CRÍTICA
por
Miguel Laviña
Guallart
Nueva entrega del mismo
discurso
Palma de Oro por sorpresa en el último Festival de Cannes (más
de uno se debió de quedar “al borde de un ataque de nervios”,
por otra parte, algo habitual en los jurados de los festivales
internacionales, siempre dotados de un peculiar sentido del
humor: el último León de Oro en Venecia, la china "Sanxia
haoren", dejó fuera de combate a crítica y público), un galardón
que muchos entendieron como el reconocimiento global a la
carrera de su autor. El muy prolífico
Ken Loach
pasaría por una especie de guerrillero del cine: que hay que
denunciar injusticias y hacer crítica social en casa,
Inglaterra, tiene donde elegir (“Lloviendo piedras”, “Ladybird,
Ladybird”, “Mi nombre es Joe”); que toca hacer una incursión en
los desequilibrios de Centroamérica, “La canción de Carla”;
darse una vuelta por los derechos de los hispanos en EEUU,
"Pan y rosas";
rastrear la Guerra Civil Española, “Tierra y libertad”.
Revisa ahora parte del proceso de independencia de Irlanda, su
guerra contra Inglaterra y el posterior enfrentamiento civil, a
través de las vicisitudes de dos hermanos de futuro en principio
divergente, cuyo destino se une en la lucha contra el dominio
extranjero, separados y enfrenados más tarde por una distinta
toma de posición en el conflicto. Las raíces de esta cuestión
todavía latente, extrapolable en la actualidad a todos los
ejemplos que se desee, reúne varias de las constantes temáticas
de su obra. Su casi siempre controvertido trabajo, y el de su
guionista Paul Laverty,
genera un debate que desborda en muchas ocasiones el hecho
puramente cinematográfico.
En este sentido, se le suele acusar de oportunista y fácilmente
polémico, al mismo tiempo que, sin duda, es loable su labor de
agitar conciencias. Cierto que el realismo social en el cine es
tan respetable como en otras artes, aunque hay quienes prefieren
un análisis del trasfondo social o político a través de otros
caminos, igual de efectivos pero menos evidentes, o el incisivo
humor de un, por ejemplo, Stephen Frears. Si se elige ver una
película de Loach o de sus seguidores (alguno bastante cercano)
se puede adivinar, ha habido tiempo suficiente para ello, qué
puede encontrarse uno. Hasta allí de acuerdo, pero es mucho más
discutible, y en esto vuelve a caer de lleno, que no plantee un
debate abierto que ofrezca al espectador la posibilidad de
decidir, sino que tome partido de forma tan explícita que sitúe
su visión por encima de cualquier otra verdad, y de esta forma
coarte, paradójicamente, una libertad por la que en teoría está
luchando.
Así, el elemento más negativo de la cinta es un
maniqueísmo (del que
tanto se ha hablado a lo largo de su trayectoria, y que de nuevo
está generando ríos de tinta) que separa radicalmente lo narrado
entre el bien y el mal. La Historia, las decisiones de la vida,
suelen estar llenas de contradicciones, ambigüedades, los grises
superan muchas veces al blanco o el negro. La opresión británica
se plasma en unas secuencias cargadas de crispación, en las que
los soldados ingleses quedan reducidos a meros arquetipos
airados y violentos empuñando sus fusiles. El tremendo, hondo y
sincero dramatismo de la primera secuencia que muestra los
abusos al pueblo irlandés pierde fuerza a medida que esas mismas
situaciones se reiteran sin ahorrar brutalidad. Sólo uno de
estos soldados (pero claro, su padre era irlandés) parece un ser
con capacidad de duda ante la barbarie que se está cometiendo.
Al menos es objetivo al mostrar, con una mirada cargada de
frialdad, cómo los fusilamientos y crímenes se ejecutaron en
ambos bandos, aunque una vez desalojado el ejercito inglés e
iniciada la guerra civil, su alineación continúa con aquéllos
que se negaron a los pactos con Inglaterra, recubriendo sus
actos de integridad moral hasta sus últimas consecuencias. Al
parecer aspiraban a establecer un estado socialista, abortado
por los intereses políticos, económicos y religiosos de la
época; otra revolución perdida, que es, en última instancia,
donde el director quiere reconducir el sentido de lo expuesto,
la siempre presencia, en sus distintas formas, de unos poderes
opresores contra los que hay que combatir, lo que lleva contando
desde hace 20 años.
Al margen de este cuestionable discurso, la
construcción formal pone de manifiesto el estilo y oficio
habituales del autor, que rueda con eficacia, sencillez en la
puesta en escena y una excelente ambientación.
Esta vez su acostumbrada
economía de medios puede hacer cojear los resultados, parece que
el destino de Irlanda se decidió entre unos treinta soldados, en
torno a los mismos parajes y en unas cuantas reuniones
políticas. El ritmo se mantiene gracias también a la sabia
utilización de las discusiones en las asambleas (de nuevo su
gusto por estas escenas corales) y, de forma brillante, del
cinematógrafo, como recursos para explicar el desarrollo de los
acontecimientos históricos.
En el lado positivo de la balanza destacar también su habilidad
para hacer trascender el devenir político en el trágico destino
de los dos protagonistas, y entre lo más interesante, la difícil
evolución del hermano menor, Damien, al que con ajustado talento
da vida el emergente
Cillian Murphy.
Junto a esto, la sensibilidad para transmitir el espíritu
irlandés, sus paisajes y la nobleza de sus gentes aparecen en
momentos tan hermosos como la canción que da título al film,
rasgos de autenticidad a la que contribuye la espléndida
verosimilitud del resto del elenco, especialmente el femenino.
A pesar de un afán aleccionador que nunca abandona a este
incansable cineasta, el desarrollo de la vertiente íntima
compensa en parte su visión parcial de todo este asunto, y el
conjunto posee la entidad de sus otros reputados trabajos. Por
desgracia, nunca le van a faltar motivos para coger su cámara ni
próximos lugares donde acudir, estaciones de militancia para
todo un tren de largo recorrido.
Calificación:
    
Imágenes
de "El viento que agita la cebada" - Copyright ©
2006 Sixteen Films, Matador Pictures, Regent Capital, UK Film
Council, Bord Scannán Na Héireann, Irish Film Board,
Filmstiftung Nordhein-Westfalen, Element Films, BIM
Distribuzione, Pathé Distribution, Cinéart, TV3 Ireland y Film
Coopi. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "El viento que agita la cebada"
Añade esta película a tus películas favoritas
Opina
sobre esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
esta película a un amigo
|