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Dirección: Stephen Hopkins.
País: USA.
Año:
2007.
Duración:
96 min.
Género:
Thriller
sobrenatural.
Interpretación: Hilary Swank (Katherine
Winter), David
Morrissey (Doug), Idris Elba (Ben), AnnaSophia Robb (Loren
McConnell), Stephen Rea (padre Costigan), William Ragsdale
(sheriff Cade), John McConnell (mayor Brooks), David Jensen (Jim
Wakeman), Yvonne Landry (Brynn Wakeman), Samuel Garland (William
Wakeman).
Guión: Chad Hayes y Carey W.
Hayes; basado en un argumento de Brian Rousso.
Producción: Joel Silver, Robert
Zemeckis, Susan Downey y Herbert W. Gains.
Música:
John Frizzell.
Fotografía: Peter Levy.
Montaje: Colby Parker Jr.
Diseño de producción: Graham Walker.
Vestuario: Jeffrey Kurland.
Estreno en USA: 5 Abril 2007.
Estreno en España: 4 Abril 2007. |
CRÍTICA
por
Albert Meroño
Peñuela
La cartelera no es justa con
nosotros. Por alguna extraña razón, le preocupa más lo que guste
y haga Hollywood que la demanda de su público local; en
particular, copia la actitud estadounidense de solidarizarse con
un suceso muy puntual del calendario, regalándole a éste un
estreno (o más). De este modo, ningún productor recuerda un
concepto o un hecho hasta que su agenda le advierte de su
cercanía. Y, como en términos generales compartimos fiestas
cristianas, ¿qué momento mejor del año para una historia de amor
y fraternidad que la Navidad? ¿qué momento mejor para hablar de
fe que la Semana Santa?
Puesto
que es de esperar que los respiros que el público suele
tomarse con sus ocupaciones en tales festividades tengan un
buen efecto en la ocupación de las salas, esta actitud no va
contra los principios de una buena estrategia de ventas. Sí
va, en cambio, en contra de las mentes curiosas e inquietas,
aquéllas que no eligen un momento determinado para pensar
acerca de tal o cual cosa. Aunque generalmente ya hayan
debatido largo y tendido sobre casi cualquier tema que un
cineasta pueda atacar, no agradecen tanto que la propuesta
venga a cuento, sino que aporte algo más a su pensamiento; que
en cierto modo ayude a su cultivo.
La
Pascua es, pues, la única excusa para que
Stephen Hopkins
(director) se haya embarcado en un proyecto titulado “La
cosecha”, de la que sabrán tan poco al entrar en la sala como al
salir de ella, porque cosechas se han filmado pocas, por lo
menos en el largometraje. Ésta es una de esas pocas veces en que
la libertad del traductor del título ha podido acertar más que
los autores originales, como es el caso de Argentina y
Venezuela, donde han optado por llamarla “Prueba de fe”, un
sintagma cuya semántica se amolda perfectamente con el
contenido, o, al menos, con parte de él.
Su
estructura engaña a primera vista. Dividida en tres claros
segmentos, el primero de ellos resulta convincente y apunta al
sobrio debate –gracias a la actitud inicial del personaje de
Hilary Swank–
de la razón contra la fe, mil veces invocado con anterioridad
pero todavía de interés. Tras los titubeos necesarios para los
sustos y demás artificios del género, su segundo tercio se
encamina previsiblemente hacia el pasado de Katherine Winter,
encarnada por Swank, que no es especialmente profundo ni experto
y que básicamente funciona como relleno. En este punto la cinta
comienza su colapso, ratificado en su último
tramo, una pintoresca visión del Éxodo mezclado con el
Apocalipsis que alardea de trascendencia y, en su frenético
devenir, provoca más risa que miedo.
Pero no es la invocación
bíblica en sí lo que hunde la obra de Hopkins, sino el
contrastado enfoque realista con el que se inicia el relato en
comparación con el que se toma al final, totalmente fantástico.
Calcando al binomio protagonista de “Expediente X” con la
escéptica y el creyente (sin molestarse siquiera en intercambiar
los sexos), y con inesperadas profecías a lo “La profecía”
(1976, Richard Donner), la ciencia y la investigación se usan
sólo de anzuelo –¿qué profesor universitario de ciencias no sabe
distinguir de un vistazo sangre humana de plagas bacterianas o
algas?– para transportar la credibilidad desde algo palpable
como el determinismo hasta el terreno inhóspito del Antiguo
Testamento, algo que no puede entrar ni con calzador y que
irremediablemente reduce al absurdo no sólo el guión, sino
cualquier mensaje que quisiera lanzarse a favor de la fe.
Aunque escenográficamente
(río de sangre, niños mutilados) no puede negarse un resultado
espeluznante, el abuso de la cámara que tiembla porque sí no
ayuda al sincronismo entre público y protagonista, sobre todo en
las primeras escenas. Y a pesar de que la
transformación fantástica del entorno convenza en lo visual
gracias a la circuitería computacional, ninguna maravilla
decorativa, sonora, lumínica o interpretativa puede enderezar el
estropicio de su
propia contradicción. Tampoco los pantalones apretados ni las
camisetas ligeras de Swank. No sólo si es usted cristiano, sino
si simplemente ha intentado aproximarse a lo que significa de
verdad tener fe –algo más cercano a las ideas románticas que al
dogmatismo religioso–, la ridícula prueba visual del tercer
movimiento de esta proyección debería ofenderle hasta lo más
profundo de su ser. Y si no, también.
Calificación:
    
Imágenes
de "La cosecha" - Copyright © 2007 Warner
Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures y Dark Castle
Entertainment. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
International España. Todos los derechos
reservados.
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