CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Adolescentes
al borde del precipicio
En su ópera
prima, Rian Johnson se
revela como un prometedor cineasta que sabe aprovechar los
ingredientes del cine negro americano más clásico, y
condimentarlos con una factura posmoderna para un público joven
que quiere suspense, amor y drama vitalista a partes iguales.
Para ello se sirve de una investigación detectivesca sobre redes
de tráfico de droga, muertes y difíciles romances adolescentes,
dramáticas realidades que sitúa en el entorno estudiantil de un
instituto del sur de California. Es la historia de Brendan, un
joven que busca esclarecer la desaparición y asesinato de su
ex-novia Emily, necesitada de su ayuda para escapar de la droga
y de unos ambientes poco recomendables. Un amor que le empuja a
meterse en la boca del lobo, a moverse en los difíciles terrenos
del chantaje, entre amistades poco fiables, y en un mundo de
celos, ambición y venganza que se irá complicando
progresivamente.
El director estadounidense parte de un
guión muy elaborado que entreteje varias subtramas, siempre
contempladas bajo la mirada de un Brendan que se ve implicado
en cada una de ellas. Con estas historias de corrupción y
desconfianza logra generar ambientes fríos y sórdidos muy
verosímiles, y también crear personajes sólidos que acaban
siendo retratados con sus cicatrices y heridas interiores. Los
diálogos son escuetos y precisos, con la ambigüedad
necesaria para no desvelar el misterio de lo sucedido y las
motivaciones de sus personajes, con mensajes y citas en clave,
enigmas sin resolver como los del ladrillo o la joven
asesinada, actos violentos de esbirros pagados o de matones
que actúan por intereses particulares. Complejidad narrativa
con abrumadora información y detalles que no importan en
exceso –en algún momento lleva a la confusión del espectador–,
pues busca básicamente la creación de un clima de oscuridades
y turbiedad del que resulte difícil salir impunemente.
Es una atmósfera de soledad individual,
de desorientación y traición, de supervivencia y huida hacia
delante que queda magníficamente capturada con una planificación
moderna, que recoge unos pasos que avanzan por sótanos vedados y
que suscitan suspense e intriga, unas panorámicas de desiertos
urbanos que reflejan el vacío y soledad que se ha adueñado de
sus vidas, o en unos primeros planos que dan pistas al
espectador atento a la trama policial o unos travellings
de acompañamiento que le involucran en la acción. La misma
función expresiva queda cubierta por una fotografía de luces
frías que impide que ninguna relación cobre emotividad ni
sensualidad, con imágenes oníricas, túneles misteriosos o
escenas interiores inquietantes pero nunca conmovedoras ni
complacientes. Las interpretaciones son espléndidas y todo el
reparto trabaja a alto nivel en papeles difíciles, entre lo
extravagante, lo marginal y lo irreal.
Guión y
puesta en escena para un thriller en que las drogas, la
violencia y los amores rotos pueden hacer perder de vista otra
realidad que está detrás, y a la que el director parece apuntar,
siempre con un tono cínico y pesimista: la de una sociedad sin
norte y a la deriva, carente de referencias éticas ni
personales. Por eso, junto a esa ambientación señalada, quiere
empujar al público a una reflexión que trascienda los hechos
narrados, con unos eficaces y pausados fundidos en negro que
transportan la acción a un tiempo pretérito y que dejan la
acción presente en suspenso; o la voluntad de no sacar a escena
a las familias de los jóvenes ni a otros adultos, quizá porque
simplemente estén ausentes de sus vidas o porque pudieran
distraer e interferir en esa mirada adolescente; o también la
presentación de un centro escolar con un subdirector de
disciplina más próximo a un policía chantajista encargado de
sofocar disturbios que al de un educador con autoridad personal
y no impuesta. Cierta crisis de la familia, de la educación y de
las autoridades norteamericanas-occidentales que ya quedaban
registradas en la magnífica "Elephant" (Gus Van Sant), y de la que las páginas
de los periódicos se hacen eco a diario.
Película de
factura hiperrealista y montaje ágil, premiada en Sundance y
Sitges, que captura la atención del espectador al saber
contar una historia negra con buen ritmo y calculada
planificación, deudora de los clásicos de
Chandler-Hammett-Bogart y de los hermanos Coen (“Muerte entre
las flores”), junto con detalles que hablan de la influencia de
David Lynch –como la figura del lisiado traficante The Pin,
extraído del universo de "Mulholland
Drive"– o de P.T. Anderson y su análisis
sociológico. Gustará por tanto especialmente a aquellos que
tengan estas referencias entre sus favoritos.
Calificación:
    
Imágenes
de "Brick" - Copyright © 2005 Focus
Features y Bergman Lustig Productions. Distribuida en España por
Versus Entertainment. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Brick"
Añade "Brick" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Brick" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Brick" a un amigo
|