CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Tengo que reconocer que, a
pesar de formar parte de ese grupo de escépticos que creía que "Piratas del Caribe: La maldición
de la Perla Negra" se iba a convertir en uno de los escasos
fracasos de la carrera del productor
Jerry Bruckheimer, disfruté en su momento con su
visionado y me tomé la película como lo que era: un simple
divertimento veraniego en la que sus creadores no tenían
intención alguna de ocultar las deficiencias de tan liviana
propuesta. El público también debió de creer lo mismo, puesto
que sus recaudaciones en todo el mundo fueron tan elevadas que
se convirtió en el tercer largometraje más taquillero de 2003 en
Norteamérica. Y no sólo eso, sino que además hasta obtuvo cinco
nominaciones a los Oscar®, incluida una bastante inexplicable,
la de Johnny Depp al Mejor
Actor Protagonista.
Era evidente que su secuela,
"Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto", también iba a
aglutinar a un buen número de espectadores en las salas de cine,
pero difícilmente me podía imaginar que sus ingresos superarían
ampliamente a los de su antecesora, evidenciando el fenómeno
social en el que se ha convertido esta franquicia, cuya tercera
entrega, por cierto, tampoco podríamos afirmar que se trata de
la conclusión de una trilogía (de hecho, el propio Depp parece
más que dispuesto a trabajar en nuevas cintas protagonizadas por
el estrafalario Jack Sparrow).
La historia de esta película
da comienzo con una frustrada boda, la de los jóvenes Will
Turner y Elizabeth Swann. Lord Cutler Beckett la impide y
arresta a los prometidos y al Gobernador Weatherby, el padre de
ella, acusándolos de haber ayudado a escapar a un pirata. Ahora
bien, todos ellos pueden salvarse de la horca si aceptan un
acuerdo que consiste en traerle la brújula de Sparrow.
Entretanto, éste ha de saldar una nueva deuda, en esta ocasión
con Davy Jones, el capitán del Holandés Errante, puesto que si
no lo hace una temible bestia marina terminará con su vida.
En abundantes ocasiones he
mencionado la manía que tiene Hollywood de alargar la duración
de sus producciones, quizás en un obstinado empeño de hacernos
pensar que con ello nos hallaremos ante un título importante.
Por desgracia, "Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto"
cae en esa trampa, estirándose artificialmente un sencillo
relato y, por ende, añadiéndose al mismo unos cuantos minutos
sin necesidad alguna (bajo mi punto de vista, se hubiera podido
rebajar su metraje en algo más de media hora).
La cinta posee un ritmo
irregular, intercalándose fragmentos de gran vivacidad con otros
que podrían haberse resumido fácilmente en el montaje.
Personajes carentes de interés se combinan con otros que no
terminan de perfilarse o cuyas intenciones no alcanzamos a
comprender, desaprovechándose la presencia del mismísimo Davy
Jones, el nuevo villano, o la de Bill y su relación con Will
Turner. Por otro lado, se abusa de las situaciones infantiles,
sin duda evitando con ello que el filme no pueda ser visto por
los más pequeños de la casa (de hecho, las películas de Harry
Potter presentan una mayor tenebrosidad que el último trabajo de
Gore Verbinski).
"Piratas del Caribe: El Cofre
del Hombre Muerto" alcanza sus mejores momentos en su segunda
mitad, mostrándosenos entonces la verdadera aventura de tan
alocada narración. Aunque antes ya habíamos presenciado
algunos gags visuales bastante resultones, tan sólo se trataba
de meras piezas de un deslavazado rompecabezas, siendo el tramo
final más compacto, vibrante y entretenido. A todo ello hay que
añadir la astucia de los responsables de la película, quienes
nos dejan con ganas de ver su continuación, y todo ello gracias
a una conclusión que nos retrotrae a la obra original.
Como es costumbre en este
tipo de filmes, lo mejor nos llega de sus apartados técnicos,
empezando por el diseño de producción y prosiguiendo por los
efectos especiales, que, sin aportar nada nuevo, al menos son
espectaculares, solventándose con tino algunas secuencias de
difícil resolución, caso de los ataques del kraken, todos ellos
realizados a plena luz del día, algo que complica la tarea de
los encargados de recrear digitalmente a dicha criatura.
Respecto a la banda sonora, se esperaba bastante más de
Hans Zimmer, quien aquí se
limita a repetir numerosas piezas de Klaus Badelt y a añadir
escasas novedades con respecto a la obra de éste. En todo caso,
al menos se adecúa a las imágenes, algo que nadie le puede
negar.
Los intérpretes principales
se limitan a actuar de la misma forma en la que lo hicieron en
"Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra", aunque
sorprende que la presencia en el largometraje de Johnny Depp no
sea mayor que la de sus compañeros de reparto. Muy poco se puede
decir de las nuevas incorporaciones, ya que, por ejemplo,
Bill Nighy aparece recubierto
de un maquillaje digital, de ahí que sólo los que vean la
película en su versión original podrán apreciar su trabajo.
Finalmente, Stellan Skarsgård
repite en una producción de Jerry Bruckheimer tras dejarse ver
en "El rey Arturo (King Arthur)", aunque nuevamente lo hace de un modo en
el que nos es bastante difícil reconocer su rostro.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre
Muerto" - Copyright © 2006 Walt Disney Pictures y Jerry
Bruckheimer Films. Distribuida en España por Buena Vista
International. Todos los derechos
reservados.
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