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DOA: DEAD OR ALIVE


Dirección: Corey Yuen.
Países:
Alemania, Reino Unido y USA.
Año: 2006.
Duración: 87 min.
Género: Acción.
Interpretación: Jaime Pressly (Tina Armstrong), Holly Valance (Christie), Sarah Carter (Helena Douglas), Devon Aoki (princesa Kasumi), Kane Kosugi (Hayabusa), Natassia Malthe (Ayane), Matthew Marsden (Max), Eric Roberts (Donovan), Steve Howey (Weatherby), Brian White (Zack).
Guión: J.F. Lawton, Adam Gross y Seth Gross; basado en el videojuego.
Producción: Bernd Eichinger, Robert Kulzer, Mark A. Altman, Jeremy Bolt y Paul W. Anderson.
Música: Junkie XL.
Fotografía:
Venus Keung y Chan Chi Ying.
Montaje: Eddie Hamilton.
Diseño de producción: James Choo.
Vestuario: Frank Helmer.
Estreno en Alemania: 19 Octubre 2006.
Estreno en España: 17 Noviembre 2006.

CÓMO SE HIZO "DOA: DEAD OR ALIVE"
Notas de producción © 2006 Filmax

  La serie “Dead Or Alive”, de Tecmo, fue calificada por www.gamespot.com como “uno de los juegos de lucha más profundos y visualmente asombrosos que se han publicado, con extraordinarios entornos, deslumbrantes efectos e increíbles modelos de personajes”. Los fans de todo el mundo han respondido con entusiasmo adquiriendo más de seis millones de copias, lo que convierte al videojuego en una de las series más vendidas de la historia. El productor Paul W.S. Anderson explica una de las razones que le llevaron a su socio de producción y a él a convertir “Dead Or Alive” en una película. “Somos grandes fans del videojuego. Yo personalmente he pasado muchas horas jugando. Lo encontramos multicultural, con personajes muy distintos que se reúnen en un punto. Y en esta producción hicimos lo mismo: contratamos a los mejores de todos los ámbitos”.

 

  Uno de los retos de convertir un juego en un largometraje es la creación de una línea argumental sólida a partir de una fuente que, en virtud de su interactividad humana, está diseñada para tener múltiples tramas y desenlaces. El director Cory Yuen solventa el problema atacando a la raíz: “El juego es apasionante porque lo controla un ser humano, pero la película es algo realmente vivo. Es mucho más humana que el videojuego, que puede verse en un ordenador o en una Xbox”. Yuen afirma que “la acción es la base de la película, pero la amistad entre las chicas y cómo pasan de la competición a la compenetración es también de gran importancia”.

  También se encuentra el reto de los efectos especiales: ¿Cómo pueden recrearse unos gráficos generados por ordenador tan avanzados con actores reales y en decorados reales? Evitando el camino fácil de rodar la mayoría de escenas de acción sobre un fondo verde (chroma), Yuen se acogió a las posibilidades únicas que ofrecían los actores reales entrenados para ejecutar escenas de especialistas en asombrosas localizaciones exteriores. Se negó a rendirse a las limitaciones de una película de acción real. Simplemente dijo: “Si tienes el dinero y la imaginación, puedes hacer lo que te propongas”.

  Otro desafío que surgió, además de la transformación del videojuego en película, fue el elenco de actores internacionales (en el plató se hablaban cuatro idiomas: inglés, cantonés, mandarín y alemán), así como la distinción de ser el primer filme occidental que se rueda en los famosos estudios Hengdian. Yuen admite que habría sido más fácil crear la acción de lucha en postproducción. Pero cualquiera que haya visto el trabajo de este realizador en el taquillero hit internacional de acción The Transporter sabrá que la palabra fácil no forma parte de su vocabulario.

  “Los personajes del juego y de la película son muy similares, a pesar de que son dos mundos muy distintos”, dice Yuen. “Hoy en día es relativamente fácil producir una cinta de acción si se emplean imágenes creadas por ordenador. No es como cuando comencé en la industria, cuando un equipo de artistas tenía que pintar meticulosamente cada fotograma para ocultar los cables que sujetaban a los actores en suspensión durante las escenas de lucha. Pero las imágenes generadas por ordenador tienen un inconveniente: no son tan excitantes como las imágenes reales. Cuando los actores tienen que fingir que una situación es estimulante o incluso peligrosa, el espectador puede ver la diferencia –no importa lo buenos que sean los actores”.

  “He jugado a videojuegos toda mi vida, y ‘Dead Or Alive’ es un título extraordinario”, afirma Kane Kosugi. “Comparado con otros juegos, en éste aparecen numerosas chicas con una gran fuerza. Cada personaje posee un estilo distinto, y me gustó hacer esta película, porque todos los actores tienen el aspecto de sus personajes en el juego y han estudiado sus movimientos”.

  Brian White resume de esta forma el videojuego convertido en película “Dead Or Alive”: “Es un juego divertido, y creo que si es posible alcanzar tal grado de diversión con una película, nosotros lo hemos logrado”.

  A pesar de que el estilo inconfundible de Cory Yuen está presente en todo el largometraje, las legiones de fans del juego “Dead Or Alive” no deben preocuparse por los cambios. Todos sus contendientes favoritos son reconocibles al instante”, confiesa Holly Valance. “Fue realmente asombroso ver cómo se transformaron los actores mediante peluquería, maquillaje y vestuario, para convertirse en los auténticos personajes”.

  Valance admite que nunca había jugado a la versión para consola. “No soy de ese tipo de chicas que disfrutan con los videojuegos”, afirma, aunque una vez en el papel de Christie se convirtió en una gran fan. “Probé muchos otros juegos, pero descubrí que ‘DOA’ era el único que me gustaba. Ahora juego a menudo con él. ¡Y soy bastante buena!”

  Devon Aoki conoció el mundo de “Dead Or Alive” a través de su hermano pequeño. “Tenía 15 años y era un incondicional de ‘Dead Or Alive’. Me contó que Kasumi era realmente genial y que no me lo perdonaría si no acudía al cásting. Después de que me concedieran el papel jugué con mi hermano por primera vez y descubrí por qué él era un gran seguidor del juego. En la película hemos intentado aproximarnos al máximo a los personajes virtuales”.

  En el plató, los actores recibieron una Xbox con el juego “Dead Or Alive”. “Es del todo surrealista sentarte con el resto del reparto a jugar con tu propio personaje”, dijo Brian White, quien da vida al callejero Zack. “Ya sabes, es un entretenimiento –trepidante y con mucha acción”. Pero había un segundo propósito tras la actividad de los actores con los videojuegos. “Cuando jugaba con el Zack de la consola, comencé a aprender algunos de sus movimientos y detalles, así que todavía me integré más en el personaje”, comenta.

  Sarah Carter cree conocer la clave del éxito del juego. “Todos los personajes se han desarrollado con sumo detalle. Cada uno de ellos tiene un estilo propio de lucha, su propio estilo de vestir y su propia historia de experiencias vitales. Así que, cuando estás jugando, te sientes como si fueras el propio luchador”.

  Valance destaca la importancia de mantener el aspecto y la personalidad individual de su personaje. “Busqué ‘Christie’ en todos los foros de internet y leí todas las opiniones sobre ella acerca de cómo creen que debería ser. Es todo un reto, porque los fans conocen los personajes a la perfección y eso supuso un gran trabajo para mí”.

  Natassia Malthe asumió el papel y el aspecto único de Ayane. “Yo tengo el pelo largo y moreno. Era algo escéptica acerca de cortármelo y teñírmelo de púrpura, pero al final resultó que me quedaba muy bien. Y me encantan los vestidos porque son muy ceñidos, pero te puedes mover en ellos”.

  Con casi dos metros de altura, el luchador profesional Kevin Nash confiesa que interpretar a Bass no supuso demasiado esfuerzo personal. “El personaje del videojuego también es un luchador profesional. Mi hijo y yo jugábamos al juego hace un par de años, así que cuando me llamaron para mostrarme mi papel ya sabía quién era Bass. ¡A los cinco días ya estaba volando hacia China!”

  Matthew Marsden de vida a Max, un personaje distinto a los demás. “Es un personaje divertido de interpretar. Es un papel cómico que no lucha. Y esto es de agradecer, teniendo en cuenta el tamaño de los otros actores de la película”, bromea Marsden.

  Uno de estos “otros actores” de los que habla Marsden es Derek Boyer, que encarna al personaje de Bayman. Boyer ha representado a Australia en el concurso del Hombre Más Fuerte del Mundo durante los últimos nueve años. También tiene el récord Guinness de arrastrar el vehículo más pesado del mundo (un camión de 52 toneladas). Este superhombre decidió probar con la interpretación y, tras rodar las primeras imágenes de prueba, fue seleccionado inmediatamente para Dead Or Alive. “Es una experiencia de la que aprendí mucho, y me encantó. Me fijaba en todos, hablaba con todos y me mantuve abierto de mente. Creo que es lo que hay que hacer cuando llegas a un lugar nuevo”, comentó Boyer. “Ya sé cómo los fans del vieojuego ven a Bayman. Y la clave está en que yo pueda transformarme en la versión humana del personaje”.

  Lo auténtico tiene su precio, y todo el reparto puede corroborarlo. Los actores fueron sometidos a un exhaustivo programa de entrenamiento para que los personajes que interpretaban alcanzaran las cualidades en artes marciales de sus alter egos virtuales.

  Todos los protagonistas se encontraban ya con una forma y una salud excelentes. Jamie Pressly, la actriz que adopta el papel de la superluchadora estrella Tina Armstrong, hacía años que entrenaba como gimnasta, bailarina y kick-boxer. Sarah Carter, quien interpreta a la extraordinaria patinadora Helena Douglas, había sido anteriormente bailarina profesional en el Royal Winnipeg Ballet. La modelo y actriz Devon Aoki tenía una formación en artes marciales, aunque fue la primera en admitir que “nunca había entrenado tan intensamente en mi vida”.

  Durante los tres meses anteriores al rodaje, los actores iniciaron su calendario de entrenamiento intensivo. “Cada uno de nosotros tenía tres especialistas asignados para colaborar con nosotros”, recuerda Aoki. “Durante la primera parte del entrenamiento, nos centramos en la resistencia cardiovascular –saltar a la comba, correr y realizar estiramientos. Entonces pasamos a las técnicas de lucha –golpes, patadas y puñetazos– con distintos movimientos de artes marciales. La última fase entrenamos con un profesor de body building extremadamente riguroso”.

  Para apreciar la diferencia, en el último filme de Aoki, Sin City, en el que también realizó la mayoría de su trabajo de especialista, el entrenamiento sólo duró dos semanas.

  Pressly intensificó todavía más su entrenamiento físico, con unas sesiones que llegaban a las nueve horas diarias. “He sido deportista toda mi vida –baile, gimnasia, kickboxing–, y todavía me pareció que las sesiones de entrenamiento eran durísimas. Pero se tenían que hacer. Más o menos, es como el entrenamiento que tuvo que seguir Hilary Swank para parecer una boxeadora de verdad en Million Dollar Baby”.

  Holly Valance confiesa que la preparación de su papel de Christie fue tan recompensante como dolorosa. “Estuvimos entrenando seis horas al día durante meses. Conocí el dolor en partes de mi cuerpo que ni siquiera sabía que existían. En esencia, me quedé ‘coja’ tres semanas. Los fines de semana, cuando salíamos de noche, pasaba más tiempo maquillándome las señales del cuerpo que la cara”. Finalmente, logró adaptarse a los entrenamientos y se sintió muy orgullosa de los resultados. “Resultó interesante observar cómo el entrenamiento te va cambiando el cuerpo. Al final de todo te sientes muy poderosa”.

  El régimen físico valió la pena. Los actores ejecutaron la mayor parte de su trabajo de especialistas, que incluyó escalar acantilados, caer de balcones, saltar de aviones y saltar hasta lo más alto de un palacio. Sarah Carter se mostró agradecida por el entrenamiento, especialmente a tenor de una escena en la que debía luchar contra 24 ninjas y geishas tras subir una escalera de 450 escalones de cemento en un día sofocante de calor. “Tenía que sostener dos espadas de samurai de siete kilos cada una, así que me tuve que poner las pilas para aquel combate. Fue ciertamente un reto, pero lo excitante de la vida son los desafíos. Los especialistas son una gente fantástica”.

  De todas formas, la cuestión es: ¿No habría sido más fácil contratar a especialistas profesionales y enseñarles a actuar? “En primer lugar, los actores tenían que ser actores. [El director] Cory [Yuen] y yo estuvimos de acuerdo en que la interpretación era la primera prioridad”, afirma el productor, Jeremy Bolt.

  “Reservé un prolongado periodo para que los actores entrenaran su físico. Sabía que todos ellos serían jóvenes, así que con el increíble equipo de entrenadores de Cory, les pondríamos a todos en forma”, prosiguió Bolt. “Pero lo fundamental eran los personajes. Los fans han llegado a conocer a los personajes y a sus entornos de tal manera que los actores tenían que ser plenamente convincentes en sus papeles”.

  No todos los actores eran neófitos en el mundo de las artes marciales. “Kane Kosugi y Collin Chou son extraordinarios en esta disciplina. Y, probablemente, Jaime Pressly sea la mejor luchadora que existe actualmente. Los tres eran ya luchadores experimentados. El resto tuvo que aprender de cero”, admite Bolt.

  Kane Kosugi, cinturón negro de taekwondo y de karate, confesó que le pillaron desprevenido cuando conoció a sus compañeras de reparto. “Cuando llegué a China tuvimos una sesión de entrenamiento conjunta. Eran realmente buenas, estaban fibradas y musculadas, y tenían buenos puños y patadas. Me sorprendió gratamente pero me comencé a preocupar, así que me puse a entrenar todavía más duro”.

  Brian White opina que él también se maravilló con el nivel de artes marciales de las actrices del reparto. “Creo que el espectador se sorprenderá al ver el resultado. ¡Las chicas son guerreras!”

  Aunque cada miembro anglófono del reparto tenía asignado un intérprete bilingüe de mandarín e inglés, el director Cory Yuen también iba acompañado de un traductor para que le ayudara a comunicarse con los actores. Yuen carece de fluidez con el inglés. Pero para Jamie Pressly, aquello no fue ningún problema. “Podía entender a Cory sin necesidad de intérprete. Es un hombre muy carismático”, afirma la actriz. Según comenta, un día estaban manteniendo una “conversación” en el plató acerca de una escena de lucha que tenía que rodar y llegó el intérprete, que comenzó a traducir. “Le dije que no era necesario. Ya sabía lo que quería con sólo mirarle a los ojos”.

  De todas formas, para asegurarse de que no se perdía nada en las traducciones, Yuen creó un sistema de intrincados storyboards para ilustrar cómo quería que fueran las escenas de lucha. “Dado que gran parte del elenco era novel en el mundo de las películas de acción, sentí la necesidad de emplear storyboards”, comenta Yuen. “Me eran de gran ayuda para salvar barreras comunicativas. A pesar de que describes una película de acción, los actores no lo acaban de entender lo que significa hasta que lo ven”. Cada noche se repartía el texto y los storyboards del día siguiente, que se completaban con primeros planos o expresiones faciales.

  Collin Chou, un actor con una vasta formación en artes marciales, es de plena confianza para Yuen en lo que a las coreografías de lucha se refiere. “Cory y yo volvemos a trabajar juntos. Me contrató para mi primer papel como actor cuando tenía 18 años. Nuestra conexión es muy estrecha y yo puedo anticiparme al tipo de escena que busca. Formamos un gran equipo”.

  “Es un genio y un visionario. Es el director más fantástico con el que he trabajado”, confiesa Sarah Carter. Nunca he tenido un solo problema para entenderle. Se apasiona con cada uno de los planos que toma, y es el hombre con más energía que he conocido. Cuando la gente vea la película no podrán creer que las imágenes son reales y no hechas por ordenador”.

  Campeón de artes marciales y autodescrito como espiritualista, Silvio Simac también comparte las opiniones de sus compañeros de reparto. “Cory sabe cómo obtener lo mejor de sus actores, sacar partido de sus fuerzas y permite que se preparen lo suficiente en los ensayos para estar totalmente a punto. Me encanta cómo visualiza y pone la magia en la gran pantalla”.

  Eric Roberts cree que el acerbo de Yuen como experto en artes marciales, especialista y actor, y por encima de todo, como director, se plasma en sus largometrajes. “Desde Bruce Lee que no se veía una ejecución de las artes marciales como ésta, y además calcada del juego ‘Dead Or Alive’. Las escenas son espectaculares. Con un maestro como Cory Yuen, puede entenderse por qué se les llama artes marciales. La verdad es que es todo un arte”.

  Cory Yuen sabía que Dead Or Alive podría haberse filmado en numerosas localizaciones, como EEUU o Australia, pero decidió rodar en China por varias razones. “En el juego, muchos de los luchadores tienen una historia asiática, y su ropa es oriental o japonesa”, afirma el realizador. “Además, conozco China, y desde aquí puedo controlar la calidad y el presupuesto con mayor facilidad”.

  El deseo de mantener la autenticidad oriental, darle a la película un toque más asiático, es la razón principal por la que el rodaje se efectuó íntegramente en China y Hong Kong. La mayor parte del rodaje tuvo lugar en The Hengdian World Studios, en unas instalaciones de 25 kilómetros de extensión con 13 decorados, incluyendo una reconstrucción masiva de la Ciudad Prohibida de Pequín, donde se rodó la película Hero.

  Otra asombrosa localización fue The Yuzi Paradise, ubicado en las afueras de la ciudad de Guilin, una región de extraordinarias panorámicas, vegetación frondosa y colinas de formas extrañas. El Paraíso Yuzi es un lugar clave para renombrados escultores que integran arte y entorno.

  El diseñador de la producción, James Choo, se propuso conseguir una estética que combinara estilos orientales y occidentales con la familiaridad suficiente para que los fans del videojuego sepan que están viendo Dead Or Alive, pero con una ágil mezcla de culturas. “Nos propusimos contrastar escenas de grandes palacios llenos de motivos orientales atemporales con decorados que mostraran un aspecto característico occidental, como el interior de un avión o la sede tecnológica de DOA”, comenta. “Lo hemos hecho para atraer la atención del público, desde el pasado hasta el presente, así como también el de un futuro imaginario”.

  El diseñador de vestuario Frank Helmer tuvo a su disposición un equipo de 10 modistas dedicados que se responsabilizaron de montar los diseños originales. Alrededor del 80% de los trajes se crearon partiendo de cero y se diseñaron exclusivamente para Dead Or Alive. “Los materiales fueron principalmente sedas y linos. Los trajes de los 200 ninjas se crearon a partir de una mezcla de telas de algodón, con armaduras de piel y plástico moldeado, pintadas con motivos de la época, y muñequeras y bandanas de seda”.

  Helmer basó sus diseños en los que llevan los personajes de “Dead Or Alive”. Se encontró con incontables retos a la hora de trasladar dichos trajes a actores humanos que trabajaban en circunstancias extremas. “Tuvimos que asegurarnos de que los trajes se adaptarían en las escenas de acción intensa, y el calor y la humedad del verano en China era algo que no podíamos pasar por alto. Se tuvo que renunciar a ciertos materiales porque se habrían estropeado en segundos. Un día, cinco de los guerreros ninja se desmayaron por el calor”, explica el diseñador.

  El reparto descubrió ciertas y pronunciadas diferencias entre la forma de hacer cine en China y la industria de Hollywood. Por ejemplo, no había servicio de catering en el plató: sólo agua, té y café. “Cada día me perdía con el idioma”, admite Holly Valance. “Es un cambio de cultura radical. La comida, las camas, e incluso el aire, son distintos. Para aquellos que no hayan estado nunca en China, fue como poner boca abajo el mundo que conocemos. Al final, te acabas adaptando a base de apoyarte en los otros compañeros”.

  Para Sarah Carter, que nunca había estado en China, fue una oportunidad para sumergirse en una cultura distinta a cualquier experiencia anterior, aunque no por ello dejaba de resultarle familiar. “Puedes no entender el idioma o la cultura en absoluto, pero en cambio conectas con la humanidad de las personas chinas. Te hablan desde el corazón, y eso es un lenguaje universal”.

  Eric Roberts recuerda el marcado contraste entre las áreas remotas de China y los Estados Unidos. “Vi a familias enteras viviendo en cabañas de arcilla, trabajando juntas en los campos de arroz, y si no eran felices, al menos estaban contentas. Allí aprendí lo dura que puede ser la vida. Y aun así, la gente sigue adelante. Y esto confiere un nuevo significado a la dignidad.”

  Para Steve Howey, quien interpreta a Weatherby, el atractivo de filmar en un lugar tan lejano es sencillo: “Me pagan por viajar a China. Qué guay, ¿no?”

  El productor Jeremy Bolt comparte su secreto personal acerca de realizar un filme occidental en China. “Como productor occidental, estás acostumbrado a hacer las cosas de una cierta forma. Pero aquí en China tienes que ser flexible. Las cosas se terminan haciendo, pero no siempre de la forma que esperas. Así que tienes que tomártelo con calma, pero también debes estar preparado para lo que pueda surgir. Si vienes a este país con la actitud exigente de ‘lo quiero todo para ya’, estás condenado al fracaso”, comenta Bolt.

  Una de las principales recompensas de producir Dead Or Alive en China fue trabajar con un equipo tan volcado en el proyecto. Bolt afirma que la pasión de su equipo proviene del director, Cory Yuen. “Todos están muy dispuestos en el trabajo, quieren trabajar para él, y eso se nota en la película –sin intereses egoístas. Todos sienten una gran pasión por el trabajo en el filme”.

  “Este es un nuevo tipo de película que ofrece la sensibilidad de Tigre y dragón a una generación más joven”, explica Devon Aoki. Es la primera vez que la gente más joven podrá apreciar este concepto: Oriente se reúne con Occidente. La cinta es como una mezcla de dos lados distintos del mundo, tal como lo fue el rodaje en sí. Me hizo ver lo dispuestos y dedicados que son aquí los equipos de rodaje y el cariño que le tienen a Cory”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "DOA: Dead or Alive" - Copyright © 2006 Impact Pictures, Constantin Film Produktion, Mindfire Entertainment y VIP 4 Medienfonds. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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