CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Un nuevo
remake del montón llega a la cartelera, en este caso el remedo
de "Kairo", otro título asiático de terror. Los productores de
"Pulse (Conexión)" han optado por utilizar la misma fórmula que
en su momento emplearon los responsables de "Terror en la niebla", esto es, contratar a unos cuantos
intérpretes muy conocidos por el gran público a causa de la
televisión en vez de a estrellas que, aparte de cobrar elevados
salarios, no siempre garantizan el éxito en la taquilla. No es
de extrañar, pues, que aquí se utilice como reclamo para el
público joven la presencia de Kristen
Bell ("Veronica Mars") y la de
Ian Somerhalder ("Smallville",
"Perdidos"), mientras que los espectadores adultos se pueden
consolar con la participación de Ron
Rifkin, quien ha obtenido una gran popularidad en los
últimos años gracias a la serie "Alias" y a su espléndida
caracterización del temible Arvin Sloane.
"Pulse
(Conexión)", que recaudó en los Estados Unidos veinte millones
de dólares, prácticamente lo mismo que costó, nos cuenta la
historia de Mattie, una muchacha cuyo novio no da señales de
vida. Cuando se acerca a la casa de éste, se percata de que su
comportamiento es algo extraño; minutos después, el joven se
suicida en una habitación del apartamento en el que vive. Poco a
poco, y con la ayuda de un experto en ordenadores llamado
Dexter, Mattie descubre que esto es tan sólo el inicio de un
temible descubrimiento, puesto que otros seres se hallan al lado
de las tecnologías que utilizamos cada día y se alimentan de
nuestra esencia, algo que provocará que el caos se adueñe del
planeta.
Con tan sólo
echarle un vistazo al prólogo de esta película, cualquier
espectador puede intuir que nos hallamos ante una propuesta
carente de originalidad en la que se reciclan sin pudor tanto
las ideas como la estética de otros filmes. Las imágenes
distorsionadas se adueñan de la pantalla, al igual que los
montajes efectistas y los colores saturados. Y, por supuesto,
tampoco podían faltar los inevitables sustos basados en la
repentina aparición de una persona cuando un personaje se da la
vuelta, la utilización de ruidosos efectos sonoros o la
manifestación de extrañas y grotescas criaturas.
El relato
carece de tensión, convirtiéndose en una sucesión de previsibles
muertes en las que vamos observando cómo fallecen los amigos de
los protagonistas. La historia es hueca y aburrida,
haciéndose el visionado de la cinta un tanto tedioso, y ello a
pesar de la escasa duración de la misma. El guión de
Wes Craven y Ray Wright
es flojísimo, en especial sus diálogos, repletos de las
habituales frases que no pueden faltar en este tipo de
producciones. La labor del realizador, el desconocido
Jim Sonzero, es impersonal, limitándose a seguir las
pautas del género.
Volviendo al
reparto, la solvencia de Kristen Bell, quien no sé cómo es capaz
de tomarse en serio a su personaje, contrasta con la sosería de
Ian Somerhalder, un actor que, todo sea dicho, carece del
talento necesario como para ser el protagonista de cualquier
película. Aunque se agradece la presencia de Ron Rifkin en el
filme, la relevancia de su papel en la trama es prácticamente
nula, otra prueba del desaguisado de un libreto que hace agua
por todos lados.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes de "Pulse (Conexión)" - Copyright © 2006 Dimension
Films, Distant Horizon, Neo Art & Logic. Distribuida en España
por DeAPlaneta. Todos los derechos
reservados.
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