CÓMO SE HIZO "LA COSECHA"
Notas de producción ©
2007
Warner
Bros. Pictures
El productor Joel Silver, el hombre que está detrás de éxitos de
taquilla como las sagas de Matrix, La jungla de cristal y Arma
letal, considera La Cosecha más compleja y más completa que los
thrillers sobrenaturales al uso. “Es un poco más sofisticada que
lo que hemos hecho hasta ahora en Dark Castle, además de ser una
película terrorífica”, dice. “The Reaping cambia la fórmula de
quiénes son los buenos y los malos. Me gusta darle la vuelta a
eso”. La película, que explora una serie de extraños sucesos
ocurridos en un pueblo del sur, en la América profunda, está
impregnada de esa atmósfera y sustentada por una de las actrices
más aclamadas del cine moderno, Hilary Swank. “Hilary interpreta
a una profesora que se ve empujada a cuestionar todo aquello en
lo que cree”, dice Silver. “Hilary aporta al personaje una
honestidad y una fortaleza muy reales y te lleva de la mano al
viaje de Katherine, dejándote entrar en sus procesos mentales y
en su sentido de la fe, de manera que te asombras tanto como
ella cuando averiguas lo que realmente está pasando”. Swank leyó
el guión de La Cosecha justo antes de ganar el Oscar a la mejor
actriz por su interpretación en la película Million Dollar Baby.
“Me tuvo en vilo”, recuerda la actriz. “Ocurrían cosas que yo no
esperaba, y quería saber qué era lo próximo que pasaba. Pensé
que era una historia realmente terrorífica a la vez que
inteligente y dramática. Juega con la noción de que nada en la
vida es lo que parece. Estamos siempre listos para poner el
sello del prejuicio sobre ella, pero creo que es importante
estar abiertos a todo lo fascinante que hay en la vida. Es algo
muy humano y hay momentos realmente humanos en esta historia,
justo en medio de estos hechos extraordinarios”.
La actriz comenta que el
entusiasmo de Silver por el proyecto era contagioso. “Tiene un
ánimo tremendo”, dice Swank. “Joel sabe cómo motivar a la gente.
Consiguió juntar un grupo fantástico y cuida muy bien a todo el
mundo. Lo pasé muy bien haciendo esta película”.
El director Stephen Hopkins,
que se ha ganado el reconocimiento por el telefilme Llámame
Peter, percibió el proyecto como la oportunidad perfecta para
plasmar lo extraño y lo sobrenatural en el mundo corriente y
cotidiano. “Puede ser muy aterrador encontrar lo sobrenatural en
el mundo real”, comenta, “y esa dicotomía está en el mismo
corazón de la historia, en la que la ciencia y la fe, de alguna
forma, libran una batalla. Nuestro objetivo fue siempre asustar
a la gente utilizando la atmósfera y las ideas, más que la
sangre y las vísceras. Aunque también hemos incluido algo de
terror de la vieja escuela en esta película”, dice sonriendo.
“Pero lo más terrorífico está detrás de ella”.
“Hace mucho que Stephen y yo
somos amigos”, dice Silver. “Hicimos una película a principios
de los noventa llamada Depredador 2 y yo siempre he querido
volver a trabajar con él. La Cosecha le venía al pelo por su
estilo y él supo inmediatamente como quería rodarla. También le
gustaba la idea de trabajar con Hilary, así que todo vino
rodado”.
Las primeras conversaciones
entre Swank y el director crearon un gran vínculo profesional
entre ambos. “Stephen Hopkins es tan inteligente, tan elocuente
y tan atento que fue muy divertido colaborar con él”, dice
Hilary, “y le tengo mucho respeto. Posee mucha energía, es muy
activo y siempre está pensando en la próxima toma. Creo que
nunca le vi sentado en todo el rodaje”.
Swank intepreta a Katherine
Winter, una mujer que perdió la fe cuando su marido y su hija
fueron asesinados mientras cumplían una misión religiosa en
Sudán. “Katherine Winter es una mujer que ha sufrido mucho en la
vida tratando de ayudar a la gente”, describe Swank. “Como
cualquiera, ella sólo trata de entender cómo es su vida y, en
ese proceso, decide dedicarse a desmitificar las supersticiones
y los milagros. Viaja por todo el mundo poniendo en evidencia lo
que hay tras ellos. Pero en el centro de su misión ella siente
que si Dios y los milagros existieran de veras, ¿cómo había
podido su familia serle tan cruelmente arrebatada?”
El productor Herbert W. Gains
cree que la crisis de fe de Katherine es algo que puede afectar
a cualquiera. “Creo que todo el mundo en algún momento de su
vida cree en algo, y durante el curso de la misma algunos
acontecimientos pueden hacer que cuestiones esas creencias.
Ocurren cosas que te hacen pensar ‘¿Por qué yo? y ¿Por qué me ha
ocurrido esto?’”.
El compañero de trabajo de
Katherine es Ben, un antiguo estudiante y compañero en la
universidad, interpretado por el actor británico Idris Elba.
“Somos biólogos, científicos y desmitificadores de milagros”,
relata Idris, “como los milagros religiosos. Si ves la cara de
Jesús en un árbol, llamas por teléfono y una pareja de
científicos viene y te dice que estás loco… o que tienes un
auténtico milagro entre manos”.
Sin embargo, mientras
Katherine se acerca a estos misterios creyendo que va a
encontrar una explicación científica, Ben espera confirmar su fe
religiosa. “Hay un interesante dilema entre ellos porque
Katherine es completamente atea en estos momentos y no tiene
interés en encontrar un milagro verdadero”, explica Elba. “De
hecho, cuando ella llega a un lugar donde hay un milagro, por
así decirlo, siempre está a punto de echarse a reír en alto
cuando ve lo que realmente ocurre. Por el contrario, Ben hace
esto por sus propias creencias religiosas, para probar
científicamente que Dios existe”.
“Nuestros personajes en la
película son íntimos amigos”, dice Swank. “Se conocen muy bien,
por dentro y por fuera. Trabajan juntos todos los días. Podrían
terminar las frases del otro. Y es muy divertido: cuando conocí
a Idris sentí una conexión instantánea. Lo pasamos muy bien
juntos”.
“Cuando trabajas con Hilary
tienes que darlo todo”, dice Elba. “Ahí está el secreto de su
éxito: está concentrada al cien por cien todo el tiempo. Puede
sentarse y bromear contigo, pero cuando llega la hora de ponerse
a trabajar se convierte en alguien completamente diferente. Eso
no quita que sea una persona realmente amable, encantadora y
cercana”.
Hopkins había trabajado con
Elba en un programa piloto y lo llevó a un acto social para
presentárselo a Silver. “Es muy atractivo y carismático, y él y
Hilary se compenetraron muy bien, lo cual se trasladó a la
pantalla”, afirma el director. “Idris es el típico chico enorme
y aparentemente intimidatorio, pero en seguida quieres ser su
colega. Y puede interpretar cualquier papel. Es un actor
genial”.
El estilo de dirigir de
Hopkins, a su vez, motivó a Elba: “Soy un patoso en cuanto a los
detalles, así que admiro de verdad el trabajo de Stephen. Le
preocupa absolutamente todo de cada fotograma. Cada uno es como
un cuadro que él estuviese pintando”.
Stephen Rea, que
anteriormente había actuado en V de Vendetta, de la que Silver
fue productor, se unió al reparto como el padre Costigan, un
sacerdote que también era misionero en Sudán cuando mataron a la
familia de Katherine. Viviendo ahora en Estados Unidos, Costigan
recibe lo que interpreta como una advertencia sobre su antigua
colega. “Ella no está ansiosa por saber del padre Costigan
porque lo asocia a la tragedia que le ocurrió a su familia”,
señala Rea. “Pero él insiste, porque cree que ella está en
verdadero peligro. Por supuesto, ella ya no cree en señales
espirituales, por lo cual él ve difícil acceder a ella”.
Katherine no encuentra
razones para asociar la llamada de teléfono de Costigan con una
súbita visita de un joven maestro de escuela llamado Doug
Blackwell. Aparentando ser un perfecto caballero sureño, ha ido
a la universidad para buscar la ayuda de Katherine. Para el
papel de Blackwell, Hopkins eligió a su compatriota David
Morrissey, que se ha llevado críticas favorables por su trabajo
en varias producciones británicas, incluidas Conexiones
peligrosas y Hilary y Jackie. “David Morrissey es una cara nueva
para el público americano, pero está muy bien considerado en el
Reino Unido”, dice Silver. “Es un gran actor. Él y Hilary tienen
también una gran química en la pantalla”.
“Soy un fan declarado de
Hilary Swank desde Boys Don’t Cry, así que ha sido un gran
placer trabajar con ella”, dice Morrissey. “Ella le transmite a
su papel una gran complejidad y vulnerabilidad, y todas las
escenas que teníamos juntos eran extremadamente intensas. Doug
se convierte en la piedra de toque de Katherine en su pueblo.
Como ella, él también ha perdido a seres queridos, y conforme él
la introduce en esta odisea, va poco a poco ganándose su
confianza”.
“En apariencia, Doug es un
hombre muy agradable y parece muy racional”, advierte Hopkins.
“Pero hay algo oscuro oculto bajo esa apariencia, que David
consigue contrarrestar de una forma realmente apasionante”.
Morrissey cuenta que su
personaje se ve a sí mismo como la voz de la razón en una
comunidad asaltada por el pánico: “Los habitantes del pueblo han
presenciado estos misteriosos sucesos, primero un asesinato y
luego el río convertido en sangre, e instantáneamente creen que
están viendo la ira de Dios. Doug Blackwell considera su
responsabilidad calmar a los gobernantes del pueblo lo
suficiente para probar que lo que le pasó al río es un fenómeno
natural y no una plaga enviada para castigarlos. Ha puesto sus
esperanzas en que Katherine le ayude”.
Aunque está ocupada con su
intensivo horario académico, Katherine reconsidera la petición
cuando se entera de que se culpa a una niña por los anormales
sucesos de Haven. “Katherine ha perdido a una hija, así que sabe
lo que es perder algo que tú has traído al mundo, algo que yo no
puedo ni imaginar”, dice Swank. “Cuando Doug le dice que el
pueblo piensa que ella tiene algo que ver en todo eso y que
quieren matarla por esa razón, el caso atrae su atención. Aunque
no lo reconozca conscientemente, el encargo representa una
oportunidad de salvar a una niña… y quizás de redimir su
pasado”.
La pieza final del puzzle es
la niña, Loren McConnell, interpretada por la joven actriz Anna
Sophia Robb, que ya ha interpretado una amplia gama de papeles
en películas como Charlie y la fábrica de chocolate y Un puente
hacia Terabithia. “Es todo talento”, dice Swank. “Aunque su
personaje habla muy poco en la película, actuar no es sólo
representar un diálogo. Ella dice muchas cosas con su cara y sus
expresiones, a través de sus ojos. Fue un placer trabajar con
ella”.
“Loren es muy tranquila,
tímida y asustadiza”, dice Robb, que cumplió doce años tras
acabar la producción. “Tiene una razón para estar asustada
porque los habitantes del pueblo han intentado matarla. Vive en
los pantanos y no tiene verdaderos amigos, así que ha estado
escondida en el bosque desde que todo empezó. Loren no ha
recibido una auténtica educación. Reacciona sin pensar,
instintivamente, como un animal”.
Apartada del ritmo de vida y
del progreso de la gran ciudad, Haven es una comunidad donde las
relaciones son estrechas y la fe firme. “He estado un tiempo en
el sur y hay algunos lugares que están realmente escondidos”,
dice Hopkins, “como un mundo secreto dentro del cinturón
religioso, donde la gente con sus creencias puede existir casi
completamente apartada del mundo exterior”.
En Haven, Katherine y Ben se
enfrentan a un río que se ha vuelto sangre, a una epidemia
desconocida que acaba con el ganado de la zona y a un número
creciente de hechos inexplicables. “La primera plaga es un río
que se convierte en sangre”, comenta el co-productor Richard
Mirisch, “y, al principio, Katherine cree que es una reacción
química. Por supuesto, conforme avanza la película y la
situación se hace un poco más compleja, se ve obligada a
cuestionarse sus propias opiniones sobre lo que puede estar
ocurriendo en estas situaciones extremas”.
Cuando empiezan a tomar
muestras y a enviarlas para que sean analizadas, hay una cosa
clara: ninguna de las teorías de Katherine es válida. Para
salvar a Loren y detener el aumento de los ataques, necesitará
buscar otros recursos ajenos a los dominios científicos. “Para
mí, esta película es sobre una mujer que pierde la fe debido a
ciertas circunstancias de su vida”, dice Swank. “Por tanto, este
viaje para ella es una especie de despertar. Las cosas ocurren
por una razón, y su pasado y presente están unidos de una forma
que ella no imagina”.
“Viene a este pueblo de
Louisiana y se enfrenta a una serie de acontecimientos que no
puede desmitificar”, añade Silver. “De repente, está en
verdadero peligro y las herramientas en las que tradicionalmente
ha confiado no funcionan. El único arma que le queda es el
instinto”.
El personaje de Katherine
Winter está basado en los escépticos y en los científicos que se
encargan de los sucesos antinaturales y los milagros. “En todo
el mundo, la gente se siente atraída hacia la idea de los
milagros”, comenta Silver. “Incluso cuando los científicos
tratan de explicarlos, normalmente les es imposible disuadir a
los creyentes. Es parte del clásico enfrentamiento entre la
ciencia y la voluntad de creer”.
Para prepararse su papel,
Swank se adentró en una profunda investigación y conversó con
algunos desmitificadores, muchos de los cuales, al igual que
Katherine, fueron una vez personas religiosas. Swank advierte:
“Leí muchos libros sobre desmitificación de milagros y una
revista llamada The Skeptical Inquirer. No sabía que había
revistas sobre esos temas. También leí la Biblia. Fue muy
interesante introducirse en ese mundo y ver a algunas personas
alimentadas por la ciencia y a otras por la fe”.
Asimismo, Hopkins se sumergió
en el mundo de la desmitificación de milagros. “Me encontré con
un caballero que ha desmitificado sesenta o setenta milagros en
su vida, y que trabaja como profesor de teología”, dice el
director. “Me contó sus experiencias alrededor del mundo. Había
visto muchas cosas que podía explicar, pero había otras que no.
Creo que es un tipo de persona extraordinario: alguien
obsesionado con averiguar la verdad sobre la existencia de estos
milagros”.
A la hora de encontrar el
lugar ideal para la historia, los realizadores dirigieron su
mirada a Louisiana. “Louisiana es un lugar extraordinario con
una arquitectura muy hermosa”, dice Hopkins, “y aún en la
actualidad encierra un cierto misterio. Necesitábamos eso para
Haven, que es un pueblo de hoy en día, pero que está apartado
del resto del mundo”.
El encargado de las
localizaciones, Peter Novak, llevó a los realizadores a “su”
Haven: St. Francisville (1.712 habitantes), un pueblo, a su
juicio, “con bellos paisajes, un conjunto de casas victorianas
espectaculares y una comunidad de personas geniales y
eclécticas”.
“En cuanto a la atmósfera”,
añade Silver, “el lugar era perfecto, con sus casas señoriales
en ruinas, sus pantanos, sus espesos bosques…”
La historia del pueblo se
prestaba también a albergar la película. Explica Hopkins: “Fue
destruido por las inundaciones hace unos 120 años. Hay muchas
fotografías en el museo del pueblo donde se ven algunos de estos
lugares completamente inundados. Después de que el pueblo fuera
destruido, todo se trasladó a la cima de una colina lejos de los
pantanos, y yo me pregunté si la gente habría perdido la fe en
aquellos tiempos. Por tanto, modelamos nuestro Haven
inspirándonos en St. Francisville”.
Las comunidades locales
fueron hospitalarias y generosas, pero la naturaleza fue otra
cosa distinta. El calor del verano, del que Hopkins advierte
“podía ser a veces increíble”, ayudó no obstante a crear un aire
intenso en pantalla. El rodaje avanzaba dentro de los plazos
previstos, con cada elemento en su sitio… y entonces llegó el
Huracán Katrina.
Herb Gains, que había estado
en la zona a principios del verano e hizo frente a una amenaza
de huracán similar, ya había elaborado un plan de evacuación con
el director de seguridad de Warner Bros. “Cuando se hizo
evidente que la tormenta se iba a cruzar en nuestro camino,
evacuamos a 120 personas”, recuerda Gains. “El nuestro fue el
último vuelo que salió de Baton Rouge. Sin embargo, dejamos a
algunas personas allí para controlar los acontecimientos y para
restablecerlo todo en caso de que pudiéramos volver”.
Sólo dos semanas después del
Katrina, el Huracán Rita supuso otra seria amenaza, aunque
afortunadamente corta, para la producción. Las localizaciones
habían sufrido, sobre todo, daños menores por los dos fenómenos,
pero muchos en el equipo habían sufrido pérdidas personales”.
Gains rememora: “El día que se reanudó la producción fue muy
emotivo. La gente se estaba viniendo abajo. Sin embargo, creo
que el sentimiento general era que lo correcto sería quedarse y
formar parte del esfuerzo de recuperación de la región”.
“Esta gente hace honor al
concepto de hospitalidad sureña; nos recibieron de una forma
fabulosa y fueron muy generosos”, dice Swank. “Nos abrieron los
brazos. Obviamente, estar aquí durante dos huracanes y ver la
enorme devastación que provocó en este estado fue angustioso,
pero también estimulante. Ver a estas personas perder sus
hogares, a miembros de su familia, perderlo prácticamente todo,
te recuerda lo que de verdad es importante: ‘Estoy vivo.
Volveremos a levantarlo todo’. Fue asombroso ver cómo se
revelaban todas estas cosas. Todos estamos muy agradecidos”.
“Fue extraño estar trabajando en una película que tiene tanto
que ver con el trabajo de Dios”, añade Gains, “y encontrarte con
el trabajo de Dios de una manera tan real”.
En el centro de la base de
producción en St. Francisville, el aclamado diseñador de
producción Graham “Grace” Walker supervisó la instalación de una
gasolinera, un depósito de cadáveres y una barbería.
“Encontramos este pequeño cruce con dos edificios ya existentes
y construimos sobre él”, describe. “Nunca antes había estado en
el sur y me encantó todo lo que vi, especialmente este gran
pueblo”.
Ya sea diseñando un pequeño
pueblo sureño, una arboleda gótica, catacumbas bajo un antiguo
yacimiento o un desierto en África, Walker y su equipo de
artistas buscaron adaptarse al realismo que coloreaba todos los
aspectos de la película. Walker ayudó al encargado de las
localizaciones, Novak, a descubrir sitios auténticos para la
película. “Un lugar al que llamamos ‘La plantación de Doug’ es
uno de mis favoritos”, dice. “Es una vieja casa anterior a la
Guerra de Secesión, un lugar estupendo. Me encantó”. El
escenario venía que ni pintado para un thriller empapado de
misterio y sorpresas. Novak encontró también una vieja granja en
el pantano que sirvió como la casa de McConnell.
El diseñador de vestuario
nominado a un premio de la Academia Jeffrey Kurland (Balas sobre
Broadway) trabajó con Walker y Hopkins para crear una paleta
apropiada para el vestuario de la película. “Elegí tonos muy
apagados”, advierte. “En todo hay una pátina. Quería dar una
sensación de antigüedad; todo parece gastado, viejo y muy
lavado, pues uno de los mensajes de la película es que todo
tiene un pasado”.
“Para Katherine, elegí un
estilo de buen corte y de diario”, continúa. “Para Loren,
hicimos un único vestido para una chica un poco más pequeña de
su edad para que se adecuara a la trama. El vestido, un poco más
pequeño y ajustado, se envejeció para mostrar el efecto de una
prenda tras vivir cinco días en el bosque”.
El personaje de Elba, un
antiguo chico de la calle que tiene ocho heridas de bala en el
cuerpo, posee una sólida fe en Dios, que se expresa, en parte, a
través de sus tatuajes. “Stephen y yo debatimos largamente dónde
íbamos a colocarlos”, dice Elba. “Este chico tiene montones de
ellos. En algunas escenas, sólo unos pocos eran visibles por la
ropa que llevaba. Para estos solamente empleábamos hora y media
por la mañana. Sin embargo, el que tengo en la espalda, un Jesús
inmenso mirando por encima de un puente, nos llevaba un día
entero. Ése requería un poco más de paciencia”.
En una película que trata
sobre las diez plagas del Éxodo, los realizadores quisieron
contraponer lo sobrenatural con un mundo muy real y creíble.
Hopkins trabajó con su colaborador de hace muchos años, el
cámara Peter Levy, para darle a la imagen la inmediatez de un
reportaje de noticias de televisión. “Decidimos hacer una
aproximación en un estilo fotográfico-periodístico”, dice
Hopkins, “que creo que es adecuado a la manera en que el
personaje de Hilary Swank ve el mundo. Ella es muy directa y se
mueve por evidencias, así que quise que esta película tuviera
una apariencia muy realista”.
En la primera plaga, el río
se vuelve sangre. “Es rojo, sí, pero también está lleno de peces
muertos y escoria y parece contaminado, como si esto lo hubiera
causado un accidente en una planta química o algo por el
estilo”, describe Hopkins.
Las nueve plagas siguientes son las ranas, las moscas, las
epidemias del ganado, los piojos, los forúnculos, las langostas,
la oscuridad, el fuego procedente del cielo y la plaga final: la
muerte de los primogénitos.
Para la escena de las
langostas, Hopkins quería que la secuencia recreara la misma
sensación que un metraje de guerra rodado por cámaras de
noticiarios en medio de un tiroteo. “El cámara estaba escondido
tras una pared, así que sólo ves una parte de todo lo que
ocurre”, describe. “Hay polvo por todas partes y puedes usar el
zoom en determinadas cosas y personas. Usé este acercamiento con
las langostas, de forma que parece que estás en medio de ellas.
Hay langostas salpicando las lentes y cosas así, por lo cual
todo parece casual, pero de hecho lleva mucho tiempo conseguir
ese efecto”.
El uso de langostas reales
tuvo un efecto escalofriante en todo el reparto y el equipo, en
todos excepto en la joven actriz Anna Sophia Robb, que, por
exigencias del guión, tuvo que interactuar con ellas delante de
la cámara. “Las trajeron en una jaula”, recuerda Robb, “y para
practicar, para que me acostumbrara a ellas, el cuidador de los
insectos me las ponía sobre los hombros y las rodillas. Yo las
sostenía y me acostumbré a cogerlas. Me las ponían en cualquier
momento y no podía echarme atrás. A veces incluso las lanzaban
hacia mí y tenía que mantenerme tranquila y quieta. Ahora son
mis amigas. Les puse nombre a algunas de ellas; mis favoritas
son: Big Boy Bob, Gloria y Elvis. Tienen una apariencia
terrible, pero a menos que seas un trozo de lechuga o algo
verde, no te hacen daño”.
El metraje real fue mejorado
con imágenes generadas por ordenador supervisadas por Richard
Yuricich, cuyas películas incluyen el clásico 2001: Una odisea
en el espacio, entre otros muchos proyectos. “Tuvimos suerte en
el sentido de que contamos con un maestro de los efectos
visuales”, certifica Hopkins, “de hecho, uno de los fundadores
del cine digital. Richard es una leyenda”.
Hopkins no quería ser infiel
a la fotografía realista de Levy, así que Yuricich trabajó
directamente con los negativos y no haciendo láminas de efectos
separadas. “Fue una película divertida para mí porque
normalmente me encargo de fotografiar elementos
independientemente y de hacer una composición de ese material
con el metraje rodado en vivo”, explica Yuricich. “Para esta
película, tratamos el elemento primario, el negativo original, e
intentamos permanecer tan fieles a la fotografía real como nos
fuera posible al contar la historia con estas imágenes”.
“Es un desafío en estos
tiempos que corren porque los estudios producen las películas
cada vez más rápido, y quieres conseguir las imágenes generadas
por ordenador en seguida”, añade el co-productor Mirisch,
“especialmente en una película como ésta, que tiene un estilo de
fotografía tan realista”.
Para todos los que han estado
involucrados en la película, fue importante justificar los
elementos sobrenaturales de La Cosecha basándose en las nociones
reales de fe y de pérdida de la misma. “La película trata sobre
la fe y la espiritualidad, pero también sobre cómo, en cualquier
comunidad, el poder teológico de la religión puede exagerarse
desmesuradamente”, concluye Hopkins. “Como en cualquier viaje
personal, la espiritualidad y la religión pueden iluminarte… y
también pueden usarse para controlar a las personas. Pienso que
la película juega con esa dualidad a gran escala”.
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