CÓMO SE HIZO "EL CAMINO DE
LOS INGLESES"
Notas de producción ©
2006
Sogepaq
En cine lo más habitual es que los proyectos se dilaten y las
fechas de producción se pospongan, todo lo contrario a lo
ocurrido con EL CAMINO DE LOS INGLESES. “A Banderas le fascinó
tanto la novela, que todo se adelantó”, dice Antonio Meliveo
“Por entonces estábamos leyendo otros guiones pero a medida que
iba leyendo la novela de mi buen amigo Soler EL CAMINO DE LOS
INGLESES se entusiasmaba más y más con la idea de dirigirla.
Antonio Banderas es una persona que apuesta muy fuerte por sus
corazonadas y aquí, como hizo con Locos en Alabama, apostó por
pedirle directamente al autor de la novela que escribiese el
guión. Encontramos un proyecto en el camino”.
Lejos de retrasar el
proyecto, el encargo de Banderas al novelista malagueño
proporcionó un nuevo acelerón a la película. “Apenas un año
después de ver premiada su novela, el 1 de febrero de 2005,
Soler entregó la primera versión del guión” recuerda Taillefer
“Y ahí estaba ya el contenido, la esencia de la película. Sólo
se hicieron dos versiones más, y se rodó la tercera. Eso quiere
decir, para aquellos que no conozcan los entresijos del cine,
que el guión gustó mucho desde el comienzo. Y desde luego, ese
encargo fue una corazonada muy fuerte de Banderas”.
El entusiasmo demostrado por
la rápida reacción del novelista no ha decaído a lo largo del
proyecto. Tanto en la preproducción, como en el rodaje y la
posproducción Antonio Soler ha mantenido una estrecha relación
con la versión cinematográfica de EL CAMINO DE LOS INGLESES.
“Creo que la mía ha sido una presencia poco habitual para un
guionista”, reconoce Soler. “Nunca había asistido al proceso
completo de producción de una película, y me ha sorprendido la
unión de tanta gente involucrada en un proyecto común; eso para
un novelista, que trabaja siempre a solas, es muy estimulante”.
Perfilado el guión, el
proyecto experimentó un renovado impulso. Tener a la cabeza
visible del proyecto a miles de kilómetros y con un océano de
por medio no fueron obstáculos, sin embargo, para que el ritmo
de la preproducción se multiplicara. Todo el equipo reunido por
Antonio Meliveo, Carlos Taillefer y Gustavo Ferrada, productores
de la película, sumó fuerzas para convertir la distancia en
ventaja. “Banderas estaba no sólo con la promoción de La leyenda
del Zorro, además se había comprometido con el rodaje de Déjate
llevar en Canadá tiempo atrás. Antonio saltaba de continente en
los huecos. Lo apretado de su agenda impuso una disciplina
estricta al conjunto del equipo, es cierto, pero se valoraron
diez semanas de preparación y las cumplimos en fecha”.
Los productores de la
película coinciden en señalar que la pasión por el proyecto que
todos compartían, y la voluntad de cumplir ese plan de
producción de forma rigurosa, han sido claves para iniciar el
rodaje en las fechas previstas con los deberes hechos. Un
esfuerzo que no se hubiera alcanzado sin la entrega total de los
jefes de equipo Xavi Giménez (Fotografía), Javier Fernández
(Arte), Bina Daigeler (Vestuario), Carlos Faruolo (Sonido), y
del Ayudante de dirección Francisco Periñán.
Javier Fernández recuerda así
aquellas semanas de preparación: “Todos los departamentos hemos
luchado porque la película fuera muy especial. El secreto no es
otro que haber estudiado a fondo el material en las reuniones
previas, y, sobre todo, la estupenda conexión que surgió entre
el equipo. Por ejemplo, Xavi, Antonio y yo nos centramos en
trabajar a nivel de texturas, colores y espacios. A partir de
ese momento cada departamento tuvo carta libre para enriquecer
la propuesta”.
“Hemos intentado que Banderas
viniera a rodar a España en las mismas condiciones de
producción, no que un rodaje en EEUU, pero sí como ruedan los
mejores directores españoles: con los mejores jefes de equipo,
las semanas de rodaje que hicieran falta y todas las necesidades
técnicas cubiertas”, asegura Taillefer. “Y puedo decir que, por
otro lado, él ha cumplido escrupulosamente con el plan de
rodaje, y con el calendario y las exigencias de producción. Su
disciplina y su capacidad de trabajo son brutales”.
Con un presupuesto de
7.500.000 euros, EL CAMINO DE LOS INGLESES es una producción de
Green Moon, Sogecine y Future Films en asociación con De Palacio
Films. Para asegurarse los mejores profesionales y los medios
técnicos de una gran producción, los productores decidieron
abordar la financiación de la película de una forma innovadora:
con la colaboración de instituciones patrocinadoras.
Antonio Banderas regresa a su
tierra para rodar una historia de un autor malagueño ambientada
en la ciudad a través de la productora Green Moon, eso ha
facilitado que tres instituciones diferentes se involucren en la
película con una puesta en común, levantar y promocionar la
industria audiovisual en Andalucía, pues la película está casi
integramente rodada en Málaga con toda una serie de
profesionales andaluces. Se trata de una financiación insólita
hasta la fecha. En concreto, la película cuenta con el
patrocinio de La Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la
Junta de Andalucía; la ayuda de Ciudad de la Luz (Generalitat
Valenciana), Ayuntamiento de Málaga, Diputación de Málaga, e
ICAA / ICO; y la colaboración de TVE, Canal Sur Televisión y
Canal Plus.
Paralelamente al trabajo del
equipo técnico, los productores barrían literalmente la
península para encontrar a los caminantes de esta historia, otra
de las apuestas de Banderas y su equipo.
“El casting fue Operación
Triunfo”, recuerda Marta Nieto. “En mi caso, empezó con una
multitudinaria primera fase en Madrid. Semanas después hicimos
un segundo casting en Málaga, sólo para veinte personas y
cargado de adrenalina, donde se establecieron vínculos muy
intensos. Trabajamos en pruebas rotatorias entre actores hasta
que la selección fue definitiva.” Un protocolo de trabajo poco
habitual que ahora, terminado el trabajo, los jóvenes
protagonistas de la película recuerdan como una ayuda
importantísima para proporcionarles seguridad. Y que se repitió,
completada la fase de casting, para iniciar la segunda fase de
la preparación de la película con los actores: los ensayos.
“Antonio tuvo un acierto enorme llevándonos tres semanas a
Málaga para ensayar con él.” Afirma Raúl Arévalo. “Con el tiempo
hemos comprendido que no ensayábamos tanto, pero convivíamos tan
estrechamente como si aquello fuera Gran Hermano. Ya desde los
primeros ensayos las secuencias de grupo salían muy cálidas de
forma natural, y con el día a día le íbamos añadiendo matices a
los personajes”.
Banderas explica así su
método de trabajo con los actores: “La labor de un director no
consiste en imponer un solo criterio. Hay que dejar libertad
para que surjan cosas mejores que las que uno había pensado. Mi
intención en los ensayos era contarles la película como si ya la
hubiéramos visto. Quería que supieran desde el principio en qué
tono nos íbamos a mover, y que tuvieran tiempo para desarrollar
su propio material creativo. Creo que como director tengo que
llevar mi trabajo hecho al set todos los días. Pero el rodaje
también tiene que ser algo vivo. Y si alguno de los actores o
del equipo ha tenido una idea sobre la marcha, yo sería un mal
director si la anulara por no ser mía. Como actor he trabajado
con muchos directores brillantes que eran excesivamente férreos,
cineastas que no te dejan abrir nuevas ventanas durante el
rodaje. No te dejan aportar nada tuyo al trabajo”.
Para Antonio Banderas EL
CAMINO DE LOS INGLESES representa el regreso a sus orígenes
geográficos, biográficos y también profesionales. En su segunda
película como director vuelve a trabajar con Victoria Abril y
Juan Diego, compañeros con los que compartió muchas carteleras
antes de dar el salto al cine norteamericano.
“Tenía mucho miedo de
trabajar con Victoria”, reconoce ahora el actor y director
malagueño. “Porque es una experta. Ya lo era cuando trabajaba
con ella y conocía cómo cuestionaba a los directores. A nuestro
rodaje llegó muy fuerte, llena de ideas, y me lo he pasado con
ella como no me lo había pasado en los cinco rodajes que
habíamos hecho juntos. Ha estado magnífica. Nos hemos reído, nos
hemos reconocido después de tantos años de otra manera. Ha
habido muchísima complicidad entre nosotros. Me lo he pasado
fenomenal. Hace cosas dentro de la sutileza que son muy
difíciles. Victoria es de esas actrices que pregunta qué lente
tenemos. Sabe que las lentes significan acentos dentro de la
historia, conoce su valor. Son cosas que se aprenden con
inteligencia y con la experiencia, y todo eso lo controla a la
perfección. Además tiene una capacidad de riesgo increíble,
Victoria está maravillosamente loca”.
Como muy bien ha explicado
Banderas, la Señorita del Casco Cartaginés, el personaje de
Victoria Abril creció delante de la cámara. “Antonio me dijo que
de las secuencias de mi personaje, algunas eran reales y otras
fruto de la imaginación de Miguelito”, explica ella. “Que íbamos
a rodar de una manera realista, pero que el 75% de lo que hace
la Señorita lo hace en la cabeza del chico. Eso nos ha permitido
todo tipo de libertades. Aquí no hemos malgastado talento
haciendo cosas que la cámara no pudiera rodar. El cine es como
el amor: primero un buen preámbulo, y a partir de ahí motor. Las
buenas tomas, y eso lo tengo comprobado, son las primeras”.
La vuelta a Málaga ha estado
también plagada de sorpresas y emociones. Sin embargo, Antonio
Banderas ha optado por una emoción contenida. Según Xavi Giménez
“No es un reflejo directo de la Málaga de la década de los
setenta, ni de la España de entonces. Porque la película tiene
diferentes niveles de humanidad, se ocupa tanto de los niveles
internos como de los externos de cada personaje. No quiere
mostrar, sino hacer sentir. Creo que las bases para construir
una película casi siempre son novelísticas, pero ésta tiene una
clara base poética. Ese es un punto de vista muy bello para
abordar una película, una manera de narrar muy distinta”.
Pero esa discreción en la
forma cinematográfica ha sido difícil de trasladar al rodaje de
la calle. El entusiasmo de sus paisanos ha rodeado al director
malagueño durante todas las jornadas de trabajo en su ciudad
natal. Una entrega que vivió hasta el último de los meritorios,
y que recuerda así Carlos Taillefer: “Cuando rodábamos en Málaga
por las calles, en la cárcel, por ejemplo, la gente respetaba
absolutamente las órdenes del ayudante de dirección durante las
tomas, pero nada más oír la palabra corten, empezaban a aplaudir
y a gritar. El entusiasmo creció a medida que rodábamos, de modo
que el último día nos vimos obligados a usar un truco: sacamos a
Antonio a escondidas mientras el público pensaba que seguíamos
rodando”.
Antonio Banderas ha contado
con diez semanas y media de rodaje, repartidas entre Málaga,
Ciudad de la Luz (Alicante) y Londres. Precisamente las
localizaciones han jugado un papel fundamental en el ritmo del
rodaje de la película. Es cierto que el director deseaba evitar
el realismo cronológico, pero muchas de las secuencias se
rodaron en escenarios naturales de Málaga y Londres. Y esa
proximidad geográfica y temporal, lejos de facilitar el trabajo
de los departamentos de arte, fotografía y producción exigió al
equipo un esfuerzo añadido cuyo objetivo es, paradójicamente,
que no se aprecie en pantalla. “Tanto en los decorados como en
las localizaciones todo debía ser muy simple, pero exigía mucha
elaboración”, explica Javier Fernández. “Por otra parte,
ambientar una película en una época cercana provoca que los
detalles mal aplicados chirríen y saquen al espectador de la
historia. Hemos intentado buscar en nuestra memoria sensaciones
más que decorados completos”.
Otra novedad importante para
el cine español de la que ha sido testigo el equipo de EL CAMINO
DE LOS INGLESES se refiere a la reciente andadura emprendida por
la Ciudad de la Luz, en Alicante, donde Banderas y su equipo
rodaron por espacio de dos semanas. Los productores recuerdan
esos días como un privilegio: “La Ciudad de la Luz tiene unas
instalaciones que no tienen comparación con otros estudios en
Europa. Es un lujo por el espacio y por las infraestructuras”.
Si la forma de aproximarse a
ese pasado reciente por parte del equipo de la película no es
convencional, tampoco lo ha sido la técnica de rodaje en sí. En
el plató había permanentemente dos cámaras. “Desde el primer día
de la preparación Antonio me dijo que quería rodar con dos
cámaras”, recuerda Taillefer. “En un primer momento, pensé que
se refería a cómo se suelen rodar las películas americanas en
España, que se ponen dos cámaras a rodar para asegurar ciertas
tomas. Pero no se trataba de eso. En el cine español, 40.000
metros es el standard de película rodada. Nosotros hemos llegado
a 130.000 metros porque Antonio quería, de alguna manera,
desdoblar las tomas. No por ir más rápido sino para enriquecer
las posibilidades del montaje, para darle otra dimensión”.
Ahora bien, el equipo técnico
y artístico de EL CAMINO DE LOS INGLESES tiene claro que ésta no
pretende ser una película al estilo Hollywood. Coinciden en esta
afirmación tanto el Director de Fotografía, Xavi Giménez, como
la actriz Victoria Abril. “Antonio camina abierto y vive
intensamente lo que ocurre en rodaje, y deja que todo el mundo
comparta esa vivencia con él.” Dice Xavi Giménez. “El interior
del rodaje es instintivo, nada industrial ni matemático. Un
trabajo de investigación y coordinación para una película
experimental. Todo el mundo puede participar de esa creación.
Desde el meritorio hasta el director, todo el mundo es
importante. Ese sentimiento es algo que consigue Antonio. Así
haces la película tuya, y, por supuesto, a veces también sufres
con lo que está ocurriendo en plató. Un rodaje es una micro
sociedad que se mueve a gran velocidad, de una vivencia intensa,
y si surge esa hipersensibilización de los implicados se
convierte en algo muy bello”.
“Nada que ver con una
película de estudio”, confirma Victoria. “Es una película de
autor, con una caligrafía muy moderna. Aquí la realidad se rueda
de manera real, pero el imaginario se rueda aun con más
credibilidad. Esta película tiene un facturón muy personal. Las
cosas cuanto más primitivas, más sofisticadas. Y eso no tiene
nada que ver con Hollywood”.
La controlada improvisación
ha llegado al punto de permitir a Banderas agarrar la cámara con
sus propias manos. Todo lo rodado en Londres, a propuesta de
Antonio se hizo con un mínimo de equipo de rodaje y una cámara
de 16mm.
“Creo que en mi aprendizaje
como cineasta es imprescindible que me ponga directamente detrás
de la cámara. Próximamente rodaré una película entera así; aquí
lo hice en algunos momentos. Londres es enteramente mía. La
parte de Don Alfredo también la tengo yo. Creo que lo que se
mira por el canuto es la verdad. Nada de combos, que despistan.
Cualquier mentira que un actor te trate de colar, si le ves por
el canuto la pillas. El que mira por el canuto, ve la película”,
explica Banderas.
Tras el rodaje, la montadora
Mercedes Alted y el negativo volaron a Los Ángeles para trabajar
cerca del director y actor malagueño. Un proceso en el que se
han sacrificado los compromisos de mercado para dejar que la
película respire y para completar un complejo proceso de efectos
digitales.
“Y porque Antonio Banderas es
el director más exigente con el que he trabajado, pero agradeces
las exigencias porque luego se ven en pantalla. A cambio él es
muy disciplinado, y una persona muy clara. Y sinceramente pienso
que ha sido muy feliz rodando. Para mí ha sido un privilegio
trabajar a su lado”, comenta Carlos Taillefer.
“Te involucra mucho en la
historia con sus imágenes”, asegura Fran Perea. “Para un actor
eso es fundamental. Te da la libertad pero siempre te indica el
camino”.
Félix Gómez destaca del
trabajo con Antonio: “Hay un lenguaje que sólo surge entre
actores. Además trabajábamos con multicámara. Tener una segunda
unidad sólo para captar los detalles llena la película de una
riqueza increíble. Hemos tenido un pedazo de equipo, nos hemos
convertido en una familia. Y de eso la culpa la tiene Antonio.
Es un pedazo de capitán”.
“Antonio transmite mucho
entusiasmo”, reconoce Alberto Amarilla. “Me admira porque es un
capitán que tira del equipo incluso en las tormentas, y nunca se
le quita la sonrisa de la cara. Esa manera de afrontar el
trabajo le da la vida a la película”.
“Tiene una sensibilidad tan
especial que pone el cien por cien del corazón en todo lo que
hace, en nosotros, en el equipo, en el rodaje. Es muy, muy
valiente como director”, señala María Ruiz.
“Es un cineasta”, precisa
Xavi Giménez. “Creo que nos ha hecho sentir a todos como un
grupo de cineastas, más allá de que estuviéramos contratados
como meritorio, como director de fotografía o como director. Se
ha hablado a nivel de cine en este rodaje. Es muy brillante y
hace el trabajo muy divertido”.
“Es muy trabajador y un
creador nato. Además es inteligente y tiene talento. Cuando se
da una combinación así, esa persona sabe sacar de toda la gente
que tiene a su alrededor lo mejor. Exprime porque te provoca”,
matiza Javier Fernández.
“Saber pedir es lo más
importante”, asegura Victoria Abril. “Y eso Antonio lo hace de
maravilla. Cuando pienso en este trabajo con él, tengo la
sensación de haber vivido una elipsis de quince años. El tiempo
no es que no le haya cambiado a pesar de lo que ha evolucionado,
es que Antonio no ha perdido su esencia, lo que es
importantísimo para la creación, para el auteur”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "El camino de los ingleses" - Copyright ©
2006 Green Moon, Sogecine y Future Films. Distribuida en España
por Sogepaq e Hispano Foxfilm. Todos los derechos
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