CÓMO SE HIZO "NEIL
YOUNG: HEART OF GOLD"
Notas de producción © 2006
UIP
En la primavera de 2005 al
cantante, compositor, poeta y cineasta Neil Young se le
diagnosticó un aneurisma cerebral potencialmente fatal. Fijada
una fecha para la intervención quirúrgica, Neil se sentó a
escribir galvanizado por la situación. En unas pocas semanas
escribió y empezó a grabar el álbum “Prairie Wind”, uno de los
títulos más sentidos y personales de su carrera. “Prairie Wind”
habla de la pérdida de los seres queridos y de la inspiración
que se encuentra en los sucesos de la vida cotidiana. Young
siguió grabando el disco hasta la misma víspera de su operación:
“El álbum es un reflejo natural de lo que pasaba por mi cabeza
durante ese período, un período de reflexión. La familia. La
historia. La condición del alma. Contar historias es algo
natural para mí. Contar historias es una tradición muy vieja,
más antigua que la Biblia. Para mí es una forma de vida”.
La operación
se saldó con éxito y el disco se publicó recibiendo críticas
entusiastas. Robert Hilburn escribió en “Los Angeles Times”:
“Neil Young es el compositor que expresa con mayor elocuencia
los vínculos esenciales que nos unen a todos”.
Durante ese
mismo período el director Jonathan Demme también estaba
atravesando un momento de cambio en su carrera. Tras el éxito de
crítica y público de El mensajero del miedo había decidido
tomarse un año sabático. Concluido éste, Demme llamó a su viejo
amigo Young para ver si estaba interesado en colaborar en algún
proyecto cinematográfico. Ya habían trabajado juntos en el
pasado. En 1993 Young aportó a la banda sonora de la película
Philadelphia la canción homónima, que fue nominada para un
Oscar. Un año después Demme filmó a Young y su grupo Crazy Horse
en el proceso de grabación de cuatro canciones del disco “Sleeps
with Angels”; el film resultante se tituló The Complex Sessions.
Dice Demme:
“Neil Young es un mago, hace magia sobre un escenario. Es un
artista-poeta-trovador al modo antiguo que responde
creativamente a la vida que ve en su torno. La música de
“Prairie Wind” habla de cuestiones emocionales, sociales y
vitales de una forma que a mí me resulta cargada de sentido”.
Dice Young:
“La sensibilidad musical de Jonathan es bien conocida y se ve
reflejada en muchas de sus películas, desde la que hizo con los
Talking Heads (Stop Making Sense) hasta la banda sonora de sus
largometrajes. Es alguien que sabe trabajar muy bien con
músicos”.
Demme y Young
concibieron un ‘concierto de ensueño’, no sólo en el sentido de
que representara una culminación de la extraordinaria carrera
del músico sino en el sentido de que supusiera literalmente la
representación de un sueño. El concierto debía evocar la riqueza
y complejidad de la visión del mundo de Young. La escenificación
integra imagen y música apoyándose en personajes, instrumentos,
visiones, tonos, colores y luces combinados con música, voces y
silencios en un conjunto orgánico que desafía todo intento de
ser etiquetado.
Fiel a este
concepto de “experiencia onírica”, Demme nunca muestra imágenes
del público o del exterior del Auditorium; nada interrumpe la
experiencia privada de la música de Young. Demme colocó en el
escenario ocho cámaras y una Steadycam. Desde un principio el
director decidió no utilizar movimientos de cámara, prefiriendo
que sus cámaras fijas estuvieran en una posición que le
permitiera captar la interacción entre Young y los demás
músicos.
Demme
comenta: “Se abre el telón y aparece un hombre. Es nuestro guía.
No nos cuenta ninguna historia concreta sino que nos guía en lo
que viene a ser un trayecto emocional muy real y profundamente
sentido”. Young añade: “El espectador es una especie de fantasma
capaz de flotar alrededor, por encima y por detrás del
escenario; puede ver cosas que un espectador normal no vería
nunca”.
Dice Demme de
su vieja amiga y colaboradora, la directora de fotografía Ellen
Kuras,: “Ellen tiene un enfoque puramente emocional respecto al
tipo de color que debe acompañar a cada canción. Hace que cada
tema que se oye tenga un distinto concepto visual y un color
específico. Los colores que se ven en esta película no existen
en ninguna otra, no se encuentran ni en una caja de Crayola”.
Otro elemento
clave de la atmósfera onírica de la película es el vestuario
creado por el legendario diseñador de Nashville Manuel, quien
creó atuendos únicos para todas las personas que se ven sobre el
escenario y hasta para los miembros del equipo técnico de Young.
Manuel concibió un vestuario que es a la vez de “época” e
intemporal y que contribuye al aspecto a la vez sobrenatural y
artesano de la película.
El diseñador
gráfico y escenográfico Michael Zansky creó en colaboración con
Demme los telones de fondo de “Prairie Wind”, inspirándose tanto
en las canciones del disco como en la tradición del Grand Ole
Opry de colocar a los artistas en el escenario dentro de un
contexto visual específico. Zansky creó los fondos en un enorme
salón del campus de SUNY Purchase, en Nueva York, y luego les
dio los últimos retoques en el mismo escenario del Ryman
Auditorium.
Demme
concluye: “NEIL YOUNG: HEART OF GOLD ha representado una
experiencia muy pura, es lo más puro que el cine puede llegar a
ser para mí. Se estaba interpretando una música sensacional y el
reto para nosotros consistía en encontrar la mejor forma de
representarla”.
Para Neil
Young tocar en un escenario significa hacer música con los
amigos y la familia. La música es el trabajo creativo de una
comunidad de músicos, cada uno con un rol tan claro como si
fuera un personaje de película. Su mujer Pegi canta y toca la
guitarra con su grupo; tenerla junto a él en escena es un
detalle especial que da mayor resonancia a los temas
interpretados. Young es siempre el protagonista central de sus
canciones, pero la elección de colaboradores como Emmylou Harris
y otros compin- ches de toda la vida parece formar parte de cada
canción tanto como las propias letras.
En esta
ocasión Neil Young está acompañado por el teclista Spooner
Oldham, el intérprete de guitarra steel a pedal Ben Keith, los
baterías Chad Cromwell y Karl Himmel, el bajista Rick Rosas, el
guitarrista Grant Boatwright, el violinista Clinton Gregory, Tom
McGinley y Jimmy Sharp a los vientos, y las voces de Diana De
Witt, Gary Pigg y Anthony Crawford. Luego están los invitados
especiales de Young: Wayne Jackson de los Memphis Horns, los
Jubilee Singers de la universidad de Fisk y la orquesta de doce
músicos The Nashville String Machine (que cuenta con doce
violines Stradivarius). Todos ellos llevan años tocando con
Young, algunos desde hace más de 30 años, desde la época de las
sesiones del álbum “Harvest”. Así es como Young crea un aire de
intimidad familiar sobre el escenario, algo necesario a la hora
de trabajar con individualidades creativas. Dice Young: “Esta
gente no se limita a reproducir algo, son creativos. Son
incapaces de tocar lo mismo una y otra vez. El reto para mí
consiste en darles espacio para que sean creativos. Y el reto
para ellos consiste en tocar la canción de forma que evoque el
arreglo con el que se escuchaba en el disco original”.
La
realización de Demme enfoca el trabajo de cada músico individual
dentro de la composición general del grupo y observa cómo los
distintos músicos cambian de un instrumento a otro en el curso
del concierto. Esta dinámica pone en primer término el propio
acto creativo y subraya el proceso de construcción de cada
canción: el cuidado, la precisión y la habilidad musical
necesarios para encontrar la interpretación adecuada.
Young
permanece en el centro del escenario con un instrumento que “no
le pertenece sino que sólo lo tiene para tocarlo un rato”, por
usar sus propias palabras. Esa vieja y gastada guitarra
perteneció a Hank Williams, lo que para Young tiene un
significado emotivo y profundo.
En los años
70 Young quería comprar una auténtica guitarra Martin y llamó a
su amigo Grant Boatwright, que coleccionaba dicho modelo. No muy
seguro del sonido exacto que andaba buscando Young, Boatwright
le indicó varias tiendas de música de la zona de Nashville,
diciéndole que probara distintos instrumentos y le dijera luego
cuál le gustaba más. Además, le prestó -por una noche- su
guitarra OM Martin de 1933 que había sido propiedad de Johnny
Cash. Esa misma noche Young escribió el hoy clásico tema “Field
of Opportunity”, que aparece en el álbum “Comes A Time”.
Boatwright
quedó impresionado. Sabiendo ahora lo que estaba buscando Young,
le llevó a visitar a Tut Taylor, con el que era co-propietario
del Old Time Picking Parlor, de Nashville. Taylor les mostró una
Martin D28 Herringbone de 1941; estaba perceptiblemente
estropeada pero seguía sonando tan magníficamente como siempre.
“Esta es la que quiero”, comentó Young. Y entonces Boatwright le
hizo la revelación final: esa guitarra había sido propiedad de
Hank Williams. Los desperfectos que tenía podían apreciarse en
varias viejas fotos de Williams tocándola. Young la compró en el
acto. No necesitaba reparación alguna, “sólo hacía falta ponerse
a tocarla”, recuerda Boatwright.
Young bautizó
a la guitarra con el nombre de Hank. Al preparar los conciertos
que serían filmados para NEIL YOUNG: HEART OF GOLD, Young
observó que iba a ser la primera vez que ‘Hank’ sonara en el
Ryman Auditorium desde que Hank Williams actuara en el Grand Ole
Opry muchos años antes. Young escribió incluso una canción sobre
su relación con esta guitarra.
Tras una
carrera que dura ya cinco décadas, Neil Young sigue asombrando a
sus fans por su capacidad de ir siempre un paso por delante. Su
legado musical se concreta en cerca de 40 álbumes como solista y
una docena de títulos más en los que Young aparece integrado en
grupos como Buffalo Springfield, Crosby, Stills, Nash & Young y
Crazy Horse. Lo único predecible en su trayectoria es el impulso
de hacer cada vez algo diferente. Rock, country, rockabilly,
rock clásico, música experimental, folk, neo-blues y música
electrónica... Estos son los palos que ha tocado dejando siempre
su impronta: un nuevo concepto musical procesado para reflejar
una visión personal. Sus letras son intemporales por la forma en
que entretejen hilos del pasado y del presente en un tapiz de
conocimiento para la siguiente generación.
En el momento
en el que Buffalo Springfield recibía aplausos de la crítica por
renovar la tradición del rock moderno americano, Young dejó el
grupo para comenzar una carrera en solitario. Discos como
“Everybody Knows This Is Nowhere”, “After the Gold Rush”,
“Harvest” y “Tonight’s the Night” son trabajos extraordinarios y
tremendamente influyentes. La obra de Young ha influido en
estilos como el grunge, el alt country (country alternativo) así
como en el rock comercial y en el country & western. Ayudó a
alcanzar su cima estética al longevo supergrupo Crosby, Stills,
Nash & Young, y fue el primer artista comercial que le dio su
bendición al punk rock, colocando a Johnny Rotten a la misma
altura que Elvis Presley. Sus canciones han aparecido en muchas
películas así como en documentales de conciertos. Escribió la
banda sonora de la película de Jim Jarmusch Dead Man y en 2004
firmó la extraordinaria Greendale, una película que es también
un álbum y una función escénica que interpretó en diversas
giras.
Dentro de una
carrera tan variada, “Prairie Wind” es una de sus apuestas más
audaces por su inconformismo y por su profundidad. Este álbum
ofrece una visión del corazón del artista más íntima que nunca.
Es a la vez una mirada nostálgica al pasado y una visión tan
optimista del futuro que llega a lo visionario. En la cima de su
carrera de compositor, este disco supone una pausa momentánea;
con cuatro décadas de trabajo a sus espaldas, Neil Young sabe
que aún le quedan nuevos territorios por descubrir. Cambiar de
rumbo es el único rumbo que ha seguido en su trayectoria.
Durante la
actuación Young comenta que tocar en el escenario del Ryman es
como tocar dentro de una guitarra. También ha comparado el
auditorio con “una iglesia, una iglesia de la música”.
Sede del
Grand Ole Opry durante más de 30 años, el auditorio de Nashville
empezó siendo el Union Gospel Tabernacle. Fue construido por un
juerguista capitán de barco fluvial que había venido en 1885
para alborotar y mofarse de los servicios religiosos que
oficiaba en el centro de Nashville el reverendo Sam Jones. Pero
la visita se saldó con una completa conversión y el capitán
Ryman comenzó a financiar la edificación del Tabernáculo en
1889. A su muerte, el Union Gospel Tabernacle pasó a llamarse
Ryman Auditorium por sugerencia del propio reverendo Jones.
Considerada
una de las mejores salas de conciertos del Sur, el auditorio
tiene una acústica casi perfecta y es utilizado por numerosos
artistas. Sigue siendo también el templo de la música country;
su veterano escenario tiene históricas ‘huellas de pisadas’ de
todas las estrellas de la música country desde los años 40 hasta
los años 70.
Young observa
que cerca del Ryman están construyendo un rascacielos que
bloqueará la luz del sol que antes se filtraba a través de las
famosas vidrieras del auditorio: “el lugar está literalmente
cambiando ante nuestros ojos”. El cambio está en la naturaleza
de las cosas pero Young no puede evitar preguntarse si dentro de
algunos años la gente recordará cómo era el mundo actual.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Neil Young: Heart of gold" - Copyright ©
2006 Paramount Classics, Paramount Home Entertainment, Shangri
La Entertainment, Clinica Estetico, Shakey Pictures y Playtone.
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