CÓMO SE HIZO "BOBBY"
Notas de producción © 2006
Manga
Films
2. El reparto
Cuando el guión de Emilio Estevez comenzó a circular por
Hollywood, los temas que trataba, más el fervor evidente por el
proyecto de su autor congregaron un remarcable reparto de
conjunto que se hicieron cargo de los 22 personajes principales,
cada uno de los cuales alcanzando una intensidad indeleble en
muy poco espacio de tiempo. La coproductora Lisa Niedenthal
comenta: "Se hace extraño dar con un guión en el que llegue a
haber tantos personajes substanciosos. Los actores se vieron
atraídos no sólo por la oportunidad de abordar grandes
personajes, sino por trabajar con colegas en un proyecto que
todos sentían extremadamente significativo." En clara muestra
por la causa, todos los actores del film estuvieron de acuerdo
en cobrar el salario base.
El primer actor en
incorporarse al reparto puso a rodar la bola: El oscarizado
Anthony Hopkins. Pese al tiempo transcurrido, Hopkins todavía
retiene en su memoria el profundo impacto que le causó la
noticia del asesinato de RFK. "Recuerdo exactamente donde
estaba" —comenta—. "Me hallaba sentado en una silla de
maquillaje en Londres cuando llegó la noticia. Me dije: 'Se han
vuelto locos. El mundo está enloqueciendo.' Ya tuvimos a JFK, a
Malcolm X, al Dr. King, y ahora Robert Kennedy. Pensé que el
mundo se estaba haciendo pedazos. Y sí que se estaba
desmoronando."
Al asumir el papel del
portero jubilado del Ambassador, John Casey, Hopkins se regocijó
ante la oportunidad de trabajar junto a una leyenda de la
pantalla grande como Harry Belafonte. "Fue maravilloso trabajar
con una figura tan distinguida de la historia de Hollywood"
—comenta Hopkins acerca de sus escenas con Belafonte—. "Harry es
una fuerza dinámica de la naturaleza, una fuerza revolucionaria.
Y el hecho de que estuviera personalmente tan próximo a Bobby
Kennedy me reportó un intenso significado."
Efectivamente, Belafonte
había fijado un encuentro con Bobby Kennedy para muy poco
después de que su vida fuera tan cruelmente sesgada. "Había
trabajado para él, y le conocí bastante" —comenta Belafonte—.
"Nuestras vidas se cruzaron de un modo muy insólito e
impactante." Fue esa perspectiva personal en la que Bobby
Kennedy se había instalado y lo que puede haber significado su
persona para el país, lo que hizo que Belafonte decidiera asumir
el papel de Nelson. "El momento que se presencia en esta
película es uno que no sólo cambió el curso de esta nación para
siempre, sino uno que creo también cambió el curso de toda la
historia de la humanidad" —asevera el cantante y actor. En
cuanto a trabajar con Hopkins, Belafonte sintió igualmente la
emoción—. "Ante su presencia, no hubo un solo momento en el que
no me viera frente a un reto y bien despierto a las grandes
oportunidades brindadas tan sólo con sus más sutiles matices"
—comenta.
Disponiendo de Hopkins como
primer integrante del reparto, la película se convirtió
instantáneamente en un imán para otros actores. "Fue una de las
razones por las que asumí este papel" —comenta William H. Macy,
nominado a los Oscars y a los Globos de Oro, quien da vida al
gerente del hotel, Paul Ebbers, un hombre atrapado en una ristra
de crisis tanto personales como profesionales en el curso de ese
día histórico. "Con Anthony Hopkins, interpretaría las páginas
amarillas".
Los actores también se vieron
atraídos por el proyecto debido a las complejidades de los
personajes. A Sharon Stone, nominada en los Oscars y en los
Globos de Oro, quien encarna a la esposa engañada de Ebbers, le
encantó la idea de dar vida a una peluquera de los años 60. "Me
gustaba el papel porque creo que los salones de belleza eran
realmente el despacho del psiquiatra en la década de los 60.
Todo el mundo entraba en el establecimiento para explicar su
historia personal" —observa—. "También me gusta el modo en que
el guión muestra a Miriam engañada por su marido; un modo que
parece muy real para los tiempos".
Para Stone, había un
sentimiento en el plató de Bobby como no lo ha conocido en otra
película de su extensa y variada carrera. "Era un sentimiento
poético" —comenta la actriz—. "Estar en el Ambassador y tocar
esos momentos inmensos, y volver a aprehender la lección que
encierran; fue algo muy especial”.
Muchos del reparto también
percibieron la importancia del film para nuestro mundo actual,
pues América se enfrenta a algunas de las más desgarradoras
divisiones en décadas. “Todavía hay una auténtica necesidad de
unir a la gente” —comenta Demi Moore—. “Después de que
dispararan a Bobby Kennedy, la sensación pareció ser la de haber
sufrido una gran pérdida de inocencia, y con ello, sobrevino una
desgraciada pérdida de pasión y la sensación de desamparo que ha
perdurado”.
En la película, Moore da vida
a uno de los personajes más tristes, la cantante Virginia
Fallon, quien una vez vivió el glamour, pero que ahora no es mas
que una cantante de salón ebria: Toca fondo con su última
actuación en el Ambassador. “Ésta es la primera vez que he
tenido ocasión de encarnar a una mujer que bebe demasiado”
—comenta Moore—. “Es extenuante y estimulante a un tiempo,
porque puedes dejar de preocuparte sobre tu aspecto, dado que es
irrelevante. Hay algo muy crudo en ir hasta el núcleo, y desde
allí dar permiso a tu cuerpo para que haga lo que sea. La
censura no es esencial; puedes ser y decir lo que quieras”.
Moore disfrutó
particularmente colaborando con su amigo de hace mucho Estevez,
con quien ya trabajó en su debut como director: Wisdom (1986).
Aun cuando es el guionista, lo cierto es que nunca tuvo en sus
manos algo tan valioso” —comenta—. “Da, y no controla. Está
particularmente abierto a la improvisación por lo que se refiere
a los actores porque confía en ellos a ciegas. Nos permitió
crear y compartir, y al mismo tiempo también nos guió”.
Laurence Fishburne, quien da
vida al sous chef con ideas propias acerca de cómo tratar con
una sociedad racista, también tiene un largo pasado con Estevez.
Ambos son amigos desde los catorce años. Sin embargo, para
Fishburne, la fuerza del guión trasciende incluso eso. “Supe
inmediatamente que todas las generaciones conectarían con esta
película” —comenta el actor.
Para Martin Sheen, el padre
de Emilio Estevez, el proyecto es un acto de amor a muchos
niveles. Además del orgullo que le produce ver a su hijo
defendiéndose como director, Bobby le permitía a Sheen continuar
la larga relación con la familia Kennedy. El actor, ganador del
Emmy, había encarnado a Robert Kennedy anteriormente en el
telefilm The Missiles of October (1974). En Bobby, encarna un
papel muy diferente, el de un adinerado hombre de la Costa este
que está bajo una terapia y está examinando las mismísimas
raíces de su malestar reciente, para mayor fastidio de su joven
esposa, Samantha, encarnada por Helen Hunt, ganadora del Oscar y
del Globo de Oro.
“Para mí, Robert Kennedy fue
un auténtico héroe personal” —nos comenta Sheen—, “y sigue
siendo una gran fuente de inspiración. Me siento un privilegiado
al poder trabajar para la Robert F. Kennedy Memorial Foundation.
Cada uno de estos últimos años, he narrado una película que
explora la implicación de la fundación en temas como la justicia
social, y promueve la labor de Robert Kennedy”.
Sheen continúa: “Creo que
para nosotros es importante conmemorar a los héroes y tratar de
inspirar a la gente para que lleve a cabo servicios más
elevados, más humanos para con el prójimo; creo que esta
película hace eso honrando el espíritu de Robert Francis
Kennedy. Y que sea mi hijo el responsable de ello, sencillamente
me enorgullece de un modo indecible”.
Para algunos de los
protagonistas más jóvenes, la película fue una introducción al
idealismo que marcó los tiempos previos a las elecciones de
1968. La protagonista Joshua Jackson, quien encarna a una
persona de confianza de Kennedy, comenta: “La principal cosa de
mi personaje que me atrajo fue que se me antojaba interesante
ser una auténtica creyente sin necesidad de girar hacia
posiciones extremistas. Los muchachos que trabajaban para
Kennedy lo daban todo porque era una época anterior a que
devinieran desafectos hacia el proceso democrático”.
El discurso de Kennedy generó
un profundo efecto en Elijah Wood, la gran estrella de la
pantalla que saltó a la palestra ejerciendo como heroico Hobbit
en la trilogía de El señor de los anillos; aquí es William
Avary, un joven a punto de casarse para evitar ser llamado a
filas.
“Las palabras de Kennedy son
increíblemente poderosas y realmente hicieron mella en mí”
—confiesa el actor—, “particularmente, si contemplamos lo que
nos falta hoy en nuestro mundo. Desde su desaparición, no hemos
tenido realmente un líder político que haya llegado a tanta
gente, y que haya proveído a la misma con el convencimiento de
que nuestro país podía realmente dar la vuelta a las cosas. De
hecho, es increíblemente triste darse cuenta de que, en cierto
sentido, cuando se le disparó a Bobby, también se le disparó a
la esperanza del país”.
Otros del reparto interpretan
la película como una llamada de atención para las nuevas
generaciones con el fin de que redireccionen las cosas de
acuerdo con renovados principios propios. “Creo que muchas de
las cosas que pasaban en 1968 —la Guerra de Vietnam, la pobreza,
los derechos civiles— tienen una correspondencia con cuanto está
ocurriendo ahora mismo” —comenta Joy Bryant, antigua estudiante
de Yale y modelo, quien da vida a Patricia, la operadora de la
centralita del hotel—. “Creo que aún podemos tomar algunos de
esos ideales de la década de los 60, y modernizarlos. No podemos
recuperar lo que ocurrió entonces. No podemos recuperarnos de
ello completamente. Pero sí podemos tirar hacia delante”.
La actriz rusa Svetlana
Metkina, quien protagoniza a la tenaz periodista checa, tiene
otro punto de vista absolutamente singular, viniendo como viene
de detrás de lo que antaño fue el Telón de acero. Y comenta:
“Para mí, esta película no sólo habla de una única persona.
Habla de todos nosotros, entonces y ahora. Bobby Kennedy sabía
cuán importante es la libertad para cada uno de nosotros en el
mundo, y eso, para alguien como yo que se crió en un país
comunista, tiene un significado enorme”.
Por supuesto, no todos los
personajes de la película tienen un punto de vista tan
inspirado. Christian Slater ha afrontado el papel de Timmons, el
jefe de cocina del hotel, quien apenas contiene la rabia y la
intolerancia hacia su personal mayoritariamente hispano. Explica
Slater: “Timmons representa al tipo que sencillamente no siente
ninguna emoción por la idea de cambio y la dirección hacia la
cual Bobby Kennedy quiere que el país apunte. Creo que procede
de una escuela de pensamiento muy rancia y, para ser totalmente
sinceros, el sujeto es un tanto racista”.
La ira de Timmons cae
particularmente con toda su carga encima del pinche de cocina
José Rosas, que no puede creer que tenga que hacer turno doble
la noche en que el lanzador de los Dodgers, Don Drysdale, puede
extender su increíble récord de strikes. Freddy Rodríguez
encarna a José, mejor conocido por su aplaudido papel con una
nominación al Emmy como director de pompas fúnebres con
inclinaciones artísticas en el célebre drama A dos metros bajo
tierra (Six Feet Under, 2001-2005), para la HBO”.
3.
El aspecto
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