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UNA VERDAD INCÓMODA
(An inconvenient truth)


Dirección: Davis Guggenheim.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 100 min.
Género: Documental.
Producción: Laurie David, Lawrence Bender y Scott Z. Burns.
Música: Michael Brook.
Montaje:
Jay Cassidy y Dan Swietlik.
Estreno en USA: 24 Mayo 2006.
Estreno en España: 3 Noviembre 2006.

CÓMO SE HIZO "UNA VERDAD INCÓMODA"
Notas de producción © 2006 UIP

  Durante años se habló de él como del “futuro presidente de Estados Unidos”. Pero después de la controvertida derrota de 2000, Al Gore hizo algo totalmente inesperado. En vez de esconderse, montó un espectáculo ambulante. El espectáculo es una presentación multimedia e independiente que revela, con una original mezcla de humor, dibujos animados y pruebas científicas convincentes, los efectos del calentamiento global en el planeta. También es “una llamada a las armas” que describe las oportunidades que tiene Estados Unidos de usar su ingenio y energía para atacar la crisis. Sin fanfarrias, Al Gore ha presentado el espectáculo en más de mil auditorios escolares y salas de conferencias de hoteles en ciudades grandes y pequeñas, con la esperanza de cambiar el rumbo de lo que puede llegar a ser la mayor catástrofe de la historia del ser humano.


 


  Dos personas quedaron cautivadas por el espectáculo, la conocida activista medioambiental Laurie David y el productor de cine Lawrence Bender. Laurie David presentó el espectáculo en Nueva York y Los Ángeles. “Pensé que Al Gore era el Paul Revere actual”, dice. “Recorre el país para avisarnos y es imposible ignorarle”.

  También se dio cuenta de que Al Gore se enfrentaba a una batalla imposible. “Hace 40 años que estudia el tema y nadie puede explicarlo más claramente”, añade la ecologista, “pero tendría que viajar 365 días al año para llegar a una mínima parte de la población y no hay tiempo para eso”.

  “Cuando vi la presentación de Al Gore, supe que podía ser un documental fantástico”, dice Lawrence Bender. “Todos estábamos convencidos de que la verdad que expone Al Gore debía mostrarse a una escala mucho mayor”.

  Laurie David y Lawrence Bender hablaron con Scott Z. Burns, guionista y director de una agencia creativa ganadora de varios Premios Clio. También se pusieron en contacto con Jeff Skoll de Participant Productions, la nueva productora dedicada a hacer películas sobre temas sociales y que en 2005 produjo las aclamadas Buenas noches y buena suerte, y Syriana.
Los cuatro asistieron juntos a una de las presentaciones de Al Gore.

  Jeff Skoll dice: “Creía saber bastante sobre el tema, pero cuando vi la presentación de Al Gore, cambié de parecer. Para mí, era un tema a largo plazo, teníamos 20 ó 30 años, pero me demostró que era mucho más apremiante. Según él, solo tenemos de 5 a 10 años para hacer algo. Cuando vi que se dirigía a unas cien personas, me di cuenta inmediatamente de que había que llegar a más gente rápidamente”.

  Al igual que Al Gore, los productores vieron inmediatamente que el peligro del calentamiento global va mucho más allá de la política de partidos. Scott Burns dice: “Me conmovió ver que después de haber ocupado un cargo que le permitía tener una visión completa de todos los problemas del mundo, Al Gore había escogido entregarse a este. No era una decisión política. Por definición la ciencia está libre de la manipulación partidista. Al Gore no pedía que votáramos por él, pedía que le escucháramos y que hiciéramos algo para cambiar”.

  Jeff Skoll añade: “Al Gore presenta los hechos de un modo único y divertido que cautiva y asusta a la vez. Su objetivo es que el tema quede libre de la política partidista y hablar claramente de lo que está pasando. La única solución es que gente de cualquier clase se implique porque da igual quiénes somos o dónde vivimos, nos afectará a todos”.

  Los productores sabían que no era una producción cualquiera. “Teníamos claro lo que estaba en juego”, dice Laurie David. “Solo nos quedaba convencer a Al Gore”.

  Cuando los cuatro se reunieron con Al Gore para venderle la idea estaban algo nerviosos. “Estoy acostumbrado a vender ideas, pero este hombre casi llegó a presidente”, dice Lawrence Bender. “Fue increíble, enseguida entendió que él llegaba a miles de personas, pero que una película llegaría a millones”.

  “Para hacer frente a la creciente crisis climática global, debemos actuar con atrevimiento, rapidez e inteligencia”, dice Al Gore. Los productores reclutaron al director Davis Guggenheim para imprimir al documental un ritmo rápido, íntimo y entretenido. El multifacético realizador ha dirigido numerosos programas de televisión. Con UNA VERDAD INCÓMODA, Davis Guggenheim vio la oportunidad de volver a sus raíces de documentalista al tiempo que podía contar una historia humana y sorprendente.

  El director recuerda: “Laurie David entró en mi despacho como un huracán de categoría 5 y me dijo: ‘Tengo una película para ti, puede que sea la más importante que hagas nunca’. Pero seguí dudando hasta que vi una de las presentaciones de Al Gore”.

  Cuanto más supo de las investigaciones llevadas a cabo por Al Gore, más le intrigó la historia. “Un cineasta siempre sueña con encontrar un proyecto que le enganche, y es lo que me pasó con este proyecto”, dice el director. “Tenía la sensación de que si era lo único que hacía, ya estaba muy bien”.

  Los productores reconocen que estaban preocupados por la forma en que el público y los medios recibirían un documental con dos temas, Al Gore y el calentamiento global, que siempre han sido muy controvertidos. Pero sus inquietudes desaparecieron después del estreno en el Festival de Sundance. donde fue recibido con entusiasmo y una larga ovación con el público puesto en pie.

  “Nuestra mayor pregunta siempre era si el público entraría en las salas con ideas preconcebidas”, comenta Jeff Skoll. “Lo más gratificante es que se ha subido al carro todo tipo de gente, incluso la que podría no estar de acuerdo con la idea”. Y la coproductora Lesley Chilcott añade: “Se acabó el debate acerca del calentamiento global. Ahora sólo queda debatir sobre si vamos a reaccionar a tiempo”.

  Desde un principio, el director Davis Guggenheim supo que la clave para que UNA VERDAD INCÓMODA se convirtiera en una película entretenida estaba en ganarse la confianza de Al Gore. Impresionado por las convicciones y el carisma de Al Gore, el director quería buscar las motivaciones más íntimas que le llevaron a defender la causa medioambiental.

  Incluso después de llevar semanas viajando con Al Gore, le costaba dejar de llamarle “Sr. Vicepresidente” y sustituirlo por “Al”. “Según fue pasando el tiempo, descubrí que era profundamente humano. Es un hombre divertido, atento y fascinante que sabe muchísimo acerca del calentamiento global”.

  David Guggenheim no tardó en encontrar una historia muy humana que serviría de hilo conductor. “Empecé a ver a Al Gore como un hombre notable que hizo una elección heroica en un momento traumático. Decidió olvidarse de todo y dedicar su vida a un tema que nadie quería tocar”, explica el director. “Soy de esos realizadores a los que les gustan las emociones fuertes. Me pareció que ver a Al Gore levantarse después de las elecciones de 2000 e intentar salvar al mundo era algo muy fuerte”.

  Con el tiempo, Al Gore habló de su vida con Davis Guggenheim, revelándole cómo su vida personal se había cruzado en numerosas ocasiones con su convencimiento de que había que salvar la Tierra. El director escogió tres momentos clave en la vida de Al Gore que reforzaron aún más su entrega a la defensa del medioambiente: el accidente de coche que casi le cuesta la vida a su hijo pequeño, la muerte de su hermana de un cáncer de pulmón (su familia cultivaba tabaco), y su histórica derrota en las elecciones del año 2000 contra George W. Bush.

  “Le hice varias entrevistas, algunas se convirtieron en conversaciones dolorosas y emotivas”, dice el director. “Estos momentos son la voz interior del documental, el diario silencioso y emocional de Al”.

  El rodaje tampoco fue fácil según nos explica Lawrence Bender: “Probablemente no haya nadie más ocupado que Al Gore. No para de viajar por todo el mundo, pero decidió que la película era prioritaria y obtuvimos lo que necesitamos. Daba igual dónde estuviéramos, Davis sacaba la cámara y se ponía a rodar”.

  Algo totalmente imprevisto fue la consecuencia directa de los efectos del calentamiento global, demostrando que es hora de hacer caso a los avisos de Al Gore. Justo cuando salían para rodar en Nueva Orleans, el huracán Katrina devastó la costa del golfo de México, convirtiéndose en el mayor desastre natural de la historia de Estados Unidos.

  “Teníamos los billetes de avión, todos estábamos preparados para viajar a Nueva Orleans”, recuerda Davis Guggenheim. “Es irónico porque íbamos a hablar con las grandes aseguradoras para convencerlas de que el calentamiento global es una amenaza para ellas. Tuvimos que cancelar el viaje por culpa del mayor desastre de la historia de Estados Unidos. Quedó patente que no hablamos de un concepto abstracto; es algo que ocurre cada día”.

  Tanto la presentación de Al Gore como el documental UNA VERDAD INCÓMODA contienen imágenes impresionantes: tomas realizadas desde el Kilimanjaro y desde el Himalaya demuestran que los mayores glaciares del planeta se derriten con dramática rapidez. Al Gore también muestra que en Estados Unidos, el famoso Parque Nacional de los Glaciares tiene ya muy pocos glaciares.

  El impacto de las imágenes es innegable. La pérdida de estos lugares mágicos nos empuja a querer hacer algo. Si antes pensábamos que la naturaleza se movía demasiado lentamente para que pudiéramos ver algún cambio, o que la Tierra era demasiado grande o sus fuerzas demasiado poderosas para que pudiéramos dañar su salud, ahora sabemos que estábamos equivocados. Al Gore deja muy claro que estamos en medio de cambios enormes y que la Tierra cambia de minuto en minuto.

  Pero no se detiene ahí. Los diez años más calurosos de los que tenemos constancia están entre los últimos catorce. La temperatura de los mares sube rápidamente, creando cada vez más tormentas y huracanes tropicales, como el Katrina y muchos otros el año pasado. La evolución de las lluvias hace que las inundaciones y las sequías sean más severas, causando epidemias. Asimismo, se pierden hábitats naturales debido al cambio de temperaturas, causando la extinción de algunos de los animales más majestuosos del mundo, como ocurre con los magníficos osos polares, que se ahogan por falta de hielo firme en el que cazar.

  Entre todas estas pruebas, Al Gore se lamenta de que demasiados estadounidenses, políticos y no políticos, siguen sin creer en el calentamiento global, y ofrece una estadística reveladora: en un análisis reciente (revista Science, diciembre de 2004) de todos los estudios científicos publicados en revistas similares sobre el calentamiento global, 928 estaban de acuerdo en que existía y ninguno lo negaba. Sin embargo, examinando los programas emitidos y artículos publicados por otros medios, el 53% sugería que el calentamiento global no estaba demostrado. En otras palabras, el mensaje que recibe la gente no concuerda con los hechos.

  Al Gore cree que el mayor problema es que tenemos la idea equivocada de que si el planeta tiene problemas, no podemos hacer nada al respecto. Pero nos recuerda que los estadounidenses siempre se han enfrentado a problemas enormes, desde la abolición de la esclavitud, pasando por llevar al hombre a la Luna, hasta cerrar el agujero en la capa de ozono. Cree que el calentamiento global es otra causa que tiene cabida en la tradición de enfrentarse a tareas aparentemente imposibles.

  No está de acuerdo en que los negocios y el medioambiente deben estar reñidos. Últimamente, cree posible que haya una posibilidad renovadora en áreas como la conservación de la energía, la tecnología de captura de carbono, los transportes, las fuentes de energía alternativas y la ingeniería para obtener una eficiencia que detenga el maremoto de destrucción y permita que el planeta Tierra recobre la salud.

  Pero esto solo será posible si el pueblo estadounidense se une, empieza a cambiar su modo de vida y presiona a los políticos para hacer más. Al Gore cree que ya está pasando. Está convencido de que ha nacido un movimiento de masas sin que importe la clase social ni los partidos políticos. Tanto Al Gore como los cineastas esperan que UNA VERDAD INCÓMODA sea una experiencia catalizadora que aporte inspiración e ímpetu a ese movimiento.

  Para acabar, Scott Burns dice: “Al Gore no puede materialmente desplazarse a cada ciudad y convencer a todos. La fuerza de este documental reside en que puede hacerlo entender a millones de personas en un momento absolutamente crítico”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Una verdad incómoda" - Copyright © 2006 Paramount Classics y Participant Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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