CÓMO SE HIZO "PASADO DE
VUELTAS"
Notas de producción © 2006
Sony Pictures
La idea para Pasado de vueltas es
creación de los coguionistas Will Ferrell & Adam McKay, que
llevan trabajando juntos desde que se conocieron en el escenario
de “Saturday Night Live” —donde Ferrell era un miembro novato
del reparto y McKay un guionista del show— hace casi diez años.
Su colaboración continuó después de dejar el show, más
recientemente en la escandalosa parodia de presentadores de los
70, Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (producida por Judd
Apatow, que también produjo Pasado de vueltas). Durante años
había estado corriendo por sus mentes una comedia sobre NASCAR.
“Will y yo hablamos sobre NASCAR mientras él hacía Elf”,
recuerda McKay. “Estábamos en la ciudad de Nueva York y él
estaba decidido a tomarse un descanso antes de empezar a
trabajar en Anchorman. Nos dimos cuenta de lo fascinante que se
había convertido el mundo de NASCAR. Es titánico. Ni siquiera
éramos grandes fans de NASCAR en ese momento, pero en cuanto
empezamos a seguirle la pista, nos vimos absorbidos por el
fenómeno”.
Jimmy Miller,
productor de Pasado de vueltas, fue el primero en invitarlos a
una carrera NASCAR en Fontana, California, donde experimentaron
las emocionantes imágenes, olores y sonidos de una prueba
NASCAR.
“En cuanto
oímos el rugir de los motores supimos que aquí había algo sobre
lo que hacer una película”, dice McKay. “Había mucho público
—como una ciudad, con campistas y fogatas fuera de cada carrera.
Me dijeron que durante la carrera de Talladega (la UAW-Ford 500
en el Superspeedway de Talladega) todos los años, el circuito se
convierte en la segunda ciudad más grande de Alabama”.
Ferrell es
aficionado a los deportes desde hace mucho tiempo y estudió
información deportiva en la University of Southern California
antes de escoger su carrera en la actuación. Aunque ya sabía lo
que eran las carreras de coches, nunca había estado en una antes
de ese profético día en Fontana.
“Sabía
bastante sobre NASCAR porque había subido en popularidad”, dice
Ferrell. “Conocía a algunos de los mejores pilotos y conocía
bastante bien el deporte. Pero nunca comprendí la intensidad de
todo esto hasta que empezamos a escribir el personaje de Ricky
Bobby. El reto para nosotros llegó a ser escribir una película
que fuera al mismo tiempo una comedia y una película de
carreras, porque realmente queríamos que el público
experimentara la fascinante reacción que nosotros habíamos
experimentado viendo estos coches volar por la pista a más de
300 km/h".
El personaje
de Ricky Bobby le debe mucho a las películas clásicas de
deportes. “Ricky es un personaje típico de película de
deportes”, exclama Ferrell. “Viene de unos inicios humildes y,
siendo niño, disfrutaba de la necesidad de la velocidad. Su lema
llegó a ser 'Si no eres el primero, eres el último" —algo que su
padre le enseñó cuando era pequeño. Eso significaba ganar o
tener un accidente, una actitud de ir al límite que al final le
llevaría a su perdición”.
“En cuanto
Will apareció con la voz para Ricky, me quedé enganchado”, dice
McKay. “Entonces le dije que parecía que los dos próximos años
de nuestras vidas los pasaríamos tratando con coches de
carreras”.
Ferrell y
McKay siguieron asistiendo a pruebas NASCAR, y llegaron a
hacerse amigos de pilotos como Dale Earnhardt, Jr. y Jimmie
Johnson.
A medida que
el proyecto empezó a tomar forma, la participación de la
organización de NASCAR empezó a ser una realidad, lo que dio a
los cineastas la posibilidad de rodar en los boxes y en los
garajes de algunos de los circuitos más populares de los Estados
Unidos. "Fuimos muy afortunados al conseguir que NASCAR se
involucrase en la película", dice el productor Judd Apatow. “Les
enseñamos el guión al principio y esperamos que subieran a
bordo. Si no lo hubieran hecho tendríamos que haber creado una
nueva liga de carreras. Pero lo aceptaron y estábamos encantados
de que NASCAR tuviera sentido del humor y que nos permitieran
ser parte de su mundo. Durante el rodaje, ocasionalmente algún
tipo de NASCAR nos lanzaba una broma mejor de la que teníamos, y
nos sentíamos avergonzados de que fueran capaces de pilotar
coches a 240 km/h y encima fueran más divertidos que nosotros”.
Los
ejecutivos de NASCAR, Richard Glover y Sarah Nettinga llegaron a
involucrarse estrechamente en la película y controlaron la
precisión del diseño y del contenido, además de facilitar el
acceso a las carreras reales al equipo de producción. El
diseñador de producción Clayton Hartley, que también trabajó en
Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, se unió a la diseñadora
de vestuario Susan Matheson para asegurarse de que los
escenarios, los coches y los uniformes (llamados "trajes
ignífugos") estaban en conformidad con los pilotos y las pruebas
NASCAR reales.
“NASCAR
aprobó nuestros patrocinadores de los coches de nuestros pilotos
ficticios”, dice Clayton Hartley, quien previamente había hecho
el diseño de producción para películas como American Wedding y
Kicking & Screaming, "como el coche de ficción de Terry Cheveau,
un Laughing Clown Malt Liquor de 1996, además del contemporáneo
Wonder Bread/POWERade contemporáneo con el número 26 de Ricky
Bobby, el Old Spice con el número 47 de Cal Naughton, Jr. y el
Perrier con el número 55 de Jean Girard. También sabíamos que
teníamos que aportar diseños para todos los coches e incluso
comprarlos. Contratamos al diseñador de NASCAR, Sam Bass para
que nos ayudara a refinar nuestro aspecto para que pareciera
real".
El
coordinador de dobles, Andy Gill, que ya había trabajado con
NASCAR en Herbie: Fully Loaded, estaba preparado para volver a
trabajar estrechamente con NASCAR para conseguir el realismo
necesario para las emocionantes carreras de Pasado de vueltas,
además de las impactantes colisiones que aparecían en el guión.
“Había
trabajado en el mundo NASCAR y comprendía su alto nivel de
implicación”, dice Gill, que había trabajado previamente como
coordinador de dobles en películas como Bad Boys™ II y Pearl
Harbor. “Se involucraron mucho en todos los aspectos de la
película. No puedes colocar ahí cualquier coche y esperar que
quede bien. Tiene que tener el aspecto adecuado para el modelo
adecuado. Todos los diseños y todos los anuncios de los
patrocinadores tenían que estar en los lugares adecuados. Ese
nivel de coordinación hubiera sido imposible al trabajar con 35
coches que chocaban constantemente”.
Con NASCAR en
el proyecto, los productores Apatow y Miller y el productor
ejecutivo David Householter consiguieron asegurar las
localizaciones y el reparto de la película. Charlote, Carolina
del Norte, con su majestuoso Lowe’s Motor Speedway, fue elegida
como localización principal de la película, además del Talladega
Superspeedway de Alabama.
“Las
secuencias que tomas en una carrera real no se pueden recrear de
otra manera”, dice Gill. “Tienes los coches, los motor homes,
los vehículos de apoyo. Está todo ahí, esperándote en el
circuito. Y cuando llega el público, todo cobra vida. No puedes
aspirar a recrear esto por ti mismo”.
Ya estaban
confirmadas las localizaciones auténticas. Ahora los cineastas
dirigieron su atención en contratar un reparto cómico fuerte.
Como en Anchorman, el director McKay y la estrella, Ferrell,
planearon rodar todas las variaciones improvisadas en sus
escenas guionizadas que tuvieran tiempo a hacer. “En una comedia
típica, debes hacer una escena tal y como está en el guión el 90
por ciento del tiempo", explica Ferrell. "Y puedes hacer una o
dos tomas para divertirte fuera de guión. En nuestras películas,
sólo hacemos una toma del guión y empezamos desde ahí. Muchos
actores no están acostumbrados a trabajar de esta manera y
algunas veces ven la improvisación como una carga. Pero en
cuanto se meten en la vorágine, se convierte en un proceso
realmente divertido".
Con eso en
mente, algunos de los actores elegidos para la película tenían
experiencia en la improvisación. Actores como Jane Lynch, Ian
Roberts y Jack McBrayer habían hecho trabajo de improvisación en
Chicago’s Second City. Otros, como Gary Cole y Michael Clarke
Duncan, también habían actuado en el teatro de Chicago.
Sacha Baron
Cohen, que interpreta al exuberante piloto francés Jean Girard,
no era ajeno a la improvisación, al ser el núcleo de su popular
serie de HBO, "Da Ali G Show".
“Creo que la
forma de trabajar de Adam y Will es brillante", dice Baron
Cohen. "Will es un improvisador fantástico. Tiene la habilidad
de llevar cualquier escena en una dirección totalmente
diferente. Es muy serio y siempre está tan metido en el
personaje que resulta muy fácil improvisar con él".
Dos actores
que sorprendentemente tenían mucho talento en la improvisación
fueron el nominado al Oscar (por Chicago), John C. Reilly y la
ex modelo Leslie Bibb, que actualmente es actriz regular de la
popular serie de televisión “Crossing Jordan”.
“Ya le
habíamos ofrecido a John un papel en Anchorman, pero no pudo
aceptarlo porque se había comprometido con Martin Scorsese en El
Aviador", recuerda McKay. “Era muy divertido, todos nos reímos
mucho. Así que cuando escribió esta película, sabíamos que
teníamos que encontrarle un papel. Es increíble, una revelación.
Estábamos sorprendidos por lo bien que hizo la improvisación”.
Bibb también
llevó el clima desenfadado de la improvisación al escenario.
Aunque había hecho varias películas, ésta fue la primera que le
permitió mostrar sus dotes cómicos. "Leslie lo hizo muy bien
improvisando con Will, e inmediatamente supimos que era perfecta
para el papel", dice McKay. "Pero el personaje de Carley Bobby
es una rubia explosiva, y cuando Leslie leyó para nosotros no
estaba vestida apropiadamente y llevaba el pelo corto. Cuando la
vimos en todo su esplendor rubio, con las gafas de sol y los
vaqueros ajustados, nos quedamos asombrados con la
transformación. Posee esa rara combinación de talentos, una
actriz con aspecto de estrella de Hollywood que puede crear un
personaje fuerte y salir airosa de todos los momentos de
improvisación que surgen a su alrededor. Es fantástica”.
Al contrario
de las otras estrellas, Bibb ya estaba conectada a las carreras
NASCAR desde su niñez en Virginia. “Cuando era una niña, fuimos
a las 500 millas de Daytona en Florida”, dice. “Recuerdo a mi
madre haciéndose una foto con el ex campeón de NASCAR, Richard
Petty. Estaba deslumbrada por Richard y por su coche azul desde
ese momento. Aunque me convertí en fan de las carreras después
de conseguir el papel para esta película. Ahora conozco todos
los nombres de los pilotos y sus coches. Trabajar en los boxes y
en los garajes fue muy excitante y peligroso al mismo tiempo".
La
preparación para rodar la película precisó que Ferrell, Reilly y
Baron Cohen aprendieran lo básico del pilotaje de los coches
reforzados con ruedas lisas capaces de alcanzar velocidades de
casi 320 km/h en pista. Junto al director McKay, se hicieron una
(esperamos) vuelta sin accidentes en el Lowe’s Motor Speedway
para aprender a pilotar un coche en la pista. Con los
instructores del Richard Petty Driving Experience, estos novatos
de Hollywood pronto se encontraron tras el volante de un potente
coche de carreras NASCAR.
“Lo primero
que hacen es dar una vuelta con un piloto real NASCAR a unos 290
km/h por la pista. Fue una de las experiencias más desagradable
de mi vida", admite Baron Cohen.
Después de la
vuelta, se les pidió a los actores que se pusieran al volante.
“Hicimos ocho o nueve vueltas siguiendo al coche de seguridad”,
dice Ferrell. “Nos enseñaron como seguir la trazada en la pista,
como tomar las curvas. Creo que iba a unos 220 km/h. Casi te
quedas ahí pegado".
Sin embargo,
finalmente fue Reilly el que obtuvo el derecho a ser llamado “el
actor más rápido del mundo”, según Ferrell. “Creo que John llegó
a ir a 230 km/h. Nosotros tres sólo teníamos un objetivo: batir
a Britney Spears, que una vez llegó a ir a 180 km/h.
Afortunadamente, todos lo conseguimos”.
McKay se fue
con un respeto renovado por los pilotos de NASCAR tras su
experiencia en el circuito". "Cuando oímos rugir esos motores,
nos convertimos en gallinas asustadas", ríe. "Aunque cuando
conseguimos pilotar, era estimulante tomar las curvas e
inclinarse en un ángulo de 45 grados. Era como escalar una
montaña —una locura realmente, porque te enseñan a acelerar en
el peralte, pero tu instinto natural es frenar. La experiencia
se llevó a la práctica cuando llegó el momento de ponerse el
mono y rodar las escenas reales en la pista, en los garajes y en
los boxes".
El equipo de
producción en el box estaba compuesto por Michael Clarke Duncan,
David Koechner, Ian Roberts y Jack McBrayer, que asistió a la
"escuela del box" para aprender como levantar los coches,
cambiar las ruedas y repostar combustible en tiempo récord.
Ferrell también se unió para aprender a ser un "jackman", la
persona responsable de levantar los coches para el cambio de
neumáticos.
“Como jefe
del equipo de boxes, todo lo que tenía que aprender era a
decirle a los otros chicos qué hacer", dice Duncan, que
interpreta al imponente Lucius Washington. “Yo llevaba
pantalones cortos por la zona de repostaje dando órdenes, porque
ese es mi trabajo. Aquellos chicos sudaban constantemente porque
las ruedas pesaban unos 34 kg. Los equipos de los boxes reales
de NASCAR son atletas —son jugadores de fútbol y de béisbol—
contratados especialmente por su capacidad atlética".
Tras unas
cuantas horas de extenuante estudio, los actores fueron capaces
de realizar una parada real en el tiempo, nada desdeñable, de 22
segundos. "Los equipos NASCAR reales pueden hacerlo en 13
segundos", admite Roberts, que interpreta al miembro del equipo
de boxes, Kyle. "Aunque conseguimos rebajar el tiempo de parada
a 22 segundos, en el mundo NASCAR real, esa parada tan larga
probablemente nos costaría la carrera".
“Realmente
estaba impresionado por haber conseguido reducir el tiempo de
parada a 22 segundos”, dice Ferrell. “Algunos pilotos me dijeron
que los 22 segundos podrían valer en alguna división inferior
como la serie Busch o las carreras ARCA, así que, de alguna
manera, éramos realmente competitivos. Ahora puedo dedicarme a
algo, si todo esto del cine falla”, reflexiona.
NASCAR llegó
muy lejos para garantizar a la producción el acceso total a los
entresijos internos de sus circuitos y para garantizar la
seguridad también. Se pedía a todo el mundo que llevara
protectores para los oídos y les enseñaron a estar atentos a los
coches a toda velocidad y a otros peligros que pueden suceder en
una pista de carreras. La mayoría de las escenas en el Lowe’s
Speedway y en el Talladega Superspeedway requirieron mucha
paciencia porque la producción sólo tenía garantizado un espacio
en unos boxes libres cuando un equipo había destrozado un coche
o había explotado un motor y había sido eliminado de la
competición.
“Tuvimos
mucha ayuda de NASCAR”, dice McKay. “Fueron muy receptivos y
amables con nosotros de principio a fin. También nos ganamos a
los propietarios de los equipos y a los pilotos. Sin ellos,
nunca hubiéramos podido garantizar todo el acceso que tuvimos.
Aun así, era difícil rodar en las carreras reales, porque
teníamos que esperar para tener un garaje o un box. Y cuando
quedaban disponibles, teníamos que encargarnos de tener a todo
el mundo listo para rodar en cuanto se presentaba la ocasión”.
El equipo de
boxes de la película trabajó en los boxes reales durante las
carreras en Lowe’s y en Talladega y rodaron muchos metros de la
actividad en los garajes. Aunque la mayoría del diálogo fue
unido más adelante por culpa del ruido ensordecedor, estas
escenas permitieron a los cineastas captar la urgencia real de
una auténtica prueba NASCAR.
Durante el
rodaje en los circuitos, la producción se mezcló con los equipos
y con los pilotos reales de NASCAR, algunos de los cuales
consiguieron pequeños papeles en la película. “Muchos de los
pilotos vinieron a saludar”, dice Ferrell. “Y a menudo pedían
salir en la película. Nos reunimos con mecánicos y con equipos
de boxes auténticos, que fueron muy complacientes todo el tiempo
que estuvimos en su territorio. Llegaron a apagar los motores en
alguna ocasión para que pudiéramos hacer una toma. Fueron muy
amables y muy generosos".
“Los pilotos
NASCAR hacen muchas entrevistas para televisión y mucha
publicidad”, dice McKay. “Así que están relajados y son
completamente naturales. Dale Earnhardt, Jr. tiene un momento en
la película, al igual que Jamie McMurray. Dale era
sorprendentemente divertido, también. Posee un gran sentido
cómico. Me impresionó”.
Rodar en el
UAW-GM Quality 500 de 2005 en el Lowe’s Motor Speedway
presentaba nuevos retos, ya que tenía lugar por la noche. Hizo
falta tomar precauciones extra en las zonas de los garajes y en
los boxes durante la carrera, y los miembros del reparto y del
equipo tenían que tener mucho cuidado con los coches que
llegaban de la pista en cualquier momento.
Quizá el
momento más emotivo y realista para los actores fue cuando
Ferrell, Baron Cohen y Reilly fueron presentados, como sus
personajes, a las 200.000 personas enfervorizadas que
abarrotaban Talladega. Cuando Ricky Bobby y Cal Naughton, Jr.
fueron anunciados, la multitud se volvió loca. Pero cuando el
francés Jean Girard llega a escena, se produce un colectivo —y
ensordecedor— “buuu”.
“Adam dijo
que estaba preocupado porque me fuera a deprimir después de que
todo el circuito me abucheara”, dice Baron Cohen. “No me
sorprendió. Me recordó la última vez que vine a Alabama e
interpretaba a un personaje austriaco gay para mi espectáculo y
fui abucheado por 90.000 borrachos en el partido de fútbol
Alabama-Mississippi. La única forma de salir vivo de allí fue
cambiarme la ropa con el hombre de sonido".
Antes de
empezar la producción, McKay y sus productores consideraron
evitar rodar durante las carreras reales, pero al tener acceso a
las grandes multitudes enloquecidas y al ambiente general de las
carreras no pudieron resistirse a la oportunidad de captar la
premura y la excitación de las pruebas NASCAR".
“Nuestro
productor ejecutivo, David Householter, nos convenció para que
probáramos”, recuerda McKay. “Él creía que no se puede superar
el valor de una producción filmada durante una carrera real en
vivo. No hay sustituto para una pista abarrotada por 200.000
fans enfervorizados. Le da a la película una sensación imposible
de recrear. En términos de viabilidad, era absurdo que
hiciéramos que nuestros locos personajes actuaran en medio de
toda esta acción real. Pero nunca perdimos una sola toma.
Cogimos todo lo que necesitamos durante estas carreras".
El director
de fotografía Oliver Wood, que ha rodado películas de acción tan
rápidas como El Caso Bourne y Los Cuatro Fantásticos, colaboró
estrechamente con McKay para captar la realidad de las carreras.
"Oliver es el mejor que hay para rodar acción", atestigua McKay.
"Él cree que cada película debe ser rodada del modo en que debe
ser rodada. Me convenció para utilizar cámaras manuales, algo
muy raro en las comedias. Pero tenía razón. Le dio energía a las
tomas y realmente ayudó a la comedia. Como las carreras parecen
muy reales, te preocupas más de lo que les pasa a los
personajes. Los ángulos y las cámaras que hicimos para los
choques y las escenas peligrosas fueron increíbles. Le dio a la
película una sensación de 'gran película’ —que es exactamente lo
que queríamos, porque si no te crees las carreras, tampoco te
puedes creer nada más”.
Aunque se
muestra a los actores detrás de los volantes de sus coches, en
realidad pilotaron muy poco. Los especialistas fueron los
responsables de pilotar la mayor parte del tiempo, a una
velocidad media de 290 km/h. Las carreras se rodaron en Lowe’s,
en Talladega y en una vieja pista de NASCAR, el North Carolina
Speedway (La Roca) en Rockingham, Carolina del Norte, que estaba
situado a una hora al este de Charlote y era un destino famoso
de las carreras en los primeros tiempos del NASCAR.
“Me encantó
rodar en Rockingham porque era una de las pistas legendarias del
sur”, dice Ferrell. “También es donde tiene lugar una de mis
escenas más peligrosas, cuando Ricky vuelve a correr después del
accidente que lo debilitó. Tiene miedo de no poder ir a más de
40 km/h. El resto de los pilotos lo superan. En la toma, en
realidad yo estaba siendo remolcado mientras los otros coches me
pasaban a 240 km/h”.
Otra
proposición arriesgada para el Ricky de Ferrell fue una escena
en la que su padre, Reese (Gary Cole), decide ayudar a su hijo a
superar su miedo a pilotar metiendo un puma vivo en el coche con
él. Afortunadamente, los gatos que utilizaron, Dylan y su
hermana Kasey, eran auténticos profesionales entrenados por
Steve Berens y su compañía Animals of Distinction.
“La escena
con el puma en el coche era una de mis favoritas", admite McKay.
"Los gatos reales resultaron ser tiernos y muy tímidos, así que
fue difícil que parecieran amenazadores. Querías que rugieran y
gruñeran, pero eran como gatitos. Aún así, en cuanto les dejaron
salir de sus jaulas a caminar por el escenario, todo el equipo
se quedó helado de miedo. Así que espero que algún día haya
hecho una toma de los pumas felices como si fueran pumas
enfadados".
Para Ferrell,
uno de los aspectos más sobrecogedores de la producción no fue
tener que actuar con un puma vivo, sino tener que ponerse todos
los días el estrecho uniforme de piloto, llamado traje ignífugo.
“Es como llevar puesto una manta portátil”, dice, “e igual de
caliente. Pero es una ropa muy bonita. Quizá sea lo próximo que
se ponga de moda —ropa ignífuga".
La película
se rodó en Charlote, Carolina del Norte, y en sus alrededores, y
se contrataron a cientos de personas de allí como extras y como
miembros del equipo. Las comunidades de Gastonia y Cramerton
hicieron las veces de West River, Carolina del Norte, el pueblo
natal ficticio de la infancia de Ricky Bobby. La finca de Girard
estaba localizada en el corazón de Charlote y la mansión de
Ricky estaba situada en un lago cerca de Cornelius.
Para
reafirmar la autenticidad de la película, se utilizaron
locutores deportivos y comentaristas reales de NASCAR, como los
analistas Darrell Waltrip, Larry McReynolds, Mike Joy, Benny
Parsons, Bill Weber, Wally Dallenbach, Bob Jenkins y Dick
Berggren. Con la ayuda de NASCAR, los cineastas fueron capaces
de conglomerar la potencia y la emoción de las auténticas
carreras.
“El material
de las carreras es fantástico”, dice McKay, “y además también
tienes esta comedia del absurdo con grandes actores cómicos como
Michael Clarke Duncan, Gary Cole, Amy Adams y Leslie Bibb. Fue
una experiencia muy agradable para nosotros y creo que será muy
divertida para el gran público”.
Tras la
experiencia de rodar carreras NASCAR, la mayoría del reparto y
del equipo se convirtieron inmediatamente en grandes aficionados
a las carreras. “Ahora todos los domingos veo las carreras”,
dice McKay. “Conozco a todos los pilotos y sus coches. Creo que
una vez que has experimentado el espectáculo NASCAR, con toda su
estrategia y su mecánica, no puedes evitar convertirte en fan.
Hay una parte de mí que siempre estará enganchada”.
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