CÓMO SE HIZO
"HOLLYWOODLAND"
Notas de producción © 2006 BVI
1. Origen del proyecto
George Reeves se llamaba en realidad George Keefer Brewer y
nació el 5 de enero de 1914 en Iowa. En su currículum su fecha
de nacimiento suele ser el 5 de abril de 1914, porque nació
antes de que cumplieran nueve meses de la boda de sus padres. Su
madre, Helen, siempre le dijo a Reeves que había nacido el 5 de
abril, y el actor sólo supo la verdad cuando fue adulto. Fue
adoptado por su padrastro, cambió su nombre por el de “George
Bessolo” antes de tomar el nombre artístico de “George Reeves”.
Creció en Pasadena, California, y fue boxeador amateur y músico
y también se formó como actor en el Pasadena Playhouse. Su
verdadera vocación se despertó en los escenarios teatrales.
Debutó en 1935 y durante los siguientes 18 años, apareció en un
sinfín de producciones del Playhouse. Una de sus primeras
interpretaciones teatrales llamó la atención de un buscador de
talentos de Hollywood. A finales de 1938, adoptó el nombre
artístico de George Reeves, y firmó su primer contrato y su
primera película Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó),
que se convirtió inmediatamente en un clásico y en la que
encarnaba a Brent Tarleton.
Después siguió trabajando en
el cine y el teatro, junto a estrellas como Claudette Colbert en
la cinta de 1943 So Proudly We Hail! (Sangre en Filipinas),
dirigida por Mark Sandrich, su mentor. Participó en la Segunda
Guerra Mundial y estuvo casado diez años con la actriz Ellanora
Needles. El camino que llevó a Reeves a encarnar su personaje
más famoso coincidió con la revolución que se produjo en el
mundo del cine y en el nuevo medio de la televisión. Durante la
Segunda Guerra Mundial y después, los grandes estudios se vieron
sometidos a gigantescos cambios y los estudios fueron
abandonando el sistema de contratos de siete años.
En 1950, sin grandes
proyectos en el horizonte, el actor firmó un contrato para
interpretar a Clark Kent/Superman en una película de bajo
presupuesto de una hora de duración que se tituló Superman and
the Mole-Men. Kirk Alyn, que había interpretado recientemente el
papel en un par de serailes cinematográficos, fue descartado
para interpretar una versión de la película dirigida por Lee
Sholem, debido a sus exigencias económicas.
Reeves, junto a Phyllis
Coates en el papel de Lois Lane, causó una excelente impresión a
Sholem y a los productores durante el rodaje de 12 días. Así fue
como le ofrecieron el personaje de Superman en un proyecto de
mayor duración.
Así fue como en 1951 (el
mismo año en el que Edgar [Eddie] Mannix, el director general de
los estudios MGM se casaba con su amante Camille [Toni] Lanier).
Reeves firmó un contrato mal
pagado pero para varios años para protagonizar una nueva serie
de televisión de media hora titulada Adventures of Superman. El
actor era perfectamente consciente de que la calidad artística
de la televisión se consideraba menor a la de las películas.
Pero no tardó en conseguir la fama que se le había negado en el
cine, aunque no vino aparejada con la suerte.
El programa (del que Sholem
dirigió varios capítulos) fue la primera serie de televisión que
relataba las hazañas del personaje, basado en los comics de los
años 1930, y que se convirtió en un éxito internacional al final
de esa década. El Hombre de Acero ya se había representado en la
radio (de 1940 a 1951), en 17 cortometrajes animados y en dos
seriales cinematográficos. Pero con la aparición de la
televisión, fue la interpretación que hizo Reeves del personaje
la que caló en todo el mundo.
El rodaje de la serie (con
Jack Larson encarnando a Jimmy Olsen, junto a Reeves y Coates)
empezó en julio de 1951, con la producción de 24 capítulos. Para
sentar las bases de la serie, Superman and the Mole-Men se
estrenó el día de Acción de Gracias de 1951, y obtuvo un
clamoroso éxito. En 1952, Reeves obtuvo un papel en From Here to
Eternity (De aquí a la eternidad), que sería su último gran
largometraje.
Pero cuando se empezó a
emitir la serie Adventures of Superman, patrocinada por Kellogg,
en septiembre de 1952, el éxito fue inmediato. Pasó a ser la
cita obligada de millones de niños y catapultó a su protagonista
a la categoría de estrella. Un año después, Reeves (que
interpretaba el doble papel de Clark y Superman) apareció en la
portada de TV Guide con la frase “George Reeves – Man and
Superman” (George Reeves. Hombre y Superhombre; la película
Mole-Men se cortó y se emitió como dos capítulos adicionales de
la serie; y se empezó a rodar otro ciclo de 26 episodios de
media hora (con Noel Neill, que había encarnado a Lois Lane en
los seriales cinematográficos, sucediendo a Coates en ese
papel).
El reducido presupuesto y el
apretado programa de rodaje obligaba a Reeves a rodar cinco
capítulos al mismo tiempo en un plazo de tan sólo doce días. En
los siguientes años se rodaron más temporadas de 26 capítulos y
se empezó a filmar en color. El número total de programas
(contando los segmentos de Mole-Men) fue 104; Reeves dirigió
tres capítulos. Durante todo este tiempo, nuevas generaciones
veían y volvían a ver las hazañas de Superman que representaban
a la perfección "la verdad, la justicia y el estilo de vida
americano".
Por contrato, Reeves estaba
obligado a aparecer vestido con el traje de Superman, que
millones de niños pondrían a prueba para hallar "su" naturaleza
invencible. Para demostrar el enorme impacto que su
caracterización había producido en la cultura popular, en 1957,
Reeves hizo una aparición especial en otra serie de enorme
éxito, I Love Lucy. El capítulo unió a las dos estrellas más
fulgurantes de la televisión de aquellos años y se tituló “Lucy
and Superman”). El argumento se basaba en el deseo de Little
Ricky de que Superman viniera a su fiesta de cumpleaños.
Reeves terminó de rodar otra
temporada de 26 capítulos de Superman en noviembre de 1957. En
aquel momento, la cadena ABC ya había empezado a reponer
diariamente episodios anteriores. Esto atrajo a nuevos
telespectadores y encasilló aún más al actor en el papel de
Superman. El último capítulo nuevo se emitió en abril de 1958 y
los anteriores se siguieron emitiendo en todo el mundo.
Cuando la serie empezó a
emitirse, Reeves ya había iniciado lo que sería una larga
relación con Toni, que había sido chica de coro en la revista
Ziegfeld Follies. Toni conoció al que sería su marido, el
director general de los estudios MGM, cuando rodó en 1936 la
película The Great Ziegfeld (El gran Ziegfeld) – y se convirtió
en la amante de Eddie. Se decía que Eddie, que había sido
gánster en Nueva Jersey y sospechoso de varios asesinatos,
seguía manteniendo conexiones con la mafia mucho después de
convertirse en un 'fixer' en Hollywood, lo que llamaríamos ahora
un manager. Los 'fixers' estaban en las nóminas de los estudios
y resolvían los problemas de las estrellas (por ejemplo,
ocultaban sus delitos, sus secretos y sus escándalos) con todos
los medios que fueran necesarios para que la prensa no manchara
sus nombres. El matrimonio Mannix era una unión abierta y poco
convencional. La relación de Toni con Reeves era un secreto que
todos conocían en Hollywood y uno de los mejor guardados. Por
miedo más que por respeto, la prensa nunca aireó esta relación,
que Howard Strickling, jefe de publicidad de MGM supo mantener
oculta con gran maestría.
Toni era al menos ocho años
mayor que Reeves y a pesar de ser él el famoso, fue ella la que
pagó su mansión de Benedict Canyon (en las colinas de Hollywood)
y el estilo de vida que disfrutaba. Pero a mediados de 1958,
Reeves la abandonó por otra mujer más joven llamada Leonore
Lemmon, una habitual de la sociedad neoyorquina y aspirante a
estrella en Los Ángeles. Esta relación hundió a Toni en la
desesperación y de paso salpicó a Eddie.
Reeves se encontró sin
ofertas de trabajo en el cine y a la espera de rodar otro ciclo
de 26 capítulos de Adventures of Superman y llegó a considerar
la idea de aparecer en espectáculos de lucha. Lemmon, que ya se
había convertido en su prometida, daba fiestas en su casa. Y la
madrugada del 16 de junio de 1959, mientras estaba en una de
esas fiestas en la planta baja, George Reeves moría en su
dormitorio de las heridas provocadas por una sola bala. Tenía 45
años.
La primera noticia fue que
Reeves se había suicidado debido a una carrera en decadencia y
al encasillamiento en el papel de Superman. Pero diez días
después, el 26 de junio, se supo que la policía había encontrado
otros dos orificios de bala en la moqueta que cubría el suelo
donde fue encontrado Reeves. Estas balas provenían de la misma
arma que había matado a Reeves, una Luger automática. Una de las
balas había atravesado el suelo estaba alojada en el
revestimiento del salón en el piso inferior y la otra se
encontró en una viga del techo. Pero el dormitorio sólo se
encontró un casquillo y no se hallaron huellas en el arma.
Leonore Lemmon declaró que
unas semanas antes había disparado a las vigas del techo para
demostrar a una amiga el ruido que hace un disparo. La amiga
corroboró su historia, y Lemmon abandonó inmediatamente
Hollywood. Dejó atrás sus aspiraciones de actriz y volvió a
Nueva York. Murió en 1990.
Helen Bessolo, la madre de
Reeves, nunca creyó que su hijo se había quitado la vida. No
tardó en solicitar una investigación, pero la autopsia determinó
que las circunstancias coincidían con el suicidio. Helen murió
en 1964. Al quedarse viuda de Eddie Mannix en 1963, Toni Mannix
vivió en la opulencia el resto de sus días y falleció en 1983.
Cincuenta años después del
suceso, la muerte de George Reeves sigue sin dilucidarse. El
caso sigue siendo uno de los misterios sin resolver más extraños
de Hollywood y también uno de los ejemplos más desgarradores del
trágico fin de la vida y la carrera de un actor de talento.
La muerte en 1959 de George
Reeves, que encarnó a Superman, un héroe para millones de
personas, es un misterio de Hollywood que sigue despertando
interés a pesar de que han transcurrido casi 50 años. A pesar de
que no se resolvió, el caso está tan bien documentado que Paul
Bernbaum, el guionista de Hollywoodland, pudo mezclar en la
justa medida los hechos reales y la inspiración para escribir un
magnífico guión.
Bernbaum lo refleja así:
“Cuando era niño, vivía para Adventures of Superman. Leía los
libros de cómic, he visto los dibujos animados, pero Reeves
tenía algo especial. Sabía que era un actor y sabía que sólo era
un programa de televisión, pero estaba seguro de que si Superman
hubiera sido real, habría sido exactamente como Reeves.
Conectaba perfectamente conmigo y con todos los niños que veían
la serie. Como adulto, sigo siendo un apasionado de su serie y
he llegado a comprar uno de sus trajes originales en una
subasta. He seguido creyendo que ese tipo era alguien muy
especial y no me equivocaba.
Llevaba años pensando en
escribir un guión sobre él. La vida de Reeves fue apasionante,
desgarradora y acabó en tragedia. Pero también quería contar el
malestar que le producía ser Superman a pesar del enorme impacto
que esto producía en sus fans. Es la historia de un actor que
quería ser una estrella y que logró ser una de las más
fulgurantes, mucho más de lo que él jamás había imaginado...
pero sólo para los niños. Pero a pesar de vivir con esa
frustración y con la amargura de saber que el papel de Superman
le cerró las puertas de la carrera que él creía merecer, siempre
supo valorar el lugar que ocupaba en millones de corazones
infantiles. Nunca los defraudó. Para ellos siempre fue Superman,
y para mí, esto le convierte en un héroe de verdad".
Glenn Wiliamson, productor de
Hollywoodland añade: “Lo que Paul ha hecho es tremendamente
original ya que ha elaborado la historia alrededor de Louis
Simo, el detective. Esto le ha permitido ser mucho más objetivo
con la historia de George Reeves. Uno se ve arrastrado
irremisiblemente por este famoso misterio y por un relato
formado por múltiples historias paralelas con un sesgo muy
humano".
Williamson empezó a trabajar
en la adaptación del guión para la gran pantalla en el otoño de
2001. Afirma: "Supe enseguida que eran papeles que cualquiera
actor querría interpretar. Tenía en las manos un guión que
abordaba un tema universal: todos queremos lo que no tenemos y
no nos damos cuenta de lo que tenemos.
“Desde un punto de vista
histórico, la muerte de George Reeves marcó el final de la
inocencia para toda una generación. Tuvo un enorme impacto en
millones de personas. Cuando lees los titulares tras su muerte
te das cuenta que dicen ‘Superman ha muerto’ y no dicen 'George
Reeves ha muerto'. Era un actor que encarnó un personaje
inmortal pero cuya mortalidad se hizo patente de forma violenta.
Queríamos mostrar quién era, lo que a su vez sirve para que otro
hombre descubra quién es en realidad".
El director Allen Coulter
leyó el guión un año después, y lo encontró inteligente y
maravillosamente bien escrito. Un cuento sobre dos hombres que
no quieren ser lo que son. Además, comprendí que era una forma
muy original de hablar de una época realmente increíble que va
del apogeo del cine al impacto de la primera televisión. Este
tema no se había abordado en una historia que resultase creíble.
Así que cuando terminé de leerlo llamé a mi agente”. Poco
después, Coulter se comprometía a debutar como director de cine
con este proyecto.
Para hablarnos de la fuerza
que tienen tanto la historia como los personajes, declara: "Las
historias se retroalimentan y el resultado es un argumento mucho
más rico. Estos dos hombres están demasiado absortos en el sueño
de Hollywood para saber apreciar lo que tienen y lo que hay de
auténtico en sus vidas. Ellos no son las estrellas que querrían
ser en sus respectivos campos. Creen que ese éxito legitimaría
su fama ante el mundo y por lo tanto ante ellos mismos. El viaje
que emprende Simo para desentrañar la historia de George es lo
que va a permitirle descubrir una nueva forma de ver su propia
vida.
“Al principio, para Simo,
esto sólo es un trabajo, una forma de ganar dinero. Pero a
medida que avanza en sus investigaciones, Simo se va implicando
cada vez más en la vida de Reeves y decide apostar por él”.
Después de trabajar en
Hollywoodland durante varios años, el director y el productor
llegaron a sentir un profundo respeto y una gran compasión por
el desaparecido actor. Coulter recalca: “En mi opinión, Reeves
lo pasó muy mal porque nunca logró cumplir con sus expectativas
de actor. Le obsesionaba la idea de que no le tomaran en serio
como actor, y que hablaran de él como 'ese tipo que interpreta a
Superman’. Esperamos haber aportado algo de luz a la historia y
hacer comprender a la gente el lugar que ocupa en la historia de
Hollywood.
“Todos tenemos un plan para
nuestras vidas – hasta que la vida se encarga de cambiar ese
plan. Y fue la Segunda Guerra Mundial el acontecimiento que
cambió los planes de Reeves. Empezó de manera totalmente
fortuita en Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó), su
primera película. Pero cuando volvió de servir a su país, no
logró retomar su carrera en Hollywood. Ya había cumplido los
treinta y para Hollywood empezaba a ser 'un poco mayor'. Otro
medio le convirtió en una gran estrella, pero eso no significaba
mucho para él. Además, no se hizo multimillonario, como muchas
estrellas de hoy que encarnan a superhéroes en el cine".
Coulter se asombra: “Para
millones de niños ese hombre era una figura paterna
tremendamente fuerte y que lo sabía todo, un hombre que no tenía
hijos en la vida real. El pequeño guiño que añadió al personaje
conectó con los niños; ellos pensaban que les estaba guiñando a
ellos. A ciertas edades no se sabe bien dónde está el límite
entre el actor y el personaje".
Williamson añade: “Reeves era
un talento creativo y quería hacer muchas cosas. Pero el destino
le jugó una mala pasada y el gigantesco éxito de la serie lo
hizo imposible. Reeves fue el elemento clave de algo que tuvo
una enorme importancia para toda una generación, pero que no fue
suficiente para él. Si ves con detenimiento los programas te das
cuenta de que no sólo son entretenidos sino que también
encierran mensajes de tolerancia y de valores positivos como la
justicia y el honor".
Para poder honrar el legado
de George Reeves, los realizadores sabían que era fundamental
dar con el actor que supiera transmitir las diferentes facetas
de Reeves, la profesional y la personal. “Ben Affleck siente un
profundo respeto por George Reeves como ser humano", declara
Coulter. “Desde el principio se empleó a fondo en investigar el
personaje de Reeves y se comprometió en que su interpretación le
rindiera el mejor homenaje posible”.
Affleck lo explica así: “Para
mí, la responsabilidad no se limitaba a interpretar a una
persona real. Es un hombre que no sentía valorado. Una vez,
sufrió un accidente de coche y se desmayó. Los titulares de los
periódicos dijeron 'Superman se desmaya a la vista de su propia
sangre'. La gente se pasaba mucho con él y le despreciaba. Era
muy degradante y creo que se merecía algo mejor.
“Esa contradicción llamó
poderosamente mi atención; se sentía triste y muy frustrado,
pero la gente pensaba: 'Debe sentirse el hombre más feliz del
mundo'. Aceptó el trabajo para ganarse el pan y para seguir
trabajando. Se convirtió en el primer actor que sufrió en carne
propia la frustración que genera el encasillamiento. Todos los
que veían Superman se sentían muy próximos a él, como si fuera
de su familia y creo que eso le molestaba y le preocupaba. La
gente esperaba que fuera realmente como Superman. Para mí,
Hollywoodland aborda el tema de cómo nuestra cultura venera y
luego devora a sus propios iconos culturales.”
“Ya había trabajado con Ben y
nunca le había visto tan entusiasmado con su trabajo como en
Hollywoodland”, afirma Williamson. “Había un montón de actores
que querían interpretar a Reeves, pero yo sabía que Ben se
identificaría con el papel y que encajaba perfectamente”.
“Ben comprendía muy
especialmente algunas peculiaridades de George Reeves; tienen
algunas características comunes”, añade Coulter. “Si nos basamos
en lo que hemos oído o leído, podemos afirmar que Reeves era un
hombre realmente encantador. Y Ben también lo es – y sabe lo que
quiere decir ser vulnerable en Hollywood cuando se es actor.”
Gracias a sus
investigaciones, Affleck nos cuenta más cosas sobre Reeves: “Le
llamaban ‘George el honrado’, y pasaba mucho tiempo intentando
que los demás se sintieran bien; en cierto sentido lo hacía para
que sentirse querido él mismo. Era un hombre generoso y todo
indica que prestó mucho más dinero del que en realidad tuvo; era
muy hablador y también muy divertido, sabía tocar la guitarra y
hablaba varias lenguas. Era todo un hombre, en el sentido que
tenía la palabra en su época.
“Pero George no era perfecto;
era muy ambicioso e impaciente y puede que algo superficial.
Pero creo que vivió su vida con mucha intensidad”.
2.
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