CÓMO SE HIZO "WICKER
MAN"
Notas de producción © 2006
Filmax
Nicolas Cage vio por primera
vez The Wicker Man (“El hombre de mimbre” en su estreno español)
en casa de la legendaria estrella del Punk-Rock Johnny Ramone.
Cage recuerda, “No se parecía a ninguna película que hubiera
visto hasta entonces. La encontré tremendamente inquietante, me
causó una honda impresión.” Algunas imágenes de esta producción
británica de 1973, dirigida por Robin Hardy, le persiguieron
durante semanas. “Pensé que una película que me hacía sentir de
ese modo tenía que albergar algo muy poderoso en su interior.”
Cuanto más pensaba en ella, más cuenta se daba Cage de que, “Se
podría hacer de nuevo en clave moderna, reinterpretando la
historia original y dándole un buen meneo para trasladarla a
otro nivel.” Lo habló con Norm Golightly, su socio y productor
en Saturn Films, y se dispusieron a encontrar un guionista.
“Para gran placer nuestro, Neil LaBute quiso escribirla y
dirigirla,” recuerda Cage.
Golightly
añade, “Varias personas se mostraron interesadas en participar
en este remake, y Neil era uno de ellos.” LaBute no había hecho
anteriormente casi nada de género fantástico, pero cuando se
reunieron por primera vez con él, “Tenía ideas increíbles sobre
cómo actualizar la película y hacerla contemporánea. Siempre fui
un fan de las películas de Neil”.
En los años
70, Neil LaBute trabajaba en un cine de repertorio cuando vio
por primera vez el trailer y el póster del film original, que se
estrenó en EEUU años después de que lo hiciera en el Reino
Unido. Se quedó muy intrigado. “Era una de esas películas que la
gente adora o sencillamente no ha oído nunca hablar de ella. Me
encantaba la historia, y también el final”.
LaBute
encuentra interesante el hecho que, “De niño, miraba esa
película en una sala, y ahora soy el responsable de su remake.”
“Neil tiene un gran prestigio como dramaturgo y también como
guionista de films más próximos al arte y ensayo,” comenta el
productor Randall Emmett, “Pensé, ¡Wow! podemos hacer una
película de género muy comercial con, a la vez, integridad
artística”.
La versión de
1973 de The Wicker Man, dirigida por Robin Hardy, estuvo
protagonizada por Edward Woodward, Christopher Lee y Britt
Ekland. Considerada en la actualidad como un clásico de culto,
el productor John Thompson señala que, como ocurre en casi todos
los remakes, será todo un desafío lograr que agrade a los fans
de la película original.
Norm
Golightly añade que Wicker Man es una película muy interesante
para un remake ya que, “Está reverenciada por un pequeño grupo
de gente. Quizás muchos conozcan el título, pero no habrán visto
el film original. No es como si estuviéramos haciendo un remake
de Casablanca, película que todo el mundo conoce, y sobre la que
tienen una opinión. En este caso, son muchos, pero dentro de una
comunidad pequeña, los que conocen The Wicker Man y la adoran”.
“Sobre la
puesta al día de la película,” afirma Emmett, “Quisimos hacerla
aún más intensa. Somos grandes admiradores de la original.
Deseamos que nuestra película sea un homenaje a la de Robin
Hardy, pero que, al mismo tiempo, atraiga a un público nuevo”.
En honor a
los fans de la película original, los creadores del remake
deseaban poder darle a su estrella, Edward Woodward, un cameo en
la nueva versión. Desafortunadamente, no estuvo disponible por
problemas de agenda, sin embargo, “Le gusto mucho el guión,”
asegura Golightly.
En el film
original, el personaje de Edward Woodward es el sargento de
policía Neil Howie. En homenaje a Woodward, LaBute llamó
‘Edward’ al protagonista de su versión, y ‘Woodward’ a la
familia de la chica desaparecida.
Emmett
apunta, “Dedicamos mucho tiempo a hablar con Neil para
asegurarnos de que no ofenderíamos a nadie y mostraríamos un
gran respeto por la película original”. Neil LaBute comenta
algunos de los retos que conlleva el hacer un remake. “Creo que
existe una presión añadida cuando trabajas en el terreno del
género fantástico. La gente etiqueta la película como un film de
terror. Pero no es exactamente así. No hay un monstruo o un
asesino en serie. Transcurre principalmente durante el día, y
carece de la mayoría de elementos que el género posee. Por eso,
me preocupa hacer creer a la gente que se trata de un tipo de
film, y que luego se encuentren con algo distinto”.
A LaBute le
preocupan también los fans más acérrimos de la versión original.
“Me preocupan los puristas que te odian sólo por el hecho de
intentar una revisión. Y les entiendo, de verdad.” El director
admite que si oyera que ciertas películas fueran a ser objeto de
un remake, él mismo se preguntaría “¿Por qué la tocan?, es
perfecta.” Pero entonces, explica, “No lo haría si no creyera
legítimamente que mi versión merece la pena.” Admite que no le
cuesta dormir por las noches. “Pienso que hemos tomado una
dirección diferente, pero que la película retiene el espíritu de
la original. Siempre que existe un material original que es
familiar para cierto público, se corre el riesgo de
decepcionar”.
El productor
Boaz Davidson explica la idea que hay detrás de rehacer Wicker
Man: “Esta película debería ser vista por mucha gente. Porque se
trata de un film de culto, el original no ha sido demasiado
visto. La historia merece un público más amplio. Y el éxito de
esta nueva película está totalmente a merced del personaje
principal. El hecho de que a Nicolas Cage le encantara y
quisiera hacer el remake nos convenció a todos”.
En la
película original, ambientada a principios de la década de los
70, Neil Howie es un sargento de policía que destaca por su
misericordiosa conducta, fruto de su catolicismo devoto. En la
nueva versión, Edward Malus es un policía motorizado que
patrulla por las autopistas de California. Ambos reciben la
carta de una mujer cuya hija ha desaparecido y vuelan hasta una
isla remota para encontrar a la pequeña. Howie llega a
Summerisle, Malus a Summersisle, a través del Puget Sound desde
la costa del estado de Washington. En el Reino Unido, Summerisle
es conocida por la calidad de sus manzanas. En la costa del
Pacífico Noroeste, Summersisle produce la mejor miel de abejas.
Ambas son sociedades pastoriles, agrarias, a la vieja usanza,
con líderes benevolentes: Christopher Lee encarna a Lord
Summerisle, mientras que Ellen Burstyn interpreta a Lady
Summersisle en la nueva versión.
Nicolas Cage
llevaba tiempo queriendo trabajar con Ellen Burstyn. “Durante
los últimos años, le he ido ofreciendo distintos papeles en
producciones mías,” pero nunca cuajó. “Ahora sí, y estoy muy
contento de que ella forme parte de este proyecto. Siempre está
fabulosa, y lleva a cabo interpretaciones que resultan icónicas.
Es una actriz de método y yo quería a toda costa esa sensación
de realidad. Cuanto más realista puedas hacer una película de
horror, más terror provocará”.
Golightly
afirma, “Una de las grandes virtudes de la película original es
que Christopher Lee era una presencia fantástica que impregnaba
toda la isla. Para la recreación que Neil hace de ese mundo en
nuestros días, pensó que sería interesante convertirla en una
sociedad matriarcal. Por ello, buscamos a una figura femenina
emblemática, y cuando Ellen respondió positivamente, fue
emocionante. Ella aporta una gran fuerza y sensación de
liderazgo al personaje”.
“Como Nic es
el centro de la película, debíamos rodearle de un reparto muy
fuerte,” comenta Davidson. “Ellen es una gran actriz, y creímos
que sería estupendo juntar a dos “oscarizados” para protagonizar
la película”.
Fan de The
Wicker Man, Ellen Burstyn admite, “La habré visto al menos una
docena de veces. Me encantó la original.” Le gusta especialmente
el personaje de Lord Summerisle interpretado por Christopher
Lee. “Me fascina ese personaje.” A Burstyn también le gustan
mucho la música y las localizaciones. Sobre asumir el papel de
Lady Summersisle, asegura, “Pensé que sería un gran desafío”.
LaBute
explica porqué tenía tantas ganas de trabajar con Burstyn, a
quien admira desde hace años. “Qué gran elección para encarnar a
la Reina Abeja de esta comunidad. Es una actriz de gran carácter
e increíblemente buena a la hora de interpretar ese tipo de
papeles fuertes y enigmáticos, que no enseñan mucho de su
auténtica naturaleza. Puedes interpretar lo que dice de cuatro
maneras distintas y, en una escena, es algo así como el juego
del ratón y el gato para ver quién dice la verdad y quién está
al mando en realidad”.
Mientras que
en la comunidad de Summerisle en la película original practican
el paganismo druídico, en Wicker Man la sociedad es matriarcal,
y sus creencias se remontan en el tiempo a lo que ellos
denominan La Vieja Religión.
“El casting
fue una ardua tarea,” asegura el prouctor Randall Emmett. “Si
quieres que tu película de miedo y genere tensión, debes
rodearte de la gente adecuada. Tuvimos mucha suerte de poder
juntar ese reparto”.
El reparto es
un elenco extraordinario. Burstyn afirma, “Han conseguido reunir
a un excelente grupo de actrices.” Entre las co-protagonistas se
cuentan Kate Beahan, Leelee Sobieski, Molly Parker, Frances
Conroy y Diane Delano.
Emmett
confirma, “Para el papel de Willow tuvimos que buscar mucho.”
Kate Beahan encarna a Willow, la mujer que pide a Edward que
encuentre a su hija desaparecida. “Hay algo en Kate que resulta
muy enigmático,” apunta Cage. “Nunca puedes estar seguro de lo
que piensa. Resulta misteriosa ante la cámara, y eso es
precisamente lo que requiere este papel”.
Emmett
concurre: “Kate es angelical. Su rostro refleja pureza. En
cuanto la vimos, supimos que ya teníamos a nuestra Willow”.
Beahan lo pasó estupendamente junto a sus coprotagonistas
femeninas. “Uno de los beneficios colaterales de que la película
trate sobre una sociedad matriarcal, algo bastante inusual, es
que el rodaje estaba repleto de mujeres fascinantes,” asegura,
“Fue genial trabajar todas juntas y en armonía, ya que se trata
de algo muy raro; único”.
Burstyn
asiente. “Se consiguieron unas actrices fantásticas para el
reparto. Fue muy divertido trabajar con un grupo tan
interesante, creativo y dotado de tanto talento”. Leelee
Sobieski tenía tantas ganas de trabajar en este proyecto que
accedió a ser un “fichaje local”. Durante la producción,
Sobieski se encontraba en Vancouver, rodadando Dungeon Siege y
supo de la inminente filmación de Wicker Man. Leyó el guión y le
pareció estupendo. “Neil es un guionista increíble. Lo encontré
emocionante, siniestro y hasta sádico, y cada escena me atrapaba
por sorpresa. Me gustan las películas que te mantienen en vilo.
“Mi papel es
pequeñito, y aunque se suele decir que no hay papeles pequeños,
sí es pequeño. Pero quería trabajar con Neil como fuera, y llamé
diciendo, ‘¡No me importa ser un fichaje local, dejadme hacer
esta película!’ Y me dijeron ‘¡OK!’”
El personaje
de Sobieski se llamaba originalmente ‘Barmaid,’ pero cuando ella
entró a formar parte del reparto, se transformó en ‘Blossom.’
Entonces, la actriz hizo otra petición: “Ya que mi nombre es
Leelee, pedí que lo cambiaran por ‘Lily.’ Me pareció divertido”.
Ser parte de
Wicker Man fue literalmente un sueño hecho realidad para
Sobieski. Ella recuerda un sueño que tuvo durante su
adolescencia. “Nicolas Cage estaba en mi sueño. Yo me cruzaba
con él, le miraba y me alejaba bajando por unas escaleras.” Años
más tarde, ella se encontró en esa misma situación. “Puede sonar
cursi, pero era exactamente la misma que la del sueño.” En el
set de rodaje, ella se lo explicó a Cage. “Me dijo que le
parecía muy interesante.” Entonces le pregunté si él había
soñado alguna vez conmigo; y contestó ‘No,’” comenta riendo.
Wicker Man se
rodó durante 45 días durante el verano de 2005 en Vancouver,
British Columbia, Canadá, y sus alrededores. Además de otras
muchas localizaciones, Bowen Island, al Oeste de Vancouver, hace
las veces de la bucólica Summersisle.
Mientras que
la acción de la película original transcurre en una remota isla
escocesa, la nueva traslada la acción a los Estados Unidos. Los
productores y cineastas viajaron en busca de localizaciones en
la Costa Este, en Georgia, y otros lugares con archipiélagos.
Finalmente, se decidieron por la región del Pacífico Noroeste.
“La búsqueda
de localizaciones fue un trabajo duro,” afirma Randall Emmett.
“Viajamos en hidroaviones y helicópteros – parecíamos de
National Geographic. Fuimos de isla en isla, preguntándonos
“¿Cómo vamos a traer al equipo hasta aquí cada día?” Entonces
encontramos Bowen Island, preciosa y espectacular”.
Encontrar la
isla adecuada fue algo más complicado de lo que los productores
creyeron en un principio porque, con algunas excepciones, la
isla estaba en unas condiciones similares a las de hace un
siglo. Aunque Summersisle disfruta de electricidad, agua
corriente y alcantarillado, no hay en ella coches, ni lanchas,
ni siquiera línea telefónica terrestre. Es por ello que, aunque
la acción está ubicada en 2005, la cultura de la isla es
bastante primitiva.
Golightly
comenta, “Tuvimos que encontrar una serie de localizaciones que
nos permitieran colar esa idea de atraso e incomunicación, y esa
tarea fue algo más difícil de lo que creíamos, ya que incluso en
áreas remotas te encuentras carreteras asfaltadas… y los
personajes de nuestra película no necesitarían carreteras
asfaltadas para nada”.
Algunas
localizaciones halladas por el equipo de producción parecían
adecuadas, pero estaban a varias horas de vuelo desde Vancouver.
Otras carecían de los alojamientos apropiados para el equipo y
el reparto. Bowen Island, a 20 minutos en ferry desde Vancouver,
era ideal. Algunos se instalaron en la propia isla, otros
tomaron hidroaviones o helicópteros para ir a trabajar, y
algunos otros se mudaron a embarcaciones amarradas en el pequeño
puerto de Summersisle.
Un día,
durante el rodaje en la isla, una cierva y su cervatillo se
acercaron sigilosamente al set. “Esta isla es como el Paraíso,”
afirma Frances Conroy, que interpreta a la Dra. Moss. Sobre la
naturaleza siniestra de la historia, comenta: “Me pareció
adecuado que se bendijera la tierra después del rodaje. Algunas
escenas terroríficas se han filmado allí, y creo que deberíamos
haber dado gracias que el cielo no cayera sobre nuestras
cabezas”.
Por su parte,
Leelee Sobieski comenta, “En ocasiones, el paisaje te da la
pauta anímica para trabajar. En este caso, era exactamente igual
a como lo había imaginado al leer el guión”.
A Neil LaBute
le gusta jugar. “Creo que cuando haces una película siempre se
tiende a jugar con el público. Como guionista suelo hacerlo a
menudo. Ves algo y te lo crees, y entonces lo haces tuyo. Tomas
decisiones que son artísticas, y después alguien toma por ti
decisiones económicas que tú debes hacer parecer artísticas. Por
ello, cuando llegas a Canadá y empiezas a buscar esa comunidad
perfecta, por supuesto ya sabes que no vas a dar con un lugar
donde todo son granjitas del S.XIX, y ¡oh!, una bahía perfecta
al fondo. El Summersisle de la ficción está recreado a partir de
40 localizaciones diferentes, algunas en el continente, algunas
en islas, y el truco está en que todo parezca el mismo lugar.
Parte de ello vino de la idea de aislar a Edward, más que
centrarlo todo en un pueblo por el que correría todo el rato.
Como hace 150 años, la gente vivía en agrupaciones aisladas de
casas, y no tenía porqué haber una plaza mayor”.
Una de las
diferencias principales con respecto al guión original es el
producto en el que se basa la economía de la isla. En el
original son las manzanas. LaBute explica porqué cambió este
elemento en su versión. “Las manzanas no suponen generalmente
una amenaza, a no ser que se te caiga encima un manzano. En
cambio, en cuanto a las abejas, si eres alérgico a su picada,
una sola puede arruinarte el día o la vida. Cuando se me ocurrió
la idea, empecé a explorar las analogías entre la sociedad
humana y las colmenas, y eso lo acabé trasladando al diseño de
producción y a toda la historia. De ahí que tuviéramos una abeja
reina y todas las mujeres a su alrededor fueran poderosas abejas
obreras, mientras los hombres eran como los zánganos, más
débiles y apocados. La analogía se me antojó más y más adecuada
para toda la película. Y, como he dicho, el diseño de vestuario,
de producción y todo lo demás empezó a desarrollarse alrededor
de ese concepto central”.
Las
referencias visuales van desde las pinturas pre-Rafaelitas y
Victorianas, hasta los recientes trabajos de Matthew Barney,
pasando por clásicos del cine de horror, incluido Narciso Negro
de Emeric Pressburger y Michael Powell.
Mientras que
LaBute ya había trabajado extensamente con la diseñadora de
vestuario Lynette Meyer (Posesión, Persiguiendo a Betty, Por
amor al arte), Wicker Man significó su primera colaboración con
el diseñador de producción Phillip Barrer y el director de
fotografía Paul Sarossy. Tanto Barker como Sarossy habían
trabajado juntos en películas de Atom Egoyan como Where the
Truth Lies y El dulce porvenir.
Uno de los
conceptos más interesantes para la producción y el diseño de
vestuario fueron las máscaras que llevan más de 150 actores y
extras durante la celebración religiosa que transcurre al final
de la película. “Creo que fue muy divertido para todos ellos
dejarse llevar en este mundo de fantasía ya que nos lo
inventamos de la nada,” afirma LaBute. Centrándose en el mundo
animal, “Crearon un universo que no existía, por lo que no
habían limitaciones. No tenían que ser rigurosos con el Egipto
de hace 1000 años, o con los rasgos de una comunidad Amish de
los EEUU. Esto es Summersisle, y como no existe, podemos jugar”.
Aisladas de
la sociedad moderna, las mujeres de Summersisle confeccionan sus
vestidos, que son naturales, orgánicos y muy femeninos. Meyer
investigó el paganismo y la tradición céltica y descubrió que
los animales eran muy simbólicos. También se documentó sobre el
significado de varios animales: “Molly Parker con su pelo negro
es el cuervo, una criatura muy importante. Frances es el
carnero, un animal muy digno”.
La paleta de
colores durante toda la película es también muy natural y
orgánica. “Creo que físicamente, es un film extremadamente
bello,” apunta Ellen Burstyn. A Kate Beahan le encantó la
vestimenta. “Me recuerdan a cuentos como ‘La princesa y el
guisante’ o ‘La bella durmiente’. Tienen reminiscencias
medievales”.
En el film
original, el personaje de Edward Woodward, Neil Howie, era un
cristiano recto y devoto. LaBute comenta al respecto, “Sus
pilares eran la ley y su fe en Dios, lo que le convertía en un
personaje lineal. Se iba encontrando con obstáculos por el
camino, pero su fe en Dios y en sí mismo nunca desfallecía. Por
lo que parecía de hormigón armado.” Por el contrario, el
personaje de Nicolas Cage, Edward Malus, “Es un personaje muy
humano, repleto de dudas”.
Un icono del
cine de terror, Christopher Lee dio vida al patriarca de la isla
en la película original. “Se trata de una presencia carismática
e imponente,” afirma LaBute. “Necesitábamos el mismo tipo de
sensación, pero en una sociedad de tipo matriarcal.” Ellen
Burstyn es Summersisle en el film de LaBute. “Es la autoridad
principal en la isla, incluso por su nombre. Se trata de una
sociedad matriarcal. No es que esté gobernada por mujeres, es
que en proporción son el 75 u 80 por ciento. Una vez llegados a
la isla, en la película nunca oímos hablar a otro hombre que no
sea Nicolas Cage. En lugar de la pugna Cristianismo vs Paganismo
que es el corazón de la película original, aquí hay mucho más
sobre hombre y mujeres y cómo el sistema de poder patriarcal ha
abusado durante siglos de su preeminencia. Los hombres han
tenido siempre una base de poder y creo que el personaje de Cage
representa a alguien que, en una sociedad tradicional, también
simboliza el poder: él es un policía, lleva un arma. Pero
resulta que eso significa bien poco para esta gente. E incluso
su investigación, que parece una carrera contrarreloj, parece no
importarles. Es como si el tiempo se detuviera en Summersisle.
Es un baile muy frustrante para alguien que viene de un lugar
donde las cosas van a toda velocidad, y un sitio donde el tiempo
significa algo muy distinto”.
Dado que el
director es también el guionista, éste se mostró siempre abierto
a sugerencias externas. “Neil fue siempre muy amable a la hora
de dejar que los actores aportaran ideas que enriquecieran el
conjunto,” comenta Cage. “Quería que todos contribuyéramos. Él
gestiona un set de rodaje con un ambiente relajado, lo que hace
nuestro trabajo mucho más fácil. Va rápido, lo cual es
refrescante. Adora a los actores y le encanta la dinámica que se
produce entre la dirección, la interpretación y la escritura del
guión”.
Según el
productor John Thompson, “Lo más atractivo de esta historia es
que trata sobre alguien que intenta desvelar un misterio y se ve
envuelto en otro misterio aún más insondable.” Quiere que el
público deje la sala en estado de shock.
Neil LaBute
cree que el impactante final de la película se asemeja a la
acrobacia de un funambulista. “El público puede reaccionar de un
modo u otro. Pueden decir, “Wow, qué fuerte; me gusta. No lo he
visto venir,” o “Maldición, no me ha gustado nada, cómo han
podido hacerme esto.” El final es similar al del film original.
Y eso fue una de las cosas que más me gusto de la película de
Robin Hardy: lo inesperado ocurre. Como guionista y director es
algo muy divertido de hacer”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Wicker man" - Copyright © 2006
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