CRÍTICA
por
Miguel Á. Delgado
El caso de
Hilary Swank
es, desde luego, muy curioso: resulta difícil entender cómo
puede ser que una actriz capaz de lucir en las estanterías de su
casa nada menos que dos Oscar®
demuestre tan poco acierto a la hora de escoger el resto de sus
papeles. Por eso, había curiosidad por ver lo que daba de sí su
primera aparición como protagonista absoluta después de que su
intervención en
"La Dalia Negra"
fuera de demasiada poca entidad como para satisfacer a los que,
a pesar de lo vacilante de su carrera, siempre hemos defendido
su potencial como actriz.
¿La conclusión? Que tendremos
que seguir esperando; aunque, en honor a la verdad, hay que
reconocer que la chica cumple en su papel de una ex misionera
que ha perdido la fe por una tragedia personal ocurrida durante
su estancia en África, y que se ha convertido en una especie de
cruzada de la racionalidad a la hora de explicar supuestos
milagros que, la mayoría de las veces, se revelan como
supercherías o meras casualidades con explicación científica. Lo
malo no es ella, sino un guión que, a pesar de que en el
arranque de la película parece prometer un tratamiento de la
historia más consistente a lo que estamos acostumbrados
últimamente, pronto decide (seguramente bajo los influjos de
Joel Silver,
coproductor de la cinta junto a
Robert Zemeckis)
seguir los caminos trillados y mil veces fijados por
el cine espectáculo más convencional y previsible:
buenos efectos especiales, excelente producción… y poco más: en
definitiva, sorpresas más bien escasas.
Aun así, alguna que otra
perla impide el naufragio absoluto; y entre ellas hay que
destacar la interpretación de la niña, una
AnnaSophia Robb
que parece lanzada a la conquista del trono de la hasta ahora
intratable Dakota Fanning, y a la que tendremos que seguir la
pista: sus apariciones, que oscilan entre lo diabólico y lo
extrañamente angelical, son siempre momentos en los que el
interés de la película se eleva por encima de la media. Todo lo
contrario, por cierto, a lo que ocurre con
Stephen Rea,
un valor normalmente a tener en cuenta pero que aquí, en el
papel de un trastornado sacerdote católico, parece no ya que no
se crea su personaje (algo, por otro lado, nada extraño si
tenemos en cuenta que parece confeccionado con todos los
estereotipos posibles de roles semejantes desde que el padre
Karras hiciera su primera aparición), sino directamente una
caricatura de sí mismo. Una lástima.
De todas
formas, y para ser ecuánimes, hay que reconocer que la cinta se
deja ver, sus fotogramas se deslizan sin dejar huella pero a la
vez sin molestar, sobre todo en su primera parte.
Pero cuando el guión se atasca
y no puede dar de sí lo que parecía prometer, teniendo que
recurrir a trucos baratos como el hecho de que un personaje
averigüe lo que nadie sabe simplemente tocando a otro y teniendo
así una revelación, al menos podemos entretenernos la vista con
una, eso sí, impecable recreación de las diez plagas bíblicas
trasladadas a Louisiana (con una mención especial a las
langostas). Sin embargo, uno no puede evitar pensar que las que
aparecían en “Los diez mandamientos”, aunque menos
espectaculares, tenían bastante más gracia.
Porque ésa es otra: “La
cosecha” es una película que se toma tan en serio a sí misma que
no puede evitar que el fantasma del ridículo aparezca en varios
de sus momentos. Esperemos que la próxima elección de nuestra
doble oscarizada favorita le haga remontar el vuelo: no
parece buena idea tener que esperar a una tercera estatuilla
para que la podamos volver a ver en forma.
Calificación:
    
Imágenes
de "La cosecha" - Copyright © 2007 Warner
Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures y Dark Castle
Entertainment. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
International España. Todos los derechos
reservados.
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