CRÍTICA
por
Pablo del Moral
El actor
Jason Statham parece haber
encontrado un apropiado nicho en películas de acción que saben
compensar sus frenéticos y absurdos excesos con un eficiente
sentido del humor que hace a la audiencia partícipe del chiste,
y no su víctima. En "Transporter" y su secuela, Statham
mantuvo la dignidad mientras navegaba entre cada vez más
extremas secuencias de irreal acción. Ahora, en "Crank: Veneno
en la sangre", enfrenta un guión doblemente absurdo que de algún
modo parece más creíble gracias a la intensidad de su actuación
y a la férrea seriedad y convicción que aporta hasta a las
escenas más bizarras.
"Crank:
Veneno en la sangre" se centra en Chev Chelios (Jason Statham),
un eficiente asesino a sueldo que, como venganza de un maniático
traficante de drogas, recibe una inyección de "coctel Beijing",
una supuesta combinación de sustancias que detendrá su corazón
en una hora. Cuando Chelios descubre su destino, se comunica con
un doctor, quien le informa que para mantener su corazón
latiendo necesita constante flujo de adrenalina... lo cual se
traduce en constante acción y peligro. Muy conveniente, pues
Chelios quiere vengarse de su agresor, y no se detendrá ante
nada para lograrlo.
La trama
suena como una combinación de "Speed" y "D.O.A.", pero los directores
Mark Neveldine y
Brian Taylor hacen suyo el concepto
elevando considerablemente la energía y ritmo de la trama,
haciéndonos partícipes en la hiperfrenética cacería que emprende
el protagonista. Sobra decir que el estilo visual de la cinta
abusa de todos los modernos trucos para hacer más dinámica la
imagen, pero creo que en este particular caso su uso está
plenamente justificado, pues trata (con mucho éxito) de emular
el febril estado mental del protagonista y la urgencia con la
que debe resolver su situación para seguir con vida.
Jason
Statham realiza un perfecto trabajo abordando la absurda
situación con aplomo y credibilidad. Más notable aún es seguir
los bruscos cambios que el guión le exige. Como ejemplo, hay
una corta pero jugosa escena en la que tiene que enfrentar a su
guapa pero tonta novia (Amy Smart)
con la noticia de su inminente muerte... lejos de tomar el fácil
camino de la sobreactuación, Statham baja el nivel de su
agitación, pero manteniéndola claramente visible bajo una
apariencia de calma apenas controlada. Es una escena breve y más
o menos irrelevante, pero dice mucho sobre el talento real de
este hábil actor.
Otro factor
positivo es que los directores no se intimidan con la violencia
en pantalla, pero tampoco abusan de ella. Cierto, hay bastante
sangre, balas y elaborados "stunts", pero nunca gratuitos o
artificialmente aparatosos (como sí ocurría, por ejemplo, en "Dos policías rebeldes II", de Michael Bay). El corto tiempo de
duración de "Crank: Veneno en la sangre" también ayuda, pues no
deja lugar para falso dramatismo que difícilmente estaría al
mismo nivel de calidad que la violencia que desborda la trama.
Entonces, que
quede claro... este largometraje no ganará Oscars® ni será
aclamado por la crítica... pero para aficionados al cine de
acción representa una fantástica experiencia que, con pocos
recursos, consigue un resultado mucho más energético y divertido
que muchas costosas cintas del mismo género que difícilmente
logran mantener despierta a la audiencia. Y, por si fuera poco,
"Crank: Veneno en la sangre" lo consigue con buenas dosis de
sutil humor y con un fantástico estilo visual que realmente
complementa la trama... y que persiste hasta el último cuadro de
la película.
Calificación:
    
Imágenes
de "Crank: Veneno en la sangre" - Copyright © 2006 Lions Gate
Films, Lakeshore Entertainment y Radical Media. Distribuida en
España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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