, que también trabajó en Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, se unió a la diseñadora de vestuario Susan Matheson para asegurarse de que los escenarios, los coches y los uniformes (llamados "trajes ignífugos") estaban en conformidad con los pilotos y las pruebas NASCAR reales.

  “NASCAR aprobó nuestros patrocinadores de los coches de nuestros pilotos ficticios”, dice Clayton Hartley, quien previamente había hecho el diseño de producción para películas como American Wedding y Kicking & Screaming, "como el coche de ficción de Terry Cheveau, un Laughing Clown Malt Liquor de 1996, además del contemporáneo Wonder Bread/POWERade contemporáneo con el número 26 de Ricky Bobby, el Old Spice con el número 47 de Cal Naughton, Jr. y el Perrier con el número 55 de Jean Girard. También sabíamos que teníamos que aportar diseños para todos los coches e incluso comprarlos. Contratamos al diseñador de NASCAR, Sam Bass para que nos ayudara a refinar nuestro aspecto para que pareciera real".

  El coordinador de dobles, Andy Gill, que ya había trabajado con NASCAR en Herbie: Fully Loaded, estaba preparado para volver a trabajar estrechamente con NASCAR para conseguir el realismo necesario para las emocionantes carreras de Pasado de vueltas, además de las impactantes colisiones que aparecían en el guión.

  “Había trabajado en el mundo NASCAR y comprendía su alto nivel de implicación”, dice Gill, que había trabajado previamente como coordinador de dobles en películas como Bad Boys™ II y Pearl Harbor. “Se involucraron mucho en todos los aspectos de la película. No puedes colocar ahí cualquier coche y esperar que quede bien. Tiene que tener el aspecto adecuado para el modelo adecuado. Todos los diseños y todos los anuncios de los patrocinadores tenían que estar en los lugares adecuados. Ese nivel de coordinación hubiera sido imposible al trabajar con 35 coches que chocaban constantemente”.

  Con NASCAR en el proyecto, los productores Apatow y Miller y el productor ejecutivo David Householter consiguieron asegurar las localizaciones y el reparto de la película. Charlote, Carolina del Norte, con su majestuoso Lowe’s Motor Speedway, fue elegida como localización principal de la película, además del Talladega Superspeedway de Alabama.

  “Las secuencias que tomas en una carrera real no se pueden recrear de otra manera”, dice Gill. “Tienes los coches, los motor homes, los vehículos de apoyo. Está todo ahí, esperándote en el circuito. Y cuando llega el público, todo cobra vida. No puedes aspirar a recrear esto por ti mismo”.

  Ya estaban confirmadas las localizaciones auténticas. Ahora los cineastas dirigieron su atención en contratar un reparto cómico fuerte. Como en Anchorman, el director McKay y la estrella, Ferrell, planearon rodar todas las variaciones improvisadas en sus escenas guionizadas que tuvieran tiempo a hacer. “En una comedia típica, debes hacer una escena tal y como está en el guión el 90 por ciento del tiempo", explica Ferrell. "Y puedes hacer una o dos tomas para divertirte fuera de guión. En nuestras películas, sólo hacemos una toma del guión y empezamos desde ahí. Muchos actores no están acostumbrados a trabajar de esta manera y algunas veces ven la improvisación como una carga. Pero en cuanto se meten en la vorágine, se convierte en un proceso realmente divertido".

  Con eso en mente, algunos de los actores elegidos para la película tenían experiencia en la improvisación. Actores como Jane Lynch, Ian Roberts y Jack McBrayer habían hecho trabajo de improvisación en Chicago’s Second City. Otros, como Gary Cole y Michael Clarke Duncan, también habían actuado en el teatro de Chicago.

  Sacha Baron Cohen, que interpreta al exuberante piloto francés Jean Girard, no era ajeno a la improvisación, al ser el núcleo de su popular serie de HBO, "Da Ali G Show".

  “Creo que la forma de trabajar de Adam y Will es brillante", dice Baron Cohen. "Will es un improvisador fantástico. Tiene la habilidad de llevar cualquier escena en una dirección totalmente diferente. Es muy serio y siempre está tan metido en el personaje que resulta muy fácil improvisar con él".

  Dos actores que sorprendentemente tenían mucho talento en la improvisación fueron el nominado al Oscar (por Chicago), John C. Reilly y la ex modelo Leslie Bibb, que actualmente es actriz regular de la popular serie de televisión “Crossing Jordan”.

  “Ya le habíamos ofrecido a John un papel en Anchorman, pero no pudo aceptarlo porque se había comprometido con Martin Scorsese en El Aviador", recuerda McKay. “Era muy divertido, todos nos reímos mucho. Así que cuando escribió esta película, sabíamos que teníamos que encontrarle un papel. Es increíble, una revelación. Estábamos sorprendidos por lo bien que hizo la improvisación”.

  Bibb también llevó el clima desenfadado de la improvisación al escenario. Aunque había hecho varias películas, ésta fue la primera que le permitió mostrar sus dotes cómicos. "Leslie lo hizo muy bien improvisando con Will, e inmediatamente supimos que era perfecta para el papel", dice McKay. "Pero el personaje de Carley Bobby es una rubia explosiva, y cuando Leslie leyó para nosotros no estaba vestida apropiadamente y llevaba el pelo corto. Cuando la vimos en todo su esplendor rubio, con las gafas de sol y los vaqueros ajustados, nos quedamos asombrados con la transformación. Posee esa rara combinación de talentos, una actriz con aspecto de estrella de Hollywood que puede crear un personaje fuerte y salir airosa de todos los momentos de improvisación que surgen a su alrededor. Es fantástica”.

  Al contrario de las otras estrellas, Bibb ya estaba conectada a las carreras NASCAR desde su niñez en Virginia. “Cuando era una niña, fuimos a las 500 millas de Daytona en Florida”, dice. “Recuerdo a mi madre haciéndose una foto con el ex campeón de NASCAR, Richard Petty. Estaba deslumbrada por Richard y por su coche azul desde ese momento. Aunque me convertí en fan de las carreras después de conseguir el papel para esta película. Ahora conozco todos los nombres de los pilotos y sus coches. Trabajar en los boxes y en los garajes fue muy excitante y peligroso al mismo tiempo".

  La preparación para rodar la película precisó que Ferrell, Reilly y Baron Cohen aprendieran lo básico del pilotaje de los coches reforzados con ruedas lisas capaces de alcanzar velocidades de casi 320 km/h en pista. Junto al director McKay, se hicieron una (esperamos) vuelta sin accidentes en el Lowe’s Motor Speedway para aprender a pilotar un coche en la pista. Con los instructores del Richard Petty Driving Experience, estos novatos de Hollywood pronto se encontraron tras el volante de un potente coche de carreras NASCAR.

  “Lo primero que hacen es dar una vuelta con un piloto real NASCAR a unos 290 km/h por la pista. Fue una de las experiencias más desagradable de mi vida", admite Baron Cohen.

  Después de la vuelta, se les pidió a los actores que se pusieran al volante. “Hicimos ocho o nueve vueltas siguiendo al coche de seguridad”, dice Ferrell. “Nos enseñaron como seguir la trazada en la pista, como tomar las curvas. Creo que iba a unos 220 km/h. Casi te quedas ahí pegado".

  Sin embargo, finalmente fue Reilly el que obtuvo el derecho a ser llamado “el actor más rápido del mundo”, según Ferrell. “Creo que John llegó a ir a 230 km/h. Nosotros tres sólo teníamos un objetivo: batir a Britney Spears, que una vez llegó a ir a 180 km/h. Afortunadamente, todos lo conseguimos”.

  McKay se fue con un respeto renovado por los pilotos de NASCAR tras su experiencia en el circuito". "Cuando oímos rugir esos motores, nos convertimos en gallinas asustadas", ríe. "Aunque cuando conseguimos pilotar, era estimulante tomar las curvas e inclinarse en un ángulo de 45 grados. Era como escalar una montaña —una locura realmente, porque te enseñan a acelerar en el peralte, pero tu instinto natural es frenar. La experiencia se llevó a la práctica cuando llegó el momento de ponerse el mono y rodar las escenas reales en la pista, en los garajes y en los boxes".

  El equipo de producción en el box estaba compuesto por Michael Clarke Duncan, David Koechner, Ian Roberts y Jack McBrayer, que asistió a la "escuela del box" para aprender como levantar los coches, cambiar las ruedas y repostar combustible en tiempo récord. Ferrell también se unió para aprender a ser un "jackman", la persona responsable de levantar los coches para el cambio de neumáticos.

  “Como jefe del equipo de boxes, todo lo que tenía que aprender era a decirle a los otros chicos qué hacer", dice Duncan, que interpreta al imponente Lucius Washington. “Yo llevaba pantalones cortos por la zona de repostaje dando órdenes, porque ese es mi trabajo. Aquellos chicos sudaban constantemente porque las ruedas pesaban unos 34 kg. Los equipos de los boxes reales de NASCAR son atletas —son jugadores de fútbol y de béisbol— contratados especialmente por su capacidad atlética".

  Tras unas cuantas horas de extenuante estudio, los actores fueron capaces de realizar una parada real en el tiempo, nada desdeñable, de 22 segundos. "Los equipos NASCAR reales pueden hacerlo en 13 segundos", admite Roberts, que interpreta al miembro del equipo de boxes, Kyle. "Aunque conseguimos rebajar el tiempo de parada a 22 segundos, en el mundo NASCAR real, esa parada tan larga probablemente nos costaría la carrera".

  “Realmente estaba impresionado por haber conseguido reducir el tiempo de parada a 22 segundos”, dice Ferrell. “Algunos pilotos me dijeron que los 22 segundos podrían valer en alguna división inferior como la serie Busch o las carreras ARCA, así que, de alguna manera, éramos realmente competitivos. Ahora puedo dedicarme a algo, si todo esto del cine falla”, reflexiona.

  NASCAR llegó muy lejos para garantizar a la producción el acceso total a los entresijos internos de sus circuitos y para garantizar la seguridad también. Se pedía a todo el mundo que llevara protectores para los oídos y les enseñaron a estar atentos a los coches a toda velocidad y a otros peligros que pueden suceder en una pista de carreras. La mayoría de las escenas en el Lowe’s Speedway y en el Talladega Superspeedway requirieron mucha paciencia porque la producción sólo tenía garantizado un espacio en unos boxes libres cuando un equipo había destrozado un coche o había explotado un motor y había sido eliminado de la competición.

  “Tuvimos mucha ayuda de NASCAR”, dice McKay. “Fueron muy receptivos y amables con nosotros de principio a fin. También nos ganamos a los propietarios de los equipos y a los pilotos. Sin ellos, nunca hubiéramos podido garantizar todo el acceso que tuvimos. Aun así, era difícil rodar en las carreras reales, porque teníamos que esperar para tener un garaje o un box. Y cuando quedaban disponibles, teníamos que encargarnos de tener a todo el mundo listo para rodar en cuanto se presentaba la ocasión”.

  El equipo de boxes de la película trabajó en los boxes reales durante las carreras en Lowe’s y en Talladega y rodaron muchos metros de la actividad en los garajes. Aunque la mayoría del diálogo fue unido más adelante por culpa del ruido ensordecedor, estas escenas permitieron a los cineastas captar la urgencia real de una auténtica prueba NASCAR.

  Durante el rodaje en los circuitos, la producción se mezcló con los equipos y con los pilotos reales de NASCAR, algunos de los cuales consiguieron pequeños papeles en la película. “Muchos de los pilotos vinieron a saludar”, dice Ferrell. “Y a menudo pedían salir en la película. Nos reunimos con mecánicos y con equipos de boxes auténticos, que fueron muy complacientes todo el tiempo que estuvimos en su territorio. Llegaron a apagar los motores en alguna ocasión para que pudiéramos hacer una toma. Fueron muy amables y muy generosos".

  “Los pilotos NASCAR hacen muchas entrevistas para televisión y mucha publicidad”, dice McKay. “Así que están relajados y son completamente naturales. Dale Earnhardt, Jr. tiene un momento en la película, al igual que Jamie McMurray. Dale era sorprendentemente divertido, también. Posee un gran sentido cómico. Me impresionó”.

  Rodar en el UAW-GM Quality 500 de 2005 en el Lowe’s Motor Speedway presentaba nuevos retos, ya que tenía lugar por la noche. Hizo falta tomar precauciones extra en las zonas de los garajes y en los boxes durante la carrera, y los miembros del reparto y del equipo tenían que tener mucho cuidado con los coches que llegaban de la pista en cualquier momento.

  Quizá el momento más emotivo y realista para los actores fue cuando Ferrell, Baron Cohen y Reilly fueron presentados, como sus personajes, a las 200.000 personas enfervorizadas que abarrotaban Talladega. Cuando Ricky Bobby y Cal Naughton, Jr. fueron anunciados, la multitud se volvió loca. Pero cuando el francés Jean Girard llega a escena, se produce un colectivo —y ensordecedor— “buuu”.

  “Adam dijo que estaba preocupado porque me fuera a deprimir después de que todo el circuito me abucheara”, dice Baron Cohen. “No me sorprendió. Me recordó la última vez que vine a Alabama e interpretaba a un personaje austriaco gay para mi espectáculo y fui abucheado por 90.000 borrachos en el partido de fútbol Alabama-Mississippi. La única forma de salir vivo de allí fue cambiarme la ropa con el hombre de sonido".

  Antes de empezar la producción, McKay y sus productores consideraron evitar rodar durante las carreras reales, pero al tener acceso a las grandes multitudes enloquecidas y al ambiente general de las carreras no pudieron resistirse a la oportunidad de captar la premura y la excitación de las pruebas NASCAR".

  “Nuestro productor ejecutivo, David Householter, nos convenció para que probáramos”, recuerda McKay. “Él creía que no se puede superar el valor de una producción filmada durante una carrera real en vivo. No hay sustituto para una pista abarrotada por 200.000 fans enfervorizados. Le da a la película una sensación imposible de recrear. En términos de viabilidad, era absurdo que hiciéramos que nuestros locos personajes actuaran en medio de toda esta acción real. Pero nunca perdimos una sola toma. Cogimos todo lo que necesitamos durante estas carreras".

  El director de fotografía Oliver Wood, que ha rodado películas de acción tan rápidas como El Caso Bourne y Los Cuatro Fantásticos, colaboró estrechamente con McKay para captar la realidad de las carreras. "Oliver es el mejor que hay para rodar acción", atestigua McKay. "Él cree que cada película debe ser rodada del modo en que debe ser rodada. Me convenció para utilizar cámaras manuales, algo muy raro en las comedias. Pero tenía razón. Le dio energía a las tomas y realmente ayudó a la comedia. Como las carreras parecen muy reales, te preocupas más de lo que les pasa a los personajes. Los ángulos y las cámaras que hicimos para los choques y las escenas peligrosas fueron increíbles. Le dio a la película una sensación de 'gran película’ —que es exactamente lo que queríamos, porque si no te crees las carreras, tampoco te puedes creer nada más”.

  Aunque se muestra a los actores detrás de los volantes de sus coches, en realidad pilotaron muy poco. Los especialistas fueron los responsables de pilotar la mayor parte del tiempo, a una velocidad media de 290 km/h. Las carreras se rodaron en Lowe’s, en Talladega y en una vieja pista de NASCAR, el North Carolina Speedway (La Roca) en Rockingham, Carolina del Norte, que estaba situado a una hora al este de Charlote y era un destino famoso de las carreras en los primeros tiempos del NASCAR.

  “Me encantó rodar en Rockingham porque era una de las pistas legendarias del sur”, dice Ferrell. “También es donde tiene lugar una de mis escenas más peligrosas, cuando Ricky vuelve a correr después del accidente que lo debilitó. Tiene miedo de no poder ir a más de 40 km/h. El resto de los pilotos lo superan. En la toma, en realidad yo estaba siendo remolcado mientras los otros coches me pasaban a 240 km/h”.

  Otra proposición arriesgada para el Ricky de Ferrell fue una escena en la que su padre, Reese (Gary Cole), decide ayudar a su hijo a superar su miedo a pilotar metiendo un puma vivo en el coche con él. Afortunadamente, los gatos que utilizaron, Dylan y su hermana Kasey, eran auténticos profesionales entrenados por Steve Berens y su compañía Animals of Distinction.

  “La escena con el puma en el coche era una de mis favoritas", admite McKay. "Los gatos reales resultaron ser tiernos y muy tímidos, así que fue difícil que parecieran amenazadores. Querías que rugieran y gruñeran, pero eran como gatitos. Aún así, en cuanto les dejaron salir de sus jaulas a caminar por el escenario, todo el equipo se quedó helado de miedo. Así que espero que algún día haya hecho una toma de los pumas felices como si fueran pumas enfadados".

  Para Ferrell, uno de los aspectos más sobrecogedores de la producción no fue tener que actuar con un puma vivo, sino tener que ponerse todos los días el estrecho uniforme de piloto, llamado traje ignífugo. “Es como llevar puesto una manta portátil”, dice, “e igual de caliente. Pero es una ropa muy bonita. Quizá sea lo próximo que se ponga de moda —ropa ignífuga".

  La película se rodó en Charlote, Carolina del Norte, y en sus alrededores, y se contrataron a cientos de personas de allí como extras y como miembros del equipo. Las comunidades de Gastonia y Cramerton hicieron las veces de West River, Carolina del Norte, el pueblo natal ficticio de la infancia de Ricky Bobby. La finca de Girard estaba localizada en el corazón de Charlote y la mansión de Ricky estaba situada en un lago cerca de Cornelius.

  Para reafirmar la autenticidad de la película, se utilizaron locutores deportivos y comentaristas reales de NASCAR, como los analistas Darrell Waltrip, Larry McReynolds, Mike Joy, Benny Parsons, Bill Weber, Wally Dallenbach, Bob Jenkins y Dick Berggren. Con la ayuda de NASCAR, los cineastas fueron capaces de conglomerar la potencia y la emoción de las auténticas carreras.

  “El material de las carreras es fantástico”, dice McKay, “y además también tienes esta comedia del absurdo con grandes actores cómicos como Michael Clarke Duncan, Gary Cole, Amy Adams y Leslie Bibb. Fue una experiencia muy agradable para nosotros y creo que será muy divertida para el gran público”.

  Tras la experiencia de rodar carreras NASCAR, la mayoría del reparto y del equipo se convirtieron inmediatamente en grandes aficionados a las carreras. “Ahora todos los domingos veo las carreras”, dice McKay. “Conozco a todos los pilotos y sus coches. Creo que una vez que has experimentado el espectáculo NASCAR, con toda su estrategia y su mecánica, no puedes evitar convertirte en fan. Hay una parte de mí que siempre estará enganchada”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Pasado de vueltas" - Copyright © 2006 Columbia Pictures, Relativity Media, Apatow Company y Mosaic Media Group Production. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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