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GRACIAS POR FUMAR
(Thank you for smoking)


Dirección: Jason Reitman.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 92 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Aaron Eckhart (Nick Naylor), Maria Bello (Polly Bailey), Cameron Bright (Joey Naylor), Adam Brody (Jack Bein), Sam Elliott (Lorne Lutch), Katie Holmes (Heather Holloway), David Koechner (Bobby Jay Bliss), Rob Lowe (Jeff Megall), William H. Macy (Senador Finistirre), J.K. Simmons (B.R.), Robert Duvall (Doak Boykin).
Guión: Jason Reitman; basado en la novela de Christopher Buckley.
Producción: David O. Sacks.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía:
James Whitaker.
Montaje: Dana E. Glauberman.
Diseño de producción: Steve Saklad.
Vestuario: Danny Glicker.
Estreno en USA: 14 Abril 2006.
Estreno en España: 22 Septiembre 2006.

CRÍTICA por Almudena Muñoz Pérez

  Dicen que Jason Reitman ha heredado en su ópera prima el aroma de los viejos clásicos. Mientras su padre se pasa de ultramoderno con "Mi super ex-novia", dicen que este retoño ha recogido la siembra de Frank Capra en “Gracias por fumar”. Yo no lo creo así. Capra era un experto en firmar maravillosos cuentos moralizantes que sólo él conseguía hacernos tragar. Detrás de sus personajes arquetípicos solía esconderse una vitalidad rota y un mensaje más que pesimista. “Gracias por fumar” es todo lo contrario: detrás de sus personajes cínicos y su cubierta polémica palpitan los buenos sentimientos y un humor simpático que convierten una historia sobre héroes amorales en una fábula cercana.

 

  El “Caballero sin espada” del propio Capra afirmó que todo ciudadano tiene derecho a defender sus ideas y a ser escuchado. James Stewart hacía uso de dicha tesis para enfrentarse a las malvadas ideas de Edward Arnold; pero, ¿por qué no va a utilizar el villano ese mismo derecho? El protagonista de “Gracias por fumar”, interpretado por un eléctrico Aaron Eckhart, se inspira en el personaje de Stewart para proclamar sus principios contrarios a las maneras de lo políticamente correcto. Todo tiene un doble filo y este representante de los estudios tabacaleros, Nick Naylor, se aprovecha de la ambigüedad de cada término para dar la vuelta a la situación y a las mismas ideas del espectador. Reitman acierta al conjugar en su guión enlazado y carente de baches argumentales o sentimentales unos testimonios de cuestionable ética con los procedimientos que el protagonista sigue para presentárnoslos. En este sentido, resulta fundamental la presencia del hijo (Cameron Bright) que, en cualquier otra producción de intenciones parecidas, se habría convertido en el niño repelente que obliga al padre a redimirse para darle un buen ejemplo. Desde el principio el largometraje sitúa al espectador en el punto de vista de Nick Naylor, y sabe de sobra que, paradójicamente, su mal ejemplo va a resultar mucho más instructivo que una cinta de preceptos blandos y éticos.

  Algunos personajes considerados basura social, como los representantes de todo producto polémico, sea el tabaco, el alcohol o las armas, vocalizan sin tapujos unas ideas que para la mayoría resultan más que escandalosas. Reitman asume un riesgo considerable al pegar bofetadas sin compasión a los pilares del país y la industria sobre los que quiere trabajar, pero enseguida averiguamos que él no se pronuncia a favor de ningún material nocivo. Ni a favor ni en contra, sino todo lo contrario, como decía aquél título francés. Sembrar una polémica sana en estos tiempos de conformismo y maniqueísmo es una premisa que se recibe con agrado y, si se acompaña de una ironía punzante y equitativa para con todos, con muchas más risas. Las carcajadas que provoca “Gracias por fumar” no se basan en las personas que circulan por la pantalla, sino en nuestra propia ridiculez y en la debilidad de los esquemas morales que defendemos para pasar desapercibidos. Reitman no escatima en sabrosos detalles para escarbar un sarcasmo visual en cada una de las escenas: la hipocresía de unos políticos que dicen defender los intereses de su estado en forma de queso al que pegar un buen mordisco; las compañías gigantes que se bautizan ‘EGO’, los restaurantes que sirven pasteles coronados por una banderita de barras y estrellas, rígida mientras una multitud de tenedores decide probar un pedazo. Mientras en Estados Unidos se rinde culto a los nuevos héroes, al bombero y al piloto, Reitman rescata del vertedero al paria que, con motivos o no, provoca vergüenza ajena entre tan ejemplares ciudadanos. Plantear en el país de Bush un debate sobre responsabilidades resulta mucho más difícil que aquí. ¿Tienen las tabacaleras toda la culpa por los males que aquejan a los fumadores o son éstos los culpables al engancharse en plena lucidez a un vicio nocivo? En todo caso “Gracias por fumar” se ahorra posturas incómodas e insatisfactorias y prefiere abogar por la crítica feroz que permita reflexionar a todos los implicados. Ni un fumador activo ni uno pasivo podrán sentirse ofendidos ante la película de Reitman, que sabe medir, con un extraordinario pulso para tratarse de un debut cinematográfico, la risa desencajada junto a un ridículo autoconsciente –vean a ese senador que cavila en su despacho con calcetines y sandalias–.

  Aunque hipócritas somos todos, el gobierno que menos se salvaría de la quema es el norteamericano. Por esa razón, “Gracias por fumar” dirige un mayor número de dardos al contexto de la historia, exagerando cada uno de los recursos visuales que hemos contemplado hasta la saciedad en el cine de Hollywood, desde el letrero hasta el ralentí, pasando por las atmósferas humeantes que Reitman defiende a base de divertidas referencias cinéfilas y recogiendo la controvertida propuesta de eliminar cualquier rastro de tabaco en las películas. Unos gobernantes y cabezas pensantes que pretenden esgrimir la jolly roger, la bandera pirata, para defender sus valores contrarios a la libertad, a la libertad también de que el villano, el señor Potter, proponga sus argumentos con toda lógica. A James Stewart nunca se le hubiera ocurrido disfrazarse de corsario para abordar el congreso. Pero en la realidad no triunfa Stewart, sino Naylor. Una línea de diálogo de la cinta nos da la síntesis: “Eso es asqueroso. Es americano”.

Calificación:


Imágenes de "Gracias por fumar" - Copyright © 2006 Room 9 Entertainment y Contentfilm. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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