CÓMO SE HIZO "BOBBY"
Notas de producción © 2006
Manga
Films
1. Origen del proyecto
En muchos sentidos, el guionista y director Emilio Estevez
llevaba sintiendo toda su vida que estaba predestinado a
realizar Bobby. Contaba sólo diez años, el día en que Robert F.
Kennedy murió; Estevez recuerda aquella noche vívidamente a
través de los ojos de un niño: Vio por televisión la horrible
noticia referida a que habían disparado al Senador, y corrió con
tan turbadora información a despertar a su padre, el actor
Martin Sheen, desde hacía mucho partidario de Kennedy.
Inmediatamente, Sheen se fue con su hijo a visitar el lugar
donde Bob había ofrecido su discurso final, una sincera y
espontánea llamada a la unidad y a la acción dirigida a todo el
país ante el aumento de la división y la violencia: el Hotel
Ambassador. "Recuerdo a mi padre sostener mi mano mientras
evolucionábamos por aquellos inmensos salones, y recuerdo que
hablaba acerca de lo que habíamos perdido" —rememora Estevez.
Años más tarde, aquella
pérdida seguía pesando duramente en Estevez. Como muchos otros,
comenzó a entender el asesinato de RFK como el tiro que había
frenado en su avance el idealismo y optimismo de una generación
previa de norteamericanos—, para instalar al país en el mundo
mucho más áspero que hoy en día vivimos, hecho de cinismo,
apatía, y privación de los derechos civiles. El legado de
Kennedy acerca de la necesidad de negarse a callar ante la
injusticia, de abogar por los oprimidos, y de hablar sin tapujos
acerca de lo que a su parecer estaba equivocado en EE.UU., daba
toda la impresión de no tener más que unos poquísimos herederos.
"Desde aquel momento, el 5 de junio de 1968, parece que hemos
ido haciéndonos más y más cínicos y resignados, y creo que ello
explica en gran medida por qué estamos donde estamos actualmente
desde la perspectiva cultural" —opina Estevez—. "Resulta
desgarrador".
En el ínterin, Estevez se ha
convertido en un prometedor guionista y director a la búsqueda
de ese proyecto especial que le lleve a posiciones de
creatividad por descubrir. Mientras efectuaba unas fotos en el
Hotel Ambassador, Estevez se vio súbitamente asaltado por el
recuerdo de aquel deambular con su padre a lo largo del mismo
lugar, y le sobrevino la inspiración: Decidió que comenzaría a
escribir acerca de la noche en la que Kennedy fue asesinado. "Al
principio, lo único que sabía es que quería narrar una historia
que celebrara el espíritu de Bobby" —explica Estevez.
En lugar de intentar dar caza
a toda la gente que estaba en el Ambassador aquella noche para
pedirles los derechos, Estevez optó por un enfoque propio de la
novela: Mezclaría los hechos básicos de aquella noche con su
propia imaginación. Dándole la vuelta a la historia
completamente, eligió centrarse no en Kennedy y en los
movimientos de Sirhan, el asesinado condenado cuyos movimientos
han sido ampliamente referenciados en una miríada de libros y
documentales, sino en un variado grupo de gente corriente cuyas
vidas cambiaron profundamente en aquellos breves y terribles
instantes. Comenzó a urdir una red de personajes distintos, cada
uno de ellos llevando consigo su lucha particular hacia aquella
catártica noche de junio, mientras los hechos se van forjando,
conversación a conversación, hasta el hiriente momento de
cambio. Haría uso del hotel como microcosmos de cuanto estaba
aconteciendo en el país en aquel momento.
Desde el principio, aquel
proyecto se le antojaba a Estevez como el más significativo de
toda su vida, pero no tenía ni idea de que aquello sería el
principio de un intenso viaje, con años por venir, en el que
habría que luchar por lograr que el film se hiciera. "Mucho de
cuanto ocurrió en el proceso de elaboración de este film fue
fortuito, mucho, coincidencia, y aún así, nada fue fortuito ni
coincidente" —destaca.
Tras producirse lo que
Estevez denomina el "paralizante bloqueo del escritor," dejó a
un lado la escritura del guión. Pero entonces hubo otro giro del
destino. Estévez partió a un remoto hotel de la Costa de
California Central, cerca de Pismo Beach, para reemprender el
guión. Cuando estaba registrándose en el establecimiento, la
mujer del mostrador le reconoció y le preguntó qué estaba
haciendo allí. "Estoy escribiendo un guión acerca de la noche en
que Bobby Kennedy fue asesinado" —le respondió. Las lágrimas
fluyeron de los ojos de la mujer al instante: "Yo estuve allí"
—contestó.
Estevez se entrevistó con la
mujer, quien había sido una voluntaria de Kennedy en 1968.
Estévez convirtió la historia de la dama en la del personaje de
Lindsay Lohan de su película. La mujer se había casado realmente
con un joven para evitar que éste fuera a la Guerra de Vietnam:
"Me ayudó mucho a forjar la espina dorsal de mi historia y a
insuflarle latido" —comenta el realizador—. "Luego, todo empezó
a fluir".
La hebra de un personaje
parecía llevar al siguiente mientras Estevez iba desarrollando
con sumo cuidado el entrelazo de las historias de los 22
personajes ficticios. Era fruto de la inspiración proveniente a
un tiempo del espíritu de los tiempos y de las experiencias
personales del director. "Quería crear personajes que fueran
emblemáticos de la época y que realmente hicieran que la
historia vibrara" —comenta—. "Hasta cierto punto son arquetipos,
pero conozco íntimamente a cada uno de ellos. Se basan en gente
que ha estado en mi vida de un modo u otro".
Algunas de las historias más
atractivas del guión resultaron ser las de las mujeres: mujeres
al borde de la revelación y el cambio en los mismísimos
comienzos de los movimientos feministas: La cantante que se
hunde en el alcohol de Demi Moore; la esposa que soporta con
estoicismo el engaño, de Sharon Stone; la ambiciosa trabajadora
del hotel, de Heather Graham; y la mujer mundana de la jet set
de Manhattan que encarna Helen Hunt. "Creo que al escribir los
personajes femeninos, mi madre fue una gran influencia" —comenta
el guionista y director—. "Se trata realmente de una persona
fuerte, y creo que su voz también se halla en esta película".
Estevez acabó el guión una
semana antes de que ocurriera otra tragedia en EE.UU.: los
hechos del 11 de septiembre de 2001. En aquel momento, optó por
retener el material otros seis meses; entonces comenzó a
mostrarlo a sus amigos y familiares poco a poco, recibiendo
muchas respuestas entusiastas. Pero cuando trató de poner en
circulación el guión, Estevez se vio súbitamente en la posición
de convertirse en un categórico perdedor. "Tenía este guión que
era de escala muy grande, que además dependía de las
interpretaciones y de la buena realización, y yo todavía no me
había demostrado ser ese tipo de director" —comenta—. "No
existía la necesaria confianza respecto a mis capacidades para
tirar el proyecto adelante".
Pero con el tiempo,
finalmente, la fuerza de la obra y la pasión de Estevez
vencieron toda reserva. El productor Michel Litvak comenta:
"Cuando leí el guión, supe que se trataba de una película que
debíamos afrontar. Creo que la historia de Bobby Kennedy no sólo
pertenece a la gente de América: Es una inspiración para todo el
mundo. Su mensaje y sueño siguen viviendo".
Una vez en el plató, Estevez
evidenció que tenía el tipo de visión rectora capaz de controlar
y coordinar perfectamente una historia tachonada de estrellas y
con diversas capas, mezclando realidad y ficción. "El plató era
una locura" —ríe Estevez—. "Pero hicimos la película a estilo
guerrilla, realista, con ritmo trepidante y desde el estómago,
todo lo cual, creo, encaja con el tema".
El reparto de la película
presentaba su propia perspectiva acerca de la capacidad de
Estévez para proceder con tantos personajes y tramas. "Le
embarga una gran pasión con todo lo que hace" —observa Anthony
Hopkins—. "De hecho, permite que hagas lo que deseas, y entonces
aparece con algunas sugerencias. Creo que mantuvo en todo
momento perfecto control de la película justamente procurando no
controlar en exceso todo".
Para Estevez, una parte
importante de lo que le mantuvo motivado a lo largo de los años
de lucha por conseguir hacer el film, y luego en el acelerado
rodaje absorbido por una presión terrible, fue sencillamente que
nunca perdió la inspiración: "Todo el mundo se involucró en esta
película porque realmente a todos nos importaban las cosas que
Bobby Kennedy decía, y lo que está realmente claro es que las
cuestiones que mencionaba en sus discursos en su época son las
mismas que afrontamos hoy en día. Confio que esta película haga
oír alto la pregunta de por qué no hemos evolucionado nada desde
aquellos días, y evidencie lo relevantes que todavía son las
ideas de Bobby ahora mismo".
2.
El reparto
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