CÓMO SE HIZO "UNA
VERDAD INCÓMODA"
Notas de producción © 2006
UIP
Durante años se habló de él como del “futuro presidente de
Estados Unidos”. Pero después de la controvertida derrota de
2000, Al Gore hizo algo totalmente inesperado. En vez de
esconderse, montó un espectáculo ambulante. El espectáculo es
una presentación multimedia e independiente que revela, con una
original mezcla de humor, dibujos animados y pruebas científicas
convincentes, los efectos del calentamiento global en el
planeta. También es “una llamada a las armas” que describe las
oportunidades que tiene Estados Unidos de usar su ingenio y
energía para atacar la crisis. Sin fanfarrias, Al Gore ha
presentado el espectáculo en más de mil auditorios escolares y
salas de conferencias de hoteles en ciudades grandes y pequeñas,
con la esperanza de cambiar el rumbo de lo que puede llegar a
ser la mayor catástrofe de la historia del ser humano.
Dos personas quedaron
cautivadas por el espectáculo, la conocida activista
medioambiental Laurie David y el productor de cine Lawrence
Bender. Laurie David presentó el espectáculo en Nueva York y Los
Ángeles. “Pensé que Al Gore era el Paul Revere actual”, dice.
“Recorre el país para avisarnos y es imposible ignorarle”.
También se dio cuenta de que
Al Gore se enfrentaba a una batalla imposible. “Hace 40 años que
estudia el tema y nadie puede explicarlo más claramente”, añade
la ecologista, “pero tendría que viajar 365 días al año para
llegar a una mínima parte de la población y no hay tiempo para
eso”.
“Cuando vi la presentación de
Al Gore, supe que podía ser un documental fantástico”, dice
Lawrence Bender. “Todos estábamos convencidos de que la verdad
que expone Al Gore debía mostrarse a una escala mucho mayor”.
Laurie David y Lawrence
Bender hablaron con Scott Z. Burns, guionista y director de una
agencia creativa ganadora de varios Premios Clio. También se
pusieron en contacto con Jeff Skoll de Participant Productions,
la nueva productora dedicada a hacer películas sobre temas
sociales y que en 2005 produjo las aclamadas Buenas noches y
buena suerte, y Syriana.
Los cuatro asistieron juntos a una de las presentaciones de Al
Gore.
Jeff Skoll dice: “Creía saber
bastante sobre el tema, pero cuando vi la presentación de Al
Gore, cambié de parecer. Para mí, era un tema a largo plazo,
teníamos 20 ó 30 años, pero me demostró que era mucho más
apremiante. Según él, solo tenemos de 5 a 10 años para hacer
algo. Cuando vi que se dirigía a unas cien personas, me di
cuenta inmediatamente de que había que llegar a más gente
rápidamente”.
Al igual que Al Gore, los
productores vieron inmediatamente que el peligro del
calentamiento global va mucho más allá de la política de
partidos. Scott Burns dice: “Me conmovió ver que después de
haber ocupado un cargo que le permitía tener una visión completa
de todos los problemas del mundo, Al Gore había escogido
entregarse a este. No era una decisión política. Por definición
la ciencia está libre de la manipulación partidista. Al Gore no
pedía que votáramos por él, pedía que le escucháramos y que
hiciéramos algo para cambiar”.
Jeff Skoll añade: “Al Gore
presenta los hechos de un modo único y divertido que cautiva y
asusta a la vez. Su objetivo es que el tema quede libre de la
política partidista y hablar claramente de lo que está pasando.
La única solución es que gente de cualquier clase se implique
porque da igual quiénes somos o dónde vivimos, nos afectará a
todos”.
Los productores sabían que no
era una producción cualquiera. “Teníamos claro lo que estaba en
juego”, dice Laurie David. “Solo nos quedaba convencer a Al
Gore”.
Cuando los cuatro se
reunieron con Al Gore para venderle la idea estaban algo
nerviosos. “Estoy acostumbrado a vender ideas, pero este hombre
casi llegó a presidente”, dice Lawrence Bender. “Fue increíble,
enseguida entendió que él llegaba a miles de personas, pero que
una película llegaría a millones”.
“Para hacer frente a la
creciente crisis climática global, debemos actuar con
atrevimiento, rapidez e inteligencia”, dice Al Gore. Los
productores reclutaron al director Davis Guggenheim para
imprimir al documental un ritmo rápido, íntimo y entretenido. El
multifacético realizador ha dirigido numerosos programas de
televisión. Con UNA VERDAD INCÓMODA, Davis Guggenheim vio la
oportunidad de volver a sus raíces de documentalista al tiempo
que podía contar una historia humana y sorprendente.
El director recuerda: “Laurie
David entró en mi despacho como un huracán de categoría 5 y me
dijo: ‘Tengo una película para ti, puede que sea la más
importante que hagas nunca’. Pero seguí dudando hasta que vi una
de las presentaciones de Al Gore”.
Cuanto más supo de las
investigaciones llevadas a cabo por Al Gore, más le intrigó la
historia. “Un cineasta siempre sueña con encontrar un proyecto
que le enganche, y es lo que me pasó con este proyecto”, dice el
director. “Tenía la sensación de que si era lo único que hacía,
ya estaba muy bien”.
Los productores reconocen que
estaban preocupados por la forma en que el público y los medios
recibirían un documental con dos temas, Al Gore y el
calentamiento global, que siempre han sido muy controvertidos.
Pero sus inquietudes desaparecieron después del estreno en el
Festival de Sundance. donde fue recibido con entusiasmo y una
larga ovación con el público puesto en pie.
“Nuestra mayor pregunta
siempre era si el público entraría en las salas con ideas
preconcebidas”, comenta Jeff Skoll. “Lo más gratificante es que
se ha subido al carro todo tipo de gente, incluso la que podría
no estar de acuerdo con la idea”. Y la coproductora Lesley
Chilcott añade: “Se acabó el debate acerca del calentamiento
global. Ahora sólo queda debatir sobre si vamos a reaccionar a
tiempo”.
Desde un principio, el
director Davis Guggenheim supo que la clave para que UNA VERDAD
INCÓMODA se convirtiera en una película entretenida estaba en
ganarse la confianza de Al Gore. Impresionado por las
convicciones y el carisma de Al Gore, el director quería buscar
las motivaciones más íntimas que le llevaron a defender la causa
medioambiental.
Incluso después de llevar
semanas viajando con Al Gore, le costaba dejar de llamarle “Sr.
Vicepresidente” y sustituirlo por “Al”. “Según fue pasando el
tiempo, descubrí que era profundamente humano. Es un hombre
divertido, atento y fascinante que sabe muchísimo acerca del
calentamiento global”.
David Guggenheim no tardó en
encontrar una historia muy humana que serviría de hilo
conductor. “Empecé a ver a Al Gore como un hombre notable que
hizo una elección heroica en un momento traumático. Decidió
olvidarse de todo y dedicar su vida a un tema que nadie quería
tocar”, explica el director. “Soy de esos realizadores a los que
les gustan las emociones fuertes. Me pareció que ver a Al Gore
levantarse después de las elecciones de 2000 e intentar salvar
al mundo era algo muy fuerte”.
Con el tiempo, Al Gore habló
de su vida con Davis Guggenheim, revelándole cómo su vida
personal se había cruzado en numerosas ocasiones con su
convencimiento de que había que salvar la Tierra. El director
escogió tres momentos clave en la vida de Al Gore que reforzaron
aún más su entrega a la defensa del medioambiente: el accidente
de coche que casi le cuesta la vida a su hijo pequeño, la muerte
de su hermana de un cáncer de pulmón (su familia cultivaba
tabaco), y su histórica derrota en las elecciones del año 2000
contra George W. Bush.
“Le hice varias entrevistas,
algunas se convirtieron en conversaciones dolorosas y emotivas”,
dice el director. “Estos momentos son la voz interior del
documental, el diario silencioso y emocional de Al”.
El rodaje tampoco fue fácil
según nos explica Lawrence Bender: “Probablemente no haya nadie
más ocupado que Al Gore. No para de viajar por todo el mundo,
pero decidió que la película era prioritaria y obtuvimos lo que
necesitamos. Daba igual dónde estuviéramos, Davis sacaba la
cámara y se ponía a rodar”.
Algo totalmente imprevisto
fue la consecuencia directa de los efectos del calentamiento
global, demostrando que es hora de hacer caso a los avisos de Al
Gore. Justo cuando salían para rodar en Nueva Orleans, el
huracán Katrina devastó la costa del golfo de México,
convirtiéndose en el mayor desastre natural de la historia de
Estados Unidos.
“Teníamos los billetes de
avión, todos estábamos preparados para viajar a Nueva Orleans”,
recuerda Davis Guggenheim. “Es irónico porque íbamos a hablar
con las grandes aseguradoras para convencerlas de que el
calentamiento global es una amenaza para ellas. Tuvimos que
cancelar el viaje por culpa del mayor desastre de la historia de
Estados Unidos. Quedó patente que no hablamos de un concepto
abstracto; es algo que ocurre cada día”.
Tanto la presentación de Al
Gore como el documental UNA VERDAD INCÓMODA contienen imágenes
impresionantes: tomas realizadas desde el Kilimanjaro y desde el
Himalaya demuestran que los mayores glaciares del planeta se
derriten con dramática rapidez. Al Gore también muestra que en
Estados Unidos, el famoso Parque Nacional de los Glaciares tiene
ya muy pocos glaciares.
El impacto de las imágenes es
innegable. La pérdida de estos lugares mágicos nos empuja a
querer hacer algo. Si antes pensábamos que la naturaleza se
movía demasiado lentamente para que pudiéramos ver algún cambio,
o que la Tierra era demasiado grande o sus fuerzas demasiado
poderosas para que pudiéramos dañar su salud, ahora sabemos que
estábamos equivocados. Al Gore deja muy claro que estamos en
medio de cambios enormes y que la Tierra cambia de minuto en
minuto.
Pero no se detiene ahí. Los
diez años más calurosos de los que tenemos constancia están
entre los últimos catorce. La temperatura de los mares sube
rápidamente, creando cada vez más tormentas y huracanes
tropicales, como el Katrina y muchos otros el año pasado. La
evolución de las lluvias hace que las inundaciones y las sequías
sean más severas, causando epidemias. Asimismo, se pierden
hábitats naturales debido al cambio de temperaturas, causando la
extinción de algunos de los animales más majestuosos del mundo,
como ocurre con los magníficos osos polares, que se ahogan por
falta de hielo firme en el que cazar.
Entre todas estas pruebas, Al
Gore se lamenta de que demasiados estadounidenses, políticos y
no políticos, siguen sin creer en el calentamiento global, y
ofrece una estadística reveladora: en un análisis reciente
(revista Science, diciembre de 2004) de todos los estudios
científicos publicados en revistas similares sobre el
calentamiento global, 928 estaban de acuerdo en que existía y
ninguno lo negaba. Sin embargo, examinando los programas
emitidos y artículos publicados por otros medios, el 53% sugería
que el calentamiento global no estaba demostrado. En otras
palabras, el mensaje que recibe la gente no concuerda con los
hechos.
Al Gore cree que el mayor
problema es que tenemos la idea equivocada de que si el planeta
tiene problemas, no podemos hacer nada al respecto. Pero nos
recuerda que los estadounidenses siempre se han enfrentado a
problemas enormes, desde la abolición de la esclavitud, pasando
por llevar al hombre a la Luna, hasta cerrar el agujero en la
capa de ozono. Cree que el calentamiento global es otra causa
que tiene cabida en la tradición de enfrentarse a tareas
aparentemente imposibles.
No está de acuerdo en que los
negocios y el medioambiente deben estar reñidos. Últimamente,
cree posible que haya una posibilidad renovadora en áreas como
la conservación de la energía, la tecnología de captura de
carbono, los transportes, las fuentes de energía alternativas y
la ingeniería para obtener una eficiencia que detenga el
maremoto de destrucción y permita que el planeta Tierra recobre
la salud.
Pero esto solo será posible
si el pueblo estadounidense se une, empieza a cambiar su modo de
vida y presiona a los políticos para hacer más. Al Gore cree que
ya está pasando. Está convencido de que ha nacido un movimiento
de masas sin que importe la clase social ni los partidos
políticos. Tanto Al Gore como los cineastas esperan que UNA
VERDAD INCÓMODA sea una experiencia catalizadora que aporte
inspiración e ímpetu a ese movimiento.
Para acabar, Scott Burns
dice: “Al Gore no puede materialmente desplazarse a cada ciudad
y convencer a todos. La fuerza de este documental reside en que
puede hacerlo entender a millones de personas en un momento
absolutamente crítico”.
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