CÓMO SE HIZO "ATRAPA
EL FUEGO (CATCH A
FIRE)"
Notas de producción © 2006
Universal Pictures
El apartheid fue abolido hace 15
años en Sudáfrica, pero aún quedan muchas historias heroicas por
contar. La de Patrick Chamusso es una de ellas. Phillip Noyce,
el director de CATCH A FIRE, dice: “Patrick Chamusso es un
hombre notable, una auténtica inspiración para todos nosotros.
Es un hombre capaz de ir más allá de los prejuicios y del odio,
consciente de que, como seres humanos, debemos aprender a
perdonar si queremos ser libres”. Este relato verídico llevado a
la gran pantalla profundiza en la historia de Sudáfrica y de la
guionista Shawn Slovo, hija del fallecido Joe Slovo, antiguo
miembro del brazo militar (MK) del Congreso Nacional Africano
(CNA) y posteriormente miembro del primer gobierno de Nelson
Mandela después de la abolición del apartheid.
Joe Slovo le
dijo a su hija que si algún día quería contar la historia de la
lucha armada del CNA, debía tomar como referencia a Patrick
Chamusso, uno de los héroes del MK. En 1981 intentó volar la
refinería de Secunda, el símbolo de la autosuficiencia de
Sudáfrica en una época en que el resto del mundo imponía
sanciones económicas y boicoteaba al régimen del apartheid.
También representaba la riqueza de Sudáfrica, una riqueza
obtenida principalmente a partir de la explotación de la mano de
obra negra. Joe Slovo y Patrick Chamusso planearon la misión,
que fue llevada a cabo por este último bajo el nombre de
“Hotstuff”.
Patrick
Chamusso fue condenado a 24 años de cárcel por el atentado.
Cuando su padre le contó la historia a Shawn por primera vez,
aún estaba en la cárcel. Pero por fin llegó el cambio, el
apartheid desapareció y se celebraron elecciones libres.
A finales del
año 1991, Patrick Chamusso fue liberado al promulgarse una
amnistía para los prisioneros políticos. Dos semanas después,
Shawn Slovo mantuvo varias entrevistas con el recién liberado
héroe. Estas conversaciones se convirtieron en la base de CATCH
A FIRE.
La guionista
recuerda: “Me di cuenta de que era una persona con la que
cualquier tipo de público se identificaría. No es el típico
héroe de la lucha sudafricana porque carecía de educación o
inclinación política antes de unirse al CNA. Era un hombre
normal, amante de su familia, con un buen puesto y apasionado
del fútbol. Pero cuando las cosas se torcieron, en vez de
rendirse o quedarse parado, decidió hacerse con las riendas.
Para mí, eso es heroísmo”.
A pesar de
sentirse muy conmovida después de hablar con Patrick Chamusso,
Shawn Slovo dice: “Me pareció que no había bastante perspectiva
para contar la historia, todo era demasiado reciente”. Guardó
las cintas en un cajón y espero.
Con la
llegada del nuevo siglo, el mundo había tenido tiempo de pensar
en lo que había pasado durante el siglo anterior y, sobre todo,
durante la década anterior en Sudáfrica. Shawn Slovo presentó la
idea a Working Title, que había producido su primer guión, la
historia autobiográfica Un mundo aparte.
Tim Bevan,
coproductor de CATCH A FIRE y copresidente de Working Title,
dice: “Siempre he creído que Shawn saca lo mejor de sí misma con
historias personales. Cuando nos contó la historia de Chamusso,
le encargamos el guión inmediatamente. Me pareció que tenía una
calidad emocional y humana universal que atraería a todos los
públicos. Nos enorgullecemos de haber hecho esta película”.
La hermana de
la guionista, Robyn Slovo, también ha participado como
productora. Las dos colaboraron durante la fase de desarrollo y
la película es su primer trabajo en equipo. Robyn Slovo dice:
“La historia de Chamusso me conmovió profundamente. Habla del
valor de un hombre que no está de acuerdo con lo que le pasa a
él y a su país, pero también tiene mucho que ver con mi padre.
Shawn y yo pensamos que podríamos contribuir en algo contando
una parte de la historia de Sudáfrica”.
La historia
de Sudáfrica y de la familia Slovo tienen mucho que ver. En los
sesenta, sus padres tuvieron que huir del país por su lucha
contra el apartheid. Ruth First, la madre de Shawn y Robyn, y
esposa de Joe, fue asesinada en 1982 por el régimen del
apartheid al abrir un paquete bomba.
Robyn estudió
en el Reino Unido y no volvió a Sudáfrica hasta los noventa. “A
pesar de haber crecido en Inglaterra, de vivir y trabajar allí,
todavía me siento muy sudafricana”, dice.
Mirage
Enterprises se unió a la producción poco tiempo después de
recibir una de las primeras versiones del guión. Los socios de
Mirage, Anthony Minghella y Sydney Pollack decidieron producir y
coproducir respectivamente la película. Shawn Slovo siguió
puliendo el guión y en 2004, Bruna Papandrea, de Mirage, envió
una copia a Phillip Noyce.
El director
no se había comprometido con ninguna película después del
estreno casi simultáneo de dos títulos con una fuerte carga
política y emocional, El americano impasible y Generación
robada. Según él, el guión “tenía todos los ingredientes para
atraer a los espectadores; es una historia de amor, de guerra,
de aventuras, y sigue estando vigente. Se refiere a un momento y
un lugar específicos, pero abarca un contexto mucho más amplio”.
Tim Bevan,
hablando del director, dice: “Phillip es un director asombroso.
Es un cineasta inteligente que ha realizado películas de arte y
ensayo así como bombazos hollywoodianos. Si queríamos que CATCH
A FIRE fuera convincente y, a la vez, tuviera los aspectos de un
buen thriller, debíamos encontrar a un director que reuniera
estas dos vertientes”.
Para Phillip
Noyce, el mayor reto a la hora de dirigir CATCH A FIRE “era ser
un australiano blanco frente a una historia sudafricana que toca
muchos acontecimientos de gran significado histórico para el
país. Lo primero que hice fue sumergirme en la cultura y la
historia sudafricanas”.
Y añade:
“Esta historia tiene que ver tanto con el padre de las hermanas
Slovo y su espíritu, con su madre y por lo que murió, como con
Chamusso. Shawn ha puesto mucho de sí misma en esta historia.
Esta película y Un mundo aparte son un homenaje a sus padres y a
su país, un país en el que apenas ha vivido. Entendí la carga
que eso representaba al trabajar con ella y con Robyn”.
Para las hermanas Slovo era difícil confiar un proyecto tan
personal a un director. Pero cuando se trasladaron a Sudáfrica
para preparar la película con Phillip Noyce, Robyn recuerda:
“Sentí que la historia estaba en buenas manos, las de una
persona fuerte y creativa”.
El director
se sumergió en su trabajo de investigación. Dice: “Durante unos
tres o cuatro meses solo hablé con gente en un intento de captar
la atmósfera que reinaba en Sudáfrica en los ochenta,
esforzándome en entenderlo desde el punto de vista sudafricano
negro y blanco”. El director recorrió el país con Shawn y Robyn
Slovo, hablando con todos los que habían tenido algún contacto
con Patrick Chamusso. Visitaron los lugares donde transcurrió la
historia, la refinería de Secunda, el chalet donde tenía su sede
el CNA en Maputo. Reconstruyeron el viaje de Chamusso desde
Sudáfrica a Angola, su regreso a Secunda y, por fin, hacia la
cárcel en la isla Robben.
El director
encontró lo que buscaba y lo que necesitaba. Dice. “Al final, lo
que me hizo sentir capaz de rodar esta película fue algo
relativamente simple; recorrer Sudáfrica en coche durante unos
diez días. Cuando vi que podía ir y venir por el país, sentí que
tocaba tierra. Esto, combinado con toda la investigación previa
que habíamos realizado, me hizo sentir que quizá sería capaz de
hacer justicia a la película”.
Mientras
tanto, Shawn Slovo seguía puliendo el guión: “En cuanto Phillip
se unió a nosotros, tocamos áreas muy diferentes. A través de
los viajes, de las entrevistas, de las visitas a las
localizaciones, empezaron a emerger otras posibilidades dentro
del guión”.
El director
se quedó muy impresionado cuando conoció a Patrick Chamusso y
pidió a Shawn Slovo que añadiera más detalles verídicos a la
historia. La guionista dice: “Había dramatizado partes de la
narración porque por muy buena y real que sea una historia, no
siempre funciona en la pantalla. Pero después de que Phillip
hablara durante horas con Patrick, su primera pregunta fue: ‘Si
ocurrió, ¿por qué no está en el guión?’”
El director
añade: “Quería sentarme con Chamusso e interrogarle
intensamente. Quería que me contara la historia de su vida tal
como la recordaba, desde su nacimiento al momento actual. Se
pasó dos días hablando delante de una cámara, recordándolo
todo”.
“¿Qué obligó
a Patrick a dejar una vida relativamente cómoda, pasar a
Mozambique y convertirse en un activista del CNA? ¿Por qué
sintió que debía luchar con armas contra el apartheid? ¿Cómo
fueron los entrenamientos en Angola? ¿Cómo se introdujo en la
refinería de Secunda? ¿Qué le pasó cuando le encarcelaron en la
isla Robben? Eran cosas que necesita saber”, dice el director.
Y termina
diciendo: “CATCH A FIRE es un relato acerca del milagro de
Sudáfrica, y Patrick Chamusso es un ejemplo del milagro”.
Para el papel
de Chamusso, los productores y el director entrevistaron a
actores procedentes de todo el mundo. Al final quedaron seis
actores que hicieron pruebas durantes tres días en Los Ángeles.
Quedó patente que Derek Luke era sin lugar a dudas el que mejor
interpretaría al héroe.
Phillip Noyce
dice: “Derek no solo es capaz de aportar emoción a su
interpretación, revelando el núcleo más humano de Patrick, sino
que imprime una gran dignidad al papel, algo muy importante para
la película”.
“Quiero que
los espectadores aplaudan a Patrick porque esa fue mi reacción
cuando leí el guión por primera vez”, dice Derek Luke. “Es un
hombre que lleva una vida normal; ha cometido errores e intenta
seguir adelante. La adversidad le obliga a tomar una decisión.
Cuando un hombre no puede defender a su familia, se siente muy
vulnerable, pero Patrick supo encontrar la fuerza para hacer
algo”.
Para ayudar
al actor afroamericano a encarnar al héroe sudafricano, Phillip
Noyce le llevó a Sudáfrica seis semanas antes del rodaje. Derek
Luke se fue a Johannesburgo, cerca del parque nacional Kruger,
para conocer a Patrick Chamusso, que vive en un valle con su
esposa y los 80 niños a los que cuidan en su orfanato.
Phillip Noyce
fue testigo del encuentro y dice que “fue maravilloso verlos a
los dos juntos. Chamusso intentó dar el máximo al actor que a su
vez intentó digerirlo todo”.
No es la
primera vez que Derek Luke interpreta a un personaje real. De
hecho, debutó en la gran pantalla en Antwone Fisher. Reconoce:
“Es mucha responsabilidad porque se quiere honrar a la persona.
Después de conocer a Patrick, la historia se hizo real para mí,
pero lo que más me afectó fue su capacidad de perdonar, de
hablar del pasado”.
“Trabajar con
Phillip ha sido maravilloso porque cuida mucho de los detalles.
Llevaba la historia de Patrick en el corazón. Phillip se
preocupa mucho por los actores y por la faceta técnica de
nuestra profesión”.
El director
dice: “No creo que Derek comprendiera lo que significaba ser
negro en Sudáfrica en los ochenta hasta que le llevé a Ciudad
del Cabo, a la isla Robben, la cárcel donde Mandela estuvo
veinte años y Patrick, diez, como prisioneros políticos del
régimen del apartheid. Derek entró en las celdas de aislamiento
donde recluían a los líderes del CNA, y en una celda en
particular, el diminuto cubículo donde estuvo recluido Mandela
muchos años. Derek se quedó un buen rato allí y se tumbó en el
catre donde había dormido Mandela”.
“Creo que en
ese momento conectó emocionalmente con lo que significaba ser un
negro sudafricano, aceptó la carga y comprendió a los miles de
prisioneros políticos que estuvieron en el presidio. También
entendió la sabiduría de un hombre como Mandela que en parte
preparó desde ese cubículo el milagro del país que vemos ahora”.
La
preparación de Derek Luke duró semanas. Tenía dos clases de
entonación a las siete de la mañana con Fiona Ramsey, que ayudó
a Don Cheadle con su acento para la película Hotel Rwanda.
Después se entrenaba en los campos de fútbol de Soweto. Phillip
Noyce dice: “Hemos visto a Derek en películas de deportes, pero
no sabía nada de fútbol antes de CATCH A FIRE. Ahora puedo
asegurar que sabe jugar”.
Y sigue
diciendo: “Cuando empezamos a rodar, después de meses de
preparación, Derek entendía al hombre al que iba a interpretar y
lo que empujó a Patrick a luchar”.
Para hacer el
papel del coronel Vos, Phillip Noyce escogió al oscarizado Tim
Robbins “porque es un gran actor y porque parece sudafricano,
alto, rubio. Una vez dicho eso, estaba seguro de que Tim era el
actor que buscaba para ir más allá del estereotipo del
sudafricano racista que tanto se ve en la pantalla. Tim es capaz
de hacernos sentir que cualquiera puede llegar a comportarse
como Nic Vos; incluso llegamos a identificarnos con él”.
Shawn Slovo
dice: “No quería describir al típico policía corrupto del
régimen del apartheid. Nic es un hombre inteligente que cree
sinceramente que si el CNA se hace con el poder, destruirá a su
país. Lucha para proteger lo que más le importa, su familia, la
ley y el orden. Pero también sabe que está perdiendo terreno.
Era la perfecta contradicción para que Tim le hincara el
diente”.
Robyn Slovo
añade: “La historia de Sudáfrica no es una historia unilateral.
Era y es un país muy complicado, e intentamos contar todos los
aspectos de la historia, incluso el del policía blanco”.
Sigue
diciendo: “Se puede ver lo que era el país en la época a través
de la relación entre estos dos hombres, un sudafricano y un
afrikáner, y entender a los dos lados. Me gusta el guión de
Shawn. Vos es un personaje complejo, no es el típico malo.
Phillip es un auténtico artista y hace tiempo que soy una fan de
sus películas. CATCH A FIRE es una historia sobre el apartheid
en 1980, pero tiene mucho que ver con el mundo actual”.
Tim Robbins,
al igual que Derek Luke, preparó su personaje y su acento
durante semanas, además de ensayar con Luke. Dice: “Quería
entender la época del apartheid porque tenía ideas
preconcebidas. Una vez en Sudáfrica, me di cuenta de que era más
complejo de lo que parece, pero sigue careciendo de
justificación”.
El actor
recalca: “Un actor debe ser neutral y encontrar el método de
interpretar al personaje. Es necesario aceptar que sus creencias
son legítimas; que uno esté de acuerdo no es relevante. A
continuación hay que descubrir el proceso que le llevó a esas
creencias y descubrir un lado humano”.
Phillip Noyce
explica: “Tim es un detallista, quiere autenticidad ante todo.
Siempre le preocupó meterse más en el personaje y sacar a la luz
su lado humano. Necesitaba saber qué empujaba a un hombre como
Vos a actuar de este modo contra los supuestos enemigos del país
al que ama”.
Tim Robbins
explica su método: “Vi películas y leí informes de la época.
Había un fuerte temor de que Sudáfrica cayera bajo la influencia
comunista. Los policías como Vos luchaban contra algo que, según
ellos, destruiría el país y su modo de vida. Eran patriotas con
los métodos equivocados”.
Para que el
actor pudiera prepararse a fondo, Robyn Slovo localizó a Hentie
Botha, un hombre que había pertenecido a las Fuerzas de
Seguridad en los ochenta. Había pasado por numerosas
experiencias, como el personaje de Tim Robbins; era un padre de
familia que dedicó su vida a preservar el statu quo. También
sirvió de asesor durante el rodaje, aconsejando al diseñador de
vestuario Reza Levy y al equipo acerca de cómo se vestía y
comportaba un policía sudafricano en los ochenta.
Tim Robbins
habló mucho con Hentie Botha. Le acompañó a Vlakplaas, el centro
donde se celebraban los interrogatorios y se coaccionaba a los
negros sudafricanos para convertirles en traidores (askaris). O
aceptaban o morían. “Tim se esforzó en entender a este hombre
que reconocía haber usado la tortura regularmente como arma
contra sus oponentes”, dice el director.
El actor
añade: “Tenía mis opiniones, pero carecían de importancia.
Estaba de visita y debía entender a ambos lados. Reconozco que
sigo sin comprender cómo puede alguien creer que se consigue
información a través de la tortura. No es así. Bajo tortura, las
personas dirán lo que el torturador quiere oír con tal de dejar
de sufrir”.
Robyn Slovo
recuerda: “Mi madre murió abriendo un paquete bomba que le
enviaron personas que creían lo mismo que los miembros de
Seguridad que vemos en CATCH A FIRE. Pero durante la
preparación, hubo que reunirse con esa gente, incluso estaban
presentes durante el rodaje. Tengo numerosos recuerdos de
infancia en los que entran en la casa, detienen a mis padres.
Esos hombres eran el enemigo. Sin embargo, hablando con ellos,
he aprendido que creían en la causa y la lucha en las que
estaban involucrados. Me duele, pero forman parte de Sudáfrica”.
El director
añade: “El apellido Slovo nos abrió muchas puertas. Si teníamos
un problema con un decorado natural o con el ejército, bastaba
con llamar a Robyn. No sé a quién llamaba ella, pero la
respuesta siempre era afirmativa gracias al afecto y admiración
que los sudafricanos, negros y blancos, sienten por ese nombre”.
Phillip Noyce
recurrió a varios expertos que le ayudaron a contar la historia
con exactitud. Para la recreación de las escenas en el centro
del CNA en Mozambique y en los campos de entrenamiento en
Angola, contó con el asesoramiento de David Mbatha, cuyo nombre
en el CNA era “Four O’clock”, que a su vez trajo a otro
compañero de entonces, Napthali Manana. Ambos se convirtieron en
asesores imprescindibles para el director y el equipo.
Napthali
Manana se unió al CNA a los 18 años, se entrenó en Angola y
regresó clandestinamente a Sudáfrica. Acabó siendo capturado y
encarcelado en la isla Robben. David Mbatha era miembro del
brazo armado del CNA y un experto en “canciones de la libertad”
cantadas por los negros y opositores del apartheid para expresar
su ira y su oposición.
El director
Phillip Noyce dice: “David era pura fuerza y pasión. Se esforzó
en recrear esos momentos en los que la música era importante
para la lucha”.
Para el
tercer papel protagonista de la película, el de Precious
Chamusso, los productores y el director escogieron a la joven
actriz sudafricana Bonnie Henna. El director recuerda,
maravillado: “Cuando vi a Bonnie Henna no solo me asombró su
humanismo, sino también su presencia. Hizo una prueba
extraordinaria”.
La actriz reconoce: “Durante mucho tiempo no me ha interesado lo
que ocurrió en el pasado. Me pareció una oportunidad, tanto
emocional como espiritualmente, participar en esta película y
reencontrarme con el pasado de mi país”.
Y añade: “Las
mujeres sudafricanas no han tenido la oportunidad de expresarse
mucho en las historias de la época, por eso me gustó tanto que
Precious tuviera el valor suficiente. Me moría de ganas de
interpretarla”.
Empezó el
rodaje y el director se dio cuenta de hasta dónde llegaban las
cualidades de Bonnie Henna. “Bonnie tenía un papel muy difícil
debido a las reacciones de Precious, reacciones extremas ante la
adversidad. Su papel no se basa en los diálogos, debe comunicar
la catarsis que sufre a través de sus expresiones corporales y
faciales. Hace falta ser una gran intérprete para conseguirlo”.
El rodaje
empezó el 21 de agosto de 2005 con base en Johannesburgo. Una de
las mayores preocupaciones de los cineastas era saber si
obtendrían permiso para rodar en la refinería de Secunda. El
director explica: “La refinería era vital para Sudáfrica cuando
Patrick la atacó, y sigue siéndolo ahora. Era de esperar que nos
denegaran el permiso, pero gracias al apellido Slovo pudimos
rodar en la refinería”.
Una vez
conseguido el permiso, Derek Luke visitó la refinería como parte
de la preparación de su papel. Phillip Noyce recuerda: “Fue todo
un acontecimiento. Derek estaba en la refinería hablando por
teléfono con Patrick, que le guiaba por el recorrido que había
hecho. Durante todo ese tiempo le acompañaron los mismos
ejecutivos que estaban hace 25 años, los que dieron caza al
hombre que intentó destruir la planta. Creo que esto solo puede
pasar en Sudáfrica”.
El rodaje de
las escenas de la refinería fue la parte más difícil. Entre el
equipo técnico, el artístico y los extras, debieron ser
acreditadas 350 personas durante las dos semanas de rodaje. Jaco
Espach, director de localizaciones, recuerda: “La mayoría del
tiempo casi no nos oíamos por el ruido de las máquinas. Cada
noche salíamos de allí cubiertos de hollín y polvo”.
Patrick
Chamusso siempre había estado disponible durante la
preproducción, pero asistió al rodaje por primera vez durante la
filmación en la refinería. Dice: “Volví a un lugar que no quería
volver a ver nunca. Regresar al cabo de 25 años me llevó de
nuevo al día que me detuvieron y al dolor que sentí entonces.
Sin embargo, estoy orgulloso de que ahora seamos la nación del
arco iris. Ya no registran a los trabajadores como entonces.
Esta nueva Sudáfrica existe gracias a lo que hicimos para que
otros fueran tratados decentemente”.
Tim Robbins
recuerda: “Cuando conocí a Patrick, quiso asegurarse de que
sería capaz de retratar a Vos correctamente. Le costó creer que
sería capaz de hacerlo, me dijo: ‘Eres demasiado simpático’. Le
contesté: ‘No te preocupes, ese soy yo’. Al final se convenció e
incluso me contó cosas específicas acerca de lo que le pasó”.
Con Robyn
Slovo de productora, su hermana Shawn no tenía que estar en el
rodaje todos los días, pero si estuvo un día muy especial,
cuando se filmó el entierro de los miembros del CNA. La
guionista encarna a su madre Ruth First. Al principio dudó de si
debía hacer el papel de su madre, pero su hermana la convenció.
Recuerda: “Después de que Phillip me lo propusiera, me desperté
en plena noche y ya no pude conciliar el sueño. No me sentía
capaz de hacerlo. Era una mujer extraordinaria. Mi padre y ella
se pasaron la vida, desde que eran adolescentes, involucrados en
la lucha del CNA. Creo que forman parte de la historia de
Sudáfrica y que se les acepta como tal”.
Las
secuencias de Maputo se rodaron en Yeoville, un barrio de los
extrarradios de Johannesburgo donde creció Joe Slovo. Cuando
regresó a Sudáfrica a principios de los noventa, se instaló en
Yeoville. Shawn Slovo dice: “Siento muchísimo que mis padres no
estén para ver el rodaje de esta película. Es un homenaje a Joe.
Ojalá estuviera para verlo”. Joe Slovo murió de cáncer en 1995.
Durante las
diez semanas de rodaje, el equipo rodó en Johannesburgo,
Germiston, Attridgeville, Witbank, Pretoria, Yeoville,
Embalenhle y Ciudad del Cabo. La segunda unidad también rodó en
Mozambique y Suazilandia.
Hacia la
mitad del rodaje, el director de fotografía Ron Fortunato cayó
enfermo y tuvo que regresar a Estados Unidos. “Por suerte, Garry
Phillips pudo sustituirle y mantener el estilo y calidad de la
fotografía”, explica el director.
CATCH A FIRE
fue rodada principalmente en 35 mm, pero cuando la historia pasa
de Sudáfrica a Mozambique, el estilo y el material cambian.
Phillip Noyce se inclinó por una película de 16 mm y rodar
mayormente cámara en mano. “Cuando la historia cambia de país la
película tiene otra textura y otra tonalidad”, dice. “Queríamos
que los espectadores participaran emocionalmente en lo que le
pasaba a Patrick”. El final de la película, cuando se ve a
Patrick Chamusso tal como es hoy, está rodado con una mini
cámara digital.
Tim Robbins
acaba diciendo: “Ha sido una experiencia que ha ido más allá de
la película, un descubrimiento. Por ejemplo, salir de noche y
ver a blancos y a negros bailar juntos demuestra que el pasado
ha quedado atrás. A veces me decían: ‘Mira, es un milagro y
ocurre delante de ti’. La esperanza recae en los jóvenes. Por
primera vez comparten las mismas aulas, algo que nunca había
pasado”.
Y Derek Luke
añade: “Ha sido un placer trabajar en Sudáfrica. Gracias a la
televisión y al cine saben mucho más de Estados Unidos que
nosotros de Sudáfrica, creo que debemos escuchar a los
sudafricanos”.
Una vez
terminado el rodaje, la posproducción empezó en Australia a
cargo de la montadora Jill Bilcock. Phillip Noyce, conmovido por
las “canciones de la libertad”, pidió al compositor sudafricano
Philip Miler que se encargara de la banda sonora. “La música, y
esas canciones en especial, tuvo un papel importante en la lucha
contra el apartheid”, dice el director. “Philip conoce a la
perfección la música sudafricana y sus instrumentos, esos ritmos
que son parte de la historia real. Las ‘canciones de la
libertad’ expresaban frustración e ira, pero también la
esperanza en un futuro diferente. Eran las canciones que
cantaban para apoyar a sus líderes, para darse ánimos ante la
adversidad. Se cantaban en los barrios reservados a los negros
delante de los soldados del régimen del apartheid; las cantaron
Patrick Chamusso, Joe Slovo y las decenas de miles de refugiados
políticos que soñaban con regresar algún día a su país”.
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